Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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27 julio 2013

sobre la naturaleza del hombre y su estado después de la muerte

Eugenio Filaleteo

Extractos con notas de El Mensaje Reencontrado


Pero ¿quién —entre tantos miles que filosofan— conoce sustancialmente su naturaleza y su uso genuino y específico? Este es el secretum magnum, maxime mirabile et occultissimum, sex annulis sigillatum, et ex eis exeunt Ignis, Aqua et Aer, quae dividuntur in mares et foeminas, es decir, «el gran secreto de Abraham, maravilloso en exceso, profundamente oculto, sellado con seis sellos, de los que procede el fuego, el agua y el aire, divididos en machos y hembras». Por esta razón, deberíamos rogar continuamente a Dios que nos abra los ojos, a fin de que podamos utilizar este talento que Él nos ha dado pero que permanece enterrado ahora en la tierra y que no fructifica en absoluto. Es a Él a Quién debemos ser unidos por contactu essentiali, «un contacto esencial» y luego sabremos todas las cosas revelata facie, per claram in Divino Lumine visionem, «reveladas por una visión clara en la Luz Divina». Este influjo procedente de Él es el remedio verdadero y adecuado de nuestra regeneración, este sperma de san Juan, la semilla de Dios que permanece en nosotros. Una vez hayamos obtenido esto, no necesitaremos a Aristóteles ni a Galeno, ni nos perturbaremos con estúpidos utrums (cual de los dos) y ergos (luego, por consiguiente), puesto que Su unción nos instruirá sobre todas las cosas.
44. ¿Acaso un puñado de escribas incrédulos o hipócritas podrán enterrar para siempre el talento de Dios? ¿Los creyentes no publicarán un día el testimonio de sus ojos, de sus oídos y de sus corazones?
44'. Reconoceremos a los hipócritas y a los impíos en que unos y otros permanecen callados cuando se les invita a hablar espontáneamente del Señor de vida.
«Siempre entristecedores y siniestros como muertos».
LIBRO XVII
En realidad, la doctrina de los escolásticos, que de alguna manera opone Dios a la Naturaleza, ha conseguido debilitar tanto nuestra confianza en los Cielos que consideramos cualquier recepción como una imposibilidad absoluta. Pero si sospesamos todo adecuadamente y hacemos desaparecer esta nube, descubriremos rápidamente que Dios está más dispuesto a dar, que nosotros a recibir.
17. Creeremos hacer un sacrificio renunciando al mundo para volvernos hacia Dios. Luego, comprenderemos que es el Señor quien se sacrifica volviéndose hacia nosotros.
LIBRO XX
10'. Señor del amor loco, te das sin medida y debemos callar y esperar tu gran juicio como impotentes y como pobres, llevando tu secreto que nos colma más allá de toda expresión. Y ya resplandecemos de tu luz, pero las tinieblas no lo ven.
LIBRO XXXVII

