Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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Tao Te King - 20

XX Cuando se abandona lo aprendido, desaparecen las contrariedades. ¿Qué diferencia hay entre «¡eh!» y «¡oh!» ¿Qué distinción puede hac...

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24 septiembre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')
 
"Veinte leguas más y comieron bocado, a las treinta se prepararon para el descanso, y así llegaron a la ciudad de Uruk. Urshunabu dijo: «He aquí el lugar de donde partiste, y he aquí tu destino final. No has de desechar las experiencias de tu viaje, sino, conviviendo con ellas, regresar a tu morada, descansar y reflexionar, para seguir mañana el curso de tu vida.» Gilgamesh, sin bajar del bote, apuntaló la pértiga y lo hundió en la orilla, diciendo a Urshunabu: «¿Seguir el curso de mi vida? ¡Cómo podría ser capaz! Me fue robado el camino de vuelta a casa, la muerte sigue presente en todas partes. Allí donde mire al amanecer, se encontrará la muerte; allí donde mire al atardecer, se encontrará la muerte; cada palacio, hogar y templo son ya presas de la muerte. ¿Cómo podrá ser pleno mi corazón en este mundo? Regresa tú, Urshunabu, dirígete a la ciudad de Uruk. Admira si las murallas son de ladrillo cocido, si sus cimientos fueron echados por los siete sabios. Admira el templo de Eanna, la morada de Anu e Istar, si sus aguas fluyen constantemente, y su brillo no muere ni de día ni de noche. Después dirígete a sus gentes, si son felices, y relátales lo que has visto.» «Mundos hay aparte de éste, Urshunabu, más allá del dominio de los dioses y de las gentes. Son todos mundos de hechicería, llenos de magia, horrores y miserias, lo reconozco, pero quizás en ellos resplandezca aún un poco de alegría para mí. Quizás, más allá del horizonte, siga existiendo todavía algún lugar que contenga el secreto de la vida eterna, mi salvación en la inmortalidad, donde el cardo, y sus pétalos de rosa, sigan brillando a la luz del mediodía.» Y bajando Urshunabu del bote, Gilgamesh empujó la pértiga, y se alejó de la orilla, adentrándose en los mares desconocidos, hacia los mundos que existen más allá de este mundo. Donde ni los dioses, ni los hados, alcanzan a sus gentes."

Ignoran el sentido oculto de la palabra inspirada, sus explicaciones morales son la prueba entristecedora de ello. Si comprendieran, remontarían al manantial en lugar de perderse en justificaciones ociosas y en disputas imbéciles.
«Dios borrará las patrias, las ideologías, las confesiones y las sectas, pues los creyentes son todos hermanos en la unidad del Único».

Dios nos propone la aventura inaudita y nos ofrece el lote increíble. Nos presenta las llaves de la muerte y de la vida y nos indica la vía que salva del caos del absurdo. Pero nos empeñamos estúpidamente en perseguir la podredumbre agonizante y clamamos contra la injusticia. ¿Seremos siempre tan imbéciles e incurables?
XVI: 53-53'

"Entonces llegó la luz del día». [Y] Enkidu respondió a Gilgamesh: «[O]ye el sueño que tuve anoche: Anu, Enlil, Ea y el celestial Samas [Celebraban consejo]. Y Anu dijo a Enlil: "Porque el Toro del Cielo mataron, y a Huwawa Mataron; por consiguiente", dijo Anu, "uno de ellos, aquel que taló los montes del cedro, [Debe morir]". Pero Enlil dijo: "¡Enkidu debe morir; pero Gilgamesh no morirá! Entonces el celeste Samas respondiá al bravo Enlil: ¿No mataron por orden mía al Toro del Cielo y a Huwawa? ¿Debe ahora el inocente Enkidu perecer?" Pero Enlil se enfrentó iracundo con el celestial Samas: "Porque muy semejante a un camarada suyo, tú bajaste a diario hasta ellos"»."

No predicamos una doctrina de abandono y de disolución en la muerte, predicamos una doctrina de purificación y de coagulación en la vida.
XXV: 43'

