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Versículos de El Mensaje Reencontrado A Dios no le interesa mucho nuestra situación en este mundo. Considera, más bien, el estado de...

Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
25 diciembre 2017

Un discípulo interrogó a Shang-yang-tzu: “Es cierto que ‘no existen dos Caminos en el mundo’. El Camino de Lao-tzu es el Camino de la alquimia, el Camino de la alquimia es el Camino de la esencia y de la vida. Pero lo que Bodhidharma (el fundador del Budismo Ch’an) trajo desde la India su ‘apuntar directamente a la mente humana para lograr la percepción de su esencia y alcanzar la budeidad.’ ¿Es esto superior a la alquimia?”

Shang-yang-tzu dijo: “El Camino de Bodhidharma es idéntico al Camino de la alquimia. Las personas del mundo se diferencian en la agudeza o torpeza de sus facultades y capacidades, de forma que los budas y maestros, movidos por la compasión, idearon nombres oportunos. Entre los estudiantes de los últimos tiempos, los inteligentes fueron demasiado lejos mientras que los ignorantes no fueron lo bastante lejos.

¿Por qué digo esto? Los intelectuales no entienden el único gran tema de la realidad que se encuentra justo a sus pies: brilla desde la eternidad, libre de cualquier trampa, capaz de matar y capaz de dar vida. Si esto no se ve, las personas van corriendo allá donde sus pies las llevan; a esto se le llama ir demasiado lejos.

El ignorante, por el contrario, no se ha enterado de que existe un ‘hombre real sin ninguna condición en esta masa de carne’ y que es portador del gran asunto. Si esto no se ve, es una estupidez intentar ver la esencia y alcanzar la budeidad recitando las escrituras, ayunando, salmodiando palabras sagradas o sentándose inmóvil. A esto se llama no ir lo bastante lejos.”

El discípulo preguntó: “El hecho de ver la esencia, ¿es ya alcanzar la budeidad?

El maestro respondió: “El Gran Maestro Fu dijo: ‘Incluso aunque perdures ochocientos eones, al final caes en el vacío y pereces.’ Ver la esencia es como llegar al Camino. Cuando sabes que existe el Camino, necesitas desarrollarlo; por eso, cuando las personas mejores conocen el Camino, lo desarrollan diligentemente. Ver la esencia requiere el cultivo, por eso Buda practicó el cultivo en los Himalayas antes de alcanzar el estado de budeidad. Sin aprender y practicar, ¿cómo puede considerarse que ver la esencia sea alcanzar la budeidad?”

El discípulo preguntó: “Se dice que todos los seres vivos tienen una naturaleza búdica, y también se dice que la comprensión intelectual y el conocimiento aportan una claridad eficaz y una conciencia cognitiva. ¿Cómo pueden estas dos cosas alcanzar la budeidad?”

El maestro dijo: “La naturaleza de la comprensión intelectual y del conocimiento no puede alcanzar la budeidad; sólo la naturaleza esencial de los seres vivos puede alcanzar la budeidad.”

El discípulo preguntó: “Esto difiere de lo que he oído. ¿Podría decirme si la naturaleza de los seres vivos es la naturaleza del ser?”

El maestro dijo: “Sí, lo es.”

El discípulo preguntó: “¿Y qué es?”

El maestro dijo: “La comprensión intelectual y el conocimiento son la naturaleza de las obstrucciones causadas por las acciones de afirmación y de negación. La naturaleza de los seres vivos es la naturaleza de la creación y de la evolución, la naturaleza de toda vida consciente. Las personas no conocen la naturaleza de los seres vivos, por eso no pueden escapar del nacimiento y de la muerte, y por tanto no pueden penetrar en el nirvana.

La naturaleza de la comprensión intelectual y del conocimiento surge de los seis sentidos; está siempre ligada a los sentimientos y las emociones, sin ningún descanso. La naturaleza de los seres vivos está siempre a nuestra disposición, como ser inmutable que es, con inmensa libertad. Un antiguo sabio dijo: ‘El infierno no representa ningún dolor en comparación con la tremenda desgracia de no lograr entender el gran asunto.’

¿Se dan cuenta las personas del mundo de que la naturaleza de los seres vivos es en sí la verdadera naturaleza búdica? Cuando te das cuenta de esta verdadera naturaleza búdica, sabes que existe a partir de sí misma, en el interior; no está tallada en madera y modelada en arcilla. Por eso se dice: ‘El verdadero buda está sentado en el interior.’ Cuando alcanzas este punto, sólo entonces podemos hablar de ‘ver la esencia y alcanzar la budeidad.’ Por eso se dice: ‘La mente es de por sí el Buda.’

Si no te das cuenta de que el verdadero Buda interior es nuestra propia naturaleza esencial, y tomas la naturaleza de la comprensión intelectual y del conocimiento por el Buda, es como si confundieses a un extraño con tu propio hijo, un gran error; por esta razón se dice: ‘La mente no es el Buda.’

Una vez te das cuenta de que tu propia naturaleza auténtica es el auténtico Buda del interior, entonces esta naturaleza, este buda, aún es un conjunto temporal de elementos: ‘No es la mente, ni es el Buda.’ Si te das cuenta claramente de que tu propia naturaleza es tu propio auténtico Buda, utiliza esto para el cultivo y para la realización; por esta razón se dice: ‘Ves la esencia y alcanzas la budeidad.’

Shang-yang-tzu


Buscábamos en el cielo la piedra gloriosa de la coronación, pero el Señor nos ha hecho ver la piedra humilde del fundamento que se encontraba a nuestros pies, a fin de que la recojamos en las tinieblas de la muerte y la llevemos a la luz de la vida.
El Mensaje Reencontrado XXVII: 10

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21 diciembre 2017

Segundo libro pagano  (pagoyum)

Acerca de las entidades morbosas

Tratado de la entidad del veneno. (De ente veneni)



Paracelso


(Extractos)

Capítulo primero
(Cómo y cuándo deben ser considerados venenosos los alimentos)


"Es sabido que todos los cuerpos necesitan vivir, para lo cual utilizan determinados vehículos que los nutren y conservan, resultando imposible la vida allí donde faltan tales medios. E igualmente hay que recordar que el mismo que ha formado nuestros cuerpos ha creado los alimentos, si bien su obra no haya sido tan perfecta en este punto.

Hay una cosa cierta: y es que nuestro cuerpo nos ha sido dado exento de venenos, los que se encuentran precisamente en los alimentos que ingerimos. Quiere decir que el cuerpo ha sido creado perfecto y que las imperfecciones, o sea los venenos, están en los frutos y en los otros animales que nos sirven de sustento, si bien ellos, para sí mismos, tampoco contengan imperfección, como corresponde a obras del Creador igualmente perfectas.

De esta manera, sólo cuando una cosa es tomada del exterior en calidad de alimento adquiere la propiedad del veneno, de la que carece en sí y para sí misma."

