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Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUE — EL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
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16 julio 2014

o Caos celeste de los Magos y Primera Materia de todas las cosas

Eugenio Filaleteo

continuación de la 2ª parte

(Extractos con notas comparativas de El Mensaje Reencontrado)

Este “pratum” o prado de ideas, es un lugar conocido por los Filósofos, Flamel lo denomina jardín y montaña de los siete metales; referiros sobre este tema a su “Sumario” donde lo describe de forma muy sabia, pues aprendió de un judío. Es una cierta región secreta universal. Algunos la llaman “Regio Lucis” o “región de luz” pero para el Cabalista es la “Nox corporis”,  término muy adecuado y significativo.

La naturaleza está profundamente sepultada en la tierra y altamente situada en el cielo, pero existe un lugar particular donde es más oculta y más evidente que en parte alguna.
VIII: 47'

En pocas palabras es el punto de encuentro de todos los espíritus, puesto que es en este lugar donde se incorporaron las Ideas que descendían del mundo brillante hacia el mundo oscuro. Para entender mejor esto, debes saber que los espíritus, cuando se mueven en el cielo, que es el mundo del fuego, no conllevan ninguna impureza, tal como lo constata Stellatus: “Todo lo que está por encima de la luna es eterno y bueno, y no hay ninguna corrupción en las cosas celestes”. 

Por el contrario, cuando los espíritus descienden en la matriz elemental y residen en su reino, están manchados por una lepra original de la materia, pues allí, la maldición delira y gobierna, mientras que en los Cielos, no predomina. Para terminar con el tema, escuchamos al admirable Agrippa. He aquí aquél cuyos labios no exhalaban más que la verdad y que no conocieron otro oráculo:

“Las potencias celestes o esencias espirituales, mientras permanecen en ellas mismas o antes de estar unidas a la materia, mientras el Padre de las luces las esparce a través de las santas inteligencias y los Cielos, hasta que alcanzan la luna, tienen una buena influencia, como si fueran de primer grado”. 

Pero cuando esta influencia la recibe un sujeto corrupto, ésta se corrompe a su vez. Pero tanto los astrónomos como los Filósofos naturales pretenden tener una extraña familiaridad con las estrellas; verdaderamente, un ignorante podría pensar que ha ido al cielo y conversado con Júpiter, como el Menipo de Luciano.

La gracia del Señor es lo que nos libera de la muerte y nos lava de todas nuestras manchas.
VI: 51'

En el Sínodo Pitagórico de setenta Filósofos, todos ellos maestros del arte, está escrito lo siguiente: “Lo grueso o esperma del Fuego cae en el aire. Lo grueso o parte espermática del aire (que contiene el esperma del Fuego) cae en el agua. Lo grueso o sustancia espermática del agua, que contiene los dos espermas del Fuego y del aire, cae en la Tierra donde permanece y donde se realiza la conjunción. Así pues, la Tierra ella misma es más espesa que los otros elementos; esto aparece abiertamente y se manifiesta a la vista”. 

La tierra produce el agua y se nutre del agua.
El agua engendra el aire y se vivifica del aire.
El aire se convierte en fuego y se alimenta del fuego.
El fuego se torna tierra y sale de la tierra.
II: 78'

Acuérdate ahora de lo que te he dicho anteriormente sobre la tierra, cuan general es este hospital, como recibe todas las cosas, no sólo los animales y vegetales sino también al hombre con todo su orgullo y toda su gloria. Cuando la muerte lo asola, su carrera se detiene allí y ya no conocerá ninguna otra morada. Esta Tierra de la tierra, es precisamente la doctrina de los Magos. Los metales ―dicen― y todas las otras cosas pueden ser reducidos a la sustancia de que han sido hechos. Dicen la pura verdad; es el principio mismo de Dios y lo enseñó en primer lugar a Adán: “No eres más que polvo y en polvo te convertirás”.

Los Sabios dicen a los insensatos: Vosotros destruís los cuerpos, pero nosotros salvamos el espíritu; todos volveremos a la tierra pero no la poseeremos por igual.
El mundo ha sido hecho con el agua y con la tierra.
Volverá a ser como un limo antes de ser rehecho como una tierra.
I: 36-36’

Pero para no decepcionar a nadie, pienso que conviene que sepáis que existen dos reducciones. La primera es violenta y destructiva, y reduce los cuerpos a sus extremos, y es propiamente la muerte o la calcinación de los químicos vulgares. La segunda es vital y generadora, y resuelve los cuerpos a sus espermas o sustancias medias, de los cuales la naturaleza los hizo; la Naturaleza no hace inmediatamente los cuerpos a partir de los elementos, sino de un esperma que saca de los elementos. Me explicaré con la ayuda de un ejemplo: el huevo es el esperma o sustancia media, del cual es engendrado el pollito; su humedad es viscosa y cenagosa, un agua y no un agua; he aquí lo que debe de ser un esperma. Supongamos que un Doctor Carbón, quiero decir que algún soplador, desee engendrar algo de este huevo; sin duda alguna, querrá primero destilarlo y esto, con un fuego capaz de asar la gallina que lo ha puesto, luego calcinar el “caput mortuum” y finalmente producir su “nada”. Hay que observar aquí que los cuerpos no son más que esperma coagulado, y destruir el cuerpo es también destruir el esperma. Así pues, para reducir los cuerpos en elementos de tierra y agua, como lo hemos demostrado en el caso del huevo, hay que reducirlos en extremos, más allá de sus espermas, puesto que los elementos no son el esperma, sino que el esperma es un compuesto hecho de los elementos, conteniendo en sí todo lo que se requiere para la estructura del cuerpo. Así pues, antes de destilar y dividir cualquier cuerpo particular, hay que saber, ya que una vez separados sus elementos, ya no se podrá nunca más engendrar nada, a menos que no se pueda hacer un esperma con estos elementos; pero de esto, el hombre no es capaz, ya que es el poder de Dios y de la naturaleza.

Por último, los incrédulos, al no ver más que la idolatría de las imágenes y de los individuos, lo han rechazado todo desordenadamente, pero han caído en una idolatría aún peor, que es la de la materia, que los sella en la muerte sin retorno. Ya que la esencia, la substancia y la mugre están confundidas en ella inextricablemente, y aunque consigan utilizar la materia bruta, sin embargo, no pueden llegar a separarla elementalmente y, si logran separarla, es con tal violencia y dispersión que no pueden volverla a reunir en la pureza, ya que ha desaparecido ante sus ojos llenos de malicia y de ciencia profana.
El Señor simplifica la ley, y ellos la complican inextricablemente. El Señor camina sobre el agua, y ellos se hunden en la tierra. El Señor da gratuitamente, y ellos venden incluso la muerte. El Señor resucita gloriosamente, y ellos se pudren ignominiosamente. Los inteligentes se han vuelto una calamidad para el mundo, ya que su inteligencia se aplica a la superficie de las cosas, o bien, da vueltas vertiginosamente sin avanzar y, cuando busca lo de dentro de las cosas, es para volatilizarlo. Pero ésta no destruye nada en realidad y es así como se hunden cada vez más en el infierno que ellos mismos se han creado.
XXII: 76-76’

Trabajad pues, vosotros que quisiérais formar parte del conjunto de los sabios, para descubrir nuestro mercurio, a fin de reducir las cosas a su puro caos espermático, pero evitad la destrucción que asa. Esta doctrina os evitará el trabajo inútil de destilaciones, por poco que queráis acordaros de esta verdad: los espermas no están hechos por separación, sino por composición de elementos, y reducir un cuerpo en esperma no quiere decir destilarlo, sino reducir el todo a un agua espesa, guardando todas las partes en su primera unión natural.

Pero para volver de nuevo a mi cita del “Sínode”, todas estas influencias de los Elementos, al estar unidas en una masa, forman nuestro esperma o nuestra tierra, la cual es tierra y no tierra. Si la conocéis, tomadla y dividid sus esencias, no de forma violenta, sino por putrefacción natural, de modo que pueda producir una verdadera disolución del compuesto. Encontraréis en ello un agua blanca milagrosa, un influjo de la Luna que es la madre de nuestro caos y gobierna dos elementos: tierra y agua. Luego, aparece el esperma o influjo del Sol, que es el padre, es un fuego vivo, celeste, incorporado a una humedad sutil, oleosa y aérea; es incombustible, pues es fuego el mismo, se nutre de fuego y cuanto más permanezca en el fuego, más se vuelve glorioso. Son los dos espermas minerales, masculino y femenino: si los colocáis juntos, en su base cristalina, tendréis el “Dragón de Fuego volante” de los filósofos, que al ver el sol, exhala un veneno tan fuerte que nadie puede permanecer ante él.

Ya no sé qué deciros más, a menos que, según la costumbre de algunos autores, os de una descripción del procedimiento completo, en términos impenetrables, lo cual puedo hacer con pocas palabras: no es más que una cocción continua, las esencias volátiles suben y bajan hasta su fijación.

