Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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11 junio 2015

(Estudio comparativo del texto copto de Nag Hammadi con El Mensaje Reencontrado)




58. Dijo Jesús: «Bienaventurado el hombre que ha sufrido: ha encontrado la vida».



Alegrémonos si el mundo nos decepciona, si nos abandona, si nos rechaza, si nos arruina, si nos hace pasar hambre, si nos odia, si nos oprime, si nos aflige, si nos expolia, si nos encarcela, si nos crucifica, porque es el Señor que nos avisa para que busquemos su salvación y su vía.
XXXVIII: 21



59. Dijo Jesús: «Fijad vuestra mirada en el Viviente mientras estáis vivos, no sea que luego muráis e intentéis contemplarlo y no podáis».

¡Ah!, si comprendiéramos alguna vez la urgencia de nuestro salvamento, ya nada ni nadie podría distraernos de la búsqueda de la salvación de Dios, y romperíamos con el mundo sin vacilar ni arrepentirnos, de una manera total y definitiva.
XXXVIII: 57

60. (Vieron) a un samaritano que llevaba un cordero camino de Judea y dijo a sus discípulos: «(¿Qué hace) éste con el cordero?» Ellos le dijeron: «(Irá) a sacrificarlo para comérselo.» Y les dijo: «Mientras esté vivo no se lo comerá, sino sólo después de haberlo degollado, cuando (el cordero) se haya convertido en un cadáver». Ellos dijeron: «No podrá obrar de otro modo». El dijo: «Vosotros aseguraos un lugar de reposo para que no os convirtáis en cadáveres y seáis devorados».

Mañana será oscuro, mañana hará frío, mañana estaremos muertos, mañana la resurrección y el juicio. ¿No veis que mañana se llama hoy? ¿No veis que hoy os agarra y os mata sin que hagáis otra cosa que correr delante de él con la esperanza estúpida de distanciarle?
¿Quién permanecerá en reposo y quién se hará el muerto, para que hoy pase sobre él sin agacharse para recogerlo y clavarlo en el tiempo? ¿Quién sacará provecho del respiro de hoy para fundir los ayeres en la sola realidad viva del único hoy de Dios?
XXII: 64-64'

61. Dijo Jesús: «Dos reposarán en un mismo lecho: el uno morirá, el otro vivirá». Dijo Salomé: «¿Quién eres tú, hombre, y de quién? Te has subido a mi lecho y has comido de mi mesa». Díjole Jesús: «Yo soy el que procede de quien (me) es idéntico; he sido hecho partícipe de los atributos de mi Padre». (Salomé dijo): «Yo soy tu discípula». (Jesús le dijo): «Por eso es por lo que digo que si uno ha llegado a ser idéntico, se llenará de luz; mas en cuanto se desintegre, se inundará de tinieblas».

El que sólo percibe la envoltura de los seres y de las cosas está separado de la unidad esencial y substancial de Dios, hasta que su ceguera cese en el nacimiento de la luz del Salvador.
La pureza de la substancia de la Madre es lo que nos permitirá encarnar el esplendor de la esencia del Padre y llegar a ser, de este modo, verdaderos Hijos de Dios por la eternidad.
XX: 1-1'

62. Dijo Jesús: «Yo comunico mis secretos a los que [son dignos] de ellos. Lo que hace tu derecha, no debe averiguar tu izquierda lo que haga».

El misterio de Dios es un tesoro que hay que guardar cuidadosamente en uno mismo hasta el tiempo del juicio universal, so pena de ser muerto por el mundo o de matar al mundo.
V: 68'

63. Dijo Jesús: «Había un hombre rico que poseía una gran fortuna, y dijo: Voy a emplear mis riquezas en sembrar, cosechar, plantar y llenar mis graneros de frutos de manera que no me falte de nada. Esto es lo que él pensaba en su corazón; y aquella noche se murió. El que tenga oídos, que oiga».

Huyamos de la ilusión del pasado y de la del porvenir estableciéndonos en la presencia divina, que es como la actualidad de la eternidad.
XIV: 26

64. Dijo Jesús: «Un hombre tenía invitados. Y cuando hubo preparado la cena, envió a su criado a avisar a los huéspedes. Fue (éste) al primero y le dijo: Mi amo te invita. Él respondió: Tengo (asuntos de) dinero con unos mercaderes; éstos vendrán a mí por la tarde y yo habré de ir y darles instrucciones; pido excusas por la cena. Fuese a otro y le dijo: Estás invitado por mi amo. Él le dijo: He comprado una casa y me requieren por un día; no tengo tiempo. Y fue a otro y le dijo: Mi amo te invita. Y él le dijo: Un amigo mío se va a casar y tendré que organizar el festín. No voy a poder ir; me excuso por lo de la cena. Fuese a otro y le dijo: Mi amo te invita. Éste replicó: Acabo de comprar una hacienda (y) me voy a cobrar la renta; no podré ir, presento mis excusas. Fuese el criado (y) dijo a su amo: Los que invitaste a la cena se han excusado. Dijo el amo a su criado: Sal a la calle (y) tráete a todos los que encuentres para que participen en mi festín; los mercaderes y hombres de negocios [no entrarán] en los lugares de mi Padre».

Todo el tiempo no consagrado a Dios es tiempo perdido.
Todo trabajo que no acaba en él es un trabajo inútil.
Aquí los extraviados respingan, porque prefieren la agitación que los mantiene en la pereza de la muerte.
II: 22-22'

65. El dijo: «Un hombre de bien poseía un majuelo y se lo arrendó a unos viñadores para que lo trabajaran y así poder percibir de ellos el fruto. Envió, pues, a un criado para que éstos le entregaran la cosecha del majuelo. Ellos prendieron al criado y le golpearon hasta casi matarlo. Éste fue y se lo contó a su amo, quien dijo: Tal vez no les reconoció; y envió otro criado. También éste fue maltratado por los viñadores. Entonces envió a su propio hijo, diciendo ¡a ver si respetan por lo menos a mi hijo! Los viñadores —a quienes no se les ocultaba que éste era el heredero del majuelo— le prendieron (y) le mataron. El que tenga oídos, que oiga».

En la creación, todo son préstamos y restituciones. Así, después de haber devuelto nuestros cuerpos a la tierra y nuestros espíritus al cielo, al final también tendremos que devolver nuestras almas a Dios, que lo reunirá todo para la pureza o para la inmundicia en el día del juicio.
Dios es quien crea y anima las formas, y la naturaleza es quien las mantiene y las multiplica hasta el tiempo del retorno a su manantial inicial.
XIII:50-50'

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Fuente del texto (excepto notas comparativas): Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero, BAC

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