Capítulo segundo
(De donde resulta la perfección de las criaturas de la naturaleza)


"Diremos en otras palabras, para conseguir mayor claridad o comprensión, que el hombre es la 'gran naturaleza' (magna natura) y que lo demás es el veneno añadido, mezclado o injertado en la naturaleza.

El fundamento de nuestra segunda Entidad, o Entidad del Veneno, radica en el hecho de la perfección de todas las cosas de la naturaleza en cuanto se manifiestan en sí mismas como obra de Dios. Y en su imperfección en cuanto se salen, al mezclarse unas con otras, de su propia naturaleza.

Tampoco ha creado Dios, Alquimista alguno entre los hombres o las demás criaturas de modo absoluto, pero sí si nos referimos al uso imperfecto que podamos dar a nuestros conocimientos, por lo cual nos ha permitido separar y discernir el veneno de apariencia inofensiva o saludable que pueda haber en determinados alimentos, a fin de que no los comamos."

Capítulo tercero
(Sobre la sabiduría divina de los médicos alquimistas)


"Dado que toda cosa, por más que sea perfecta en sí misma, puede transformarse en venenosa o bien persistir en su carácter saludable y benéfico bajo la influencia de las demás de su ambiente, tenemos que convenir en que Dios ha creado y permitido la existencia de un Alquimista con tal habilidad que pueda llegar a discernir perfectamente el veneno contenido en las cosas extrañas del alimento adecuado para el cuerpo."

Capítulo cuarto
(En donde se descubre que un alimento y un veneno pueden ser la misma cosa)


"Esa es la razón por la que ha creado las cosas de tal suerte que en todo lo que sea necesario a otra cosa se esconda (lateat) una virtud, arte o eficacia, capaz de separar el veneno de lo que no lo es, y que el equilibrio entre la salud del cuerpo y la necesidad de alimentos se mantenga mutuamente."

Capítulo quinto
(Plan de estudio para la Entidad de los Venenos)


"Ya nos hemos ocupado de la Entidad Astral, cuya influencia directa sobre nosotros es nula, según hemos podido ver. Con la Entidad de los Venenos la cuestión cambia fundamentalmente y el hombre dará buena muestra de prudencia aprendiendo a temerla y a defenderse contra ella, pues la verdad es que en este punto se halla desprovisto de toda protección o defensa y en permanente estado de contaminación."

Capítulo séptimo
(Sobre la naturaleza y función del Alquimista)


"Cuando el hombre come carne, ingiere en ella misma una parte nutritiva y saludable y otra parte venenosa. La confusión y el peligro están en que en el momento de comerlas, las dos partes parecen buenas y puras. Sin embargo, mientras bajo lo bueno se halla el veneno escondido, bajo lo malo no existe nunca nada bueno."

"Con ello el cuerpo se preserva de la muerte a que podría conducirle la absorción del veneno, lo que el Alquimista previene sin la menor intervención de la persona misma. Por todo lo cual puede decirse que la virtud y el poder del Alquimista se encuentran en el hombre."

Capítulo octavo
(Mecanismo de producción de las enfermedades debidas a los venenos)


"Comprended ahora que en cada cosa que el hombre toma para su sustento se encuentra constantemente el veneno escondido bajo la buena substancia. La substancia es, pues, el alimento que da vida, en tanto que el veneno la destruye y arrasa por medio de las enfermedades, siendo de ver que ambos principios se encuentran universalmente en todos los alimentos y en todos los animales sin excepción alguna."

"Cuando el Alquimista es demasiado débil (infirmus) y no puede llevar a cabo su sutil industria de separar el veneno de las substancias sanas, se produce la putrefacción conjunta de todo ello, seguida de una especial digestión, cuyos signos exteriores son precisamente los que nos servirán para indicar e individualizar las enfermedades de los hombres. Las enfermedades engendradas por la Entidad del Veneno provienen en efecto de una digestión alterada por la putrefacción, cuyas combustiones son tan temperadas que el Alquimista no llega a percibirlas. En este punto, al interrumpirse la digestión normal con todos estos excesos (excessus), el Alquimista queda inutilizado para llevar a cabo su trabajo (in suo instrumento)."

Capítulo undécimo
(Sobre la esencia del gran veneno de la digestión)


"También la boca puede ser puerta de entrada para la corrupción, bien por medio del aire, de los alimentos, de las bebidas o de otras cosas semejantes.

El mecanismo por el que esto llega a producirse es sencillo, tanto más cuanto que en el aire se encuentran habitualmente grandes cantidades de veneno, al que estamos permanentemente expuestos. En cuanto a los alimentos y bebidas, será conveniente precisar que no sólo resulta dañina su calidad sino también su cantidad, la que puede igualmente discordar con la capacidad de los instrumentos del cuerpo, que puede llegar a lesionarse, con la consiguiente perturbación del Alquimista y de todas las funciones que realiza. El resultado de todo esto conduce a la corrupción y putrefacción de la digestión."

"Cuando coméis carne, por ejemplo, o bien legumbres, purés, especias (aromata)... etc., y se declare la corrupción en el vientre, debéis saber que la causa de esa corrupción no está en cada uno de tales alimentos sino en todos, pues todos en ese caso responden a un solo veneno, ya provenga de las legumbres, de la carne, del puré o de las especias. Es decir: que basta con que un solo alimento esté alterado para que su corrupción invada por igual a todos los demás, originalmente saludables.

Saber cuál es y qué es ese veneno único, constituye uno de los más grandes misterios (arcanos).

Por eso, si conocierais verdaderamente ese veneno, madre de enfermedades, sería lamentable que todavía se os siguiera llamando médicos, pues no habría entonces profesión más sencilla.

Con todo y aunque conocieseis el remedio que correspondería usar en cada caso, es más que probable que aun cometieseis numerosos errores.

Sean pues estos razonamientos el fundamento de la esencia de todas las seiscientas enfermedades."

Capítulo duodécimo
(Resumen de la doctrina fisiopatológica de la digestión)


"Vamos a comunicaros aquí una breve enseñanza acerca de los venenos, a fin de precisaros lo que debe entenderse por veneno y en qué consiste su propia naturaleza.

Ya hemos indicado que en todos los alimentos existe un veneno, Y también que de los alimentos extraemos una cierta 'Entidad de potencia', superior a nuestros propios cuerpos. Asimismo hemos explicado la naturaleza del Alquimista que hay en cada uno de nosotros, el que por medio de su industria, con los instrumentos y en los reservorios que le son propios, separa los venenos de los alimentos en beneficio del cuerpo, terminado lo cual deja a la esencia nutritiva incorporada en forma de tintura y de color, en tanto que el veneno es dirigido hacia los emunctorios para su expulsión fuera del organismo. Todas las cosas se administran en este mismo orden y el hombre luego, bajo esta 'Entidad de potencia', se hace sano y fuerte.