El reposo contiene el movimiento.
El movimiento engendra el cambio.
El cambio purga la creación.
La creación depurada manifiesta a Dios en trinidad una y unidad triple.
«Consumir no es matar, cocer no es destruir».
III: 64-64’

Permitidme deciros ahora que este acuerdo o amistad (el de los cuatro elementos) es sólo parcial, es un amor muy débil, frío y tímido; porque allí dónde estos principios concuerdan en una cualidad, difieren en dos, tenedlo en cuenta. Por todo ello resulta muy necesario que tengan un mediador más fuerte y más capaz, para confirmar y preservar su frágil unidad, de lo que depende la verdadera eternidad y la incorruptibilidad de la criatura. Este cemento bendito y este bálsamo, es el Espíritu del Dios vivo que ciertos escribas ignorantes denominaron quintaesencia, puesto que ese espíritu verdadero se encuentra en el caos, y, por decirlo con claridad, el fuego es su trono, ya que está sentado en el fuego, ya lo hemos dicho suficientemente, he aquí porqué los magos denominaron a la primera materia, su naturaleza venerable y su piedra bendita.

Antes del comienzo todo permanecía en el reposo de las duras tinieblas de la muerte.
El fuego, al despertarse en el agua, ordenó el caos, y los cuatro elementos engendraron el espíritu vivo del Universo.
IV: 25'

Por último, si conoces la primera materia, estate seguro de haber descubierto el Santuario de la Naturaleza. Entre tú y sus tesoros, no hay más que la puerta, que en realidad, debe de ser abierta. Si el deseo te conduce a la práctica, considera atentamente en ti mismo qué clase de hombre eres y lo que debes hacer, pues no se trata de coser y cantar...

Has decidido por ti mismo ser un cooperador del espíritu del Dios vivo y servirle en su obra de generación. Ten cuidado pues de no obstaculizar su obra, ya que si tu calor excediera la proporción natural, agitarías la cólera de las naturalezas húmedas que se erguirían contra el fuego central, y este fuego a su vez contra ellas, lo cual originaria una terrible división en el caos. El suave espíritu de paz, la verdadera quintaesencia eterna saldría de los elementos y los abandonaría, como a ti mismo, en la confusión; luego, ya no se uniría nunca más a esta materia, mientras permaneciera entre tus manos violentas y destructoras.

Nadie nos pide liberar la gracia.
Nadie nos implora perfeccionar el amor.
Nadie nos requiere desvelar la unión.
Nadie nos conmina a manifestar al Único.
Si hacemos alguna de estas cosas, que sea gratuitamente y por nuestra cuenta y riesgo, por el amor de los creyentes.
IX: 60

Ten mucho cuidado y no te asocies con el diablo, pues este es precisamente su objetivo desde el principio del mundo: poner la naturaleza en desacuerdo con ella misma a fin de poder corromperla y destruirla por completo. “Ne tu augeas fatum”. No favorezcas sus proyectos. No pongo en duda el que no haya hombres que se tomen esto en serio, pero, os juro por mi alma, que no he dicho nada que no haya aprendido por experiencia; por ello, tienes que creerme.

Observemos que la acción de Dios tiende a unir suavemente, mientras que la acción del demonio tiende a separar brutalmente.
XVIII: 51'


Fuente del texto (excepto notas comparativas): revista La Puerta nº 28

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10 julio 2014

o Caos celeste de los Magos y Primera Materia de todas las cosas

Eugenio Filaleteo

2ª parte

(Extractos con notas comparativas de El Mensaje Reencontrado)

Sabed que la Naturaleza tiene dos extremos, y en medio de estos, una sustancia media, que hemos llamado en otra parte naturaleza media. De ello tenemos suficientes ejemplos en la Creación. El primer extremo fue esta nube u oscuridad de la que ya hemos hablado; algunos la llaman naturaleza lejana y caos invisible, lo cual es incorrecto, puesto que no era invisible. Aparentemente se trata del EINSOF judío, que es lo mismo que esta “Noche Órfica”.
“¡Oh Noche negra, nodriza de las estrellas de oro!” 

Sublime virgen revestida de terror.
Alimento vivo del mundo.
Nodriza del sol.
Santa Madre de los hombres.
III: 78'


De esta oscuridad salieron todas las cosas que existen en el mundo, como si hubieran brotado de su fuente o Matriz. De ahí proviene la expresión utilizada por todos los poetas y filósofos famosos: “Omnia en nocte prodiise”.

Todas las cosas creadas sirven de vehículos para volver a subir al manantial o para alejarse de él. Abandonémoslas de buen grado en cada etapa del viaje divino.
XIII: 45

Así los magos, al razonar, se preguntan por qué la creación inferior debe de estar sujeta a la corrupción, y concluyen que la causa y el origen de esta enfermedad tenía que encontrarse en el caos mismo, puesto que estaba corrompido y maldecido a causa de la caída del hombre. Pero al llevar más lejos sus investigaciones, descubrieron que la naturaleza, en sus generaciones, no hacía más que cocer el caos con un calor lento, sin separar sus partes ni purificar por separado cada una de ellas. Las purezas e impurezas del esperma al permanecer juntas en todas sus producciones, y, al prevalecer también este enemigo doméstico al final, ocasionaba la muerte del compuesto.

La naturaleza media del hombre no le permite desembrollar lo verdadero de lo falso sin la ayuda de Dios.
VII: 35

Y así, sabiamente llegaron a la conclusión de que querer tratar lo físico a partir de los vegetales, animales y minerales, era pura locura, ya que estos también guardaban en ellos sus propias impurezas y enfermedades, y que necesitaban una medicina para limpiarlos. A partir de esto, tomaron la resolución (Dios debiendo ser su guía) de operar en el caos en sí. Lo abrieron, lo purificaron, unieron lo que habían previamente separado y lo alimentaron con un doble fuego, espeso y sutil hasta llevarlo al extremo inmortal y hacer de ello un cuerpo espiritual celeste. He aquí su física, he aquí su magia. Vieron en esta obra la imagen de esta figura que Zoroastro llama “Triadis vultus ante essentiam” es decir, “el rostro de la Tríada antes de la esencia”. Conocieron a la perfección la “Segunda” que contiene todas las cosas en ella de forma natural, al igual que Dios contiene todas las cosas en él de forma espiritual.

La separación es el comienzo del trabajo secreto que conduce a Dios. La reunión es su término.
VI: 39 

Descubrieron que la vida de todas las cosas aquí abajo era un fuego espeso o un fuego aprisionado e incorporado a una cierta humedad aérea incombustible. Además, descubrieron que este fuego estuvo en el origen derivado de los Cielos. Y es en ese sentido que esta dicho en los oráculos: “lgnis, lgnis Derivatio, lgnis Penu”.

El mundo actual no es real ni irreal, ni bueno ni malo.
Está formado por una porción de la luz divina infinitamente fraccionada en las tinieblas del no ser.
IX: 5 

En una palabra, vieron con sus propios ojos que la naturaleza era macho y hembra, y, como dicen los Cabalistas: “Ignis ruber super dorsum ignis candidi” un cierto fuego de un color rojo oscuro, trabajando en un agua muy blanca, pesada y salada, agua que es también fuego en su interior, pero muy fría al exterior. Con esta práctica se les manifestó que Dios mismo era Fuego, según las palabras de Eximidius en “La Tourbe”.

Dios es como un fuego fijo y seco, oculto en un fuego movedizo y húmedo.
Quien lo descubre posee el dominio de la vida.
IV: 48

El principio de todas las cosas es una cierta naturaleza, eterna, infinita, que lo ama y lo recalienta todo.
En verdad, la vida, que no es más que luz y calor procedió, desde el origen, de Dios y se aplicó al caos, denominado de forma elegante por Zoroastro: “La Fuente de las fuentes de todas las fuentes, la Matriz que contiene todas las cosas”.

Matriz del sol.
Letanías de la Madre y del Hijo: 10

Por experiencia vemos que toda vida individual no solo subsiste por su propio calor sino que también esta preservada por el calor universal exterior, que es la vida del gran mundo; e incluso, el gran mundo mismo no vive únicamente de este calor, que Dios incluyó en sus partes, sino que también está preservado por el influjo del calor de la Deidad, esparcida a su alrededor. En efecto, por encima de los cielos, Dios está manifestado como un mundo infinito, que quema luz y fuego, de modo que Él vigila todo lo que ha creado, y que el edificio entero permanezca en su calor y en su luz, al igual que un hombre aquí en la tierra permanece bajo los rayos del Sol. Digo pues que el Dios de la Naturaleza se encarga el mismo de una cocción perpetua, y ello, no solo para engendrar sino también para preservar lo que ha sido engendrado. Su Espíritu y Calor coagulan lo que es sutil, rarifican lo que es demasiado espeso, vivifican las partes muertas y templan lo frío. Es en realidad una sola operación de calor, cuyo método es vital y mucho más misterioso que el reposo. Los que la utilizan deben estudiarla.

El sol visible y el sol invisible maduran todas las cosas hasta la perfección áurea del fruto perfectísimo.
II: 25' 

Pero por poco me iba a olvidar completamente de decirte lo que es todo en todo, así como la mayor dificultad en el arte, que es el fuego. Es un fuego secreto, aéreo, circular y brillante. Los filósofos lo llaman “Sol”, y el recipiente debe hallarse en la sombra. No cambia la materia en vapor, no la hace transpirar, sino que la digiere únicamente con un calor lento, vital y penetrante. Es contínuo y por este motivo, al final, altera y corrompe el caos. Su proporción y su régimen deben de ser cuidadosamente respetados, la mejor forma de conocerlos es según el Sínode “No dejéis volar el pájaro antes que el pajarero”. Disponedlo bien antes de disparar y así estaréis seguros de vuestra proa.

