Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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Tao Te King - 20

XX Cuando se abandona lo aprendido, desaparecen las contrariedades. ¿Qué diferencia hay entre «¡eh!» y «¡oh!» ¿Qué distinción puede hac...

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19 noviembre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

"Mientras allí se sienta sobre sus nalgas, el sueño le aventa como el torbellino. Utnapishtim dice a ella, a su esposa: «¡Contempla a este héroe que busca la vida! El sueño le envuelve como una niebla.» Su esposa dice a él, a Utnapishtim el Lejano: «Tócale para que el hombre despierte, para que regrese salvo por el camino que le trajo, para que por la puerta que salió pueda regresar a su país.» Utnapishtim dice a ella, a su esposa: «Puesto que engañar es humano, él procurará engañarte. (Gn 8,21) Anda, prepara obleas para él, pon(las) junto a su cabeza, y señala en la pared los días que duerme.» Elaboró para él obleas, púso(las) junto a su cabeza, y señaló en la pared los días que dormía. La primera oblea se ha secado, la segunda se estropeó, la tercera está húmeda, la superficie de la cuarta blanquea, la quinta se cubre de moho, la sexta (aún) conserva su color reciente; la séptima, en cuanto le tocó, despertóse el hombre. Gilgamesh dijo a él, a Utnapisthim el Lejano: «¡Apenas el sueño me ha invadido, cuando me tocas y me despiertas!» Utnapishtim [dice a él], a Gilgamesh: «[Vamos], Gilgamesh, cuenta tus obleas, [que los días que dormiste] sean conocidos de ti: Tu [primera] oblea se ha secado, [la segunda se] estropeó, la tercera está húmeda, la superficie de la cuarta blanquea, [la quinta] se cubre de moho, la sexta (aún) conserva su color reciente; [la séptima], en este instante te despertaste.»"

Lo que se considera una locura, lo que se asemeja a un sueño, lo que parece increíble: he aquí lo que el Sabio estudia con amor.

La vida en la sombra de la muerte.
La piedra cúbica y la piedra triangular ocultas en la esfera del caos.
I: 64-64'

"Gilgamesh dijo a él, a Utnapishtim el Lejano: «[¿Qué] haré, Utnapishtim; adónde iré, [ahora] que el Despojador hace presa en mis [miembros]? En mi alcoba acecha la muerte, ¡y doquiera que pon[go mi pie] está la muerte!» Utnapishtim [dice a él], a Urshanabi, el barquero: «Urshanabi, ¡así el desembarcadero [no tenga contento en ti], así el lugar de travesía a ti renuncie! ¡A aquel que vaga en su playa, niégale su playa! Al hombre que trajiste (aquí), cuyo cuerpo está cubierto de suciedad, la gracia de cuyos miembros pieles desfiguraron, lleva, Urshanabi, y condúcele al lugar del baño. Que se libre de su suciedad con agua limpia como la nieve, que se despoje de sus pieles y el mar (las) arrastre, que la belleza de su cuerpo se pueda ver. Haz que renueve la banda de su cabeza, deja que se ponga un manto para vestir su desnudez, que llegue a su ciudad, que concluya su viaje. ¡Así (su) manto no tenga color de moho, siendo totalmente nuevo!»"

Mi señor me preguntó una vez: «¿Qué me traerás el día del juicio?», y yo contesté: «Tú, en tu secreto en mí».
Entonces dijo: «Está bien. Ve pues, germina, madura y fructifica para mi cosecha», y lloré amargamente de estar aún recubierto por el barro de la tierra extranjera.
XX: 9'

"Urshanabi le llevó y condujo al lugar del baño. Se lavó la suciedad con agua limpia como la nieve. Se despojó de sus pieles, el mar (las) arrastró, Para que la belleza de su cuerpo se viese. Renovó [la banda] que ceñía su cabeza, se puso un manto para vestir su desnudez, para que lle[gase a su ciudad], para que concluyese su viaje. [El manto no tenía color de moho], siendo [totalmente] nuevo."

Éramos como bestias ciegas y rabiosas encerradas en una jaula estrecha y sórdida, y henos aquí libres y en reposo, bañándonos en la luz del Único Padre y Madre.
«¡Oh, maravilla del Perfecto! ¡Oh, bendición del Generoso! ¡Oh, amor del Gratuito!»
XIV: 48'

"Utnapishtim [dice] a él, [a] Gilgamesh: «Gilgamesh, viniste aquí, penando y esforzándote, ¿qué te entregaré para que regreses a tu tierra? Revelaré, oh Gilgamesh, una cosa oculta, y [un secreto de los dioses] te diré: Esta planta, como el cambrón es [su...]. Sus espinas pin[charán tus manos] como la rosa. Si tus manos obtienen la planta, [tú hallarás nueva vida].» En cuanto Gilgamesh oyó esto, abrió la ca[ñería], ató piedras pesadas [a sus pies]. Le bajaron a lo profundo [y vio la planta]. Cogió la planta, aunque pi[nchó sus manos]. Cortó las piedras pesadas [de sus pies]. El [m]ar le lanzó a la orilla. «Urshanabi, esta planta es una planta aparte, por la que un hombre puede reconquistar el aliento de su vida. La llevaré a la amurallada Uruk, haré [...] comer la planta... Su nombre será "El Hombre se hace Joven en la Senectud". Yo mismo (la) comeré y así volveré al estado de mi juventud.»"

¡Oh, divina facilidad de toda creación!, obras y no te fatigas. Reposas y no te aburres. Te ríes de la muerte, porque tu risa es la vida imperecedera de la eterna Juventud.
¡Oh, Señor Padre!, dame tu pureza, dame tu inocencia, dame tu libertad, dame tu gracia, dame tu amor, dame tu potencia, dame tu luz, dame tu generosidad, dame tu belleza, dame tu vida, dame tu eternidad, si place a tu santo perdón.
XXVIII: 16

"Después de veinte leguas comieron un bocado, después de treinta leguas (más) se prepararon para la noche. Gilgamesh vio un pozo cuya agua era fresca. Bajó a bañarse en el agua. Una serpiente olfateó la fragancia de la planta; salió [del agua] y arrebató la planta. Al retirarse mudó de piel."