Sin embargo, cuando dicha Entidad resulta debilitada o destruida a consecuencia de cualquier accidente hostil, vemos aparecer y desarrollarse lo que hemos llamado madre de las enfermedades, con referencia y aptitud para toda clase de venenos."

Capítulo decimotercero
(Conclusión sobre la Entidad de los Venenos)


"Vamos a dar un ejemplo ahora para demostrar en pocas palabras cómo se encuentra el veneno en los alimentos y de qué manera se trasforma en veneno la naturaleza de las cosas originariamente puras y perfectas que hay en los hombres o en los animales.

El buey con su apariencia (ornatus) se basta perfectamente a sí mismo: la piel defiende a su carne de todo accidente y sus emunctorios sirven perfectamente al trabajo de su Alquimista. Este animal ha sido creado con la forma que le es propia en atención a su actividad y a sus necesidades, que son en definitiva servir de sustento al hombre. De este modo resulta para el hombre un veneno a medias, ya que si hubiese sido creado efectivamente por el hombre mismo para su provecho, carecería de cuernos, de pezuñas y de huesos, dado que ninguna de estas cosas constituye alimento ni reporta utilidad alguna. Veis pues que, en cuanto buey, dicho animal ha sido muy bien creado, pues nada le falta ni nada le resulta superfluo."

"Cuando el hombre lo emplea como alimento, absorbe con él todo lo que le conviene y a la vez todo lo que le es contrario, por más que nada de ello sea contrario ni venenoso para el buey. Y como os hemos dicho repetidamente, se llega al momento en que la presencia y la acción del Alquimista se hace necesaria a fin de separar lo venenoso y rechazarlo hacia los emunctorios.

Tomando ahora así este ejemplo comprenderéis que sólo el que es Alquimista entre los hombres puede cumplir con ellos lo que el Alquimista de la Naturaleza realiza en nuestros cuerpos."

"En definitiva debéis retener que el veneno proviene solamente de la perturbación de la digestión, que deja en nosotros esa parte venenosa que constantemente ingerimos pero que normalmente eliminamos. Y que todo veneno se engendra siempre en el mismo lugar, de donde, pasado algún tiempo, resultan las enfermedades o la muerte."


Notas comparativas de El Mensaje Reencontrado:

LIBRO I

61'. El alimento calentado en exceso está muerto y no es adecuado para el mantenimiento de la vida oculta.

73'. El mundo prefiere el veneno fabricado antes que el agua natural del sol y de la luna. «¡Oh individuos adormecidos de las multitudes agonizantes!, vuestro lamentable extravío no puede alegrar a los simples hijos de Dios, ¿despertaréis a la voz del Señor que os requiere de amores?»

LIBRO II

45. La ceguera y el orgullo de los hombres han llegado a tal punto, que transforman todo bien en mal en nombre de la ciencia y del progreso.

45'. Lo que está excesivamente cocido sólo contiene la muerte y sólo engendra la muerte.

LIBRO IV

36. La plegaria espontánea, el reposo solitario, la meditación profunda, la alimentación sencilla y el movimiento mesurado mantienen el alma, el espíritu y el cuerpo del Sabio.

LIBRO X

62'. Debemos tomar el bálsamo con el veneno, después de separar este último para tener la verdad pura.

LIBRO XIII

42. El amor más directo y desnudo da la paz. El alimento más simple y mejor preparado da la salud. El conocimiento más humilde y unificado da la riqueza.

46. La inteligencia de los alimentos corporales y la de los alimentos espirituales no es tan sólo escoger bien lo que nos conviene, sino también rechazar lo que no nos conviene a fin de conservar únicamente en nosotros este bálsamo que mantiene y perfecciona el cuerpo y el espíritu, hasta la glorificación del alma en el Señor maravilloso.

LIBRO XIV

40'. El silencio y el ayuno absorben eficazmente los estímulos de la impaciencia y de la cólera, como el amor de Dios y el olvido de uno mismo ahogan las simientes de la codicia y del orgullo. «La vida eterna es como la fijeza del fuego de la conciencia entre las creaciones movedizas del agua madre».

49'. Si no vaciamos el cuerpo por el ayuno, el espíritu por la oración y el alma por la contemplación, ¿cómo podrá el Señor colmarnos de su presencia triple y única?

LIBRO XIX

6". No nos sentemos a la mesa ante una multitud de manjares y bebidas complicados; preparemos más bien una bandeja con una comida y una bebida sencillas como el pan y el vino que contentaron a nuestros Sabios padres.

LIBRO XXI

41. Aceptaremos todo lo que se ofrece y se da, y dejaremos todo lo que se niega y se resiste. Así cumpliremos la voluntad de Dios, que nunca violenta nada ni a nadie. «El que se apodera es un criminal, el que recoge no es más que un parásito de Dios».

LIBRO XXVI

55. Preservémonos de la multitud de drogas y medicamentos de los demasiado sabios, que matan el cuerpo.

55'. Comamos y bebamos moderadamente, dando gracias al Señor que nos da la vida y que la mantiene.

LIBRO XXXVI

26. Así, el hombre domina el alimento terrestre y lo transforma en él. Pero es dominado por el alimento celeste que lo transforma en Dios.

26'. Lo que repetimos aquí a todos los creyentes es un gran misterio, pues es el misterio de Dios que habita la pureza de la vida liberada de la muerte.

LIBRO XXXVII

5'. Os proponemos locamente la gracia y el amor de Dios, y sembramos sin medida su verdad y su perdón. ¿No os levantaréis como un santo maná engendrado por Dios? Y ¿no llenaréis sus brazos tendidos hacia vosotros?

15. Rezaremos así para la comida: «Gracias Señor, que te entregas para nuestro alimento bajo el velo tenebroso de las criaturas terrestres. Haz que la digestión se realice en nosotros perfectamente, a fin de que recibamos tu vida preciosa y que rechacemos el veneno de la muerte».

23. Evitaremos todo alimento que se corrompe violentamente con infección, todo lo que es fabricado y falsificado por los hombres, y todo lo que se nos resiste porque no se ofrece por sí mismo. Así, no aumentaremos estúpidamente en nosotros y fuera de nosotros la pesada carga de la muerte.

23'. Buscaremos todo alimento que se conserva naturalmente sin pudrirse, todo lo que es directo y natural, y todo lo que se ofrece por sí mismo, que venga de la tierra y del cielo, a fin de aumentar en nosotros el buen olor de vida que no perece. Así, prepararemos inteligentemente el día de la resurrección.


Fuente del texto (excepto notas comparativas): Paracelso, Obras completas, Ediciones Brontes.
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14 abril 2017
L. Cattiaux, El verdadero misterio de la pasión
[...]

Porque éstas son las fiestas de Pascua en las que se inmola el verdadero Cordero, cuya Sangre consagra las puertas de los fieles.
Esta es la noche en que sacaste de Egipto, a los israelitas, nuestros padres, y los hiciste pasar a pie el Mar Rojo.
Esta es la noche en que la columna de fuego esclareció las tinieblas del pecado.