La naturaleza proporciona el alimento y es el fuego interior quien lo digiere y lo transmuta. Quien pretende hacerlo mejor no es más que un presuntuoso ignorante.
El hombre se convierte en su propio instructor, su propio juez y su propio salvador cuando penetra hasta el centro secreto de su corazón.
IX: 55-55’

Es lo mismo, nuestra materia es una sustancia de lo más delicado, y tierna como el esperma animal, pues es algo perfectamente vivo, que posee en verdad una pequeña porción de vida, pues la naturaleza se sirve de ello para producir ciertos animales. Por esta razón evidente, la mínima violencia la destruye e impide toda generación. Si fuera sobrecalentada, aunque fuera unos minutos, el azufre blanco y rojo no podrían nunca unirse y coagularse esencialmente. Por el contrario, si se enfriara, aunque sólo fuera media hora, y que el trabajo ya estuviera comenzado, nunca podría llegar a buen término. Hablo por experiencia, pues me he pegado a mí mismo varios guantazos a causa de mi negligencia demasiado confiada. En efecto, creía que estos desengaños iban a ser menos numerosos puesto que ya los había previsto. La naturaleza no se pone en movimiento por la teoría de los hombres, sino por su práctica, y seguramente el entendimiento y la razón no podrían realizar milagros sin la ayuda de las manos.

Hundidos en el barro, debemos lavarnos cotidianamente. Dando vueltas, debemos perseverar en nuestro camino hacia Dios. Ciegos y sordos, debemos buscar la luz del Perfecto y escuchar su palabra santa.
XVIII: 55

Es un fuego seco, vaporoso, húmedo, que rodea el recipiente; es a su vez igual y continuo; no tiene reposo y algunos lo han llamado carbón blanco filosófico. En sí mismo es natural, sin embargo su preparación es artificial, es un calor propio de los muertos, por ello, algunos lo han denominado fuego “innatural” o necromántico. No es una parte de la materia, no está sacado de ella, sino que es un fuego externo, que solo sirve para agitar y fortalecer el fuego interno y oprimido del caos.

…/…

Esto lo admite el excelente Flamel, que, hablando del mercurio solar y lunar y de la plantación del uno en el otro, dice:

“Tómalos pero manteniéndolos día y noche en tu alambique y calentados por un calor suave. Pero éste, no debe de ser un fuego de carbón, ni de ninguna leña, sino un fuego claro y brillante como el mismo Sol y cuyo calor no sea nunca excesivo, sino siempre constante.”  

Con esto ya es suficiente e incluso demasiado, pues el secreto en él mismo no es grande, sino que grandes son sus consecuencias, lo cual explica la prudencia de los Filósofos. Ahora, amigo lector, posees una descripción muy completa y muy fiel del agente exterior. En realidad si tuviera que hablar de ello abiertamente, veríais que se trata de un misterio muy sencillo y ridículo. No obstante es por él, y nunca sin él, que los magos abrieron el caos, y ciertamente nunca se ha oído decir que una llave de hierro pudiera abrir un tesoro de oro.

En este sujeto universal, encontraron la naturaleza de todos los particulares y esto nos es dicho en esta máxima: “Que aquel que no haya conocido a Proteo, vaya a Pan”.

Este “Pan” es su caos o Mercurio, el cual explica “proteus”, es decir las criaturas particulares, comúnmente denominadas Individuales. Este Pan se transforma él mismo en Proteo, o sea en todas las variedades de especies animales, vegetales y minerales. Es por la naturaleza universal o primera materia que todos fueron creados y este “Pan” poseía en sí sus propiedades.

Nada puede decirse claramente sin provocar la incredulidad o la codicia o el odio o la muerte.
El conocedor conserva evidente y secreta la llave del cielo y de la tierra.
IV: 89-89’

Fuente del texto (excepto notas comparativas): revista La Puerta nº 28

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04 julio 2014

o Caos celeste de los Magos y Primera Materia de todas las cosas

Eugenio Filaleteo

1ª parte

(Extractos con notas comparativas de El Mensaje Reencontrado)

Estas descripciones han inducido al error a muchos ya que en el primer preparado, el caos es rojo como la sangre, porque el azufre central es agitado y descubierto por el fuego filosófico. En el segundo preparado, es de una blancura luminosa y transparente como los Cielos. En realidad, es algo parecido a la plata viva vulgar pero de un esplendor trascendente celeste de lo que no existe comparación aquí abajo. Esta bella sustancia es el fruto de los elementos y es también una Virgen muy pura y dulce ya que todavía nada ha sido engendrado de ella y, si en cierto momento engendra, lo hace por el fuego de la Naturaleza que es su esposo. No es ni animal, ni vegetal, ni mineral, no es extraída ni de los animales, ni de los vegetales, ni de los minerales, es preexistente a todos ellos ya que es su madre.

¿Cuál es, pues, la cosa que no es ni carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo ES?
XXXVIII: 14'

A este carácter y descubrimiento personal, añadiré algunas descripciones suplementarias tal como se encuentran ilustradas y presentadas por otros enamorados. Algunos, en realidad solo aquellos que la conocen muy bien, han dicho de ella que no sólo era una y tres sino también cuatro y cinco y esta verdad es esencial. Le atribuyeron diversos nombres, la llamaron Magnesia Católica y Esperma del Mundo del que todas las cosas de la Naturaleza fueron engendradas.

De «un total» que son cinco, por «un secreto» que son cuatro, es hecho «un viviente» que son tres. Macho y hembra en dos, que engendra el «uno vencedor», que es el punto en el círculo.
IV: 61'

Su nacimiento es milagroso y singular; su temperamento es celeste y diferente del de sus padres. En cierto sentido, su cuerpo es incorruptible; los elementos comunes no pueden destruirlo ya que no puede mezclarse esencialmente con ellos. En su forma exterior o apariencia, se parece a una piedra aunque no lo es, pues la llaman Gema blanca, agua del mar, Agua de vida, agua pura y santísima y sin embargo no quieren confundirla con agua de Nubes, ni con agua de fuente, ni con rocío sino resulta ser una cierta agua grasa permanente y salada, una agua seca que no moja las manos, una agua viscosa, cenagosa, engendrada por la fertilidad salina de la tierra. La llaman también doble Mercurio y Nitrógeno engendrado por las influencias de los dos globos, el celeste y el terrestre.

Además afirman que su naturaleza es tal que ningún fuego puede destruirla; de todas las descripciones esta es la más real ya que ella misma es fuego y tiene una parte del fuego universal de la naturaleza y un espíritu celeste secreto, animado y vivificado por Dios mismo. Por ello, también la denominan benditísima piedra. Por último dicen que es una naturaleza media entre lo espeso y lo sutil, no llega a ser totalmente terrosa, ni totalmente ígnea sino una sustancia simple, aérea que se puede encontrar en todas partes y en cualquier época del año.

Creo que ya es suficiente, sin embargo añadiré en términos concretos que es una sal verdadera, muy dulce, un tanto disuelta en fluido y menos dura y más fina que las sales que se extraen vulgarmente, ya que no se trata de ninguna de estas, ni tampoco de cualquier variedad de sal que el hombre sea capaz de fabricar. Es un esperma que la misma Naturaleza extrae de los elementos sin la ayuda del arte. El hombre puede hallarla donde la Naturaleza la deja, pues, a la sal, no le corresponde hacer el esperma, ni extraerlo. Se trata de algo ya hecho que no espera más que una matriz y el calor generativo.

La naturaleza nos proporciona todo cuanto es necesario para la vida, basta con ayudarla sin forzar ni destruir nada.
 VIII: 33

Considerad el verdor, la juventud y el seno florecido de la tierra.

Considerad que vasto receptáculo universal constituye este elemento. Tanto las estrellas como los planetas la miran de arriba y aunque no puedan bajar aquí abajo ellas mismas, esparcen sobre nosotros sus copos dorados como brazaletes y testimonios de su Amor. El sol es perpetuamente activo y la rodea con su fuego, como si quisiera sublimar algo de sus entrañas y robarle alguna joya secreta encerrada en ella ¿Conocéis algo que se haya perdido desde la creación del mundo? ¿Queréis conocer su verdadero lecho y su almohada? Es la tierra. ¿Cuántas ciudades creéis que se han destruido por la espada? ¿Cuántas por terremotos? ¿Y cuántas por el diluvio? ¿Acaso deseáis saber dónde se encuentran ahora?

Podéis creéroslo, tienen un sepulcro común, que, al principio era su madre y que, actualmente es su tumba. Todas las cosas vuelven a su lugar de origen, es decir, la tierra.