No basta con alcanzar la luz durante algunos instantes, es necesario poder mantenerse en ella toda la eternidad.
III: 23'

"A esto Gilgamesh se sienta y llora, las lágrimas se deslizan por su cara. [Cogió la mano] de Urshanabi, el barquero: «¿[Para] quién, Urshanabi, mis manos trabajaron? ¿Por quién se gasta la sangre de mi corazón? No obtuve una merced para mí. ¡Para el león de tierra logré una merced! ¡Y la marea la llevará a veinte leguas de distancia! Cuando abrí la cañería y [...] el año, hallé lo que se había puesto como señal para mí: ¡Me retiraré, y dejaré la barca en la orilla!»"

Cuando alcancemos a Dios no omitamos entregárselo todo; si no, le perderíamos enseguida.
XI: 70

"Después de veinte leguas comieron un bocado, después de treinta leguas (más) se prepararon para la noche. Cuando llegaron a la amurallada Uruk, Gilgamesh dijo a él, a Urshanabi, el barquero: «Anda, Urshanabi, ve a las almenas de Uruk. Inspecciona la terraza, examina sus ladrillos, ¡Si su obra no es de ladrillo quemado, y si los Siete Sabios no echaron sus cimientos! Un "sar" es ciudad, un "sar" huertos, un "sar" tierra marginal; (además) el recinto del Templo de Istar. Tres "sar" y el recinto incluida Uruk.»"

En el momento en que nos creemos fuertes es cuando descubrimos nuestra debilidad; cuando pensamos haber llegado es cuando nos damos cuenta de que nunca hemos partido.

Quien no desciende voluntariamente a la gran agua, un día u otro será precipitado en ella y se ahogará miserablemente.
VI: 46-46'


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Fuente del texto (excepto notas comparativas): Wikisource


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26 octubre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')


"Entendí y dije a Ea, mi señor: "[He aquí], mi señor, lo que así ordenaste tendré a honra ejecutar. [Pero, ¿qué] contestaré a la ciudad, a la gente y a los ancianos?" Ea abrió su boca para hablar, diciendo a mí, su servidor: "En tal caso les hablarás así: "He sabido que Enlil me es hostil, de modo que no puedo residir en vuestra ciudad, ni poner mi p[ie] en el territorio de Enlil. Por lo tanto, a lo Profundo bajaré, para vivir con mi señor Ea. [Pero sobre] vosotros derramará la abundancia, [los] pájaros [selectos], los más excelentes peces. [La tierra se colmará] de riqueza de cosechas. [Aquel que en el ocaso ordena] las vainas verdes, verterá sobre vosotros una lluvia de trigo"."


Lo que desciende a lo más bajo es lo mismo que sube a lo más alto, para reunir el Universo esparcido.
VI: 12'


"Al primer resplandor del alba, la tierra se juntó [a mi alrededor].»"

La renuncia sin objeto nos reconduciría a la inconsciencia y a la disolución de los limbos movedizos, mientras que la renuncia con el objeto nos conducirá a la conciencia y a la coagulación de la creación fija.
XXXI: 46'

"«Los pequeños [llev]aban brea, al paso que los grandes transportaban [el resto] de lo necesario. Al quinto dia tendí su maderamen. Un acre (entero) era el espacio de su suelo, diez docenas de codos la altura de cada pared, (Gen 6,15) diez docenas de codos cada borde del cuadrado puente. Preparé los contornos (y) lo ensamblé. Lo proveí de seis puentes, dividiéndolo (así) en siete partes. El plano de su piso dividí en nueve partes. Clavé desaguaderos en él. Me procuré pértigas y acopié suministros. Seis (medidas) "sar" de betún eché en el horno. (Gen 6,14) Tres "sar" de asfalto [también] eché en el interior, tres "sar" de aceite los portadores de cestas transportaron, aparte de un "sar" de aceite que la calafateadura consumió, y los dos "sar" de aceite [que] el barquero estibó. Bueyes maté para la [gente], (Gen 6,21) y sacrifiqué ovejas cada día. Mosto, vino rojo, aceite y vino blanco [di] a los trabajadores [para beber], como si fuera agua del río, para que celebrasen como en el Día del Año Nuevo. A[brí...] ungüento, aplicándo(lo) a mi mano. [Al sépti]mo [día] el barco estuvo completo. [La botadura] fue ardua, hasta el punto de que hubieron de cambiar las planchas de encima y de debajo, [hasta que] dos tercios de [la estructura entra]ron [en el agua]. [Cuanto tenía] cargué en él: cuanta plata tenía cargué en él; cuanto oro [tenía] cargué en él; cuantos seres vivos tenía [cargué] en él. (Gen 7,7-8) Toda mi familia y parentela hice subir al barco. Las bestias de los campos, las salvajes criaturas de los campos, (Gen 7,13-16) todos los artesanos hice subir a bordo. Samas me había fijado un tiempo: "Cuando aquel que ordena la intranquilidad nocturna, envíe una lluvia de tizón, ¡sube a bordo y clava la entrada!" Aquel tiempo señalado llegó: Aquel que ordena la intranquilidad nocturna, envía una lluvia de tizón. Contemplé la apariencia del tiempo. El tiempo era espantoso de contemplar. Subí al barco y clavé la entrada. Para clavar (todo) el barco, a Puzur-Amurri, el barquero, cedí la estructura con su contenido. Al primer resplandor del alba, una nube negra se alzó del horizonte. (Gn 7:11) En su interior Adad truena, mientras Sullat y Hanis van delante,  moviéndose como heraldos sobre colina y llano. Erragal arranca los postes; avanza Ninurta y hace que los diques sigan."

La nube que vuela por encima de las montañas anida en las cavernas de la tierra, donde incuba la única claridad.
III: 57'

"Los Anunnaki levantan las antorchas, encendiendo la tierra con su fulgor. La consternación debida a Adad llega a los cielos, pues volvió en negrura lo que había sido luz. [La vasta] tierra se hizo añicos como [una perola]. Durante un día la tormenta del sur [sopló], acumulando velocidad a medida que bufaba [sumergiendo los montes], atrapando a la [gente] como una batalla. Nadie ve a su prójimo, no puede reconocerse la gente desde el cielo. Los dioses se aterraron del diluvio, y, retrocediendo, ascendieron al cielo de Anu. Los dioses se agazaparon como perros acurrucados contra el muro exterior."