[...]

¡Qué noche tan dichosa! Sólo ella conoció el momento en que Cristo resucitó del abismo.
Esta es la noche de que estaba escrito: «Será la noche clara como el día, la noche iluminada por mi gozo.»
Y así, esta noche santa ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los potentes.

[...]

¡Qué noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano con lo divino!

[...]

Que el lucero matutino lo encuentre ardiendo, Oh lucero que no conoce ocaso y es Cristo, tu Hijo resucitado, que volviendo del abismo, brilla sereno para el linaje humano, y vive y reina por los siglos de los siglos.

¿Quién puede diferenciar el fuego del fuego? ¿Quién puede manifestar y encarnar el sol en la estrella de la mañana salida de la tierra tenebrosa?
El Mensaje Reencontrado I: 18'


Fuente del texto (excepto nota comparativa): El Exultet, pregón pascual que data del s. IV dc.
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19 noviembre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

"Mientras allí se sienta sobre sus nalgas, el sueño le aventa como el torbellino. Utnapishtim dice a ella, a su esposa: «¡Contempla a este héroe que busca la vida! El sueño le envuelve como una niebla.» Su esposa dice a él, a Utnapishtim el Lejano: «Tócale para que el hombre despierte, para que regrese salvo por el camino que le trajo, para que por la puerta que salió pueda regresar a su país.» Utnapishtim dice a ella, a su esposa: «Puesto que engañar es humano, él procurará engañarte. (Gn 8,21) Anda, prepara obleas para él, pon(las) junto a su cabeza, y señala en la pared los días que duerme.» Elaboró para él obleas, púso(las) junto a su cabeza, y señaló en la pared los días que dormía. La primera oblea se ha secado, la segunda se estropeó, la tercera está húmeda, la superficie de la cuarta blanquea, la quinta se cubre de moho, la sexta (aún) conserva su color reciente; la séptima, en cuanto le tocó, despertóse el hombre. Gilgamesh dijo a él, a Utnapisthim el Lejano: «¡Apenas el sueño me ha invadido, cuando me tocas y me despiertas!» Utnapishtim [dice a él], a Gilgamesh: «[Vamos], Gilgamesh, cuenta tus obleas, [que los días que dormiste] sean conocidos de ti: Tu [primera] oblea se ha secado, [la segunda se] estropeó, la tercera está húmeda, la superficie de la cuarta blanquea, [la quinta] se cubre de moho, la sexta (aún) conserva su color reciente; [la séptima], en este instante te despertaste.»"

Lo que se considera una locura, lo que se asemeja a un sueño, lo que parece increíble: he aquí lo que el Sabio estudia con amor.

La vida en la sombra de la muerte.
La piedra cúbica y la piedra triangular ocultas en la esfera del caos.
I: 64-64'

"Gilgamesh dijo a él, a Utnapishtim el Lejano: «[¿Qué] haré, Utnapishtim; adónde iré, [ahora] que el Despojador hace presa en mis [miembros]? En mi alcoba acecha la muerte, ¡y doquiera que pon[go mi pie] está la muerte!» Utnapishtim [dice a él], a Urshanabi, el barquero: «Urshanabi, ¡así el desembarcadero [no tenga contento en ti], así el lugar de travesía a ti renuncie! ¡A aquel que vaga en su playa, niégale su playa! Al hombre que trajiste (aquí), cuyo cuerpo está cubierto de suciedad, la gracia de cuyos miembros pieles desfiguraron, lleva, Urshanabi, y condúcele al lugar del baño. Que se libre de su suciedad con agua limpia como la nieve, que se despoje de sus pieles y el mar (las) arrastre, que la belleza de su cuerpo se pueda ver. Haz que renueve la banda de su cabeza, deja que se ponga un manto para vestir su desnudez, que llegue a su ciudad, que concluya su viaje. ¡Así (su) manto no tenga color de moho, siendo totalmente nuevo!»"

Mi señor me preguntó una vez: «¿Qué me traerás el día del juicio?», y yo contesté: «Tú, en tu secreto en mí».
Entonces dijo: «Está bien. Ve pues, germina, madura y fructifica para mi cosecha», y lloré amargamente de estar aún recubierto por el barro de la tierra extranjera.
XX: 9'

"Urshanabi le llevó y condujo al lugar del baño. Se lavó la suciedad con agua limpia como la nieve. Se despojó de sus pieles, el mar (las) arrastró, Para que la belleza de su cuerpo se viese. Renovó [la banda] que ceñía su cabeza, se puso un manto para vestir su desnudez, para que lle[gase a su ciudad], para que concluyese su viaje. [El manto no tenía color de moho], siendo [totalmente] nuevo."

Éramos como bestias ciegas y rabiosas encerradas en una jaula estrecha y sórdida, y henos aquí libres y en reposo, bañándonos en la luz del Único Padre y Madre.
«¡Oh, maravilla del Perfecto! ¡Oh, bendición del Generoso! ¡Oh, amor del Gratuito!»
XIV: 48'

"Utnapishtim [dice] a él, [a] Gilgamesh: «Gilgamesh, viniste aquí, penando y esforzándote, ¿qué te entregaré para que regreses a tu tierra? Revelaré, oh Gilgamesh, una cosa oculta, y [un secreto de los dioses] te diré: Esta planta, como el cambrón es [su...]. Sus espinas pin[charán tus manos] como la rosa. Si tus manos obtienen la planta, [tú hallarás nueva vida].» En cuanto Gilgamesh oyó esto, abrió la ca[ñería], ató piedras pesadas [a sus pies]. Le bajaron a lo profundo [y vio la planta]. Cogió la planta, aunque pi[nchó sus manos]. Cortó las piedras pesadas [de sus pies]. El [m]ar le lanzó a la orilla. «Urshanabi, esta planta es una planta aparte, por la que un hombre puede reconquistar el aliento de su vida. La llevaré a la amurallada Uruk, haré [...] comer la planta... Su nombre será "El Hombre se hace Joven en la Senectud". Yo mismo (la) comeré y así volveré al estado de mi juventud.»"

¡Oh, divina facilidad de toda creación!, obras y no te fatigas. Reposas y no te aburres. Te ríes de la muerte, porque tu risa es la vida imperecedera de la eterna Juventud.
¡Oh, Señor Padre!, dame tu pureza, dame tu inocencia, dame tu libertad, dame tu gracia, dame tu amor, dame tu potencia, dame tu luz, dame tu generosidad, dame tu belleza, dame tu vida, dame tu eternidad, si place a tu santo perdón.
XXVIII: 16

"Después de veinte leguas comieron un bocado, después de treinta leguas (más) se prepararon para la noche. Gilgamesh vio un pozo cuya agua era fresca. Bajó a bañarse en el agua. Una serpiente olfateó la fragancia de la planta; salió [del agua] y arrebató la planta. Al retirarse mudó de piel."