Mantengámonos en la suficiencia de la pobreza y tendremos todo el tiempo necesario para la búsqueda del Perfecto, que se encarna en la maravillosa virgen revelada a los simples y a los Sabios hijos de Dios.
 XXXVI: 10'

Si estáis ociosos, pasearos por el alfabeto de la Naturaleza y en su libro, examinad cada letra, quiero decir cada criatura particular. ¿Qué ocurre con el verdor, las hierbas, los cereales y las flores que en ella hay? Es cierto que los hombres y los animales las utilizan pero sólo de forma pasajera ya que no reposan hasta no volver a la tierra. Este elemento es para ellas su lugar primero y último. Pensad, si vuestra fatuidad os lo permite, en todas estas generaciones que os han precedido y anticiparos a todas aquellas que vendrán detrás de vosotros. ¿Dónde pueden estar todas las bellezas que los tiempos pasados han visto nacer? ¿Y que será de las que aparecerán en los tiempos futuros? Todas volverán al mismo polvo, tienen una misma morada; no existe familia más numerosa que la unida por la tumba. Observad los juegos cotidianos de la Naturaleza, las nubes, las nieblas y los fastos del aire; incluso estas cosas momentáneas descansan en el gabinete de la Tierra. Cuando el Sol reseca la tierra, esta puede beber profundamente ya que lo que se eleva hacia las nubes vuelve como agua y la tierra lo engulle todo, como el dragón filosofal devorándose su propia cola. Los sabios poetas fueron testigos de ello; en sus misteriosos lenguajes llamaron a la tierra Saturno y afirmaban además que se nutría de sus propios hijos. Sus poemas llenos de dignidad contendrán seguramente más verdad que la prosa oscura de Aristóteles que no era más que una bestia cegada por su malicia.

Dios nos ha dado el Libro de la naturaleza, ¡pero no lo hemos leído!
 XXIX: 50

Pero antes de proseguir siquiera algo más nuestra andadura, desearía que asimilárais lo que habéis leído, que permanezcáis un poco en la tierra sin elevaros para admirar los meteoros de vuestro cerebro. La tierra que conocéis durante el invierno es una cosa sombría y muerta, una despreciable masa  flegmática y helada. Pero al llegar la Primavera, con la abundancia del Sol ¿cuántas perlas raras no habrán en este estercolero? ¡Qué gloriosos colores y tinturas nos descubre! Un verdor puro y eterno se esparce sobre ella seguido luego por innumerables bellezas: Rosas encarnadas y blancas, lirios dorados, violetas celestes, jacintos rojizos, mezclando sus celestiales olores aromáticos y salpimentados. Si me permitís daros un consejo os diré que busquéis el lugar de donde la tierra obtiene estos tesoros invisibles, esta flora anual que no aparece sin los complementos del Sol.

En efecto, la tierra de la que hablo es un misterio; es el Coelum Terrae y la Terra Coeli (Cielo de Tierra y Tierra de Cielo);  no se trata pues de una tierra sucia y polvorienta sino de una tierra muy secreta, celeste e invisible.

Predicamos el cielo terrestre y la tierra celeste, y no el cielo desencarnado ni la tierra exiliada, como hacen los extremistas que separan pero que no saben unir.
XXXVII: 63'

A menudo he admirado sus sutiles “movimientos perpetuos” puesto que en todo tiempo y en todos los lugares están atareados. Así nos lo demuestra la notable sentencia de Hermes Trismegisto: “Esta acción es la vida de Dios”. Sin embargo el oráculo de Marco Antonio es todavía más magistral y excelente. En su discurso dirigido a él mismo, realmente habla de cosas que son dignas de su genio: “A la Naturaleza del Universo no hay nada que le agrade más que el destruir todas las cosas para volver a hacerlas de nuevo semejantes”. Es su tictac propio, desarrolla un juego para volver a empezar otro. La materia está colocada ante ella como un trozo de cera que moldea en todas formas y figuras. Unas veces hace de ella un pájaro, otras veces una bestia, una flor o una rana y así está satisfecha de sus propias hazañas mágicas como los hombres lo están de sus propias fantasías. Por ello Orfeo la denomina: “La madre que realiza numerosas cosas y que ordena formas y figuras raras”.

La ciencia divina utiliza las leyes naturales como medio.
Lo transforma todo y no mata nada.
Consolida el esperma y multiplica el germen.
Manifiesta la vida sirviéndose de la muerte.
La creación de Dios se realiza con facilidad, como todo lo que se depura y perfecciona por el vaivén de la gracia liberadora y del amor unificante.
 I: 59-59'

¿Habéis observado en el incienso, la llama chispeante, cuando el humo oloroso forma volutas alrededor de estos últimos fuegos que se desvanecen en perfume? así lo hizo Hyanthe –aquí –dijo– no abandones a este frasco, contiene mi corazón, aunque enteramente vertido y en agua destilado. Pero es constante. –No confíes en las sonrisas falsas pues es mentirosa la que sonríe y no conoce las lágrimas, y estas son fingidas cuando son tan pocas. Las verdaderas lágrimas son abundantes, confía en mí y elige lo mejor, aquél que posee mis lágrimas, no desea otra alegría.

Después de las lágrimas corrosivas de la amargura, he aquí las dulces lágrimas de la alegría desbordante, ya que la abundancia del don de nuestro Señor hace fluir el agua prisionera de nuestros corazones, y su amor la condensa en una piedra santa y preciosa.
 XXI: 44"

No es un agua cualquiera, conocida, sino una humedad espermática secreta o mejor, la Venus que produce esta humedad. No os imaginéis pues que se trata de un agua cruda,  flegmática y sutil, pues es grasa, espesa, pesada y de una humedad viscosa.

¡Oh, santo barro del abismo despreciado por los inteligentes del mundo!, en ti se esconde el oro precioso que ennoblece a los simples hijos de Dios.
 XXVIII: 45'

Algunos doctores de piedra y de antimonio que realizan sus trituraciones filosóficas con un martillo quizá confíen que les descubra algo aquí mismo, evitándoles así el tener que soportar esta extraña liga, que retiene su orgullo por las plumas.

A estos les diré: “Es el agua de plata que algunos han denominado agua de la luna”, pero es también “el mercurio del Sol, y en parte, de Saturno, que se extrae de estos tres metales y sin los cuales no se podría nunca realizarla”.


De saturno a la luna y al sol sólo hay una vía, que es la depuración paciente del cuerpo bruto hasta la unión del espíritu nítido con el alma perfecta.
 III: 7' 

Un tal iluminado, que fue en su tiempo un miembro de esta Sociedad burlada por los Necios, escribió lo siguiente: “Dios incomparablemente bueno y grande creó algo de la nada, pero de este algo fue hecha una cosa en la que todas las demás fueron contenidas, tanto las criaturas celestes como las terrestres”. Este primer “algo” fue una clase especial de nube u oscuridad, condensada en agua y esta agua es esta cosa única en la que todas las cosas están contenidas.

Pero mi pregunta es la siguiente: ¿cuál era esta Nada de la que el primer caos nuboso (o primer algo) fue creado?

…/…

Es la NADA de Cornelio Agrippa y en esta nada, cuando se encontraba cansado de las cosas humanas, quiero decir de las ciencias humanas, tomaba finalmente reposo. “Nihil scire, est vita felicissima” decía. “Conocer nada es la vida más feliz que existe”, verdad evidente, pues conocer esta NADA constituye la Vida Eterna. Aprende pues a comprender este axioma mágico “ex invisibili factum est visibile” pues todas las cosas visibles proceden de lo invisible, de Dios, porque Él es el manantial del que fluyen todas las cosas, y la creación fue de algún modo un prodigioso nacimiento o liberación. Esta bella agua virginal o caos fue la segunda Naturaleza de Dios y por decir de alguna manera, el hijo de la Trinidad bendita.

¡Qué doctor será, cuyas manos fueran dignas de tocar este sujeto sobre el que Dios mismo, cuando opera, deposita su propio espíritu! Pues en verdad podemos leer: “El espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas”.


La salvación de Dios es la ciencia más experimental que pueda haber, pues es la ciencia del Dios que ha creado el mundo y los universos que lo rodean, ¡y éste no delira abstractamente en el vacío!
Volvemos a decir la revelación enorme por ser increíble: Dios envía su esencia santísima que se encarna en la purísima substancia del mundo para la salvación de toda la creación caída.
Comprenda quien pueda.
Experimente quien quiera.
 XXXVII: 53-53'

Fuente del texto (excepto notas comparativas): revista La Puerta nº 28



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27 septiembre 2013

La nueva luz química de El Cosmopolita (notas de extractos seleccionados por L. Cattiaux)
Notas comparativas
Buscad en primer lugar el Reino de Dios, y todo lo demás os será dado. Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el novio; y las que estaban preparadas entraron con él a la boda; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.
Mateo 25:1-13, Reina-Valera

42'. ¿Acaso la única solución eficaz no es buscar solamente la salvación de vida, transmitida por el Señor descendido del cielo y encarnado entre nosotros para nuestra reintegración en la vida eterna y pura? ¿No está dicho: «Buscad primero el reino de Dios y su justo empleo, y todo lo demás os será dado por añadidura»?
El Mensaje Reencontrado XXIV
Por lo demás, para adquirir esta ciencia es necesario estudiar, leer y meditar, a fin de que puedas conocer la vía de la Naturaleza, que el Arte debe necesariamente seguir. Y, al igual que Jesucristo, de la casa de David, ha tomado la naturaleza humana para la liberación y la redención del género humano, prisionero del pecado a consecuencia de la desobediencia de Adán, igualmente, en nuestro arte, lo que está mancillado por una cosa es también levantado, lavado y librado de esta mancha, y por la cosa opuesta.
Codicilio, Raimon Llull