"«¡[...] destruya su riqueza, disminuya su poder! Sea su [camino repugnante] en tu presencia. Escapen [las bestias que quiera apresar] delante de él. ¡[No] con[siga] el cazador la plenitud de su corazón!» [Después su corazón] urgió(le) a maldecir a la ramera: «¡Ea, moza!, decretaré (tu) [desti]no, ¡[un desti]no que no concluirá en toda la eternidad! Te maldeciré con grandes maldiciones, [un juramento] cuyas maldiciones pronto te abrumarán. [...] exceso de tus encantos. [...] arrojará en tu casa. [... ] el camino será tu morada, [la sombra de la pared] será tu paradero, [...] tus pies, [los fatuos y los sedientos herirán] tu mejilla. Por mí [tú has ... ] y por [...] sobre mí.» Cuando Samas oyó [estas palabras] de su boca, sin dilación le gritó [desde] el cielo: «¿Por qué, oh Enkidu, maldices a la ramera, que te hizo comer manjares dignos de la divinidad y te dio vino propio de la realeza, que te vistió con nobles ropas, y te hizo poseer el noble Gilgamesh por camarada? ¿Y Gilgamesh, tu amigo cordial, no te ofreció un lecho preclaro? Te hizo ocupar un lecho de honor, te colocó en el asiento de la holgura, en el asiento de la izquierda, ¡Para que [los prín]cipes de la tierra besaran tus plantas! Hará que las gentes de Uruk lloren por ti (y) se lamenten, que el pueblo [alegre] gima por ti. Y, cuando te hayas ido, su cuerpo de pelo intenso cubrirá, pondráse una piel de león y errará por la estepa». [Cuando] Enkidu [oyó] las palabras del valiente Samas, [... ] su corazón vejado se aquietó."

Cuando el cuerpo es vencido, el espíritu aparece puro y libre, y el alma santa los une en Dios para siempre.
IV: 81'

"«Así [...] vuelva a tu lu[gar...]. [Reyes, prínci]pes y nobles [te] amarán. [Ninguno por ti se] golpeará el muslo. [Por ti el anciano] meneará su barba. [... el joven] desceñirá su cinto. [...] cornerina, lapislázuli y oro. [Así sea retribuido] quien te mancille, [quede su casa vacía], su colmado almacén. [A la presencia de] los dioses [el sacerdote] te permitirá entrar, [por ti] se abandonará la esposa, (aunque sea) madre de siete». [... Enki]du, cuyo humor es sombrío, [...] yace a solas. Aquella noche [comunica] sus sentimientos a su amigo: «[Amigo mío], vi un sueño anoche: Los cielos [gemían], la tierra respondió; [...] yo estaba [sol]o. [...] su faz se oscureció. Como en [...] era su rostro. [... como] las garras del águila eran sus zarpas. [...] él me dominó. [...] él salta. [...] él me sumergió. [...]  él me transformó, de forma que mis brazos eran [...] como los de un ave. Mirándome, me guía a la Casa de las Tinieblas, La mansión de Irkalla, a la casa que no abandona quien entró en ella, por el camino que no tiene regreso, a la casa cuyos habitantes carecen de luz, donde el polvo es su vianda y arcilla su manjar. Están pergeñados como pájaros, con alas por vestiduras, y no ven luz, residiendo en la oscuridad. En la Casa del Polvo, en que había entrado, contemplé [gobernantes] sin sus coronas; [vi príncipes], a los (nacidos) para la corona, que habían regido la tierra desde días pretéritos. [Estos dobl]es de Anu y Enlil servían carnes asadas; servían pasteles y escanciaban agua fresca de los odres. En la Casa del Polvo, en que había entrado, reside el sumo sacerdote y el acólito, reside el encantador y el extático, residen los lavadores, ungidores de los grandes dioses. Reside Etanal, reside Sumuqan. Ereskigal [vive allí], Reina del submundo, [Y Belit-]Seri, registrador del mundo inferior, se arrodilla ante ella. [Ella mantiene una tablilla] y la lee. [Levantando] su cabeza, me contempla: [Diciendo: "¿Quién] trajo a éste aquí?"»"

Estemos atentos a los despreciados, a los débiles y a los sencillos, ya que, a menudo, el Señor se mueve y germina misteriosamente en ellos.
«¡Oh, santa humildad!, ¡oh, santo barro del abismo!, ¡oh, santo caos del comienzo!»
XXI: 33'

"Al primer resplandor del alba Gilgamesh dijo a su amigo: «Enkidu, tu [ma]dre una gacela, un onagro tu padre, te [engendraron]. Aquellos cuya señal son sus colas te criaron, y el ganado de la llanura y de todos los pastos. ¡Ojalá las huellas de Enkidu en el Bosque de los Cedros lloren por ti, jamás callen noche y día! Así los mayores de la amplia y amurallada Uruk lloren por ti. [Llore por ti] el dedo que se extienda detrás de nosotros bendiciendo. Llore por ti y despierte ecos en la campiña como si fuera tu madre. Llore por ti [...] En cuyo centro nosotros... Llore por ti oso, hiena, [pantera], tigre, ciervo, leopardo, león, bueyes, venado, [cabra montés], y las criaturas salvajes del llano. Llore por ti el río Ula [...] por cuyas riberas solíamos pasear. Llore por ti el puro Éufrates, [del que sacábamos] agua para el odre. Lloren por ti los guerreros de la amplia y amurallada Uruk [...] matamos al Toro... Llore por ti [...] [Quien] en Eridu ensalzó tu nombre. Llore por ti [...] [quien...] ensalzó tu nombre. Llore por ti [...] [quien] proporcionó... grano para tu boca. Llore por ti [...] [quien] puso ungüento en tu espalda. Llore por ti [...] [quien] puso cerveza en tu boca. Llore por ti la [meretriz] [que] te ungió con aceite fragante. Llo[re por ti...] [del ha]rén que [te llevó] la mujer y el anillo de tu elección. ¡Lloren los hermanos por ti como hermanas [...y crezca larga] su cabellera por ti [...]!»"