Así, las partes terrestres —como lo vemos por experiencia— regresan a la tierra, las celestes a un limbo celeste superior y el espíritu, a Dios que lo dio. Nadie deberá asombrarse si afirmo que el Espíritu del Dios vivo está en el hombre ya que Dios mismo lo reconoce como Suyo. «No permanecerá por siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne. Ciento veinte años serán sus días». Además, el hecho de que fuera insuflado en Adán prueba que procedió de Dios y por tanto del Espíritu de Dios.
50. En la creación, todo son préstamos y restituciones. Así, después de haber devuelto nuestros cuerpos a la tierra y nuestros espíritus al cielo, al final también tendremos que devolver nuestras almas a Dios, que lo reunirá todo para la pureza o para la inmundicia en el día del juicio.
LIBRO XIII
39. Debemos esforzarnos en sufrir y soportarlo todo aquí abajo sin recriminar, pues nada nos pertenece, ni siquiera nuestro cuerpo, y nada se nos debe, ni siquiera nuestra vida.
LIBRO XXIX
Este Espíritu es el Espíritu de la Vida, el mismo Soplo de Vida que fue insuflado en el primer hombre y por el que se convirtió en una alma viva. Sin duda alguna, el Soplo o Espíritu de Vida es el Espíritu de Dios, que no sólo se encuentra en el hombre sino en todo el gran mundo, aunque de otra manera. Dios insufla continuamente y se difunde en todas las cosas como un aire que refresca, por ello Pitágoras lo llama animatio universorum, «animación del universo». 
33'. Los astros muertos son los únicos que no giran de alegría bajo el soplo del Único.
LIBRO XXII
39. Señor, proporciónanos la ausencia de nosotros mismos para que gocemos de tu presencia santa y para que encontremos tu verdad oculta que salva de la muerte.
39'. Haz que no oigamos más que tu voz verídica, haz que no veamos más que tu faz radiante, haz que no recibamos más que tu soplo vivificante, ¡oh, belleza santa y velada!
LIBRO XVIII
La desaparición o ascensión de los principios etéreos e internos no se realiza inmediatamente después de su separación. La parte del hombre —que Paracelso llama Homo sidereus, «hombre sideral» y más propiamente Brutum hominis, «la parte bruta del hombre», que Agrippa llama Idolum, «imagen o espectro», que Virgilio llama Aethereum sensum atque aurai simplicis ignem, «sentido etéreo y fuego del simple soplo»—, que se encuentra en el hombre astral, a veces flota por encima de los dormitorios de los muertos debido al magnetismo o simpatía existente entre éste y el húmedo radical, vital. En el «espectro» se encuentra la sede de la imaginación y retiene después de la muerte una huella de aquellas pasiones y afectos a los que estaba sometido mientras tenía un cuerpo, y hace que siga frecuentando aquellos lugares que le eran más familiares e imitar las acciones y ademanes de la vida.
14. Dejaremos a nuestros muertos cuatro días en la tumba a fin de que puedan resucitar en particular. [...]
LIBRO XXVII
También Agrippa, hablando de las apariciones de los muertos dijo lo siguiente:  «pero aquello que he visto con mis propios ojos y he tocado con mis propias manos, no lo mencionaré aquí, a fin de que los ignorantes no me acusen de falsedad, debido a la asombrosa extrañeza de las apariciones».  Pero dichas apariciones no exceden el periodo de un año ya que cuando el cuerpo empieza a corromperse totalmente, el espíritu regresa a su elemento de origen. 
77. El santo liga el alma y el espíritu en Dios y supera la segunda muerte.
77'. El Sabio liga el alma, el espíritu y el cuerpo en Dios y supera la primera y la segunda muerte.
LIBRO XXIII
[...] que no concluya nada precipitadamente respecto al sujeto de este Arte, puesto que es un principio que no es de fácil aprehensión. No es tierra ni agua, ni aire, ni fuego. No es oro ni plata, ni Saturno, antimonio ni vitriolo, ni ningún otro tipo de mineral. Tampoco es la sangre ni la simiente de cualquier individuo, como han imaginado algunos autores obscenos e innaturales. En una palabra, no es ningún mineral, ni vegetal, ni animal, sino que es un compuesto de los tres a la vez. En términos claros, es el sperma majoris animalis, «la semilla del gran animal», la semilla del cielo y de la tierra, nuestra hermafrodita más secreta y milagrosa. Si conoces esto, junto con el Arte Hidro-piro-mágico, podrás, con cierta seguridad, intentar la obra: de lo contrario, la práctica será la vía hacia la pobreza. No intentes nada sin ciencia, mas confínate a aquellos límites que la Naturaleza te ha fijado.
14. El Libro no es, pues, ni carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo es.
14'. ¿Cuál es, pues, la cosa que no es ni carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo ES?
LIBRO XXXVIII
89. Dios puede liberar nuestra vida del barro que la aprieta por todas partes y que la ahoga hasta la muerte.
Sólo él puede fecundarla y conducirla hasta la perfección de una generación infinita.
89'. Extraer el perfume y rechazar el veneno.
Reducir la tierra en agua y rehacer el agua en tierra.
Cocer el esperma y la simiente hasta el alumbramiento del sol perfectísimo.
LIBRO V
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