36'. Algunos están dotados para la búsqueda de la santidad porque necesita el amor al prójimo y el olvido de sí mismo.
No hay casi nadie que esté dotado para el misterio de Dios porque hay que meditarlo mucho tiempo y adquirir el completo conocimiento de la naturaleza y del hombre. Sin embargo, el amor de Dios basta a cada uno y todos pueden adquirirlo fácilmente.
El Mensaje Reencontrado XVI
Nuestra medicina, con toda seguridad, está compuesta del Sol y de sus mismos rayos. He aquí una razón que nos hace conjeturar justamente que todas estas obras han sido producidas por la fuerza y las facultades de este mismo medicamento. Pues este medicamento del alma, como así se le llama sobre la inscripción de Semiramis señalada más arriba, si cura la cólera y el dolor; si, como remarca Janus Lacinius, es una medicina eficaz contra las enfermedades de las personas, tanto las del alma como las del cuerpo; si expulsa claramente las perturbaciones; si vuelve buenos a los hombres, es decir no envidiosos de lo que es de otros; si igualmente los preserva; si además, como el mismo autor testimonia, iguala y estabiliza los humores del cuerpo cuando están en algún tipo de exceso, si lleva a la salud y afirma la débil vejez, ¿por qué no podría llevar a acto lo que existe en potencia?
Arcana arcanissima, Michael Maier

19'. La luz del sol, de la luna y de las estrellas fecunda perpetuamente el agua del cielo que lleva la simiente hasta las profundidades de la tierra, de donde surge la vida de los seres y de las cosas.
El Mensaje Reencontrado IV
En Dantin: nuestra agua se encuentra en los viejos establos, en las letrinas y en las cloacas hediondas. En Alfidus: nuestra piedra se encuentra en todas las cosas que están en este mundo y en todas partes; se encuentra tirada en los caminos, y Dios no ha fijado un alto precio para comprarla, a fin de que tanto los pobres como los ricos puedan adquirirla. ¡Y bien! Esta sal ¿no está manifiestamente señalada en todos estos lugares? Es verdaderamente la Piedra y el agua seca que puede encontrarse en todas las cosas, incluso en las cloacas, en tanto que todos los cuerpos están compuestos de ella, se nutren de ella y aumentan por medio de ella, y por sus corrupciones se resuelven en ella, y también porque una gran cantidad de esta sal grasa causa la fertilidad. Cosa que los más ignorantes labradores dominan mejor que nosotros que somos doctos, cuando para rehacer los lugares que son estériles a causa de la sequedad, se sirven de un estiércol podrido y de una sal grasa hinchada. Lo que se puede comprender por estos bovinos lo hemos dicho cuando hemos explicado a Apis, y también en otros lugares: es la materia filosófica, que se encuentra en el estiércol, es decir, que en su aspecto es vil y está envuelta de numerosas superfluidades que el filósofo debe limpiar.
Arcana arcanissima, Michael Maier

17'. En el centro del Universo y en el corazón del hombre están contenidos los misterios de Dios.
¿Quién ahondará el abismo? ¿Quién manifestará la vida de la tierra? ¿Y quién consolidará el rocío del cielo?
El Mensaje Reencontrado III
Solamente el conjunto de Sabios la ha conocido y la denominan su Sal, se extrae de su tierra. Ha perdido a un gran número de locos, ya que la tierra común aquí no vale nada. Ni de ningún modo la sal vulgar, sino más bien la Sal del mundo, que en sí contiene toda la vida.
Por lo demás, los poetas inventaron que Pitón, que antes se llamaba Tifón (por el anagrama de las dos palabras, Tiphon = Phitón), era la serpiente que vivía no lejos del río Céfiso.
Es esta la serpiente que Apolo ha matado. Y como se ha vuelto líquido por putrefacción se llama Pitón.
He aquí lo que permite explicar suficientemente quién es este Apolo, nuestro Sol, y lo que es el dragón, la serpiente o Pitón, es decir, esta agua fétida que se pudre.
Arcana arcanissima, Michael Maier

68. Dios en el centro de la vida.
La vida en medio de la muerte.
Así, todo está expuesto a la vista de cada uno.
El Mensaje Reencontrado V
El fuego, pues, es la Naturaleza que no hace nada en vano, que no podría equivocarse y sin la que nada se hace. Con ese mismo Fuego del que se sirve la naturaleza bajo tierra ha de trabajar el arte y de éste modo deberá imitar a la naturaleza. Un Fuego que es vaporoso pero no por eso es ligero, un Fuego que nutre y no devora nada, un Fuego natural pero que ha de ser hecho por el arte, seco, pero que hace llover, húmedo pero que deseca. Un agua que apaga, un agua que lava los cuerpos pero que no moja las manos.

47'. La naturaleza da lecciones sin recibir ninguna.
El Mensaje Reencontrado I
Así, la Naturaleza, que siempre procede con orden, tiende desde las cosas bajas, por las medias, hasta la cumbre de perfección y como la tierra es un cuerpo compacto, el agua no puede transformarla de golpe en su propia naturaleza; por ello, a menudo se eleva por medio del calor del Sol, que la destila y la envía de nuevo sobre la tierra a fin de aportarle la virtud del fuego, por lo que, a causa de sus reiteradas aspersiones, la tierra se resuelve en sus simientes ya que las simientes inherentes a la tierra poseen en sí el fuego de la Naturaleza que participa del fuego celeste. No obstante, no purgamos por destilaciones comunes y ridículas o por las todavía más insensatas filtraciones, sino por medio de un fuego secreto, tangible y natural; y aquel que conoce este fuego y cómo lavar con él, conoce la llave de nuestro Arte, incluso nuestro oculto Saturno y el estupendo e infernal lavabo de la Naturaleza.
Aula Lucis, Eugenio Filaleteo

92'. El agua asciende del abismo de muerte y desciende del cielo de vida por la potencia del amor que une toda pureza en Dios.
El Mensaje Reencontrado IV
Existe una llave secreta que abre la puerta de estos secretos; está oculta en un cuerpo muy común y se puede contemplar con los ojos vulgares, pero que es muy valioso a los ojos de los verdaderos Filósofos. Digo ahora que la sal común tampoco es la piedra porque no es universal y es un cuerpo formado por la naturaleza como los demás cuerpos, que nunca puede cambiar por sí mismo ni convertirse, o para decirlo mejor, ni producir nada, como lo hace nuestra sal natural y vegetable, que procrea todas las cosas porque es el espíritu del Universo, del que se saca la semilla de naturaleza.
Los Cinco Libros, Nicolas Valois

89'. El conocedor conserva evidente y secreta la llave del cielo y de la tierra.
El Mensaje Reencontrado IV
Al pasar por la tierra, el agua atrae a la naturaleza, vistiéndose con su esencia más delicada y ayudando a la putrefacción, que es la madre de la generación, ya que sin agua no se hace la putrefacción. Lo que se requiere en primer lugar en el arte de la alquimia es la disolución, porque el orden natural quiere que el cuerpo se cueza en un agua, es decir, en una plata viva y para decirlo todo la plata viva disuelve el azufre que le es añadido y que se opone a ella y esta disolución no es más que una disposición de lo húmedo con lo seco y esto es propiamente la putrefacción y ésta volverá negra a la materia.
Splendor Solis, Salomón Trismosin

7'. De saturno a la luna y al sol sólo hay una vía, que es la depuración paciente del cuerpo bruto hasta la unión del espíritu nítido con el alma perfecta.
El Mensaje Reencontrado III
En suma, por medio de una sal imperceptible a los sentidos, el agua disuelve las simientes que contiene la tierra; esta disolución separa los cuerpos, dicha separación los lleva a la putrefacción y la putrefacción a una nueva vida. Este cuerpo se llama Rebis o Bina Res. Sin embargo, es una única cosa individual que por sí misma y sin adición de ninguna otra se altera y se pudre, se disuelve y se congela, lo cual proviene de la diversidad de esa doble sustancia de misma raíz, la cual engendra dichos efectos en sí misma por la contrariedad de estas dos substancias, pues donde hay contrariedad de cualidad no se puede producir ninguna alteración.
Manuscrito Hel’ouia, Louis Cattiaux

35'. El Sabio dispone la simiente y Dios la abre por medio del agua y del fuego.
El Mensaje Reencontrado I
El Espíritu universal presente en todas las cosas, que es como el gobernador de este Espíritu particular y el vínculo que ata lo material visible con lo material invisible, es decir, el cuerpo y el espíritu juntos. En esa materia no basta conocer la simiente particular de cada cuerpo de los tres reinos de la naturaleza que corrientemente lo tiene inherente en sí mismo; menester además conocer la simiente del Espíritu universal que él infunde admirablemente a los animales, los vegetales y los minerales, sin el que nada subsiste ni se engendra; porque ese Espíritu, ese quinto elemento, ese instrumento del Eterno, es absolutamente imprescindible en la procreación de las cosas. Así como contiene la tintura universal de las simientes, tiene también el poder de obrar sobre lo universal, y debe razonablemente servir de base a la Medicina universal, la que nunca nadie sacó, ni sacará, de un cuerpo particular de los animales, de los vegetales, ni de los minerales.
Carta Filosófica, El Cosmopolita