No basta con alcanzar la luz durante algunos instantes, es necesario poder mantenerse en ella toda la eternidad.
III: 23'

"A esto Gilgamesh se sienta y llora, las lágrimas se deslizan por su cara. [Cogió la mano] de Urshanabi, el barquero: «¿[Para] quién, Urshanabi, mis manos trabajaron? ¿Por quién se gasta la sangre de mi corazón? No obtuve una merced para mí. ¡Para el león de tierra logré una merced! ¡Y la marea la llevará a veinte leguas de distancia! Cuando abrí la cañería y [...] el año, hallé lo que se había puesto como señal para mí: ¡Me retiraré, y dejaré la barca en la orilla!»"

Cuando alcancemos a Dios no omitamos entregárselo todo; si no, le perderíamos enseguida.
XI: 70

"Después de veinte leguas comieron un bocado, después de treinta leguas (más) se prepararon para la noche. Cuando llegaron a la amurallada Uruk, Gilgamesh dijo a él, a Urshanabi, el barquero: «Anda, Urshanabi, ve a las almenas de Uruk. Inspecciona la terraza, examina sus ladrillos, ¡Si su obra no es de ladrillo quemado, y si los Siete Sabios no echaron sus cimientos! Un "sar" es ciudad, un "sar" huertos, un "sar" tierra marginal; (además) el recinto del Templo de Istar. Tres "sar" y el recinto incluida Uruk.»"

En el momento en que nos creemos fuertes es cuando descubrimos nuestra debilidad; cuando pensamos haber llegado es cuando nos damos cuenta de que nunca hemos partido.

Quien no desciende voluntariamente a la gran agua, un día u otro será precipitado en ella y se ahogará miserablemente.
VI: 46-46'


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Fuente del texto (excepto notas comparativas): Wikisource


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26 octubre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')


"Entendí y dije a Ea, mi señor: "[He aquí], mi señor, lo que así ordenaste tendré a honra ejecutar. [Pero, ¿qué] contestaré a la ciudad, a la gente y a los ancianos?" Ea abrió su boca para hablar, diciendo a mí, su servidor: "En tal caso les hablarás así: "He sabido que Enlil me es hostil, de modo que no puedo residir en vuestra ciudad, ni poner mi p[ie] en el territorio de Enlil. Por lo tanto, a lo Profundo bajaré, para vivir con mi señor Ea. [Pero sobre] vosotros derramará la abundancia, [los] pájaros [selectos], los más excelentes peces. [La tierra se colmará] de riqueza de cosechas. [Aquel que en el ocaso ordena] las vainas verdes, verterá sobre vosotros una lluvia de trigo"."


Lo que desciende a lo más bajo es lo mismo que sube a lo más alto, para reunir el Universo esparcido.
VI: 12'


"Al primer resplandor del alba, la tierra se juntó [a mi alrededor].»"

La renuncia sin objeto nos reconduciría a la inconsciencia y a la disolución de los limbos movedizos, mientras que la renuncia con el objeto nos conducirá a la conciencia y a la coagulación de la creación fija.
XXXI: 46'

"«Los pequeños [llev]aban brea, al paso que los grandes transportaban [el resto] de lo necesario. Al quinto dia tendí su maderamen. Un acre (entero) era el espacio de su suelo, diez docenas de codos la altura de cada pared, (Gen 6,15) diez docenas de codos cada borde del cuadrado puente. Preparé los contornos (y) lo ensamblé. Lo proveí de seis puentes, dividiéndolo (así) en siete partes. El plano de su piso dividí en nueve partes. Clavé desaguaderos en él. Me procuré pértigas y acopié suministros. Seis (medidas) "sar" de betún eché en el horno. (Gen 6,14) Tres "sar" de asfalto [también] eché en el interior, tres "sar" de aceite los portadores de cestas transportaron, aparte de un "sar" de aceite que la calafateadura consumió, y los dos "sar" de aceite [que] el barquero estibó. Bueyes maté para la [gente], (Gen 6,21) y sacrifiqué ovejas cada día. Mosto, vino rojo, aceite y vino blanco [di] a los trabajadores [para beber], como si fuera agua del río, para que celebrasen como en el Día del Año Nuevo. A[brí...] ungüento, aplicándo(lo) a mi mano. [Al sépti]mo [día] el barco estuvo completo. [La botadura] fue ardua, hasta el punto de que hubieron de cambiar las planchas de encima y de debajo, [hasta que] dos tercios de [la estructura entra]ron [en el agua]. [Cuanto tenía] cargué en él: cuanta plata tenía cargué en él; cuanto oro [tenía] cargué en él; cuantos seres vivos tenía [cargué] en él. (Gen 7,7-8) Toda mi familia y parentela hice subir al barco. Las bestias de los campos, las salvajes criaturas de los campos, (Gen 7,13-16) todos los artesanos hice subir a bordo. Samas me había fijado un tiempo: "Cuando aquel que ordena la intranquilidad nocturna, envíe una lluvia de tizón, ¡sube a bordo y clava la entrada!" Aquel tiempo señalado llegó: Aquel que ordena la intranquilidad nocturna, envía una lluvia de tizón. Contemplé la apariencia del tiempo. El tiempo era espantoso de contemplar. Subí al barco y clavé la entrada. Para clavar (todo) el barco, a Puzur-Amurri, el barquero, cedí la estructura con su contenido. Al primer resplandor del alba, una nube negra se alzó del horizonte. (Gn 7:11) En su interior Adad truena, mientras Sullat y Hanis van delante,  moviéndose como heraldos sobre colina y llano. Erragal arranca los postes; avanza Ninurta y hace que los diques sigan."

La nube que vuela por encima de las montañas anida en las cavernas de la tierra, donde incuba la única claridad.
III: 57'

"Los Anunnaki levantan las antorchas, encendiendo la tierra con su fulgor. La consternación debida a Adad llega a los cielos, pues volvió en negrura lo que había sido luz. [La vasta] tierra se hizo añicos como [una perola]. Durante un día la tormenta del sur [sopló], acumulando velocidad a medida que bufaba [sumergiendo los montes], atrapando a la [gente] como una batalla. Nadie ve a su prójimo, no puede reconocerse la gente desde el cielo. Los dioses se aterraron del diluvio, y, retrocediendo, ascendieron al cielo de Anu. Los dioses se agazaparon como perros acurrucados contra el muro exterior."

El camino que lleva a Dios está sembrado de terror, de desolación y de muerte, que son las vestiduras exteriores de la única claridad.
VI: 24'

"Istar gritó como una mujer en sus dolores, la señora de dulce voz de los [dioses] gime: "Los días antiguos se han trocado, ¡ay!, en arcilla, (Gn 7:23) porque hablé maldad en la Asamblea de los dioses. ¿Cómo pude hablar maldad en la Asamblea de los dioses, ordenando batalla para destrucción de mi gente, (Gn 8:21) cuando yo misma di a luz a mi pueblo? ¡Como el desove de los peces llena el mar!""

