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El Libro está dedicado al mejor de los pueblos

Versículos de El Mensaje Reencontrado A Dios no le interesa mucho nuestra situación en este mundo. Considera, más bien, el estado de...

Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
30 junio 2013

El Mensaje Reencontrado

TRIÉ EN VUE — EL AMOR

(extractos)

La espiritualización del cuerpo hace aparecer el agua y el aire que nos animan y mantienen. La corporificación del espíritu engendra la tierra y el fuego que nos sostienen y multiplican. ¿Quién pesará la parte de cada cosa? 
El hombre sin la mujer es como una piedra en el fondo desecado de un torrente, y la mujer sin el hombre es como una nube extraviada sobre el mar. 
«¿Quién hará la unión de los contrarios por medio de lo semejante?»

Pidamos a Dios lo que nos puede servir para alcanzarlo, ya sea la gracia, el amor, el conocimiento o el reposo; y no nos ocupemos de los medios que emplea para salvarnos. El Señor no rehúsa nada a los creyentes. 
La potencia primera estaba en el agua virgen. 
La potencia última estará en la tierra santa. 
«El hombre hábil pone en evidencia la luz de cada cosa y de cada ser.»

Hacer aparecer la unidad divina oculta bajo la diversidad del mundo es la obra de la naturaleza. Incorporar el espíritu más elevado al cuerpo más bajo y llevarlos a la perfección absoluta es la obra del arte. 
El amor obedece a Dios y Dios lo consiente todo al amor, pero es por medio de la gracia que él nos desata y nos ata. 

La gracia, la perseverancia y el amor conducen al conocimiento de todas las cosas. 
Es difícil ver y oír lo que existe en sí mismo.

Así pues, el bien y el mal forman la totalidad que sólo se puede nombrar con el silencio. 
«Es vano intentar luchar contra Satán, más vale rezar por su conversión y por la nuestra.»
Hay aquí una gran perdición para los astutos, pero también una gran recompensa para los corazones sencillos y desapegados. 

La muerte se parece a la inmovilidad de las tinieblas en el frío. La vida es como el movimiento de la luz en el calor. El mundo es una mezcla que subsiste por el deseo y por el cambio en la eternidad. 
El que ha despojado al mundo de su vestidura de ilusión sonríe al bien supremo que aparece en el centro de la inmensidad movediza de la vida.
«Y nadie, ni siquiera uno mismo, ha sido violentado.»

La voluntad divina se realiza de dentro a fuera y se perfecciona de fuera a dentro. 
El agua sale de la tierra y vuelve a la tierra para separar el mundo del inmundo. 

La gracia y el amor de Dios se manifiestan misteriosamente por los fracasos que sufrimos en el mundo, y su temible juicio se ejerce de forma sorprendente por los logros que él nos permite aquí abajo. 

Toda liberación y perfección se realizan, pues, en el corazón del hombre por el ministerio de la gracia y del amor de Dios, y no brutalmente sobre los cuerpos por la coacción de los individuos.
El fuego de Dios edifica la vida. El de los hombres la consume. No obstante, la suavidad del segundo puede manifestar la virtud del primero.

Los hombres vulgares fingen estar orgullosos del trabajo que se les impone y al que se dan, a fin de disimular la pobreza espiritual que les abruma. Se engañan y engañan a los ignorantes.
«Sólo la preciosa sangre del Hijo celeste y terrestre puede liberarnos del veneno antiguo introducido en el mundo presente por la mujer desviada.»

El Sabio se glorifica únicamente de estar en Dios, es decir, que reposa y calla lo más a menudo posible, ya que la unión de los hombres en Dios sólo puede realizarse sobre la montaña santa en la unidad del silencio reposante.

Rechacemos todo lo que es complicado y todo lo que es incómodo a fin de no multiplicar las tentaciones que nos alejan del Único.
Libro VII Apertura Libro IX
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22 junio 2013

El Mensaje Reencontrado

VU ET RENIÉ — EL SALVADOR

(extractos)

Cuando la muerte invita al Sabio a dar un paso con ella, éste efectúa dos, y la muerte pronto queda sobrepasada y sola.
«¡Oh, juego misterioso y divino del olvido y del conocimiento de uno mismo!»

El que renuncia al mundo exterior, por propia iniciativa o por los reveses de la fortuna, conquista, finalmente, el mundo interior de la gracia, del amor y de la unión.
«El reposo que ama, conoce, posee y puede».