Después de las lágrimas corrosivas de la amargura, he aquí las dulces lágrimas de la alegría desbordante, ya que la abundancia del don de nuestro Señor hace fluir el agua prisionera de nuestros corazones, y su amor la condensa en una piedra santa y preciosa.
XXI: 44”


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Fuente del texto (excepto notas comparativas): Wikisource


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06 septiembre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

Ishtar - Museo Británico
"«¡Ven, Gilgamesh, sé tú (mi) amante! Concédeme tu fruto. Serás mi marido y yo seré tu mujer. Enjaezaré para ti un carro de lapislázuli y oro, cuyas ruedas son áureas y cuyas astas son de bronce. Tendrás demonios de la tempestad que uncir a fuer de mulas poderosas. En la fragancia de los cedros entrarás en nuestra casa. Cuando en nuestra casa entres, ¡el umbral (y) el tablado besarán tus pies! ¡Se humillarán ante ti reyes, señores y príncipes! El producto de colinas y del llano te ofrecerán por tributo. Tus cabras engendrarán crías triples, tus ovejas gemelos, tu asno en la carga sobrepujará a tu mula. Los corceles de tu carro serán famosos por su carrera, [¡tu buey] bajo el yugo no tendrá rival!» [Gilgamesh] abrió la boca para hablar, [diciendo] a la gloriosa Istar: «[¿Qué daré] a ti para que pueda tomarte en matrimonio? [¿Te daré aceite] para el cuerpo y vestidos? [¿Daré] pan y vituallas? [...] comida digna de la divinidad, [...] bebida propia de la realeza. [¿... si yo] te tomo en matrimonio? [No eres más que un brasero que se apaga] con el frío; una puerta trasera [que no] detiene la ráfaga ni el huracán; un palacio que aplasta al valiente [...]; un turbante cuyo amparo [...]; pez que [ensucia] a los porteadores; odre que [empapa] al que lo carga; piedra caliza que [comba] el baluarte de piedra; jaspe [que ...] país enemigo; ¡calzado que [oprime el pie] de su propietario! ¿A cuál amante amaste siempre? ¿Cuál de tus pastores plugo [a ti constantemente]? Vamos, y men[cionaré para ti] a tus amantes: De... [...] Para Tammuz, el amante de tu juventud, has ordenado llantos año tras año. Habiendo amado al pintado pájaro pastor, le lastimas, rompiendo su ala. En los sotos permanece, chillando: "¡Mi ala!" Después amaste a un león, perfecto en fuerza; siete hoyas y siete cavaste contra él. Luego a un garañón amaste, famoso en la batalla; el látigo, el acicate y la brida ordenaste para él. Decretaste para él un galope de siete leguas, decretaste para él una bebida de agua cenagosa; ¡para su madre, Silili, ordenaste gemidos! Después amaste al guardián del rebaño, el cual siempre amontonó para ti pasteles, a diario sacrificó cabritos por ti; pero tú le afligiste, trocándole en lobo, para que sus gañanes le ahuyentaran y sus perros le mordieran las ancas. Luego amaste a Isullanu, jardinero de tu padre, que te ofrecía siempre cestas de dátiles, y diariamente adornó tu mesa. Tus ojos se levantaron hasta él, tú fuiste a él: "Oh Isullanu mío, ¡probemos tu vigor! ¡Extiende tu «mano» y toca nuestra «modestia»!" Isullanu te dijo: "¿Qué deseas de mí? ¿Acaso no coció mi madre, no he comido, para que yo pruebe el manjar hediondo, impuro? ¿Protegen las cañas del frío?". Cuando le oíste [hablar] así, le castigaste y le convertis[te] en un topo. Le colocaste en medio de... [...]; no puede subir... no puede bajar... Si me amas, [me tratarás] como a ellos»."

Las necesidades naturales deben permanecer separadas del culto de Dios hasta que sean absorbidas en él sin esfuerzo. Así evitaremos la división del pecado principal y su multiplicación en pecados particulares, que acaban por desanimar de la fe y del amor de Dios.

