Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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04 junio 2013

El Mensaje Reencontrado

TRÊVE UNIE — LA MADRE CELESTE

(extractos)

Tras los cambios del mundo permanece la esencia eterna de la vida.
¿Quién puede reconocerla ahora?

La victoria se obtiene sobre la bestia que vive en nosotros y no quiere ceder.
Lo que fuerza a Dios destruye al hombre, y lo que veja al hombre borra a Dios.

La meditación mata a los muertos e ilumina a los vivos.
Las vanas discusiones extravían a todo el mundo.
Quien posee el oro no discute con nadie para afirmar su riqueza.

La miseria, la esclavitud, la enfermedad, la vejez y la muerte nos devuelven constantemente hacia la única realidad que es Dios. 
Quien no aparta la mirada del miserable fin de todas las cosas pronto ve resplandecer la gloria del Señor. 

El conocimiento original comporta una inmensa tentación para el hombre mortal. Sólo es revelado a los corazones puros, humildes y fieles. 
Dios es como un tesoro soterrado que pisoteamos y como un secreto oculto en la lluvia que cae sobre nuestras cabezas. 

Quienes poseen la ciencia permanecen cuidadosamente ocultos, excepto uno que enseña la vía a los hombres puros. 
Quien posee el amor y la sabiduría no juzga nada ni a nadie. 

Quien sólo se ocupa de sus asuntos evita los enemigos gratuitos y la dispersión ciega.
Permaneciendo desconocido en el mundo, uno escapa de la malevolencia de los mediocres, de los envidiosos y de los pérfidos.

Los remedios soberanos son a menudo los de sabor más amargo.

La entrada de la ciencia es observar el mundo sin prejuicio y estudiar cómo se perpetúa en la vida y en la muerte. 
La sabiduría no ha comenzado y no acabará, como el Único que ella incuba en su seno. 

Pensemos primero en Dios, y él proveerá a nuestras necesidades ordinarias y extraordinarias. 
El silencio, el reposo y el desapego mantienen la energía del Sabio. 

Quien está instruido considera el mundo como el velo que cubre la realidad viva de Dios. 
Tras los cambios del mundo se mueve la santa Madre de los hombres, y en ella reposa el Padre misterioso.

No se podría salvar a nadie contra su voluntad, pero se le puede perder sin su consentimiento.

Se precisa una gran perspicacia y una rectitud absoluta de espíritu para ver el mundo tal cual es y no como lo imaginamos.

Hay más provecho y más alegría en conversar durante un minuto con Dios, que en disputar durante toda una vida con los hombres.

El amor es lo que une la parte con la totalidad y el conocimiento es lo que mantiene el todo en uno. 
El rechazo de las pasiones del mundo es la condición de la unión divina. 

La voluntad divina no es violenta y su perfección jamás se apresura. 
Esta abre la tierra hasta el centro del infierno. Aquella edifica la luz hasta el cielo. 

Quien recibe más salivazos sin limpiarse es declarado vencedor en la tierra y en el cielo. 
Quien ha dominado las pasiones ve a través de la noche del mundo resplandecer la luz del Perfecto.

La meditación desata el espíritu, libera el alma y purifica el cuerpo de los santos, pero espanta y mata a los hombres vulgares. 
Quien flota en el mundo como la madera a la deriva sobre el río, pronto se baña en el océano divino.
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