La meditación ocasiona primero un gran vértigo, después una inmensa desilusión y la soledad punzante como la muerte. Luego conduce a la intensa admiración de la Madre y al amor deslumbrado del Padre. Finalmente, proporciona la paz en la unión que engendra al Hijo perfectísimo.

El que puede conocerse y enmendarse se vuelve fácilmente dueño de sí mismo y del mundo.
Sólo hay un pequeño número de hombres capaces de apreciar el oscuro origen del cielo y de la tierra.

El deseo ferviente dirigido por una voluntad paciente se convierte en una fuerza que puede separar y unir, matar en el mundo y vivificar en Dios.
El mal no es lo que nos contraría, sino lo que nos impide ser sencillos y puros. El bien tampoco es lo que nos halaga, sino lo que nos acerca a Dios y nos une a él.

La muerte es un fenómeno que hay que estudiar largo tiempo antes de poderlo dominar realmente, por la potencia del Dios vivo encarnado en nosotros.
El que se abre a Dios germinará como un hueso de fruta que es regado, pero el que se cierra a la vida se volverá como una piedra que es apartada del camino.

La naturaleza media del hombre no le permite desembrollar lo verdadero de lo falso sin la ayuda de Dios.
Demasiada sutileza lleva a la locura y demasiados deseos conducen a la esclavitud.

El ángel ha caído por haber apartado su faz de su dios, y el hombre ha muerto por haber querido conocer los límites de su ser.
La sabiduría es preferir la cualidad oculta de cada cosa a la vestidura tenebrosa del mundo.

La paciencia del amor consiste en ponerlo todo en manos de Dios y en permanecer despierto en la noche de este mundo.
El hombre Sabio emplea el fuego para madurar, los demás lo usan para matar.

El que rechaza el hueso obedece a la ley sin saberlo y algo puede ser recogido por el mundo, pero el que planta colabora con Dios, y el fruto no pertenece más que a Él.

La gran agua es la que llevará el fermento del hombre hasta Dios.

Las almas y los cuerpos entorpecidos caen fácilmente en la orgía.
Las almas y los cuerpos agotados pronto desatinan en el delirio.
Las almas y los cuerpos depurados se sostienen fácilmente en la verdad

El conocimiento del Único es como la sabiduría y como la locura de los Sabios.
La búsqueda de lo múltiple es como la locura y como la sabiduría del mundo.

Confiar el Libro a un burlón es hundirlo en su extravío y aumentar su carga secreta.

El libro está consagrado a la gloria de Dios, para la liberación de los hombres y para la 
plenitud de los santos y de los Sabios.
«Una gran doctrina propuesta por mediocres puede parecer una ineptitud».

Instruir a un bruto o mostrar interés por él antes de que lo solicite es exponerse inútilmente a las injurias y a los golpes.
«Sólo la gracia divina hace florecer nuestra vida oculta y sólo el amor del Señor la fija en la eternidad».
Libro VI Apertura Libro VIII
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15 junio 2013

El Mensaje Reencontrado

UNITÉ RÊVEE — EL CIRCULO ETERNO

(extractos)

Cuanto más inteligentes seamos en Dios, más idiotas pareceremos en el mundo. 

Las religiones más sublimes dejan a los hombres entre la vida y la muerte, porque nadie se esfuerza en penetrarlas y experimentarlas.
El oro celeste es lo que nos hace falta, ya que la enfermedad de la muerte no agota nuestros deseos.

Cuando todo se disloque y derrumbe en nosotros, Dios obrará en nuestros corazones y la desolación de la muerte se cambiará en luz de vida.
Lo que desciende a lo más bajo es lo mismo que sube a lo más alto, para reunir el Universo esparcido.

No vemos nada, no comprendemos nada de lo que está en nosotros y fuera de nosotros.
Concédenos, Padre de las aguas, la inteligencia de tus leyes, el amor de ti mismo y el conocimiento de tu obra.

Someternos y volver a Dios es cambiar nuestra carroña muerta por la piedra celeste.

Acusándonos del mal que ocurre y agradeciendo a Dios el bien que se presenta, estaremos seguros de no equivocarnos nunca.
Es imposible reunirse con Dios y su gracia sin volver a atravesar las tinieblas franqueadas en el momento de la primera separación.