Debemos tener cierta tolerancia con nosotros mismos y con los demás, como hace el Señor con todos; pero debemos permanecer muy despiertos en la búsqueda y en la frecuentación del Perfecto, pues es el único que nos liberará de las trampas y de las tentaciones del mundo si se lo pedimos sin cansarnos nunca.
XXIII: 1-1'

"Se adelantó Istar ante Anu, su padre, a Antum, su madre, fue y [dijo]: «Padre mío, ¡Gilgamesh ha acumulado insultos sobre mí! Gilgamesh ha enumerado mis hediondos hechos, mi fetidez y mi impureza». Anu abrió la boca para hablar, diciendo a la gloriosa Istar: «Pero, en verdad, tú incitarías [...], y por ello Gilgamesh ha citado tus hediondos hechos, tu fetidez y tu impureza». Istar abrió la boca para hablar, diciendo a [Anu, su padre]: «Padre mío, ¡hazme el Toro del Cielo [para que castigue a Gilgamesh], [y] llene a Gil[gamesh...]! Si tú [no me haces] [el Toro del Cielo], quebraré [las puertas del mundo inferior]; yo haré [...], yo [levantaré los muertos roídos (y) vivos], ¡Para que los muertos superen a los vivos!» Anu [abrió la boca para hablar], diciendo [a la gloriosa Istar]: «[Si hago lo que me] pides, [habrá] siete años de cáscaras (hueras). ¿Has cosechado [grano para la gente]? ¿Has cultivado hierba [para las bestias]?» [Istar abrió la boca] para hablar, [diciendo a A]nu, su padre: «[Grano para la gente] he almacenado, [hierba para las bestias] he proporcionado. [Si ha de haber siete] años de cáscaras, [he reu]nido [grano para la gente], [he cultivado] hierba [para las bestias]»."

No ocultaremos a nuestros hijos que están revestidos de una piel de bestia y tampoco les esconderemos los apetitos y las necesidades de la bestia, y se los presentaremos como funciones naturales indispensables para el mantenimiento de la vida encarnada, funciones de las que nadie debe estar orgulloso ni tener vergüenza, pues son pasajeras.
XXIII: 15

"Con [su] tercer resoplido [saltó] contra Enkidu. Enkidu paró su embestida. Brincó a lo alto Enkidu, asiendo al Toro del Cielo por los cuernos. El Toro del Cielo lanzó [su] espuma a [su] cara, le restregó con lo espeso de la cola. Enkidu abrió la boca para hablar, diciendo [a Gilgamesh]: «Amigo mío, nos hemos preciado [...]». Entre el cuello y las astas [hincó] su espada. Cuando hubieron matado al Toro, arrancaron su corazón, colocándolo ante Samas. Retrocedieron y rindieron homenaje a Samas. Los dos hermanos se sentaron. Entonces Istar subió al muro de la amurallada Uruk, se encaramó en las almenas, pronunciando una maldición: «¡Ay de Gilgamesh porque me injurió matando al Toro del Cielo!»"

¿No es preciso que quememos primero el hedor agresivo que nos ata y envenena por todas partes? Pues es lo que obstaculiza la unión del amor divino.
XXIII: 21'

"Cuando el toro del cielo estuvo muerto, le arrancaron su corazón, y lo ofrecieron ante Sammash. Retrocediendo por rendirle homenaje, ambos se sentaron. Entonces Ishtar subió al muro de la ciudad de Uruk, desde lo más alto de las almenas profirió una maldición: “¡Pobre de Gilgamesh, que me injurió matando al toro del cielo!” Cuando Enkidu oyó estas palabras, arrancó el muslo derecho del toro y se lo arrojó a la cara a la diosa, diciendo: “Si pudiera atraparte, como a él te trataría, ¡Colgaría sus entrañas junto a las tuyas!”. Con esto, Ishtar llamó a las rameras del templo y a las mozas del placer, para que se lamentasen sobre el muslo del toro del cielo."

Hay los santos según el mundo que reprimen su naturaleza instintiva y hay los Sabios según el mundo que siguen su naturaleza instintiva. Hay los santos según Dios que siguen su naturaleza intuitiva y hay los Sabios según Dios que encarnan su naturaleza celeste. ¡Estos son los únicos supervivientes!
XXIII: 42'

"Pero sucedió que, viendo Gilgamesh un limpio pozo de agua fresca, se retiró hacia él a bañarse, y durante su aseo, una serpie olfateó la planta y la robó, alejándose mientras mudaba la piel. Por esto Gilgamesh se sienta y llora, y mientras las lágrimas le recorren las mejillas le dice a Urshunabu, el barquero: «¿Para quién, Urshunabu, trabajaron mis manos? ¿Por quién se ha derramado la sangre de mi corazón? Mis esfuerzos no ganaron recompensa alguna y, sin embargo, ¡gran recompensa ha obtenido por mí el león de la tierra! Cuando comencé mi viaje, la muerte siempre lo impulsó, y su temor me hizo seguir adelante. ¡Sabido era que la vida no había de hacerlo terminar! Mi peregrinaje estuvo siempre surcado por el llanto y las miserias, y si éstas me acompañaron en su principio, ¿por qué no iban a acompañarme también en su final? Al final del sendero siempre se encuentra la nota que reza desconsolada: “Volverás a mí”, y quizá así deba ser. “Abandona la barcaza y retírate”, y así debe ser.»"