El camino que lleva a Dios está sembrado de terror, de desolación y de muerte, que son las vestiduras exteriores de la única claridad.
VI: 24'

"Istar gritó como una mujer en sus dolores, la señora de dulce voz de los [dioses] gime: "Los días antiguos se han trocado, ¡ay!, en arcilla, (Gn 7:23) porque hablé maldad en la Asamblea de los dioses. ¿Cómo pude hablar maldad en la Asamblea de los dioses, ordenando batalla para destrucción de mi gente, (Gn 8:21) cuando yo misma di a luz a mi pueblo? ¡Como el desove de los peces llena el mar!""

La tierra es negra y se volverá aún más negra, luego se blanqueará poco a poco y reaparecerán los astros, las estrellas innumerables, la luna pura y blanca y el sol vivo y dorado, que serán los signos de la encarnación triunfante sobre la muerte.
XIX: 26

"Los dioses Anunnaki lloran con ella, los dioses, humildemente, están sentados y lloran, con los labios apretados, [...] uno y todos. Seis días y [seis] noches sopla el viento del diluvio, mientras la tormenta del sur barre la tierra. Al llegar al séptimo día, la tormenta del sur (transportadora) del diluvio amainó en la batalla, que había reñido como un ejército. El mar se aquietó, la tempestad se apaciguó, el diluvio cesó. (Gn 8:1-2) Contemplé el tiempo: la calma se había establecido, y toda la humanidad había vuelto a la arcilla. El paisaje era llano como un tejado chato. Abrí una escotilla y la luz hirió mi rostro. (Gen 8,6) Inclinándome muy bajo, sentéme y lloré, deslizándose las lágrimas por mi cara. Miré en busca de la línea litoral en la extensión del mar: En cada catorce (regiones) emergía una comarca (montañosa). En el Monte Nisir el barco se detuvo. (Gen 8,4) El Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento, un primer día, un segundo día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Un tercer día, un cuarto día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Un quinto y un sexto (día), el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Al llegar el séptimo día, envié y solté una paloma. La paloma se fue, pero regresó; (Gn 8,8-10) puesto que no había descansadero visible, volvió. Entonces envié y solté una golondrina. (150) La golondrina se fue, pero regresó; puesto que no había descansadero visible, volvió. Después envié y solté un cuervo. (Gn 8,7) El cuervo se fue y, viendo que las aguas habían disminuido, come, se cierne, grazna y no regresa. Entonces dejé salir (todo) a los cuatro vientos y ofrecí un sacrificio. Vertí una libación en la cima del monte. (Gn 8,19-20) Siete y siete vasijas cultuales preparé, sobre sus trípodes amontoné caña, cedro y mirto. Los dioses olieron el aroma, (Gn 8,21) los dioses olieron el dulce aroma, los dioses se apiñaron como moscas en torno al sacrificante."

Sólo hay un ARTE verdadero, es el que manifiesta el espíritu libre, que es la luz del Universo. Sólo hay una ciencia verdadera, es la que fija esta luz divina en el reposo de Dios.
XXII: 31'

"A esto Enlil subió a bordo del barco. Cogiéndome de la mano, me subió a bordo. Subió mi mujer a bordo e hizo que se arrodillara a mi lado. De pie entre nosotros, tocó nuestras frentes para bendecirnos: "Hasta ahora Utnapishtim fue tan sólo humano. En adelante Utnapishtim y su mujer serán como nosotros dioses. ¡Utnapishtim residirá lejos, en la boca de los ríos!" Así me cogieron y me hicieron residir lejos, en la boca de los ríos. Pero ahora, ¿quién por ti convocará los dioses a la Asamblea, para que encuentres la vida que buscas? ¡Ea!, no concilies el sueño durante siete días y siete noches.»"

La verdadera filosofía es la búsqueda del origen y del fin de todas las cosas.
VI: 18




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07 octubre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

Utnapishtim en el Arca junto a Gilgamesh
"Entonces veló (a su) amigo como una desposada [...], arrebatado cerca de él como un león, como una leona privada de [sus] cachorros. Va y viene ante [el lecho], arrancándose (el pelo) y esparciéndo[lo...], (Jer 16:6; 48:37) ¡Desgarrando y diseminando (su) atuendo [como si estuviera] im[puro]! Al primer arrebol [del alba], Gil[gamesh...]. Entonces Gilgamesh envió un pregón al país: «Oh forjador [...], batidor de cobre, aurífice, lapidario: ¡Haced a mi amigo [...]!» [Entonces] formó una estatua para su amigo, el amigo cuya estatura [...]: «[...], de lapislázuli es tu pecho, de oro tu cuerpo, [...]»."

Hemos de perder el apego por las formas creadas, pero con el propósito de poseer la creación en su substancia primera y en su esencia oculta. Y cuanto más aumente el reposo, más deberá aumentar la atención, a fin de sobrevivir a la disolución del agua y a la coagulación del fuego.
«No se escoge nada cuando se está muerto».
I: 22'

"«Un lecho [de honor te hice ocupar], te coloqué [en el asiento de la holgura, en el asiento de la izquierda], para que los príncipes de la tierra [besaran tus pies]. Haré que las gentes [de Uruk] lloren por ti (y) [se lamenten], que el pueblo alegre [gima por ti]. Y, cuando te hayas ido, [cubriré mi cuerpo de pelo intonso] y, vistiendo una piel [de león, erraré por la estepa].» Al primer arrebol del alba, [Gilgamesh] aflojó su banda [...].

La virtud del león domado prevalece sobre la dulzura natural del cordero y, ambos reunidos, engendran la perfección del Señor último.
XIII: 18'

"Al primer resplandor del alba, Gilgamesh formó [...], sacó una ancha mesa de madera elammaqu, llenó de miel una jarra de cornerina, llenó de requesón una jarra de lapislázuli, [...] decoró y expuso al sol."