La tierra es negra y se volverá aún más negra, luego se blanqueará poco a poco y reaparecerán los astros, las estrellas innumerables, la luna pura y blanca y el sol vivo y dorado, que serán los signos de la encarnación triunfante sobre la muerte.
XIX: 26

"Los dioses Anunnaki lloran con ella, los dioses, humildemente, están sentados y lloran, con los labios apretados, [...] uno y todos. Seis días y [seis] noches sopla el viento del diluvio, mientras la tormenta del sur barre la tierra. Al llegar al séptimo día, la tormenta del sur (transportadora) del diluvio amainó en la batalla, que había reñido como un ejército. El mar se aquietó, la tempestad se apaciguó, el diluvio cesó. (Gn 8:1-2) Contemplé el tiempo: la calma se había establecido, y toda la humanidad había vuelto a la arcilla. El paisaje era llano como un tejado chato. Abrí una escotilla y la luz hirió mi rostro. (Gen 8,6) Inclinándome muy bajo, sentéme y lloré, deslizándose las lágrimas por mi cara. Miré en busca de la línea litoral en la extensión del mar: En cada catorce (regiones) emergía una comarca (montañosa). En el Monte Nisir el barco se detuvo. (Gen 8,4) El Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento, un primer día, un segundo día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Un tercer día, un cuarto día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Un quinto y un sexto (día), el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Al llegar el séptimo día, envié y solté una paloma. La paloma se fue, pero regresó; (Gn 8,8-10) puesto que no había descansadero visible, volvió. Entonces envié y solté una golondrina. (150) La golondrina se fue, pero regresó; puesto que no había descansadero visible, volvió. Después envié y solté un cuervo. (Gn 8,7) El cuervo se fue y, viendo que las aguas habían disminuido, come, se cierne, grazna y no regresa. Entonces dejé salir (todo) a los cuatro vientos y ofrecí un sacrificio. Vertí una libación en la cima del monte. (Gn 8,19-20) Siete y siete vasijas cultuales preparé, sobre sus trípodes amontoné caña, cedro y mirto. Los dioses olieron el aroma, (Gn 8,21) los dioses olieron el dulce aroma, los dioses se apiñaron como moscas en torno al sacrificante."

Sólo hay un ARTE verdadero, es el que manifiesta el espíritu libre, que es la luz del Universo. Sólo hay una ciencia verdadera, es la que fija esta luz divina en el reposo de Dios.
XXII: 31'

"A esto Enlil subió a bordo del barco. Cogiéndome de la mano, me subió a bordo. Subió mi mujer a bordo e hizo que se arrodillara a mi lado. De pie entre nosotros, tocó nuestras frentes para bendecirnos: "Hasta ahora Utnapishtim fue tan sólo humano. En adelante Utnapishtim y su mujer serán como nosotros dioses. ¡Utnapishtim residirá lejos, en la boca de los ríos!" Así me cogieron y me hicieron residir lejos, en la boca de los ríos. Pero ahora, ¿quién por ti convocará los dioses a la Asamblea, para que encuentres la vida que buscas? ¡Ea!, no concilies el sueño durante siete días y siete noches.»"

La verdadera filosofía es la búsqueda del origen y del fin de todas las cosas.
VI: 18




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07 octubre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

Utnapishtim en el Arca junto a Gilgamesh
"Entonces veló (a su) amigo como una desposada [...], arrebatado cerca de él como un león, como una leona privada de [sus] cachorros. Va y viene ante [el lecho], arrancándose (el pelo) y esparciéndo[lo...], (Jer 16:6; 48:37) ¡Desgarrando y diseminando (su) atuendo [como si estuviera] im[puro]! Al primer arrebol [del alba], Gil[gamesh...]. Entonces Gilgamesh envió un pregón al país: «Oh forjador [...], batidor de cobre, aurífice, lapidario: ¡Haced a mi amigo [...]!» [Entonces] formó una estatua para su amigo, el amigo cuya estatura [...]: «[...], de lapislázuli es tu pecho, de oro tu cuerpo, [...]»."

Hemos de perder el apego por las formas creadas, pero con el propósito de poseer la creación en su substancia primera y en su esencia oculta. Y cuanto más aumente el reposo, más deberá aumentar la atención, a fin de sobrevivir a la disolución del agua y a la coagulación del fuego.
«No se escoge nada cuando se está muerto».
I: 22'

"«Un lecho [de honor te hice ocupar], te coloqué [en el asiento de la holgura, en el asiento de la izquierda], para que los príncipes de la tierra [besaran tus pies]. Haré que las gentes [de Uruk] lloren por ti (y) [se lamenten], que el pueblo alegre [gima por ti]. Y, cuando te hayas ido, [cubriré mi cuerpo de pelo intonso] y, vistiendo una piel [de león, erraré por la estepa].» Al primer arrebol del alba, [Gilgamesh] aflojó su banda [...].

La virtud del león domado prevalece sobre la dulzura natural del cordero y, ambos reunidos, engendran la perfección del Señor último.
XIII: 18'

"Al primer resplandor del alba, Gilgamesh formó [...], sacó una ancha mesa de madera elammaqu, llenó de miel una jarra de cornerina, llenó de requesón una jarra de lapislázuli, [...] decoró y expuso al sol."

Recordemos que el culto de los santos antepasados completa el culto de Dios, que es el Viviente de eternidad.
«Adoremos el sol de vida y no despreciemos las cenizas de los antepasados».
XIV: 9'

"Con sus pieles [se viste], come carne [...], Oh Gilgamesh, lo que no ha ocurrido mientras mi viento empuja las aguas.» Samas estaba perturbado, como le correspondía; dice a Gilgamesh: «Gilgamesh, ¿a dónde vagas tú? La vida que persigues no hallarás.» Gilgamesh le dice, al valiente Samas: «Después de andar (y) errar por la estepa, ¿descansará mi cabeza en el corazón de la tierra para dormir a través de todos los años? ¡Deja que mis ojos contemplen el sol, a fin de que me sacie de luz! La oscuridad se retira cuando hay luz suficiente. ¡Ojalá el que esté en verdad muerto vea aún el resplandor del sol!»"

¿Dónde está el inteligente inspirado de Dios que recogerá a la virgen errante?

Este es bendecido por Dios, ya que verá el nacimiento del rey del cielo y su herencia ya nunca más le será quitada.
XXXIII: 29-29'

"«Gilgamesh, ¿a dónde vagas tú? La vida que persigues no hallarás. Cuando los dioses crearon la humanidad, la muerte para la humanidad apartaron, reteniendo la vida en las propias manos. Tú, Gilgamesh, llena tu vientre, goza de día y de noche. (Ecl 5:18) Cada día celebra una fiesta regocijada, ¡Día y noche danza tú y juega! (Ecl 8:15) Procura que tus vestidos sean flamantes, (Ecl 9:8-9) tu cabeza lava; báñate en agua. Atiende al pequeño que toma tu mano. ¡Que tu esposa se deleite en tu seno! ¡Pues ésa es la tarea de la [humanidad]!»"

