Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

Seguir por email

Entrada destacada

Tao Te King - 20

XX Cuando se abandona lo aprendido, desaparecen las contrariedades. ¿Qué diferencia hay entre «¡eh!» y «¡oh!» ¿Qué distinción puede hac...

Páginas vistas

16 julio 2012

(extractos del libro Splendor Solis de Salomón Trismosin)
Notas comparativas de El Mensaje Reencontrado
[...] quienquiera que desea proceder convenientemente en este arte, tal como lo confirman todos los Filósofos debe comenzar allí donde la naturaleza se ha detenido y debe tomar el azufre y el argento vivo que la naturaleza ha reunido en su forma más depurada, pues en él ha tenido lugar la inmediata conjunción que nadie puede operar por el arte.
Sólo pueden juntar los que primero han separado, pues la purificación se realiza en la separación y la conjunción se hace en la pureza.
Un día, el ángel volverá a animar a la bestia purificada por el fuego, y todo el compuesto resucitará en la gloriosa e incorruptible unidad del Único.

¿La luz de vida no ha salido de la unión del cielo y de la tierra? Y ¿las dos vías de Dios no se encuentran milagrosamente unidas en ella sola?
Los profanos ignoran ambas, los medio instruidos las separan y las oponen; solamente los Sabios las juntan y las unen en la unidad de Dios.
XXIII: 18-18' y XXXI: 41-41'
El agua del aire que se encuentra entre el cielo y la tierra es la vida de todas las cosas. Porque su humedad y su calor hacen el medio entre dos contrarios como el fuego y el agua y esta misma agua ha caído en forma de lluvia sobre la tierra, el cielo se ha abierto y el rocío se ha expandido sobre la tierra que se ha encontrado endulzada como la miel. Humedeciéndola ha hecho florecer allí muchos colores y producir muchos frutos y en su centro ha crecido un gran árbol con el tronco de plata extendiéndose sobre todos los lugares del mundo. En sus ramas se encaraman muchos pájaros que volaron todos en la aurora y la cabeza del cuervo se ha vuelto blanca. Este árbol produce numerosos frutos. Los primeros son las perlas más finas, el otro es llamado por los Filósofos tierra hojosa y el tercero es el oro más fino.
El árbol de vida está plantado en el centro del jardín del paraíso, pero el árbol del conocimiento del bien y del mal crece encabalgado sobre el muro de la cerca.
El Sabio medita sobre la nada de donde ha salido el todo.

¡Oh, el capullo de rosa! ¡Oh, las hojas en el suelo!
He dormido fuera de él en la muerte, pero él nunca se olvida de sí mismo en ninguna parte.
XII: 3-3' y XXVI: 4-4'
En primer lugar conviene aplicar un calor tal que ablande y haga fundir la tierra endurecida y cocida en su masa. Y Sócrates declara a este respecto: Los poros y las fisuras de la tierra son abiertos de forma que pueda apropiarse de la fuerza del fuego y del agua.
Todos los misterios están contenidos en el sudor de la tierra y en el rocío del cielo.
El pájaro divino anida en el polvo de la tierra de los hombres.

No se podría salvar a nadie contra su voluntad, pero se le puede perder sin su consentimiento.
La caída del hombre fue provocada por el frío de la muerte.
La asunción de la Madre es libre en el calor del amor.
XIII: 51-51' y V: 60-60'
Destila siete veces y habrás separado la humedad corruptible, y todo se cumple en su destilación.
La mezcla general se produjo por la interrupción ínfima de la contemplación de Dios por el hombre, que quiso conocer la Nada y el Todo comiendo el fruto mezclado de muerte.
Antes del comienzo todo permanecía en el reposo de las duras tinieblas de la muerte. El fuego, al despertarse en el agua, ordenó el caos, y los cuatro elementos engendraron el espíritu vivo del Universo.
Así nació el ser medio, por la caída de una parcela del ser luminoso en el no ser tenebroso.
Lo cálido y lo seco animaron adentro la joven luz de Dios, y lo frío y lo húmedo la manifestaron afuera; siete veces el fuego interior dividió al Único y las estrellas aparecieron en su orden.