Recordemos que el culto de los santos antepasados completa el culto de Dios, que es el Viviente de eternidad.
«Adoremos el sol de vida y no despreciemos las cenizas de los antepasados».
XIV: 9'

"Con sus pieles [se viste], come carne [...], Oh Gilgamesh, lo que no ha ocurrido mientras mi viento empuja las aguas.» Samas estaba perturbado, como le correspondía; dice a Gilgamesh: «Gilgamesh, ¿a dónde vagas tú? La vida que persigues no hallarás.» Gilgamesh le dice, al valiente Samas: «Después de andar (y) errar por la estepa, ¿descansará mi cabeza en el corazón de la tierra para dormir a través de todos los años? ¡Deja que mis ojos contemplen el sol, a fin de que me sacie de luz! La oscuridad se retira cuando hay luz suficiente. ¡Ojalá el que esté en verdad muerto vea aún el resplandor del sol!»"

¿Dónde está el inteligente inspirado de Dios que recogerá a la virgen errante?

Este es bendecido por Dios, ya que verá el nacimiento del rey del cielo y su herencia ya nunca más le será quitada.
XXXIII: 29-29'

"«Gilgamesh, ¿a dónde vagas tú? La vida que persigues no hallarás. Cuando los dioses crearon la humanidad, la muerte para la humanidad apartaron, reteniendo la vida en las propias manos. Tú, Gilgamesh, llena tu vientre, goza de día y de noche. (Ecl 5:18) Cada día celebra una fiesta regocijada, ¡Día y noche danza tú y juega! (Ecl 8:15) Procura que tus vestidos sean flamantes, (Ecl 9:8-9) tu cabeza lava; báñate en agua. Atiende al pequeño que toma tu mano. ¡Que tu esposa se deleite en tu seno! ¡Pues ésa es la tarea de la [humanidad]!»"

Son necesarios muchos estudios, mucho tiempo, muchos dolores, mucho amor y mucho saber para volver a ser simple y natural, pero entonces es una simplicidad que se conoce y se guarda.

Fuera encontraremos mil cosas para distraernos, pero no descubriremos siquiera una capaz de contentarnos verdaderamente como la paz de adentro.
VII: 9-9'

"«¿Construimos una casa para siempre? ¿Sellamos (contratos) para siempre? ¿Los hermanos dividen porciones para siempre? (Ecl 9,6) ¿Persiste para siempre el odio [en la tierra]? ¿Acaso el río siempre crece (y) causa inundaciones? La libélula [abandona] (su) vaina para que su cara (no) pueda mirar (sino) la cara del sol. Desde los días de antaño no hubo [permanencia]; (Ecl 1,11; 1,4; 2,16) ¡Los que descansan y los muertos, qué iguales [son]! ¿No componen la misma imagen de la muerte el plebeyo y el noble, cuando se hallan próximos a [su destino]? Los Anunnaki, los grandes dioses, se congregan; Mammetum, hacedor del destino, con ellos decreta el hado: Muerte y vida determinan. (Dt 30,19) (Pero) de la muerte los días no se revelan»."

Amigos míos, ¿no veis el número y la enormidad de vuestras enfermedades en el mundo, y no veis la labor agotadora de vuestros trabajos siempre por recomenzar?

¿No estáis fatigados de construir en el barro sin fundamento seguro, y no estáis cansados de pudriros en la agonía de la muerte desde hace tanto tiempo?
XXXIX: 46-46'

"Gilgamesh le dijo, a Utnapishtim el Lejano: «Cuando te miro, Utnapishtim, tus rasgos no son extraños; incluso como yo eres. Tú no eres extraño; antes bien, como yo eres. ¡Mi corazón te había imaginado como resuelto a batallar, [pero] descansas indolente sobre tu dorso! [Dime], ¿cómo te sumaste a la Asamblea de los dioses, en tu búsqueda de la vida?»"

Quien busca a Dios no tiene sino a sí mismo para desnudar y para conocer.
X: 5
 
"Utnapishtim dijo a él, a Gilgamesh: «Te revelaré, Gilgamesh, una materia oculta y un secreto de los dioses te diré: Suruppak, ciudad que tú conoces [(y) que en las riberas del Éufrates] está situada, esa ciudad era antigua (como lo eran) los dioses de su interior, cuando sus corazones impulsaron a los grandes dioses a suscitar el diluvio. Estaban Anu, su padre, el valiente Enlil, su consejero, Ninurta, su asistente, Ennuge, su irrigador. Ninigiku-Ea también estaba presente con ellos. Sus palabras repite a la choza de cañas: ¡Choza de cañas, choza de cañas! ¡Pared, pared! ¡Choza de cañas, escucha! ¡Pared, vibra! "Hombre de Suruppak, hijo de Ubar-Tutu, ¡demuele (esta) casa, construye una nave! (Gn 6:14) Renuncia a las posesiones, busca la vida. ¡Desiste de bienes (mundanales) y mantén el alma viva! A bordo de la nave lleva la simiente de todas las cosas vivas. (Gn 6:19-20) El barco que construirás, sus dimensiones habrá que medir. Igual será su amplitud y su longitud. (Gn 6:15) Como el Apsu lo techarás"."

Todos se pelean por palabras, por ideas, por preeminencias o por bienes que son como las sombras de la cosa, en lugar de buscar la cosa que es la única realidad substancial del Ser que reposa en su seno y que la anima.
XXX: 41 


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24 septiembre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')
 