Son necesarios muchos estudios, mucho tiempo, muchos dolores, mucho amor y mucho saber para volver a ser simple y natural, pero entonces es una simplicidad que se conoce y se guarda.

Fuera encontraremos mil cosas para distraernos, pero no descubriremos siquiera una capaz de contentarnos verdaderamente como la paz de adentro.
VII: 9-9'

"«¿Construimos una casa para siempre? ¿Sellamos (contratos) para siempre? ¿Los hermanos dividen porciones para siempre? (Ecl 9,6) ¿Persiste para siempre el odio [en la tierra]? ¿Acaso el río siempre crece (y) causa inundaciones? La libélula [abandona] (su) vaina para que su cara (no) pueda mirar (sino) la cara del sol. Desde los días de antaño no hubo [permanencia]; (Ecl 1,11; 1,4; 2,16) ¡Los que descansan y los muertos, qué iguales [son]! ¿No componen la misma imagen de la muerte el plebeyo y el noble, cuando se hallan próximos a [su destino]? Los Anunnaki, los grandes dioses, se congregan; Mammetum, hacedor del destino, con ellos decreta el hado: Muerte y vida determinan. (Dt 30,19) (Pero) de la muerte los días no se revelan»."

Amigos míos, ¿no veis el número y la enormidad de vuestras enfermedades en el mundo, y no veis la labor agotadora de vuestros trabajos siempre por recomenzar?

¿No estáis fatigados de construir en el barro sin fundamento seguro, y no estáis cansados de pudriros en la agonía de la muerte desde hace tanto tiempo?
XXXIX: 46-46'

"Gilgamesh le dijo, a Utnapishtim el Lejano: «Cuando te miro, Utnapishtim, tus rasgos no son extraños; incluso como yo eres. Tú no eres extraño; antes bien, como yo eres. ¡Mi corazón te había imaginado como resuelto a batallar, [pero] descansas indolente sobre tu dorso! [Dime], ¿cómo te sumaste a la Asamblea de los dioses, en tu búsqueda de la vida?»"

Quien busca a Dios no tiene sino a sí mismo para desnudar y para conocer.
X: 5
 
"Utnapishtim dijo a él, a Gilgamesh: «Te revelaré, Gilgamesh, una materia oculta y un secreto de los dioses te diré: Suruppak, ciudad que tú conoces [(y) que en las riberas del Éufrates] está situada, esa ciudad era antigua (como lo eran) los dioses de su interior, cuando sus corazones impulsaron a los grandes dioses a suscitar el diluvio. Estaban Anu, su padre, el valiente Enlil, su consejero, Ninurta, su asistente, Ennuge, su irrigador. Ninigiku-Ea también estaba presente con ellos. Sus palabras repite a la choza de cañas: ¡Choza de cañas, choza de cañas! ¡Pared, pared! ¡Choza de cañas, escucha! ¡Pared, vibra! "Hombre de Suruppak, hijo de Ubar-Tutu, ¡demuele (esta) casa, construye una nave! (Gn 6:14) Renuncia a las posesiones, busca la vida. ¡Desiste de bienes (mundanales) y mantén el alma viva! A bordo de la nave lleva la simiente de todas las cosas vivas. (Gn 6:19-20) El barco que construirás, sus dimensiones habrá que medir. Igual será su amplitud y su longitud. (Gn 6:15) Como el Apsu lo techarás"."

Todos se pelean por palabras, por ideas, por preeminencias o por bienes que son como las sombras de la cosa, en lugar de buscar la cosa que es la única realidad substancial del Ser que reposa en su seno y que la anima.
XXX: 41 


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24 septiembre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')
 
"Veinte leguas más y comieron bocado, a las treinta se prepararon para el descanso, y así llegaron a la ciudad de Uruk. Urshunabu dijo: «He aquí el lugar de donde partiste, y he aquí tu destino final. No has de desechar las experiencias de tu viaje, sino, conviviendo con ellas, regresar a tu morada, descansar y reflexionar, para seguir mañana el curso de tu vida.» Gilgamesh, sin bajar del bote, apuntaló la pértiga y lo hundió en la orilla, diciendo a Urshunabu: «¿Seguir el curso de mi vida? ¡Cómo podría ser capaz! Me fue robado el camino de vuelta a casa, la muerte sigue presente en todas partes. Allí donde mire al amanecer, se encontrará la muerte; allí donde mire al atardecer, se encontrará la muerte; cada palacio, hogar y templo son ya presas de la muerte. ¿Cómo podrá ser pleno mi corazón en este mundo? Regresa tú, Urshunabu, dirígete a la ciudad de Uruk. Admira si las murallas son de ladrillo cocido, si sus cimientos fueron echados por los siete sabios. Admira el templo de Eanna, la morada de Anu e Istar, si sus aguas fluyen constantemente, y su brillo no muere ni de día ni de noche. Después dirígete a sus gentes, si son felices, y relátales lo que has visto.» «Mundos hay aparte de éste, Urshunabu, más allá del dominio de los dioses y de las gentes. Son todos mundos de hechicería, llenos de magia, horrores y miserias, lo reconozco, pero quizás en ellos resplandezca aún un poco de alegría para mí. Quizás, más allá del horizonte, siga existiendo todavía algún lugar que contenga el secreto de la vida eterna, mi salvación en la inmortalidad, donde el cardo, y sus pétalos de rosa, sigan brillando a la luz del mediodía.» Y bajando Urshunabu del bote, Gilgamesh empujó la pértiga, y se alejó de la orilla, adentrándose en los mares desconocidos, hacia los mundos que existen más allá de este mundo. Donde ni los dioses, ni los hados, alcanzan a sus gentes."

Ignoran el sentido oculto de la palabra inspirada, sus explicaciones morales son la prueba entristecedora de ello. Si comprendieran, remontarían al manantial en lugar de perderse en justificaciones ociosas y en disputas imbéciles.
«Dios borrará las patrias, las ideologías, las confesiones y las sectas, pues los creyentes son todos hermanos en la unidad del Único».

Dios nos propone la aventura inaudita y nos ofrece el lote increíble. Nos presenta las llaves de la muerte y de la vida y nos indica la vía que salva del caos del absurdo. Pero nos empeñamos estúpidamente en perseguir la podredumbre agonizante y clamamos contra la injusticia. ¿Seremos siempre tan imbéciles e incurables?
XVI: 53-53'

"Entonces llegó la luz del día». [Y] Enkidu respondió a Gilgamesh: «[O]ye el sueño que tuve anoche: Anu, Enlil, Ea y el celestial Samas [Celebraban consejo]. Y Anu dijo a Enlil: "Porque el Toro del Cielo mataron, y a Huwawa Mataron; por consiguiente", dijo Anu, "uno de ellos, aquel que taló los montes del cedro, [Debe morir]". Pero Enlil dijo: "¡Enkidu debe morir; pero Gilgamesh no morirá! Entonces el celeste Samas respondiá al bravo Enlil: ¿No mataron por orden mía al Toro del Cielo y a Huwawa? ¿Debe ahora el inocente Enkidu perecer?" Pero Enlil se enfrentó iracundo con el celestial Samas: "Porque muy semejante a un camarada suyo, tú bajaste a diario hasta ellos"»."