Corresponde a cada uno imitar a Dios y separar lo verdadero de lo falso.
El espíritu ilumina manifiestamente al hombre depurado, ya que el Único Esplendor habita en nosotros desde el comienzo.
IV: 25-26' y 53-53'
Lo que se requiere en primer lugar en el arte de la alquimia es la disolución, porque el orden natural quiere que el cuerpo se cueza en un agua, es decir, en una plata viva y para decirlo todo la plata viva disuelve el azufre que le es añadido y que se opone a ella y esta disolución no es más que una disposición de lo húmedo con lo seco y esto es propiamente la putrefacción y ésta volverá negra a la materia.
Extraer el perfume y rechazar el veneno. Reducir la tierra en agua y rehacer el agua en tierra. Cocer el cielo y la tierra hasta el alumbramiento del sol perfectísimo.

El infierno es la muerte mantenida en nosotros perpetuamente, es la vida siempre agonizante y siempre renaciente, es el hedor y el horror de la mugre putrescente mezclada con la luz de vida.
Trabajemos todos los días de nuestras vidas en separar y rechazar la mugre de la muerte que nos invade desde la primera caída, ya que es un trabajo agradable y santo a los ojos del Señor, que vendrá en nuestra ayuda liberándonos completamente de la putrescente extranjera.
V: 89' y XX: 53-53'
La otra operación es la coagulación que cambia de nuevo el agua en un cuerpo y para decirlo todo, (hace) que el azufre que ha sido redisuelto por la plata-viva adhiere de nuevo al argento vivo y la atrae hacia sí fuera del agua, de la tierra y del cuerpo. Deben manifestarse colores nuevos y múltiples mientras que la propiedad del agente activo debe transformarse bajo la disposición de la cosa viviente. Así en la disolución, la plata-viva es como un agente pero en la coagulación es el paciente que sufre la operación. Por ello este arte es comparado al juego de niños que juegan, de manera que lo que estaba encima (del otro) pasa abajo.
Los muertos disolverán al viviente, pero el viviente coagulará a los muertos y todos reposarán en la unidad del Único, ¡si es que los muertos reciben al viviente!
Pues si los muertos son como la masa, el viviente es como la levadura que la anima y la transforma para la cocción celeste que hace el pan dorado de Dios.

Supremo misterio: un día los desaparecidos disolverán a los reencontrados y los reencontrados coagularán a los desaparecidos.
XXVIII: 54-54' y XXVI: 29'
El tercer (estado) es la sublimación, por la cuál la humedad de la tierra precipitada es destilada de ella, porque cuando el agua ha sido reducida en tierra toma (a continuación) la fluidez del aire y se eleva de la tierra igual que una nube tibia, semejante a un huevo, a saber el espíritu de la quintaesencia, llamado tintura, fermento, ánima o aceite. Y esta es la materia más próxima de la piedra de los sabios, porque por la sublimación nacen las cenizas producidas del aire. Propiamente inspirada por Dios según la administración del fuego y así subsiste la naturaleza y la propiedad ígnea y es la verdadera sublimación filosófica por la cuál se cumple la blancura perfecta. Por eso se compara este arte al trabajo de las mujeres, que es lavar para blanquear, cocer, asar en tanto que sea necesario.
Toda humedad será expulsada de la tierra y el fuego consumirá la mugre inmunda hasta que la sal virginal aparezca, a la que se devolverá el agua celeste para formar el nuevo mundo de Dios.
«¿Quién nos hará oír esta palabra del comienzo y del fin de los tiempos?
¿Quién nos mostrará el germen desnudado de la creación perfecta del Señor?»

Para separar la almendra de la mugre que la rodea siempre hay que lavar, y es un gran secreto que la naturaleza pone diariamente en evidencia ante todos. Sin embargo, hace falta la inspiración de Dios para comprender la evidencia de la ciencia divina.

Deseamos colaborar en la rehabilitación y la reintegración en Dios de todas las criaturas extraviadas en la muerte.
Tal es nuestro deseo, pues el trabajo más noble ante Dios es el de separar con él la luz de las tinieblas y cocer su verdad, hasta el esplendor fijo y perfecto.
II: 83', XVI: 62' y XVI: 48
El último o cuarto a observar es que esta agua sea separada de la tierra y de nuevo reunida con la tierra, a fin de que una suceda a la otra. La piedra (no) debe ser perfecta de otra manera, sino de forma que todos los componentes del sujeto de la Naturaleza se reúnan, conjuntados en un cuerpo, esto a fin de que el compuesto se convierta en una cosa única.
La verdadera sabiduría consiste en separar lo que es bueno de lo que es malo y en unir lo que es bueno con lo que es mejor.
El agua y el fuego purgan la creación mixta hasta la estrella de la renovación y hasta el sol del acabamiento.