"Veinte leguas más y comieron bocado, a las treinta se prepararon para el descanso, y así llegaron a la ciudad de Uruk. Urshunabu dijo: «He aquí el lugar de donde partiste, y he aquí tu destino final. No has de desechar las experiencias de tu viaje, sino, conviviendo con ellas, regresar a tu morada, descansar y reflexionar, para seguir mañana el curso de tu vida.» Gilgamesh, sin bajar del bote, apuntaló la pértiga y lo hundió en la orilla, diciendo a Urshunabu: «¿Seguir el curso de mi vida? ¡Cómo podría ser capaz! Me fue robado el camino de vuelta a casa, la muerte sigue presente en todas partes. Allí donde mire al amanecer, se encontrará la muerte; allí donde mire al atardecer, se encontrará la muerte; cada palacio, hogar y templo son ya presas de la muerte. ¿Cómo podrá ser pleno mi corazón en este mundo? Regresa tú, Urshunabu, dirígete a la ciudad de Uruk. Admira si las murallas son de ladrillo cocido, si sus cimientos fueron echados por los siete sabios. Admira el templo de Eanna, la morada de Anu e Istar, si sus aguas fluyen constantemente, y su brillo no muere ni de día ni de noche. Después dirígete a sus gentes, si son felices, y relátales lo que has visto.» «Mundos hay aparte de éste, Urshunabu, más allá del dominio de los dioses y de las gentes. Son todos mundos de hechicería, llenos de magia, horrores y miserias, lo reconozco, pero quizás en ellos resplandezca aún un poco de alegría para mí. Quizás, más allá del horizonte, siga existiendo todavía algún lugar que contenga el secreto de la vida eterna, mi salvación en la inmortalidad, donde el cardo, y sus pétalos de rosa, sigan brillando a la luz del mediodía.» Y bajando Urshunabu del bote, Gilgamesh empujó la pértiga, y se alejó de la orilla, adentrándose en los mares desconocidos, hacia los mundos que existen más allá de este mundo. Donde ni los dioses, ni los hados, alcanzan a sus gentes."

Ignoran el sentido oculto de la palabra inspirada, sus explicaciones morales son la prueba entristecedora de ello. Si comprendieran, remontarían al manantial en lugar de perderse en justificaciones ociosas y en disputas imbéciles.
«Dios borrará las patrias, las ideologías, las confesiones y las sectas, pues los creyentes son todos hermanos en la unidad del Único».

Dios nos propone la aventura inaudita y nos ofrece el lote increíble. Nos presenta las llaves de la muerte y de la vida y nos indica la vía que salva del caos del absurdo. Pero nos empeñamos estúpidamente en perseguir la podredumbre agonizante y clamamos contra la injusticia. ¿Seremos siempre tan imbéciles e incurables?
XVI: 53-53'

"Entonces llegó la luz del día». [Y] Enkidu respondió a Gilgamesh: «[O]ye el sueño que tuve anoche: Anu, Enlil, Ea y el celestial Samas [Celebraban consejo]. Y Anu dijo a Enlil: "Porque el Toro del Cielo mataron, y a Huwawa Mataron; por consiguiente", dijo Anu, "uno de ellos, aquel que taló los montes del cedro, [Debe morir]". Pero Enlil dijo: "¡Enkidu debe morir; pero Gilgamesh no morirá! Entonces el celeste Samas respondiá al bravo Enlil: ¿No mataron por orden mía al Toro del Cielo y a Huwawa? ¿Debe ahora el inocente Enkidu perecer?" Pero Enlil se enfrentó iracundo con el celestial Samas: "Porque muy semejante a un camarada suyo, tú bajaste a diario hasta ellos"»."

No predicamos una doctrina de abandono y de disolución en la muerte, predicamos una doctrina de purificación y de coagulación en la vida.
XXV: 43'

"«¡[...] destruya su riqueza, disminuya su poder! Sea su [camino repugnante] en tu presencia. Escapen [las bestias que quiera apresar] delante de él. ¡[No] con[siga] el cazador la plenitud de su corazón!» [Después su corazón] urgió(le) a maldecir a la ramera: «¡Ea, moza!, decretaré (tu) [desti]no, ¡[un desti]no que no concluirá en toda la eternidad! Te maldeciré con grandes maldiciones, [un juramento] cuyas maldiciones pronto te abrumarán. [...] exceso de tus encantos. [...] arrojará en tu casa. [... ] el camino será tu morada, [la sombra de la pared] será tu paradero, [...] tus pies, [los fatuos y los sedientos herirán] tu mejilla. Por mí [tú has ... ] y por [...] sobre mí.» Cuando Samas oyó [estas palabras] de su boca, sin dilación le gritó [desde] el cielo: «¿Por qué, oh Enkidu, maldices a la ramera, que te hizo comer manjares dignos de la divinidad y te dio vino propio de la realeza, que te vistió con nobles ropas, y te hizo poseer el noble Gilgamesh por camarada? ¿Y Gilgamesh, tu amigo cordial, no te ofreció un lecho preclaro? Te hizo ocupar un lecho de honor, te colocó en el asiento de la holgura, en el asiento de la izquierda, ¡Para que [los prín]cipes de la tierra besaran tus plantas! Hará que las gentes de Uruk lloren por ti (y) se lamenten, que el pueblo [alegre] gima por ti. Y, cuando te hayas ido, su cuerpo de pelo intenso cubrirá, pondráse una piel de león y errará por la estepa». [Cuando] Enkidu [oyó] las palabras del valiente Samas, [... ] su corazón vejado se aquietó."

Cuando el cuerpo es vencido, el espíritu aparece puro y libre, y el alma santa los une en Dios para siempre.
IV: 81'

"«Así [...] vuelva a tu lu[gar...]. [Reyes, prínci]pes y nobles [te] amarán. [Ninguno por ti se] golpeará el muslo. [Por ti el anciano] meneará su barba. [... el joven] desceñirá su cinto. [...] cornerina, lapislázuli y oro. [Así sea retribuido] quien te mancille, [quede su casa vacía], su colmado almacén. [A la presencia de] los dioses [el sacerdote] te permitirá entrar, [por ti] se abandonará la esposa, (aunque sea) madre de siete». [... Enki]du, cuyo humor es sombrío, [...] yace a solas. Aquella noche [comunica] sus sentimientos a su amigo: «[Amigo mío], vi un sueño anoche: Los cielos [gemían], la tierra respondió; [...] yo estaba [sol]o. [...] su faz se oscureció. Como en [...] era su rostro. [... como] las garras del águila eran sus zarpas. [...] él me dominó. [...] él salta. [...] él me sumergió. [...]  él me transformó, de forma que mis brazos eran [...] como los de un ave. Mirándome, me guía a la Casa de las Tinieblas, La mansión de Irkalla, a la casa que no abandona quien entró en ella, por el camino que no tiene regreso, a la casa cuyos habitantes carecen de luz, donde el polvo es su vianda y arcilla su manjar. Están pergeñados como pájaros, con alas por vestiduras, y no ven luz, residiendo en la oscuridad. En la Casa del Polvo, en que había entrado, contemplé [gobernantes] sin sus coronas; [vi príncipes], a los (nacidos) para la corona, que habían regido la tierra desde días pretéritos. [Estos dobl]es de Anu y Enlil servían carnes asadas; servían pasteles y escanciaban agua fresca de los odres. En la Casa del Polvo, en que había entrado, reside el sumo sacerdote y el acólito, reside el encantador y el extático, residen los lavadores, ungidores de los grandes dioses. Reside Etanal, reside Sumuqan. Ereskigal [vive allí], Reina del submundo, [Y Belit-]Seri, registrador del mundo inferior, se arrodilla ante ella. [Ella mantiene una tablilla] y la lee. [Levantando] su cabeza, me contempla: [Diciendo: "¿Quién] trajo a éste aquí?"»"

