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El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
29 mayo 2013

El Mensaje Reencontrado

VERTU NIÉE — EL VELO

(extractos)

La vía del conocimiento reside en la confianza del amor, que es la fe perfecta en el poder del espíritu-cuerpo en acción.

Todo hombre debe beneficiar a sus semejantes con los dones que ha recibido de Dios, a fin de participar en la liberación general y particular del Universo mixto.
Quien lee en las almas es verídico con todos, pero muy pocos se sienten cómodos ante él, porque denuncia las cargas secretas de nuestras vidas oscurecidas.

Todo es en cuerpo y en espíritu.
Todo está abajo y todo está arriba.
Esto vive y se transforma perpetuamente.
Todo es triple y doble y, sin embargo, único.
Esto sube y esto baja.
Todo es hembra por fuera y macho por dentro.

La mezcla general se produjo por la interrupción ínfima de la contemplación de Dios por el hombre, que quiso conocer la Nada y el Todo comiendo el fruto mezclado de muerte.
Antes del comienzo todo permanecía en el reposo de las duras tinieblas de la muerte.
El fuego, al despertarse en el agua, ordenó el caos, y los cuatro elementos engendraron el espíritu vivo del Universo.

  • Amigo de Dios, instruido en su obra.
  • Consagrado a Dios, que le busca en sí mismo.
  • Artista, que hace aparecer la naturaleza santa.
  • Curador, que alivia a sus hermanos.
  • Instructor, que dirige a los hombres hacia su perfección.
  • Productor, que realiza pacientemente el trabajo necesario para la vida.
  • Pacificador, en paz con sus semejantes, que mantiene el orden en su casa.
La plegaria espontánea, el reposo solitario, la meditación profunda, la alimentación sencilla y el movimiento mesurado mantienen el alma, el espíritu y el cuerpo del Sabio.
El centro del Universo reposa en el corazón del hombre, pero para liberarlo primero es necesario que el espíritu libre venga en auxilio del espíritu prisionero de las tinieblas.

Cuanto más elevada es la ascensión, más aumenta el riesgo de caída. Así pues, fijémonos siempre en el Señor y no miremos hacia atrás.
Aceptemos los fracasos que nos acercan a Dios y desconfiemos de los éxitos que nos mantienen en la muerte.

Es más eficaz vencer al mundo afrontándolo que no ser vencido huyéndole. Pero ambas victorias tienen su propia recompensa.
Se puede esperar todo de un rebelde, de un asesino, incluso de un loco. Nada se puede esperar de un mediocre. 

Dios es como un fuego fijo y seco, oculto en un fuego movedizo y húmedo. Quien lo descubre posee el dominio de la vida.
El Sabio habla y calla en el mismo instante. Lo descubre todo, pero no vilipendia nada. 

El estudio de las transmutaciones es el comienzo y el fin de la sabiduría. «¿Quién dará consistencia al espíritu medio del cielo y de la tierra?»
El esperma es la parte más concentrada y pura del cuerpo. El germen es la porción más perfecta y fija del esperma. 

El hombre impaciente muestra su ignorancia, el que sabe esperar ve su deseo realizarse.
La guadaña del tiempo separa toda verdad, pero el fuego secreto es lo que la pone en evidencia y la madura. 

Es mejor mirar en uno mismo y callar. 

Dios, por la naturaleza, rehace sin esfuerzo todo lo que los hombres se imaginan destruir con gran fatiga. Así, Dios, por la naturaleza, instruye sutilmente al observador clarividente. 

La gloria del mundo vuelve al hombre triste y vano; es un humo que ciega a los más clarividentes. Quien la recoge cambia su vida por el viento.
La gloria de Dios es una nube que ilumina y vivifica a quien la alcanza. ¡Oh bendición! 

Los espíritus suben y bajan para lavar la tierra de sus manchas, a fin de que Dios pueda venir a habitarla de nuevo.
El ha salido de la muerte y se ha fijado en el sol glorioso. ¡Oh redención!

Lo que parece imposible al principio parece fácil al final. Lo que está duro y muerto se volverá flexible y vivo. 
Roguemos a Dios para que nos permita oír, ver y saborear lo que está en él. 

Es mejor actuar con el ejemplo sin querer convencer a nadie, así todos pueden convertirse sin que parezca que ceden ante nadie. 
Amar la creación, penetrarla y callar: tal es la sabiduría del Sabio y la prudencia del santo.

Dios vive y espera en cada uno de nosotros. Basta con morir al mundo y a uno mismo para oírle y verle enseguida. 
El fuego y el agua liberarán el Universo de las tinieblas de la muerte y lo glorificarán hasta la joya viva de la unidad primera y última.

Es arriesgado buscar la ciencia para uno mismo, pero es todavía más peligroso instruir a los hombres en lo que no quieren oír. 
No nos cansemos de la oscuridad aparente de los libros santos. Intentemos, más bien, penetrarla hasta la nube del amor y hasta el sol del conocimiento.

El espíritu de verdad es un don de Dios; el estudio de las leyes naturales y la meditación de los libros santos lo desarrollan hasta el entendimiento de lo incomprensible. 
Instruir a quienes no buscan nada es perturbar el orden del mundo, y leer esto sin meditar es sembrar y no regar.
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