Algunos Sabios han adivinado el principio de los comienzos, pero ¿cuántos de entre ellos lo han concebido claramente? ¿Cuántos lo han encarnado visiblemente? ¿Cuántos lo han tenido en sus manos? ¿Cuántos lo han fijado en su corazón? ¿Cuántos se han unido a él para la vida eterna?
XXIII: 44'


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27 agosto 2016
Hace 5.000 años, Gilgamesh, reinó en la ciudad sumeria de Uruk. Mil años más tarde, sus hazañas fueron talladas en lengua acadia en tablillas de barro fresco por el sacerdote, exorcista y escriba Sin-leqi-unnini. ¿Contiene esta epopeya el mismo Mensaje transmitido desde el principio de los tiempos? ¿Hay en este escrito algo más que una fantasiosa narración sobre las hazañas del antiguo rey?
___o___


(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

Gilgamesh - Museo del Louvre
"Aquel que vio todo [hasta los confine]s de la tierra, [que todas las cosa]s experimentó, [conside]ró todo. [...] juntamente [...], [...] de sabiduría, que todas las cosas.[..]. Lo [o]culto vio, [desveló] lo velado. Informó antes del Diluvio, llevó a cabo un largo viaje, cansado y [derren]gado."


La aventura extraordinaria no es realizar acciones peligrosas en países extraños. Es, más bien, buscar a la Madre y al Padre divinos ocultos tras la banalidad aparente de las cosas de este mundo.
XIII: 20


"Gilgamesh no deja el hijo a [su] padre; [día] y [noche] es desenfrenada su arro[gancia]. [¿Es éste Gilga]mesh, [el pastor de la amurallada] Uruk? ¿Es éste [nuestro] pastor, [osado, majestuoso, sabio]? [Gilgamesh] no deja [la doncella a su madre], ¡la hija del guerrero, [la esposa del noble]!» Los [dioses escucharon] sus quejas."

Los buscadores apacibles serán salvados, pero los violentos también, porque la sangre del Señor de vida calienta o quema alternativamente, como el fuego del cielo que fecunda y como el fuego de la tierra que purga.
XXV: 48'

"Cuando Aruru oyó esto, un doble de Anu en su interior concibió. Aruru se lavó las manos, cogió arcilla y la arrojó a la estepa. [En la este]pa creó al valiente Enkidu, vástago de..., esencia de Ninurta. [Hirsu]to de pelo es todo su cuerpo, posee cabello de cabeza como una mujer. Los rizos de su pelo brotan como Nisabal."

Esta abre la tierra hasta el centro del infierno.
Aquella edifica la luz hasta el cielo.
V: 73'

"Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta, cohabitando con la moza. Después que (se) hubo saciado de sus encantos, volvió el rostro hacia sus bestias salvajes. Al ver a Enkidu, las gacelas huyeron, las bestias salvajes del llano se alejaron de su cuerpo. Sorprendióse Enkidu, su cuerpo estaba rígido, sus rodillas inmóviles, pues sus bestias salvajes habían huido. Enkidu hubo de aflojar el paso; no era como antaño. Pero entonces tiene [sa]biduría, más [am]plia comprension."

La naturaleza media del hombre no le permite desembrollar lo verdadero de lo falso sin la ayuda de Dios.

Demasiada sutileza lleva a la locura y demasiados deseos conducen a la esclavitud.
VII: 35-35'

"La madre de Gilgamesh, que todo lo conoce, dice a Gilgamesh: «Ciertamente, Gilgamesh, uno como tú nació en la estepa, y las colinas le criaron. Cuando le veas, [como (de encima de) una mujer] te regocijarás. Los nobles besarán sus pies; tú le abrazarás y [...] a él; tú le conducirás a mí»"

Nuestra vida está eternamente preñada de Dios.
¿Quien le hará aparecer antes del término de la muerte y de la resurrección del gran mundo?
«La hermana liberará a la hermana, y el niño misterioso nacerá de la única madre».
IV: 96'

"Durante seis días y siete noches Enkidu sale, cohabitando con la m[oza]. Después la ramera abrió la boca, diciendo a Enkidu: «Según te veo, Enkidu, te has hecho como un dios; ¿por cuál motivo con las criaturas salvajes tú recorres la llanura? Levántate, te guiaré a Uruk, de amplios mercados, al templo santo, morada de Anu; Enkidu, levántate, te guiaré a Eanna, morada de Anu, donde vive [Gilgamesh, cabal] en sus hazañas, y tú, co[mo...], amarás [a él como] a ti mismo. ¡En pie, álzate del suelo, lecho del pastor!»"