Estemos atentos a los despreciados, a los débiles y a los sencillos, ya que, a menudo, el Señor se mueve y germina misteriosamente en ellos.
«¡Oh, santa humildad!, ¡oh, santo barro del abismo!, ¡oh, santo caos del comienzo!»
XXI: 33'

"Al primer resplandor del alba Gilgamesh dijo a su amigo: «Enkidu, tu [ma]dre una gacela, un onagro tu padre, te [engendraron]. Aquellos cuya señal son sus colas te criaron, y el ganado de la llanura y de todos los pastos. ¡Ojalá las huellas de Enkidu en el Bosque de los Cedros lloren por ti, jamás callen noche y día! Así los mayores de la amplia y amurallada Uruk lloren por ti. [Llore por ti] el dedo que se extienda detrás de nosotros bendiciendo. Llore por ti y despierte ecos en la campiña como si fuera tu madre. Llore por ti [...] En cuyo centro nosotros... Llore por ti oso, hiena, [pantera], tigre, ciervo, leopardo, león, bueyes, venado, [cabra montés], y las criaturas salvajes del llano. Llore por ti el río Ula [...] por cuyas riberas solíamos pasear. Llore por ti el puro Éufrates, [del que sacábamos] agua para el odre. Lloren por ti los guerreros de la amplia y amurallada Uruk [...] matamos al Toro... Llore por ti [...] [Quien] en Eridu ensalzó tu nombre. Llore por ti [...] [quien...] ensalzó tu nombre. Llore por ti [...] [quien] proporcionó... grano para tu boca. Llore por ti [...] [quien] puso ungüento en tu espalda. Llore por ti [...] [quien] puso cerveza en tu boca. Llore por ti la [meretriz] [que] te ungió con aceite fragante. Llo[re por ti...] [del ha]rén que [te llevó] la mujer y el anillo de tu elección. ¡Lloren los hermanos por ti como hermanas [...y crezca larga] su cabellera por ti [...]!»"

Después de las lágrimas corrosivas de la amargura, he aquí las dulces lágrimas de la alegría desbordante, ya que la abundancia del don de nuestro Señor hace fluir el agua prisionera de nuestros corazones, y su amor la condensa en una piedra santa y preciosa.
XXI: 44”




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06 septiembre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

Ishtar - Museo Británico
"«¡Ven, Gilgamesh, sé tú (mi) amante! Concédeme tu fruto. Serás mi marido y yo seré tu mujer. Enjaezaré para ti un carro de lapislázuli y oro, cuyas ruedas son áureas y cuyas astas son de bronce. Tendrás demonios de la tempestad que uncir a fuer de mulas poderosas. En la fragancia de los cedros entrarás en nuestra casa. Cuando en nuestra casa entres, ¡el umbral (y) el tablado besarán tus pies! ¡Se humillarán ante ti reyes, señores y príncipes! El producto de colinas y del llano te ofrecerán por tributo. Tus cabras engendrarán crías triples, tus ovejas gemelos, tu asno en la carga sobrepujará a tu mula. Los corceles de tu carro serán famosos por su carrera, [¡tu buey] bajo el yugo no tendrá rival!» [Gilgamesh] abrió la boca para hablar, [diciendo] a la gloriosa Istar: «[¿Qué daré] a ti para que pueda tomarte en matrimonio? [¿Te daré aceite] para el cuerpo y vestidos? [¿Daré] pan y vituallas? [...] comida digna de la divinidad, [...] bebida propia de la realeza. [¿... si yo] te tomo en matrimonio? [No eres más que un brasero que se apaga] con el frío; una puerta trasera [que no] detiene la ráfaga ni el huracán; un palacio que aplasta al valiente [...]; un turbante cuyo amparo [...]; pez que [ensucia] a los porteadores; odre que [empapa] al que lo carga; piedra caliza que [comba] el baluarte de piedra; jaspe [que ...] país enemigo; ¡calzado que [oprime el pie] de su propietario! ¿A cuál amante amaste siempre? ¿Cuál de tus pastores plugo [a ti constantemente]? Vamos, y men[cionaré para ti] a tus amantes: De... [...] Para Tammuz, el amante de tu juventud, has ordenado llantos año tras año. Habiendo amado al pintado pájaro pastor, le lastimas, rompiendo su ala. En los sotos permanece, chillando: "¡Mi ala!" Después amaste a un león, perfecto en fuerza; siete hoyas y siete cavaste contra él. Luego a un garañón amaste, famoso en la batalla; el látigo, el acicate y la brida ordenaste para él. Decretaste para él un galope de siete leguas, decretaste para él una bebida de agua cenagosa; ¡para su madre, Silili, ordenaste gemidos! Después amaste al guardián del rebaño, el cual siempre amontonó para ti pasteles, a diario sacrificó cabritos por ti; pero tú le afligiste, trocándole en lobo, para que sus gañanes le ahuyentaran y sus perros le mordieran las ancas. Luego amaste a Isullanu, jardinero de tu padre, que te ofrecía siempre cestas de dátiles, y diariamente adornó tu mesa. Tus ojos se levantaron hasta él, tú fuiste a él: "Oh Isullanu mío, ¡probemos tu vigor! ¡Extiende tu «mano» y toca nuestra «modestia»!" Isullanu te dijo: "¿Qué deseas de mí? ¿Acaso no coció mi madre, no he comido, para que yo pruebe el manjar hediondo, impuro? ¿Protegen las cañas del frío?". Cuando le oíste [hablar] así, le castigaste y le convertis[te] en un topo. Le colocaste en medio de... [...]; no puede subir... no puede bajar... Si me amas, [me tratarás] como a ellos»."