No predicamos una doctrina de abandono y de disolución en la muerte, predicamos una doctrina de purificación y de coagulación en la vida.
XXV: 43'

"«¡[...] destruya su riqueza, disminuya su poder! Sea su [camino repugnante] en tu presencia. Escapen [las bestias que quiera apresar] delante de él. ¡[No] con[siga] el cazador la plenitud de su corazón!» [Después su corazón] urgió(le) a maldecir a la ramera: «¡Ea, moza!, decretaré (tu) [desti]no, ¡[un desti]no que no concluirá en toda la eternidad! Te maldeciré con grandes maldiciones, [un juramento] cuyas maldiciones pronto te abrumarán. [...] exceso de tus encantos. [...] arrojará en tu casa. [... ] el camino será tu morada, [la sombra de la pared] será tu paradero, [...] tus pies, [los fatuos y los sedientos herirán] tu mejilla. Por mí [tú has ... ] y por [...] sobre mí.» Cuando Samas oyó [estas palabras] de su boca, sin dilación le gritó [desde] el cielo: «¿Por qué, oh Enkidu, maldices a la ramera, que te hizo comer manjares dignos de la divinidad y te dio vino propio de la realeza, que te vistió con nobles ropas, y te hizo poseer el noble Gilgamesh por camarada? ¿Y Gilgamesh, tu amigo cordial, no te ofreció un lecho preclaro? Te hizo ocupar un lecho de honor, te colocó en el asiento de la holgura, en el asiento de la izquierda, ¡Para que [los prín]cipes de la tierra besaran tus plantas! Hará que las gentes de Uruk lloren por ti (y) se lamenten, que el pueblo [alegre] gima por ti. Y, cuando te hayas ido, su cuerpo de pelo intenso cubrirá, pondráse una piel de león y errará por la estepa». [Cuando] Enkidu [oyó] las palabras del valiente Samas, [... ] su corazón vejado se aquietó."

Cuando el cuerpo es vencido, el espíritu aparece puro y libre, y el alma santa los une en Dios para siempre.
IV: 81'

"«Así [...] vuelva a tu lu[gar...]. [Reyes, prínci]pes y nobles [te] amarán. [Ninguno por ti se] golpeará el muslo. [Por ti el anciano] meneará su barba. [... el joven] desceñirá su cinto. [...] cornerina, lapislázuli y oro. [Así sea retribuido] quien te mancille, [quede su casa vacía], su colmado almacén. [A la presencia de] los dioses [el sacerdote] te permitirá entrar, [por ti] se abandonará la esposa, (aunque sea) madre de siete». [... Enki]du, cuyo humor es sombrío, [...] yace a solas. Aquella noche [comunica] sus sentimientos a su amigo: «[Amigo mío], vi un sueño anoche: Los cielos [gemían], la tierra respondió; [...] yo estaba [sol]o. [...] su faz se oscureció. Como en [...] era su rostro. [... como] las garras del águila eran sus zarpas. [...] él me dominó. [...] él salta. [...] él me sumergió. [...]  él me transformó, de forma que mis brazos eran [...] como los de un ave. Mirándome, me guía a la Casa de las Tinieblas, La mansión de Irkalla, a la casa que no abandona quien entró en ella, por el camino que no tiene regreso, a la casa cuyos habitantes carecen de luz, donde el polvo es su vianda y arcilla su manjar. Están pergeñados como pájaros, con alas por vestiduras, y no ven luz, residiendo en la oscuridad. En la Casa del Polvo, en que había entrado, contemplé [gobernantes] sin sus coronas; [vi príncipes], a los (nacidos) para la corona, que habían regido la tierra desde días pretéritos. [Estos dobl]es de Anu y Enlil servían carnes asadas; servían pasteles y escanciaban agua fresca de los odres. En la Casa del Polvo, en que había entrado, reside el sumo sacerdote y el acólito, reside el encantador y el extático, residen los lavadores, ungidores de los grandes dioses. Reside Etanal, reside Sumuqan. Ereskigal [vive allí], Reina del submundo, [Y Belit-]Seri, registrador del mundo inferior, se arrodilla ante ella. [Ella mantiene una tablilla] y la lee. [Levantando] su cabeza, me contempla: [Diciendo: "¿Quién] trajo a éste aquí?"»"

Estemos atentos a los despreciados, a los débiles y a los sencillos, ya que, a menudo, el Señor se mueve y germina misteriosamente en ellos.
«¡Oh, santa humildad!, ¡oh, santo barro del abismo!, ¡oh, santo caos del comienzo!»
XXI: 33'

"Al primer resplandor del alba Gilgamesh dijo a su amigo: «Enkidu, tu [ma]dre una gacela, un onagro tu padre, te [engendraron]. Aquellos cuya señal son sus colas te criaron, y el ganado de la llanura y de todos los pastos. ¡Ojalá las huellas de Enkidu en el Bosque de los Cedros lloren por ti, jamás callen noche y día! Así los mayores de la amplia y amurallada Uruk lloren por ti. [Llore por ti] el dedo que se extienda detrás de nosotros bendiciendo. Llore por ti y despierte ecos en la campiña como si fuera tu madre. Llore por ti [...] En cuyo centro nosotros... Llore por ti oso, hiena, [pantera], tigre, ciervo, leopardo, león, bueyes, venado, [cabra montés], y las criaturas salvajes del llano. Llore por ti el río Ula [...] por cuyas riberas solíamos pasear. Llore por ti el puro Éufrates, [del que sacábamos] agua para el odre. Lloren por ti los guerreros de la amplia y amurallada Uruk [...] matamos al Toro... Llore por ti [...] [Quien] en Eridu ensalzó tu nombre. Llore por ti [...] [quien...] ensalzó tu nombre. Llore por ti [...] [quien] proporcionó... grano para tu boca. Llore por ti [...] [quien] puso ungüento en tu espalda. Llore por ti [...] [quien] puso cerveza en tu boca. Llore por ti la [meretriz] [que] te ungió con aceite fragante. Llo[re por ti...] [del ha]rén que [te llevó] la mujer y el anillo de tu elección. ¡Lloren los hermanos por ti como hermanas [...y crezca larga] su cabellera por ti [...]!»"

Después de las lágrimas corrosivas de la amargura, he aquí las dulces lágrimas de la alegría desbordante, ya que la abundancia del don de nuestro Señor hace fluir el agua prisionera de nuestros corazones, y su amor la condensa en una piedra santa y preciosa.
XXI: 44”




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