El hombre, sembrado en el mundo, no puede germinar sin la ayuda de la gracia y del amor, que han permanecido libres.
VI: 52

"«Come el alimento, Enkidu, porque es deber de vida; consume la bebida fuerte, porque es costumbre de la tierra». Enkidu comió el alimento, hasta que se hubo saciado; de bebida fuerte apuró siete copas. Despreocupado se hizo su talante (y) alegre, su corazón exultó y su cara resplandeció. Frotó [la excrecencia velluda], el pelo de su cuerpo, ungióse con óleo, se hizo humano. Se puso vestidos, ¡Es como un novio!"

El ignorante oprime la vida y construye en la muerte.
El Sabio separa la muerte y perfecciona la vida.
X: 2

"Los nobles se regocijaron: «¡Un héroe ha aparecido, para un hombre del mismo porte! Para Gilgamesh, igual a un dios, su igual ha comparecido»."

Todo lo que es verídico por dentro es también válido por fuera, pues los dos no hacen más que uno en tres.
III: 65'

"Gilgamesh y Enkidu se asieron uno a otro, enlazados con fuerza, como toros; destrozaron la jamba, mientras el muro se estremecía."

No ocultaremos a nuestros hijos que están revestidos de una piel de bestia y tampoco les esconderemos los apetitos y las necesidades de la bestia, y se los presentaremos como funciones naturales indispensables para el mantenimiento de la vida encarnada, funciones de las que nadie debe estar orgulloso ni tener vergüenza, pues son pasajeras.

Así, el ángel, al no estar sujeto a la bestia, podrá permanecer firmemente vuelto hacia el Señor, y la bestia, al no ser deshonrada por el ángel, ya no experimentará rebeldía ni vicio, y el Señor podrá liberarnos sin lucha insensata y sin desgarramiento de una u otra parte de nuestro compuesto caído y provisional.
XXIII: 15-15'



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18 agosto 2016

A mi querido hermano, D.E.P.


Has puesto el Cielo en el Cielo,
liberándolo de tu Infierno.
Ahora, el Dragón ya vuela libre.

Siempre te llevaré conmigo, hermano...

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01 junio 2016

XX


Cuando se abandona lo aprendido, desaparecen las contrariedades.
¿Qué diferencia hay entre «¡eh!» y «¡oh!»
¿Qué distinción puede hacerse entre «bueno» y «malo»?
¿He de temer lo que los demás temen?
¡Vaya tremendo sinsentido!
Todo el mundo está alegre y sonriente, como si festejaran el sacrificio de un buey, como si subieran al Pabellón de Primavera; tan sólo yo permanezco tranquilo e impasible, como un recién nacido que todavía no ha sonreído.
Sólo yo estoy desamparado, como quien no tiene hogar al que volver.
Todo el mundo vive en la abundancia:
Sólo yo parezco no poseer nada.
¡Qué loco soy!
¡Qué mente más confusa tengo!
Todos son brillantes, ¡tan brillantes!
Sólo yo estoy oscuro, ¡tan oscuro!
Todos son agudos, ¡tan agudos!
Sólo yo estoy callado, ¡tan callado!
Suave como el océano, sin propósitos como las ráfagas del vendaval.
Todo el mundo está encauzado en lo suyo, sólo yo permanezco obstinado y marginal.
Pero en lo que soy más diferente a los demás ¡es en saber sustentarme de mi Madre!

Lao Tse


Somos ignorante ante los sabios triunfantes.
Estamos extraviado ante los imbéciles triunfantes.
Somos inútil ante los trabajadores triunfantes.
Estamos loco ante los razonables triunfantes.
Somos miserable ante los ricos triunfantes.
Somos réprobo ante los biempensantes triunfantes.
Estamos perdido ante los tranquilizados triunfantes.
Somos despreciable ante los poderosos triunfantes.
Somos oscuro ante los inteligentes triunfantes.
Estamos sepultado ante los agitados triunfantes.
Estamos avergonzado ante los hipócritas triunfantes.
Somos estúpido ante los iluminados triunfantes.
Somos incapaz ante los mañosos triunfantes.
Somos mudo ante los discursistas triunfantes.
Somos idiota ante los astutos triunfantes.
Somos cobarde ante los héroes triunfantes.
Somos desertor ante los enrolados triunfantes.
Estamos desplazado ante el mundo triunfante.
¿Es quizá también porque somos verídico y saludable ante los hijos de Dios triunfante?

El Mensaje Reencontrado XXXVII: 17
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26 mayo 2016
Pintura de Louis Cattiaux
El Mago persa

Un guía llegó en silencio. Sólo
en el silencio podrás oír su mensaje.

Toma un sorbo de este vino
delicioso ­y abandónate.
No insultes la grandeza de Su amor,
pues Él, en silencio, ayuda a quien sufre.