Las necesidades naturales deben permanecer separadas del culto de Dios hasta que sean absorbidas en él sin esfuerzo. Así evitaremos la división del pecado principal y su multiplicación en pecados particulares, que acaban por desanimar de la fe y del amor de Dios.

Debemos tener cierta tolerancia con nosotros mismos y con los demás, como hace el Señor con todos; pero debemos permanecer muy despiertos en la búsqueda y en la frecuentación del Perfecto, pues es el único que nos liberará de las trampas y de las tentaciones del mundo si se lo pedimos sin cansarnos nunca.
XXIII: 1-1'

"Se adelantó Istar ante Anu, su padre, a Antum, su madre, fue y [dijo]: «Padre mío, ¡Gilgamesh ha acumulado insultos sobre mí! Gilgamesh ha enumerado mis hediondos hechos, mi fetidez y mi impureza». Anu abrió la boca para hablar, diciendo a la gloriosa Istar: «Pero, en verdad, tú incitarías [...], y por ello Gilgamesh ha citado tus hediondos hechos, tu fetidez y tu impureza». Istar abrió la boca para hablar, diciendo a [Anu, su padre]: «Padre mío, ¡hazme el Toro del Cielo [para que castigue a Gilgamesh], [y] llene a Gil[gamesh...]! Si tú [no me haces] [el Toro del Cielo], quebraré [las puertas del mundo inferior]; yo haré [...], yo [levantaré los muertos roídos (y) vivos], ¡Para que los muertos superen a los vivos!» Anu [abrió la boca para hablar], diciendo [a la gloriosa Istar]: «[Si hago lo que me] pides, [habrá] siete años de cáscaras (hueras). ¿Has cosechado [grano para la gente]? ¿Has cultivado hierba [para las bestias]?» [Istar abrió la boca] para hablar, [diciendo a A]nu, su padre: «[Grano para la gente] he almacenado, [hierba para las bestias] he proporcionado. [Si ha de haber siete] años de cáscaras, [he reu]nido [grano para la gente], [he cultivado] hierba [para las bestias]»."

No ocultaremos a nuestros hijos que están revestidos de una piel de bestia y tampoco les esconderemos los apetitos y las necesidades de la bestia, y se los presentaremos como funciones naturales indispensables para el mantenimiento de la vida encarnada, funciones de las que nadie debe estar orgulloso ni tener vergüenza, pues son pasajeras.
XXIII: 15

"Con [su] tercer resoplido [saltó] contra Enkidu. Enkidu paró su embestida. Brincó a lo alto Enkidu, asiendo al Toro del Cielo por los cuernos. El Toro del Cielo lanzó [su] espuma a [su] cara, le restregó con lo espeso de la cola. Enkidu abrió la boca para hablar, diciendo [a Gilgamesh]: «Amigo mío, nos hemos preciado [...]». Entre el cuello y las astas [hincó] su espada. Cuando hubieron matado al Toro, arrancaron su corazón, colocándolo ante Samas. Retrocedieron y rindieron homenaje a Samas. Los dos hermanos se sentaron. Entonces Istar subió al muro de la amurallada Uruk, se encaramó en las almenas, pronunciando una maldición: «¡Ay de Gilgamesh porque me injurió matando al Toro del Cielo!»"

¿No es preciso que quememos primero el hedor agresivo que nos ata y envenena por todas partes? Pues es lo que obstaculiza la unión del amor divino.
XXIII: 21'

"Cuando el toro del cielo estuvo muerto, le arrancaron su corazón, y lo ofrecieron ante Sammash. Retrocediendo por rendirle homenaje, ambos se sentaron. Entonces Ishtar subió al muro de la ciudad de Uruk, desde lo más alto de las almenas profirió una maldición: “¡Pobre de Gilgamesh, que me injurió matando al toro del cielo!” Cuando Enkidu oyó estas palabras, arrancó el muslo derecho del toro y se lo arrojó a la cara a la diosa, diciendo: “Si pudiera atraparte, como a él te trataría, ¡Colgaría sus entrañas junto a las tuyas!”. Con esto, Ishtar llamó a las rameras del templo y a las mozas del placer, para que se lamentasen sobre el muslo del toro del cielo."

Hay los santos según el mundo que reprimen su naturaleza instintiva y hay los Sabios según el mundo que siguen su naturaleza instintiva. Hay los santos según Dios que siguen su naturaleza intuitiva y hay los Sabios según Dios que encarnan su naturaleza celeste. ¡Estos son los únicos supervivientes!
XXIII: 42'

"Pero sucedió que, viendo Gilgamesh un limpio pozo de agua fresca, se retiró hacia él a bañarse, y durante su aseo, una serpie olfateó la planta y la robó, alejándose mientras mudaba la piel. Por esto Gilgamesh se sienta y llora, y mientras las lágrimas le recorren las mejillas le dice a Urshunabu, el barquero: «¿Para quién, Urshunabu, trabajaron mis manos? ¿Por quién se ha derramado la sangre de mi corazón? Mis esfuerzos no ganaron recompensa alguna y, sin embargo, ¡gran recompensa ha obtenido por mí el león de la tierra! Cuando comencé mi viaje, la muerte siempre lo impulsó, y su temor me hizo seguir adelante. ¡Sabido era que la vida no había de hacerlo terminar! Mi peregrinaje estuvo siempre surcado por el llanto y las miserias, y si éstas me acompañaron en su principio, ¿por qué no iban a acompañarme también en su final? Al final del sendero siempre se encuentra la nota que reza desconsolada: “Volverás a mí”, y quizá así deba ser. “Abandona la barcaza y retírate”, y así debe ser.»"