Nuestra libertad divina es lo que permite hundirnos en la muerte o volvernos hacia la luz, sin otros límites que la razón del absurdo que hace arrepentirnos y la locura del amor que nos hace conocedores y poseedores.

Son necesarios mucho tiempo y esfuerzos para aprender que no sabemos nada, que no podemos nada, que no somos nada por nosotros mismos, pero que lo sabemos todo, que lo podemos todo y que lo somos todo en Dios. 
Quien alcanza al Señor ya no sabe conducirse; Dios es quien le lleva hacia la verdad oculta en la humildad primera, despreciada por los ignorantes y por los sabios del mundo. 

Quien no aspira desesperadamente al reino secreto será, tarde o temprano, aplastado por el mundo sin provecho para nadie. 
Todo lo que pidamos a Dios con la dulzura y con la violencia del amor nos será concedido, ya que es la llave que abre y que cierra el tesoro misterioso de la vida. 

Quien persiste en la imbécil alianza de la muerte permanece separado del Señor para siempre. 
La puerta estrecha es como una hendidura a ras de tierra; algunos bien la descubren, pero pocos hombres están lo suficientemente desnudos como para pasar por ella sin trabas. 

Todo lo que la luz hace, la sombra lo deshace, y todo lo que ésta deshace, la primera lo rehace. Así, el hombre es como un muerto que vive y Dios, como un vivo que muere. 
Apliquémonos a los misterios de Dios desde el primer momento, ya que la purificación es dolorosa, el perfeccionamiento es largo y la unión divina, muy secreta.

Juzgando mal a los hombres, nos privamos con seguridad de todo lo que han conservado de bueno. 
La gracia del Señor es lo que nos libera de la muerte y nos lava de todas nuestras manchas. 

El hombre inteligente e instruido usa con prudencia el fuego y el agua necesarios para la vida. 
Él reúne los contrarios con peso y medida, ya que hace falta mucho cielo para mezclarlo con un poco de tierra. 

Demasiada gente pretende enseñarnos el sentido oculto de las Escrituras, cuando a la vista está que no gozan de las bendiciones que proporciona tal conocimiento, ya que las obras de vida deben confirmar las palabras santas y Sabias, a ejemplo de la creación que manifiesta la virtud del verbo divino. 
«Si somos ignorantes estudiemos la naturaleza y si nos creemos instruidos volvámonos sencillos en Dios.»
Muchos sabios creen revelarnos el secreto de los seres y de las cosas, pero ninguno es capaz de comunicarnos la luz del cielo, la única que importa, ya que es la verdad y la vida de Dios. 
«Ellos disputan y se pelean estúpidamente por la cáscara, pero el Sabio poseedor se mantiene alejado de la confusión de las palabras vacías y saborea la almendra en secreto.»
Libro V Apertura Libro VII
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08 junio 2013

Reflejos de una búsqueda alquímica

Cartas de Louis Cattiaux a sus amigos 

(extractos) 

Debemos crearnos a nosotros mismos y no lo que nos rodea, y el hecho de desperdiciar nuestra fuerza en estos juegos inútiles es como el pecado de Onán, que tiró su simiente al suelo.

La tentación es múltiple por definición y, además, siempre dispersa, extranjera y exterior. Por esta razón, nunca sacia ni consuela. Así pues, has juzgado bien al hablar de profanación a propósito de la aplicación exterior de la fuerza-pensamiento y has adivinado la Madre universal que se presta al deseo de Dios y al del hombre, pero pocos poseen en realidad este poder y casi todos actúan con sus manos o con las máquinas, en lugar de crear con el espíritu.

La madre universal que existe por Dios, quien la modela a su gusto.
La fecundadora del cielo.
La fecundada de Dios.
La fecunda de la tierra.

«La verdad es una maldición para quienes se acercan a ella y no la reciben».

El Mensaje Reencontrado II: 71'

Debemos transmutar, transformar y no destruir y reprimir; he aquí la obra y he aquí el secreto.


El amor de Dios no podría justificar ninguna violencia hacia uno mismo o hacia las demás criaturas.

«No se trata de reprimir las pasiones, lo cual provoca accidentes funestos; hay que evitar, más bien, la ocasión de que nazcan».

El Mensaje Reencontrado XIV: 43'

No se trata de luchar para nacer, se trata de descansar, de abrirse, en resumen, de morir. Después es cuando hay que luchar y esta lucha es amor, es decir, captación de la luz.