Pule tú el espejo que hay entre dos alientos,
y ve con Él más allá de las palabras.
Él conoce cada uno de tus actos,
sólo Él mueve en silencio la rueda de los Cielos.

Todos los pensamientos enterrados
en tu corazón, Él los revelará uno por uno,
en el silencio.

Convierte en pájaros tus pensamientos
y déjalos volar al otro mundo.
Uno es un búho; otro, un halcón; un cuervo, otro.
Cada uno de ellos es diferente de los demás,
pero todos son iguales en el silencio.

Para ver la Luna que no se puede ver
vuelve tus ojos hacia el interior
y obsérvate, en el silencio.

En este y en el otro mundo,
no hables sobre esto y aquello.
Déjalo a Él que te lo muestre todo,
resplandeciente como tú… en el silencio.

Yalal al-Din Rumi

Si el mundo rechaza nuestros trabajos y nuestros dones, volvámonos hacia Dios y ofrezcámosle nuestro silencio atento y nuestra nulidad reposada que, con certeza, serán mejor acogidos y apreciados por el Único conocedor.

El Mensaje Reencontrado XX: 6'

Fuente (excepto nota comparativa): Maulana Rumi Online
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04 mayo 2016

(Versículos temáticos de El Mensaje Reencontrado)


Hay dos maneras de salirse de toda cosa, o bien por arriba o bien por abajo.

Quien sale del mundo por arriba es santo y salvado. Quien sale por abajo está loco y condenado.

II


6'. La corteza terrestre extravía a los más sutiles observadores, pero el mar interior ilumina al hombre simple y creyente.

III


92. Si la verdad alegra e ilumina al hombre Sabio, hiere y extravía al ignorante; por eso permanece velada en el mundo.

92'. Quien busca el secreto de Dios encontrará la vida si permanece simple y recto, si no, la locura y la muerte le dispersarán en los abismos.

V


68'. El misterio de Dios es un tesoro que hay que guardar cuidadosamente en uno mismo hasta el tiempo del juicio universal, so pena de ser muerto por el mundo o de matar al mundo.

VII


32'. El agua preciosa parece despreciable en su simplicidad, por eso el mundo la abandona; pero la tierra muerta, que parece adornada con tantas promesas, cuesta la vida a los hombres sometidos a la apariencia.

39'. El hombre Sabio emplea el fuego para madurar, los demás lo usan para matar.

VIII


48'. Hay aquí una gran perdición para los astutos, pero también una gran recompensa para los corazones sencillos y desapegados.

54'. El fuego de Dios edifica la vida. El de los hombres la consume. No obstante, la suavidad del segundo puede manifestar la virtud del primero.

XII


40. La ciencia de los hombres ha puesto el mundo a sangre y fuego. ¿Qué ocurriría si la ciencia de Dios cayera en manos de los malvados?

XIII


37'. Quien penetra el conocimiento se arriesga a la muerte, a la locura o a la ceguera, pero si vuelve a salir indemne, protegido por el amor, Dios lo establece en su eternidad y en su realeza.

39'. La maldición de Dios es como ignorar o devolver su bendición. Así, jamás es él quien condena, sino nosotros que permanecemos estúpida y orgullosamente sepultados en la soledad de la muerte.

XVII


27. ¡Cómo violentan los hombres sus cuerpos! ¡Cómo torturan sus espíritus y cómo vejan sus almas!
«Demos gracias a Dios por la buena criatura y alabémosle por el fruto excelente».

27'. Abandonando los espejismos del mundo y consagrándose a la búsqueda de la unidad divina, el Sabio evita muchas complicaciones, muchos excesos y muchos dolores inútiles.

62. Nuestros malos pensamientos, nuestras malas palabras y nuestras malas acciones son lo que da entrada en nosotros a los demonios de la desdicha, del desespero y de la muerte y, por encima de todo, la curiosidad imprudente de nuestros primeros padres.

62'. Nuestros buenos pensamientos, nuestras buenas palabras y nuestras buenas acciones son lo que nos salva de la mezcla infame y de la muerte putrefacta; pero, por encima de todo, es el amor de Dios lo que nos ilumina y purifica del veneno antiguo.

XIX


7. Como no soportamos la verdad simple, desnuda y perfecta es necesario que el Señor la adorne con follajes y flores para contentarnos. Pero también le ha puesto espinas a fin de alejar a los superficiales y a los inconstantes.
«La corona del Señor bien puede dejar tuertos a los imprudentes y a los presuntuosos que se lanzan desconsideradamente a su cabeza, en lugar de adorar sus pies santos y perfectos».

37'. ¡Cómo hace germinar al creyente la palabra del Señor y cómo endurece al impío! «¡Oh, profundidad!, ¡oh, misterio!, ¡oh, juicio secreto del Perfecto!»