Algunos Sabios han adivinado el principio de los comienzos, pero ¿cuántos de entre ellos lo han concebido claramente? ¿Cuántos lo han encarnado visiblemente? ¿Cuántos lo han tenido en sus manos? ¿Cuántos lo han fijado en su corazón? ¿Cuántos se han unido a él para la vida eterna?
XXIII: 44'


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27 agosto 2016
Hace 5.000 años, Gilgamesh, reinó en la ciudad sumeria de Uruk. Mil años más tarde, sus hazañas fueron talladas en lengua acadia en tablillas de barro fresco por el sacerdote, exorcista y escriba Sin-leqi-unnini. ¿Contiene esta epopeya el mismo Mensaje transmitido desde el principio de los tiempos? ¿Hay en este escrito algo más que una fantasiosa narración sobre las hazañas del antiguo rey?
___o___


(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

Gilgamesh - Museo del Louvre
"Aquel que vio todo [hasta los confine]s de la tierra, [que todas las cosa]s experimentó, [conside]ró todo. [...] juntamente [...], [...] de sabiduría, que todas las cosas.[..]. Lo [o]culto vio, [desveló] lo velado. Informó antes del Diluvio, llevó a cabo un largo viaje, cansado y [derren]gado."


La aventura extraordinaria no es realizar acciones peligrosas en países extraños. Es, más bien, buscar a la Madre y al Padre divinos ocultos tras la banalidad aparente de las cosas de este mundo.
XIII: 20


"Gilgamesh no deja el hijo a [su] padre; [día] y [noche] es desenfrenada su arro[gancia]. [¿Es éste Gilga]mesh, [el pastor de la amurallada] Uruk? ¿Es éste [nuestro] pastor, [osado, majestuoso, sabio]? [Gilgamesh] no deja [la doncella a su madre], ¡la hija del guerrero, [la esposa del noble]!» Los [dioses escucharon] sus quejas."

Los buscadores apacibles serán salvados, pero los violentos también, porque la sangre del Señor de vida calienta o quema alternativamente, como el fuego del cielo que fecunda y como el fuego de la tierra que purga.
XXV: 48'

"Cuando Aruru oyó esto, un doble de Anu en su interior concibió. Aruru se lavó las manos, cogió arcilla y la arrojó a la estepa. [En la este]pa creó al valiente Enkidu, vástago de..., esencia de Ninurta. [Hirsu]to de pelo es todo su cuerpo, posee cabello de cabeza como una mujer. Los rizos de su pelo brotan como Nisabal."

Esta abre la tierra hasta el centro del infierno.
Aquella edifica la luz hasta el cielo.
V: 73'

"Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta, cohabitando con la moza. Después que (se) hubo saciado de sus encantos, volvió el rostro hacia sus bestias salvajes. Al ver a Enkidu, las gacelas huyeron, las bestias salvajes del llano se alejaron de su cuerpo. Sorprendióse Enkidu, su cuerpo estaba rígido, sus rodillas inmóviles, pues sus bestias salvajes habían huido. Enkidu hubo de aflojar el paso; no era como antaño. Pero entonces tiene [sa]biduría, más [am]plia comprension."

La naturaleza media del hombre no le permite desembrollar lo verdadero de lo falso sin la ayuda de Dios.

Demasiada sutileza lleva a la locura y demasiados deseos conducen a la esclavitud.
VII: 35-35'

"La madre de Gilgamesh, que todo lo conoce, dice a Gilgamesh: «Ciertamente, Gilgamesh, uno como tú nació en la estepa, y las colinas le criaron. Cuando le veas, [como (de encima de) una mujer] te regocijarás. Los nobles besarán sus pies; tú le abrazarás y [...] a él; tú le conducirás a mí»"

Nuestra vida está eternamente preñada de Dios.
¿Quien le hará aparecer antes del término de la muerte y de la resurrección del gran mundo?
«La hermana liberará a la hermana, y el niño misterioso nacerá de la única madre».
IV: 96'

"Durante seis días y siete noches Enkidu sale, cohabitando con la m[oza]. Después la ramera abrió la boca, diciendo a Enkidu: «Según te veo, Enkidu, te has hecho como un dios; ¿por cuál motivo con las criaturas salvajes tú recorres la llanura? Levántate, te guiaré a Uruk, de amplios mercados, al templo santo, morada de Anu; Enkidu, levántate, te guiaré a Eanna, morada de Anu, donde vive [Gilgamesh, cabal] en sus hazañas, y tú, co[mo...], amarás [a él como] a ti mismo. ¡En pie, álzate del suelo, lecho del pastor!»"


El hombre, sembrado en el mundo, no puede germinar sin la ayuda de la gracia y del amor, que han permanecido libres.
VI: 52

"«Come el alimento, Enkidu, porque es deber de vida; consume la bebida fuerte, porque es costumbre de la tierra». Enkidu comió el alimento, hasta que se hubo saciado; de bebida fuerte apuró siete copas. Despreocupado se hizo su talante (y) alegre, su corazón exultó y su cara resplandeció. Frotó [la excrecencia velluda], el pelo de su cuerpo, ungióse con óleo, se hizo humano. Se puso vestidos, ¡Es como un novio!"

El ignorante oprime la vida y construye en la muerte.
El Sabio separa la muerte y perfecciona la vida.
X: 2

"Los nobles se regocijaron: «¡Un héroe ha aparecido, para un hombre del mismo porte! Para Gilgamesh, igual a un dios, su igual ha comparecido»."

Todo lo que es verídico por dentro es también válido por fuera, pues los dos no hacen más que uno en tres.
III: 65'

"Gilgamesh y Enkidu se asieron uno a otro, enlazados con fuerza, como toros; destrozaron la jamba, mientras el muro se estremecía."

No ocultaremos a nuestros hijos que están revestidos de una piel de bestia y tampoco les esconderemos los apetitos y las necesidades de la bestia, y se los presentaremos como funciones naturales indispensables para el mantenimiento de la vida encarnada, funciones de las que nadie debe estar orgulloso ni tener vergüenza, pues son pasajeras.

Así, el ángel, al no estar sujeto a la bestia, podrá permanecer firmemente vuelto hacia el Señor, y la bestia, al no ser deshonrada por el ángel, ya no experimentará rebeldía ni vicio, y el Señor podrá liberarnos sin lucha insensata y sin desgarramiento de una u otra parte de nuestro compuesto caído y provisional.
XXIII: 15-15'



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18 agosto 2016

A mi querido hermano, D.E.P.


Has puesto el Cielo en el Cielo,
liberándolo de tu Infierno.
Ahora, el Dragón ya vuela libre.

Siempre te llevaré conmigo, hermano...

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