81'. Cuando el cuerpo es vencido, el espíritu aparece puro y libre, y el alma santa los une en Dios para siempre.
El Mensaje Reencontrado IV
De tal manera que los rayos de esta alma sensitiva o animal sufren, por residir en los espíritus animales y elementales, una mezcla muy grande de tinieblas ligadas a la materia mugrienta e impura, lo que la hace menos sutil y penetrante, impidiéndole conocer las cosas si no es superficialmente. Cuando la naturaleza cuece los metales en las minas con ayuda del fuego natural, no puede llegar a ello si no es empleando un recipiente adecuado a la cocción. Nos proponemos imitar a la naturaleza en el régimen del fuego, entonces imitémosla también para el recipiente. Examinaremos el lugar donde se elaboran los metales. Ante todo, vemos manifiestamente en una mina, que bajo la montaña hay fuego, que produce un calor igual y cuya naturaleza es de aumentar sin cesar. Al elevarse, deseca y coagula el agua espesa y grosera contenida en las entrañas de la tierra, y la transforma en Mercurio. Las partes untuosas minerales de la tierra, son cocidas, reunidas en las venas de la tierra y corren a través de la montaña, engendrando el Azufre.
Espejo de alquimia, Roger Bacon

35. El mal espiritual y corporal aparece por la disminución del ser puro que subsiste en nosotros, y por el aumento del no ser impuro que nos aprieta por todas partes.
El Mensaje Reencontrado IV
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28 agosto 2013

La nueva luz química de El Cosmopolita (notas de extractos seleccionados por L. Cattiaux)
Notas comparativas
Por medio de la primera putrefacción, la Naturaleza hace y produce cosas puras, pero por la segunda putrefacción produce cosas aún más puras, más dignas y más nobles. Habiendo elegido ya la Materia de la Piedra, conoces además la manera segura de obrar, y sabes con la ayuda de qué método se hace que aparezcan los diversos colores al cocer la Piedra. Un filósofo ha dicho: "Tantos colores como nombres. Para cada nuevo color que aparece en la Obra, los Alquimistas han inventado un nombre diferente. Así, a la primera operación de nuestra Piedra, se le ha dado el nombre de putrefacción, porque nuestra Piedra es entonces negra. Cuando hayas encontrado la negrura, dice otro filósofo, sabe que en esa negrura se oculta la blancura, y es preciso que la extraigas". Después de la putrefacción, la piedra enrojece y acerca de ello se ha dicho: "Con frecuencia la piedra enrojece, amarillea y se licua, coagulándose después, antes de la verdadera blancura. Se disuelve, se putrifica, se coagula, se mortifica, se vivifica, se ennegrece, se blanquea, se adorna de rojo y de blanco, y todo esto por sí misma."
Espejo de Alquimia, Roger Bacon

5. La mortificación del cuerpo debe preparar la purificación del espíritu y la regeneración del alma.
5'. Quien se aparta del misterio de la muerte no conocerá jamás el poder y la gloria de Dios.
El Mensaje Reencontrado VIII
Que te sea suficiente respecto a todo lo que hemos dicho, que el elemento del agua es el esperma y el menstruo del mundo y el receptáculo verdadero de la simiente. Es así como la imagen del Sol indica la fuerza activa de nuestro sujeto, la de la Luna indica su fuerza pasiva, y Mercurio el receptáculo del uno y la otra.
Arcana Arcanissima, Michael Maier

26. Ciertamente, la verdadera sabiduría, el conocimiento último, aísla al hombre de sus semejantes más que cualquier crimen, cualquier lepra o cualquier muerte.
La unión con Dios es la verdadera recompensa del perfecto.
26'. El hueso está oculto en la carne, la almendra se encuentra bajo la madera y el germen reposa en el agua nutricia.
«¿Quién separará la luz de las tinieblas?
Y ¿quién manifestará el fuego oculto del Señor?
¿Quién transformará la leche virginal en la consistencia corpórea del Hijo recién nacido?»
El Mensaje Reencontrado I
Si han tenido esta ciencia en gran estima, y la han buscado con tanto cuidado, no ha sido por el deseo de poseer oro ni plata, sino que han estado movidos por los dos motivos que hemos apuntado: es decir, para tener un amplio conocimiento, no solamente de todas las cosas naturales, sino también de la potencia de su Creador; y si, después de haber alcanzado su fin deseado, no han hablado de esta ciencia sino por medio de figuras, y aún muy poco, es porque no han querido aclarar a los ignorantes los misterios divinos, que nos conducen al perfecto conocimiento de las acciones de la Naturaleza. Así, si puedes conocerte a tí mismo, no teniendo el entendimiento demasiado grosero, comprenderás fácilmente cómo estás hecho a semejanza del gran mundo, e incluso a imagen de tu Dios. Tienes en tu cuerpo la anatomía de todo el Universo. No sería superfluo decir algo aquí de la naturaleza y de la constitución del hombre, para aclarar todavía más lo que se ha dicho anteriormente. Así como el gran mundo está formado de tres partes —la elemental, la celeste y la espiritual— por encima de las cuales reside Dios en la luz infinita e inasequible que procede de su propia naturaleza, también el hombre tiene en él sus partes elementales y terrestres, junto con las naturalezas celestes y angélicas en cuyo centro se mueve y resplandece el Espíritu Divino.
Antroposofía Teomágica, Eugenio Filaleteo

46. La parte es la imagen del todo y el hombre es como el Universo, no obstante, uno está medio velado mientras que el otro lo está por completo.
El Mensaje Reencontrado VII
Deja pues los elementos, puesto que no harás ni sabrías producir nada de ellos excepto estos tres Principios, puesto que de ellos, la misma Naturaleza no puede producir otra cosa. Y si de estos cuatro elementos sólo puedes producir los tres Principios, ¿por qué te distraes en una labor tan vana como es la de buscar o querer hacer aquello que la Naturaleza ya ha engendrado!
Así pues, que te baste con tener los tres Principios, de los que la Naturaleza produce todas las cosas en la tierra y sobre la tierra, los cuales también encontrarás enteramente en todas las cosas. Por su debida separación y conjunción la Naturaleza produce en el reino mineral los metales y las piedras.
El cuerpo es la tierra, el espíritu es el agua, el alma es el fuego, o el azufre del oro.
El espíritu infinitamente más sutil, tiene el medio entre el alma y el cuerpo, y sirve como de ligadura para unirlos, porque sólo se pueden reunir dos extremos por un medio.
Las fábulas egipcias y griegas,
Dom Antoíne-Joseph Pernety

88. Conocer los tres fundamentos hereditarios del hombre es poseer la ciencia.
El alma que viene de Dios, el espíritu que viene de los astros, el cuerpo que viene de la tierra.
El Mensaje Reencontrado II
No obstante, os diría que si conocéis a su madre y la seguís después de haber liberado el azufre, al instante se hará la piedra.
Ten por cierto que este azufre está dotado de una gran virtud; su mina son todas las cosas del mundo, ya que se encuentra en los metales, en las hierbas, en los árboles, los animales, las piedras, las minas, etc...
Te he dicho que sus guardianes lo han puesto en prisiones muy oscuras a fin de que no lo puedas ver, ya que está en un sólo sujeto.
Pero ¿donde está ese Mercurio aurífico que, resolviéndose en Sal y en Azufre se torna humedad radical de los metales y su simiente animada? Está aprisionado en una tan fuerte prisión que ni la misma Naturaleza puede extraerlo si el industrioso arte no le facilita los medios.

83'. Si nuestra suerte parece demasiado mala, consagrémosla a Dios que la volverá excelente, pues el Sabio sabe liberar y madurar nuestra luz enterrada en la muerte.
El Mensaje Reencontrado III
Toda la verdad filosófica consiste pues en la raíz que hemos mencionado y cualquiera que conoce bien este principio, a saber, que todo lo que está arriba se gobierna en su totalidad como lo que está abajo; así, al contrario, éste también sabe el uso y la operación de la llave Filosófica, la cual, por su amargura póntica, calcina y reduce a su primera materia todas las cosas, aunque por esta reducción de los cuerpos perfectos, solamente se encontrará el mismo esperma, que se puede hallar ya totalmente preparado por la Naturaleza, sin la necesidad de reducir el cuerpo compacto, sino más bien este esperma, blando e inmaduro, tal como nos lo da la Naturaleza, el cual podrá ser llevado a su madurez. Todo el procedimiento filosófico consiste en la disolución del cuerpo y la coagulación del espíritu, y todo se hace mediante una misma operación. El fijo y el volátil se mezclan íntimamente, pero esto no puede hacerse si el fijo no es previamente volatilizado. El uno y el otro se abrazan al fin, y mediante la reducción se vuelven absolutamente fijos. Los principios operativos, que se llaman también las llaves de la obra, o el régimen, son, pues, en número de cuatro: el primero es la solución o liquefacción; el segundo la ablución; el tercero la reducción; y el cuarto la fijación.
Las fábulas egipcias y griegas,
Dom Antoíne-Joseph Pernety