Todos se agotan y nadie reposa.
Todos se precipitan y nadie llega.
Todos se amontonan y nadie aprovecha.
Todos se esfuerzan y nadie obtiene.
Todos se inquietan y nadie ve.
Todos explican y nadie entiende.
Todos predican y nadie practica.
Todos luchan por la vida y nadie salva la suya.

El Mensaje Reencontrado XV: 35

Es sencillo, es fácil, se nos pide no agitarnos y que dejemos hacer a Dios y a su vida.


Cuando nuestra razón, nuestra voluntad y nuestra inteligencia sean aniquiladas por la duración y por la violencia de nuestra búsqueda, la inocencia, la gracia y el amor nos entregarán entonces el secreto tan buscado del Único Esplendor.

«¡Oh, pobre idiota!, basta con que calles y dejes de agitarte para que el Perfecto te anime de nuevo en tu perfección primera».

El Mensaje Reencontrado XIII: 16'

La noche es necesaria para el relajamiento del ego, pero después se necesitan la mañana, el rocío y las flores de la gracia y del amor vivo [...]


El mundo prefiere el veneno fabricado antes que el agua natural del sol y de la luna.

«¡Oh individuos adormecidos de las multitudes agonizantes!, vuestro lamentable extravío no puede alegrar a los simples hijos de Dios, ¿despertaréis a la voz del Señor que os requiere de amores?»

El Mensaje Reencontrado I: 73'

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04 junio 2013

(extractos)

Que continuamente ruegue a Dios para que le conceda la inteligencia de este secreto, para que le sea concedida la gracia de hacer y realizar una Obra tan divina y admirable. Que le pida encarecidamente su luz para conocer esta admirable perfección, para que le ilumine y para que le conduzca por la vía recta y verdadera, sin desviarse jamás hasta que, felizmente, alcance el fin de la Obra.

La ciencia de Dios no admite ningún progreso, porque es perfecta desde el comienzo.
Y su luz ilumina al creyente que acuerda el cielo con la tierra.

El Mensaje Reencontrado XXXV: 79-79'


Y para satisfacer vuestra solicitud deberéis saber que no existe más que una sola, primera y principal sustancia, que es la materia del Magisterio; que de esta materia se hace uno, que este uno se hace con ella, y que no se debe añadir ni quitar nadar a lo que ella es.
Debemos reconocernos en todos los que sufren y carecen de socorro, y ofrecerles el fuego necesario para la purificación y el agua indispensable para la unión.
El loco mata y dispersa lo que vive.
El Sabio vivifica y concentra lo que parece muerto.
Una sola sustancia, una sola esencia.
Un solo alimento, una sola bebida.

El Mensaje Reencontrado XII: 56-56'

Y puedo asegurar en verdad que nada ha hecho tropezar y errar tanto a quienes han querido hacer el Magisterio como la diferencia y pluralidad de nombres que se le han dado. Pero una vez se haya reconocido que todos estos nombres se le han impuesto sólo por la diversidad de colores que aparecen en la conjunción de las dos materias, procedentes de una sola raíz, ya no será fácil extraviarse del camino que se ha de seguir para hacer el Magisterio.

«Nada de mugre dentro, pero tampoco nada de mugre fuera». Más vale un santo purificado recubierto de barro que un malvado perfumado lleno de inmundicia, sin embargo, el Sabio se mantiene nítido por dentro y por fuera.
Todo ha venido del rojo para ir al negro, pasando por el amarillo y el blanco. Todo volverá al rojo partiendo del negro y pasando por el blanco y el amarillo.

El Mensaje Reencontrado XXVI: 41-41'


Por eso el filósofo Datin le dijo a Eutiquio: «Te haré ver que los filósofos cuando multiplican las disposiciones y operaciones de nuestro Magisterio, no tienen otra intención que instruir y esclarecer a los sabios, y al mismo tiempo cegar completamente a los necios. Pues, del mismo modo que el Magisterio tiene un nombre que le es propio, tiene también una disposición u operación que le es particular, y para hacerla también hay una sola y única vía totalmente recta. Por ello, aunque los sabios hayan dado diversos nombres al Magisterio y aunque hayan hablado de él de formas diversas, como si se tratase de muchas cosas distintas, siempre han sabido que se trataba de una sola cosa y de una sola disposición u operación.»

La única vía que conduce a la posesión de Dios es el conocimiento de la naturaleza y del hombre.
Las metamorfosis del mundo enseñan al clarividente y le reconducen al manantial universal de la vida.