La voluntad divina se realiza de dentro a fuera y se perfecciona de fuera a dentro.
El agua sale de la tierra y vuelve a la tierra para separar el mundo del inmundo.
I: 45-45' y VIII: 52-52'
La negrura y la rojez sobrevienen dos veces, pero de cualquier forma, el color perfecto es la negrura, que se manifiesta en el calor más dulce, de la cual Sénior y Ciliator hablan así: La cocción se cumple a un dulce calor, hasta la desaparición de la negrura. Y es por ello que, Lucas el Filósofo dice en la Turba: Guardaos del fuego violento, porque si hacéis un fuego demasiado fuerte al comienzo, vuestra obra será roja prematuramente y no os servirá para nada. También al comienzo del régimen debéis tener la negrura, después la blancura y finalmente la rojez.
Ahora, el Libro también es dado a los pueblos amarillos que lo reciben en sus corazones, y los rojos oirán hablar de él a fin de que el ciclo sea realizado. Pues los negros serán guardianes de la luz que los blancos han manifestado en el mundo.
El Libro ha sido escrito en las tinieblas del mundo, a la claridad de la luz de Dios que brilla en el corazón de los hombres sembrados del Señor de amor y de ciencia.

¿No es la virgen negra la primera y la más misteriosa de todas las madres?
¿No es a ella a quien Dios ha mirado amorosamente desde el comienzo? ¿No es ella quien ha alumbrado la luz que ilumina el mundo?
¡Oh, vosotros que tenéis la piel negra y el corazón rojo!, ¿no haréis brillar también sobre el mundo la pureza de vuestro ojo y la blancura de vuestra luz?
¿No recibiréis santamente al Señor entre vosotros y no haréis un lugar a sus enviados?

El Universo y el átomo forman el cuerpo único de Dios. ¿Quién lo cocerá al suave fuego del amor?
El sabio brilla por dentro y parece oscuro por fuera.
Se parece al origen del mundo que reposa ignorado por todos.
XXXVI: 81-81', XXVII: 33-33' y III: 58-58'
[...] la Turba confirma así: La putrefacción es la primera operación y hace manifiesto el secreto más grande; es también la verdadera separación de los elementos, a saber, su mutación. Rotad los elementos, que esta humedad emite (produce) sequedad, lo que es húmedo hacedlo seco, lo que es volátil hacedlo fijo. Y más adelante: Cuando todo está reducido a polvo, la preparación ha sido correcta; es la trituración filosófica.
La naturaleza proporciona el alimento y es el fuego interior quien lo digiere y lo transmuta. Quien pretende hacerlo mejor no es más que un presuntuoso ignorante.
El hombre se convierte en su propio instructor, su propio juez y su propio salvador cuando penetra hasta el centro secreto de su corazón.

La mujer disgrega al hombre hasta el agua del aire.
El hombre consolida la mujer hasta el fuego de la tierra.
De estos dos brota el infinito de la creación perfecta, que manifiesta la gloria del Único sobre la tierra de los vivos.
La licuefacción y la vegetación de la tierra son el primer misterio.
La solidificación y la animación del agua forman el segundo misterio.
La alianza de la primera agua con la segunda tierra constituye el tercer misterio.
IX: 55-55' y III: 82-82'  
Pues el arte sigue a la naturaleza en verdad y no en similitud, como otras artes, esto es lo que garantiza Sénior, cuando dice: No ha nacido el que pueda realizar este arte sin la naturaleza. Si, perfectamente, añado yo, de esta naturaleza infundida por el cielo en la naturaleza.
Nuestras manos son impotentes para triar la vida de la muerte, y el humilde conocimiento de esta verdad es lo único que permite a Dios y a la naturaleza realizar nuestra liberación aquí abajo.
El santo Nombre de Dios es una realidad viva y palpable que lo puede todo. Es un misterio que muy pocos han conocido o conocerán.

Nuestra vida está eternamente preñada de Dios.
¿Quien le hará aparecer antes del término de la muerte y de la resurrección del gran mundo?
«La naturaleza liberará la naturaleza y el niño misterioso nacerá de la única Madre».
XVIII: 65-65'' y IV: 96'