37. El artista es un perpetuo recién nacido que se asombra de la creación aparente.
El sabio es un perpetuo curioso que busca el resorte de la creación presente.
El santo es un perpetuo agonizante que espera el reposo en la creación oculta.
El Sabio es un perpetuo viviente que se activa y que reposa con el Perfecto en el seno de la creación depurada.
«En el semen del hombre está oculto un germen que consolida la sustancia de la mujer. Así, la conciencia de Dios es como un punto que coagula el Universo y que le da la forma».
El Mensaje Reencontrado XVI
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19 agosto 2013

La nueva luz química de El Cosmopolita (notas de extractos seleccionados por L. Cattiaux)
Notas comparativas
Trabaja en vano quien se pone manos a la obra sin tener primeramente el conocimiento de la Naturaleza.
Es preciso, pues, conocer la naturaleza antes que proponerse imitarla e intentar perfeccionar lo que ella ha dejado en camino de perfección.
Las fábulas egipcias ygriegas,
Dom Antoíne-Joseph Pernety

25. Es preciso observar pacientemente la naturaleza antes de actuar, de lo contrario uno se vuelve insensato ante Dios, insoportable para los demás y finalmente, odioso a sí mismo.
El Mensaje Reencontrado I
La Naturaleza tiene una luz propia que no aparece a nuestra vista, el cuerpo es a nuestros ojos la sombra de la Naturaleza: por ello, en el momento que alguien es iluminado por esta bella luz natural, se disipan y desaparecen todas la nubes ante sus ojos, vence todas las dificultades, todas las cosas se le aparecen claras, presentes y manifiestas y sin impedimento de ninguna clase puede ver el punto de nuestra magnesia que corresponde a uno y otro centro del sol y de la tierra.
Así como el cuerpo humano está cubierto por vestiduras, igualmente la naturaleza humana está cubierta por el cuerpo del hombre; a esta naturaleza Dios se ha reservado el hecho de cubrirla y descubrirla según le plazca.
Para privar el cuerpo denso de su sombra móvil, los remedios ígneos serán un seguro recurso.
Symbola aureae mensae, Michael Maier

5. La mortificación del cuerpo debe preparar la purificación del espíritu y la regeneración del alma.
5'. Quien se aparta del misterio de la muerte no conocerá jamás el poder y la gloria de Dios.
El Mensaje Reencontrado VIII
En realidad hubiese podido abarcarlo todo en pocas líneas e incluso en pocas palabras, sin embargo, he querido guiarte con razones y por ejemplos hacia el conocimiento de la Naturaleza, a fin de que ante todo supieses lo que debías buscar, o la primera materia, o la segunda materia, y que la Naturaleza, su luz y su sombra, te fuesen conocidas.
Para resumir, diremos que el hombre mientras estaba unido con Dios sólo conocía el bien, es decir, las cosas que eran de Dios. Pero en cuanto alargó la mano y comió del fruto prohibido -es decir, el alma media o espíritu del gran mundo- su unión con la Naturaleza Divina se disolvió a causa de su desobediencia y transgresión del mandamiento. Por consiguiente, como su espíritu se unió con el espíritu del mundo, sólo conoció el mal, es decir, las cosas que eran del mundo. Es cierto decir que conoció el bien y el mal, pero el mal en una medida mucho mayor que el bien.
Antroposofía Teomágica, Eugenio Filaleteo

59. La vida mezclada con el no ser de afuera es lo que constituye el sufrimiento, pues la sustancia pura de los comienzos sigue siendo gozo eterno en sí.
59'. Lo que no es, es lo que no puede transformarse en sí mismo, por sí mismo, para sí mismo. La nada, tinieblas y muerte exterior.
El Mensaje Reencontrado XIII
Sin embargo, he sabido por sus discursos que interpretaban los Escritos de los Filósofos mucho más sutilmente que lo requerido por la Naturaleza, que es simple.
No obstante, os advierto que si queréis llegar a este secreto, es necesario sobre todo, rogar a Dios y después amar a vuestro prójimo, y por fin no vayáis a imaginaros cosas tan sutiles, con las que la Naturaleza no hace nada, sino que permaneced, permaneced digo, en la simple vía de la Naturaleza porque en esta simplicidad os será más fácil tocar la cosa con los dedos, que verla en medio de tantas sutilezas.
Pues en esta ciencia se necesita una sola cosa y un único medio de operar, por una vía simple y natural, sin perderse en la pluralidad de las cosas contrarias a nuestra única levadura.
Los Cinco Libros, Nicolas Valois

12. La inteligencia tortuosa, las sutilezas delirantes, la astucia, la malicia y el rapto no servirán aquí de nada.
12'. Ninguna mano de hombre podría forzar la entrada del jardín de Dios.
El Mensaje Reencontrado X
Madre Naturaleza.
Buscarle sólo debes en las venas Minerales que ofrece a manos llenas en su Gremio cercano y abundante la Madre universal Naturaleza. En ellas le hallarás únicamente y aunque por lo exterior vil te parezca, es el único origen de los Bienes, y materia primera de la Piedra.
El Testamento de Adriano, Hadriano Mynscht

47'. El que conoce a la Madre libera al hombre y penetra hasta Dios.
El Mensaje Reencontrado IV
Eres más que ciego, puesto que no te ves a tí mismo ¡cómo entonces podrías verme, a mí, Mercurio!
En efecto, sólo el Conocimiento ve lo inaparente, ya que él mismo es inaparente. Si puedes, aparecerá entonces a los ojos de tu intelecto, Tat: pues el Señor se manifiesta con plena liberalidad a través de todo el Universo. ¿Puedes ver tu pensamiento y asirlo con tus propias manos y contemplar la imagen de Dios? Pues, si incluso lo que está en ti es para ti inaparente, ¿cómo se te manifestará Dios mismo, a tí, por medio de los ojos del cuerpo?
Poimandrés, Hermes Trismegisto

45. Quien no vea ni oiga nada en el Libro, que mire y escuche en el mundo; y si no ve ni oye nada en el mundo, que mire y escuche en sí mismo; y si no ve ni oye nada en sí mismo, que se acueste en la muerte; pero, sobre todo, que calle a fin de no arrastrar a nadie en su soledad ciega y sorda.
El Mensaje Reencontrado XIV
Mercurio es hijo de la Naturaleza.
Por la misma razón, los sabios inventores de las ficciones de la Mitología hicieron nacer a Mercurio, hijo de Maya, en una montaña; porque hasta que el mercurio de abajo o terrestre haya atraído al mercurio de arriba o celeste, el artista no posee más que las alas atadas a los pies de Mercurio; es decir que no posee todavía más que la mitad del todo.

39. Dios por sí mismo produce la Madre, Dios por la Madre engendra al Hijo, el Hijo por la Madre multiplica a Dios.
Así, Dios no tiene comienzo ni fin.
El Mensaje Reencontrado I
Te aconsejo buscar en primer lugar qué cosa es la Naturaleza. Todos unánimemente dicen que es una cosa común, de bajo precio y fácil de conseguir, y es verdad; sin embargo, deberían añadir: para los que la conocen. Pues quien la conoce, la reconocerá en medio de toda clase de inmundicias; no obstante, quienes la ignoran ni siquiera creen que está en el oro.
He dicho que todas las cosas son engendradas a partir de dos cosas, y a pesar de que el oro contiene ambas, otro espíritu hace su entrada y abre la puerta del cielo soberano, el cual puede encontrarse en cualquier cuerpo elementado y se llama Upupa, un pájaro meridional más resplandeciente que el oro fino y que anida en los retiros y también está contenido en el oro. Es vil y valioso y algunos lo llaman pájaro del paraíso, porque reside en las más altas regiones y porque anida en la tierra baja.
Los Cinco Libros, Nicolas Valois

40. Nos podemos perder eternamente si el absurdo no nos detiene en el camino del extravío y si el amor no nos reconduce a nuestro origen santo.
40'. Para algunos, Dios es una sublime realidad.
Para otros, parece ser una locura increíble.
«Los inteligentes han rechazado el Libro y los sabios del mundo no lo han comprendido en absoluto».
El Mensaje Reencontrado XI
Dios te abrirá la puerta de la Naturaleza, donde verás que opera de una manera muy simple. Ten por cierto que la Naturaleza es muy simple y que solo se deleita en la simplicidad, y créeme que todo aquello que es lo más noble en la Naturaleza es también lo más fácil y lo más simple; ya que toda verdad es simple. Dios, el creador de todas las cosas, no ha puesto nada que sea difícil en la Naturaleza, así pues, si quieres imitar a la Naturaleza te aconsejo que permanezcas en su vía simple y encontrarás toda clase de bienes.
Todos los verdaderos adeptos hablan en el mismo tono, y si dicen verdad, sin tomarse tantas fatigas, sin emplear tantos vasos, sin consumir tanto carbón, sin arruinar su bolsa y su salud, se puede trabajar en concierto con la naturaleza, que ayudada, se prestará a los deseos del artista y le abrirá liberalmente sus tesoros. Aprenderá de ella, no a destruir los cuerpos que produce, sino cómo y con qué los compone y en qué se resuelven. Ella le mostrará esta materia, este caos que el Ser supremo ha desarrollado para formar el Universo. Verá la naturaleza como un espejo, cuya reflexión le manifestará la sabiduría infinita del Creador que la dirige y la conduce en todas sus operaciones por una vía simple y única, que constituye todo el misterio de la gran obra.
Las fábulas egipcias y griegas,
Dom Antoíne-Joseph Pernety

9. Son necesarios muchos estudios, mucho tiempo, muchos dolores, mucho amor y mucho saber para volver a ser simple y natural, pero entonces es una simplicidad que se conoce y se guarda.
El Mensaje Reencontrado VII
El elemento del Agua es (como hemos dicho) el receptáculo de la simiente universal, y la Tierra se resuelve y se purifica fácilmente en ella. Es el menstruo del mundo.
Sócrates dijo: Sabed que los filósofos han llamado agua de vida a nuestra agua, y han dicho bien, pues si primero mata al cuerpo luego lo hace revivir y lo rejuvenece.