62'. El Señor abre el entendimiento de quien es dócil a su voz, y todo le sale bien sin esfuerzo, pero ciega al insensato que sólo escucha su propio consejo y le conduce a su perdición.

XX


8. Hay dos maneras de salirse de toda cosa, o bien por arriba o bien por abajo.
Quien sale del mundo por arriba es santo y salvado. Quien sale por abajo está loco y condenado.

XXII


5. Juzgáis con vuestra malicia, creyendo sorprender la vigilancia del Señor, pero vuestra malicia os ciega y os conduce a la fosa de perdición, y reís sarcástica y estúpidamente cuando se os habla de la simplicidad rectísima que engendra la luz de vida.
Vuestra razón se ha vuelto como un veneno mortal, y vuestra inteligencia es como un escorpión que se inocula su propio veneno.

73. Los revolucionarios son quemados por Dios, pero no lo saben. ¿Quién les revelará la proximidad asombrosa del Único? ¿Quién les pondrá cara a cara con el fuego divino a fin de que reconozcan a su Señor? ¿Quién les reconducirá hacia la justicia divina, la única que puede contentarlos plenamente?

XXIV


3. Buscando el mundo agonizante, nos convertimos en imanes de muerte y moriremos.

3'. Buscando al Único viviente, nos convertiremos en imanes de vida y viviremos.

XXVII


6. No hay ningún peligro en rezar a fin de recibir el don de Dios, pero hay uno considerable en intentar descubrir el secreto del Único. Muchos han encontrado en ello la impiedad, la locura o la muerte.

46'. Según suba o descienda, el NOMBRE de Dios es una bendición o una maldición, pues tiene un anverso y posee un reverso. Así, el mismo NOMBRE puede producir la vida o hacer aparecer la muerte, según la manera en que se presente a nosotros y también según la manera en que nos presentemos a él.

48'. La palabra de Dios puede salvarnos de la esclavitud y de la muerte donde agonizamos, así como puede precipitar en ellas a los hipócritas y a los impíos que nos agobian con su seguridad y su suficiencia impías.

XXIX


41. Ciertos Nombres de Dios consumen y otros riegan; ciertos Nombres de Dios matan y otros dan la vida; ciertos Nombres de Dios suben y otros descienden.

XXX


3. Todo lo que viene del cielo y no es recibido por los hombres yerra sobre la tierra y se desborda sobre la naturaleza.

3'. La bendición que no es recibida y absorbida se desborda y se convierte en maldición para los ingratos.

15. El soplo del Espíritu Santo es un soplo de vida y de luz que expulsa la muerte y sus tinieblas.

15'. Es un soplo de amor que consuela a los humildes, pero también es un soplo de justicia que quiebra a los orgullosos.

16. Es un soplo que da la vida a los creyentes, pero que puede herir de muerte a los impíos, porque es el soplo de Dios que desciende y sube, que reposa y palpita, que sopla donde quiere, sin que nadie pueda adivinar de donde viene ni a donde va.

37. Así, los santos bendicen los raudales desbordantes de la gracia celeste que los colman, mientras que los impíos maldicen el exceso que no han recibido y que los engulle.

37'. Del mismo modo, los santos bendicen el fuego del amor celeste que los madura y consolida, mientras que los impíos maldicen la superabundancia del amor que no han albergado y que los consume.

XXXVI


2. Quien busque el misterio de unión y de vida sin la bendición y sin el amor de Dios, no encontrará más que la dispersión y la muerte. Ciertamente, estas palabras son verídicas.

34'. La bendición de vida que no es recibida se convierte en maldición de muerte para los malvados. Así, dominaremos a los malvados siendo mejores que ellos en todo y para todo.

35'. Si nuestra fe y nuestro amor en Dios son perfectos, convertiremos a nuestros perseguidores, o bien, el fuego del cielo los consumirá ante nosotros.

36'. Bendigamos a nuestros perseguidores en nuestros corazones en nombre de Dios, pues según lo que sean en realidad, la santa piedra los iluminará y elevará, o bien, los cegará y aplastará.

94. Los nombres de Dios deshacen subiendo lo que han hecho bajando. Así, no hay que torcerlos ni exponerlos, como hacen los ignorantes que no conocen lo que baja sobre la tierra ni lo que sube al cielo.

XXXVII


50. Los incrédulos que intentan forzar el secreto de Dios y los que tratan de violar la santa naturaleza, serán destruidos desde dentro y desde fuera por su propia malicia y por su propia rebeldía.

50'. Los creyentes que oyen la palabra de Dios y que la realizan ayudando la santa naturaleza, serán salvados dentro y fuera por su propia simplicidad y por su propia obediencia.

XXXX


22. Nuestra gran inteligencia y nuestra sutil malicia nos alejan de la salvación de Dios con tanta seguridad como la estupidez y la grosería de los brutos establecidos aquí abajo.


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