El Mensaje Reencontrado II: 86-86'


Que esto os baste, ¡oh, buen Rey!, y os ruego que no me interroguéis más sobre este asunto. Pues los sabios que nos precedieron, hablaron de muchas operaciones, de muchos pesos y de muchos colores y llenaron sus escritos de alegorías en atención al vulgo, pero jamás mintieron sino que hablaron como creyeron oportuno que debían hablar y como entre ellos lo entendían, para ocultar su secreto y hacerlo ininteligible para los demás.

Labremos pacientemente el Libro y su cosecha nos enriquecerá y nos nutrirá en la paz del Único.
«Lo propio de los sabios del mundo es la profanación. Lo propio de los Sabios de DIOS es la revelación».
El falsario puede contrahacer la apariencia de la palabra santa, pero no podría imitar su contenido misterioso y viviente. ¡Oh, que se callen todos los que nos describen la luz santa que no han visto ni han tocado!

El Mensaje Reencontrado XVI: 65-65'

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El Mensaje Reencontrado

TRÊVE UNIE — LA MADRE CELESTE

(extractos)

Tras los cambios del mundo permanece la esencia eterna de la vida.
¿Quién puede reconocerla ahora?

La victoria se obtiene sobre la bestia que vive en nosotros y no quiere ceder.
Lo que fuerza a Dios destruye al hombre, y lo que veja al hombre borra a Dios.

La meditación mata a los muertos e ilumina a los vivos.
Las vanas discusiones extravían a todo el mundo.
Quien posee el oro no discute con nadie para afirmar su riqueza.

La miseria, la esclavitud, la enfermedad, la vejez y la muerte nos devuelven constantemente hacia la única realidad que es Dios. 
Quien no aparta la mirada del miserable fin de todas las cosas pronto ve resplandecer la gloria del Señor. 

El conocimiento original comporta una inmensa tentación para el hombre mortal. Sólo es revelado a los corazones puros, humildes y fieles. 
Dios es como un tesoro soterrado que pisoteamos y como un secreto oculto en la lluvia que cae sobre nuestras cabezas. 

Quienes poseen la ciencia permanecen cuidadosamente ocultos, excepto uno que enseña la vía a los hombres puros. 
Quien posee el amor y la sabiduría no juzga nada ni a nadie. 

Quien sólo se ocupa de sus asuntos evita los enemigos gratuitos y la dispersión ciega.
Permaneciendo desconocido en el mundo, uno escapa de la malevolencia de los mediocres, de los envidiosos y de los pérfidos.

Los remedios soberanos son a menudo los de sabor más amargo.

La entrada de la ciencia es observar el mundo sin prejuicio y estudiar cómo se perpetúa en la vida y en la muerte. 
La sabiduría no ha comenzado y no acabará, como el Único que ella incuba en su seno. 

Pensemos primero en Dios, y él proveerá a nuestras necesidades ordinarias y extraordinarias. 
El silencio, el reposo y el desapego mantienen la energía del Sabio. 

Quien está instruido considera el mundo como el velo que cubre la realidad viva de Dios. 
Tras los cambios del mundo se mueve la santa Madre de los hombres, y en ella reposa el Padre misterioso.

No se podría salvar a nadie contra su voluntad, pero se le puede perder sin su consentimiento.

Se precisa una gran perspicacia y una rectitud absoluta de espíritu para ver el mundo tal cual es y no como lo imaginamos.

Hay más provecho y más alegría en conversar durante un minuto con Dios, que en disputar durante toda una vida con los hombres.

El amor es lo que une la parte con la totalidad y el conocimiento es lo que mantiene el todo en uno. 
El rechazo de las pasiones del mundo es la condición de la unión divina. 

La voluntad divina no es violenta y su perfección jamás se apresura. 
Esta abre la tierra hasta el centro del infierno. Aquella edifica la luz hasta el cielo. 

Quien recibe más salivazos sin limpiarse es declarado vencedor en la tierra y en el cielo. 
Quien ha dominado las pasiones ve a través de la noche del mundo resplandecer la luz del Perfecto.

La meditación desata el espíritu, libera el alma y purifica el cuerpo de los santos, pero espanta y mata a los hombres vulgares. 
Quien flota en el mundo como la madera a la deriva sobre el río, pronto se baña en el océano divino.
Libro IV Apertura Libro VI
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