77'. El agua es universal, las simientes son particulares.
Una disuelve, las otras consolidan, pero sólo una cosa contiene a Dios en secreto.
El Mensaje Reencontrado III
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27 julio 2013

sobre la naturaleza del hombre y su estado después de la muerte

Eugenio Filaleteo

Extractos con notas de El Mensaje Reencontrado


Pero ¿quién —entre tantos miles que filosofan— conoce sustancialmente su naturaleza y su uso genuino y específico? Este es el secretum magnum, maxime mirabile et occultissimum, sex annulis sigillatum, et ex eis exeunt Ignis, Aqua et Aer, quae dividuntur in mares et foeminas, es decir, «el gran secreto de Abraham, maravilloso en exceso, profundamente oculto, sellado con seis sellos, de los que procede el fuego, el agua y el aire, divididos en machos y hembras». Por esta razón, deberíamos rogar continuamente a Dios que nos abra los ojos, a fin de que podamos utilizar este talento que Él nos ha dado pero que permanece enterrado ahora en la tierra y que no fructifica en absoluto. Es a Él a Quién debemos ser unidos por contactu essentiali, «un contacto esencial» y luego sabremos todas las cosas revelata facie, per claram in Divino Lumine visionem, «reveladas por una visión clara en la Luz Divina». Este influjo procedente de Él es el remedio verdadero y adecuado de nuestra regeneración, este sperma de san Juan, la semilla de Dios que permanece en nosotros. Una vez hayamos obtenido esto, no necesitaremos a Aristóteles ni a Galeno, ni nos perturbaremos con estúpidos utrums (cual de los dos) y ergos (luego, por consiguiente), puesto que Su unción nos instruirá sobre todas las cosas.
44. ¿Acaso un puñado de escribas incrédulos o hipócritas podrán enterrar para siempre el talento de Dios? ¿Los creyentes no publicarán un día el testimonio de sus ojos, de sus oídos y de sus corazones?
44'. Reconoceremos a los hipócritas y a los impíos en que unos y otros permanecen callados cuando se les invita a hablar espontáneamente del Señor de vida.
«Siempre entristecedores y siniestros como muertos».
LIBRO XVII
En realidad, la doctrina de los escolásticos, que de alguna manera opone Dios a la Naturaleza, ha conseguido debilitar tanto nuestra confianza en los Cielos que consideramos cualquier recepción como una imposibilidad absoluta. Pero si sospesamos todo adecuadamente y hacemos desaparecer esta nube, descubriremos rápidamente que Dios está más dispuesto a dar, que nosotros a recibir.
17. Creeremos hacer un sacrificio renunciando al mundo para volvernos hacia Dios. Luego, comprenderemos que es el Señor quien se sacrifica volviéndose hacia nosotros.
LIBRO XX
10'. Señor del amor loco, te das sin medida y debemos callar y esperar tu gran juicio como impotentes y como pobres, llevando tu secreto que nos colma más allá de toda expresión. Y ya resplandecemos de tu luz, pero las tinieblas no lo ven.
LIBRO XXXVII

Así, las partes terrestres —como lo vemos por experiencia— regresan a la tierra, las celestes a un limbo celeste superior y el espíritu, a Dios que lo dio. Nadie deberá asombrarse si afirmo que el Espíritu del Dios vivo está en el hombre ya que Dios mismo lo reconoce como Suyo. «No permanecerá por siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne. Ciento veinte años serán sus días». Además, el hecho de que fuera insuflado en Adán prueba que procedió de Dios y por tanto del Espíritu de Dios.
50. En la creación, todo son préstamos y restituciones. Así, después de haber devuelto nuestros cuerpos a la tierra y nuestros espíritus al cielo, al final también tendremos que devolver nuestras almas a Dios, que lo reunirá todo para la pureza o para la inmundicia en el día del juicio.
LIBRO XIII
39. Debemos esforzarnos en sufrir y soportarlo todo aquí abajo sin recriminar, pues nada nos pertenece, ni siquiera nuestro cuerpo, y nada se nos debe, ni siquiera nuestra vida.
LIBRO XXIX
Este Espíritu es el Espíritu de la Vida, el mismo Soplo de Vida que fue insuflado en el primer hombre y por el que se convirtió en una alma viva. Sin duda alguna, el Soplo o Espíritu de Vida es el Espíritu de Dios, que no sólo se encuentra en el hombre sino en todo el gran mundo, aunque de otra manera. Dios insufla continuamente y se difunde en todas las cosas como un aire que refresca, por ello Pitágoras lo llama animatio universorum, «animación del universo». 
33'. Los astros muertos son los únicos que no giran de alegría bajo el soplo del Único.
LIBRO XXII
39. Señor, proporciónanos la ausencia de nosotros mismos para que gocemos de tu presencia santa y para que encontremos tu verdad oculta que salva de la muerte.
39'. Haz que no oigamos más que tu voz verídica, haz que no veamos más que tu faz radiante, haz que no recibamos más que tu soplo vivificante, ¡oh, belleza santa y velada!
LIBRO XVIII
La desaparición o ascensión de los principios etéreos e internos no se realiza inmediatamente después de su separación. La parte del hombre —que Paracelso llama Homo sidereus, «hombre sideral» y más propiamente Brutum hominis, «la parte bruta del hombre», que Agrippa llama Idolum, «imagen o espectro», que Virgilio llama Aethereum sensum atque aurai simplicis ignem, «sentido etéreo y fuego del simple soplo»—, que se encuentra en el hombre astral, a veces flota por encima de los dormitorios de los muertos debido al magnetismo o simpatía existente entre éste y el húmedo radical, vital. En el «espectro» se encuentra la sede de la imaginación y retiene después de la muerte una huella de aquellas pasiones y afectos a los que estaba sometido mientras tenía un cuerpo, y hace que siga frecuentando aquellos lugares que le eran más familiares e imitar las acciones y ademanes de la vida.
14. Dejaremos a nuestros muertos cuatro días en la tumba a fin de que puedan resucitar en particular. [...]
LIBRO XXVII
También Agrippa, hablando de las apariciones de los muertos dijo lo siguiente:  «pero aquello que he visto con mis propios ojos y he tocado con mis propias manos, no lo mencionaré aquí, a fin de que los ignorantes no me acusen de falsedad, debido a la asombrosa extrañeza de las apariciones».  Pero dichas apariciones no exceden el periodo de un año ya que cuando el cuerpo empieza a corromperse totalmente, el espíritu regresa a su elemento de origen. 
77. El santo liga el alma y el espíritu en Dios y supera la segunda muerte.
77'. El Sabio liga el alma, el espíritu y el cuerpo en Dios y supera la primera y la segunda muerte.
LIBRO XXIII
[...] que no concluya nada precipitadamente respecto al sujeto de este Arte, puesto que es un principio que no es de fácil aprehensión. No es tierra ni agua, ni aire, ni fuego. No es oro ni plata, ni Saturno, antimonio ni vitriolo, ni ningún otro tipo de mineral. Tampoco es la sangre ni la simiente de cualquier individuo, como han imaginado algunos autores obscenos e innaturales. En una palabra, no es ningún mineral, ni vegetal, ni animal, sino que es un compuesto de los tres a la vez. En términos claros, es el sperma majoris animalis, «la semilla del gran animal», la semilla del cielo y de la tierra, nuestra hermafrodita más secreta y milagrosa. Si conoces esto, junto con el Arte Hidro-piro-mágico, podrás, con cierta seguridad, intentar la obra: de lo contrario, la práctica será la vía hacia la pobreza. No intentes nada sin ciencia, mas confínate a aquellos límites que la Naturaleza te ha fijado.
14. El Libro no es, pues, ni carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo es.
14'. ¿Cuál es, pues, la cosa que no es ni carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo ES?
LIBRO XXXVIII
89. Dios puede liberar nuestra vida del barro que la aprieta por todas partes y que la ahoga hasta la muerte.
Sólo él puede fecundarla y conducirla hasta la perfección de una generación infinita.
89'. Extraer el perfume y rechazar el veneno.
Reducir la tierra en agua y rehacer el agua en tierra.
Cocer el esperma y la simiente hasta el alumbramiento del sol perfectísimo.
LIBRO V
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