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Las fábulas egipcias y griegas (1 de 8)

DESVELADAS Y REDUCIDAS A UN MISMO PRINCIPIO, CON UNA EXPLICACIÓN DE LOS JEROGLÍFICOS Y DE LA GUERRA DE TROYA   Dom Antoíne-Joseph Pern...

Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
29 mayo 2013

El Mensaje Reencontrado

VERTU NIÉE — EL VELO

(extractos)

La vía del conocimiento reside en la confianza del amor, que es la fe perfecta en el poder del espíritu-cuerpo en acción.

Todo hombre debe beneficiar a sus semejantes con los dones que ha recibido de Dios, a fin de participar en la liberación general y particular del Universo mixto.
Quien lee en las almas es verídico con todos, pero muy pocos se sienten cómodos ante él, porque denuncia las cargas secretas de nuestras vidas oscurecidas.

Todo es en cuerpo y en espíritu.
Todo está abajo y todo está arriba.
Esto vive y se transforma perpetuamente.
Todo es triple y doble y, sin embargo, único.
Esto sube y esto baja.
Todo es hembra por fuera y macho por dentro.

La mezcla general se produjo por la interrupción ínfima de la contemplación de Dios por el hombre, que quiso conocer la Nada y el Todo comiendo el fruto mezclado de muerte.
Antes del comienzo todo permanecía en el reposo de las duras tinieblas de la muerte.
El fuego, al despertarse en el agua, ordenó el caos, y los cuatro elementos engendraron el espíritu vivo del Universo.

  • Amigo de Dios, instruido en su obra.
  • Consagrado a Dios, que le busca en sí mismo.
  • Artista, que hace aparecer la naturaleza santa.
  • Curador, que alivia a sus hermanos.
  • Instructor, que dirige a los hombres hacia su perfección.
  • Productor, que realiza pacientemente el trabajo necesario para la vida.
  • Pacificador, en paz con sus semejantes, que mantiene el orden en su casa.
La plegaria espontánea, el reposo solitario, la meditación profunda, la alimentación sencilla y el movimiento mesurado mantienen el alma, el espíritu y el cuerpo del Sabio.
El centro del Universo reposa en el corazón del hombre, pero para liberarlo primero es necesario que el espíritu libre venga en auxilio del espíritu prisionero de las tinieblas.

Cuanto más elevada es la ascensión, más aumenta el riesgo de caída. Así pues, fijémonos siempre en el Señor y no miremos hacia atrás.
Aceptemos los fracasos que nos acercan a Dios y desconfiemos de los éxitos que nos mantienen en la muerte.

Es más eficaz vencer al mundo afrontándolo que no ser vencido huyéndole. Pero ambas victorias tienen su propia recompensa.
Se puede esperar todo de un rebelde, de un asesino, incluso de un loco. Nada se puede esperar de un mediocre. 

Dios es como un fuego fijo y seco, oculto en un fuego movedizo y húmedo. Quien lo descubre posee el dominio de la vida.
El Sabio habla y calla en el mismo instante. Lo descubre todo, pero no vilipendia nada. 

El estudio de las transmutaciones es el comienzo y el fin de la sabiduría. «¿Quién dará consistencia al espíritu medio del cielo y de la tierra?»
El esperma es la parte más concentrada y pura del cuerpo. El germen es la porción más perfecta y fija del esperma. 

El hombre impaciente muestra su ignorancia, el que sabe esperar ve su deseo realizarse.
La guadaña del tiempo separa toda verdad, pero el fuego secreto es lo que la pone en evidencia y la madura. 

Es mejor mirar en uno mismo y callar. 

Dios, por la naturaleza, rehace sin esfuerzo todo lo que los hombres se imaginan destruir con gran fatiga. Así, Dios, por la naturaleza, instruye sutilmente al observador clarividente. 

La gloria del mundo vuelve al hombre triste y vano; es un humo que ciega a los más clarividentes. Quien la recoge cambia su vida por el viento.
La gloria de Dios es una nube que ilumina y vivifica a quien la alcanza. ¡Oh bendición! 

Los espíritus suben y bajan para lavar la tierra de sus manchas, a fin de que Dios pueda venir a habitarla de nuevo.
El ha salido de la muerte y se ha fijado en el sol glorioso. ¡Oh redención!

Lo que parece imposible al principio parece fácil al final. Lo que está duro y muerto se volverá flexible y vivo. 
Roguemos a Dios para que nos permita oír, ver y saborear lo que está en él. 

Es mejor actuar con el ejemplo sin querer convencer a nadie, así todos pueden convertirse sin que parezca que ceden ante nadie. 
Amar la creación, penetrarla y callar: tal es la sabiduría del Sabio y la prudencia del santo.

Dios vive y espera en cada uno de nosotros. Basta con morir al mundo y a uno mismo para oírle y verle enseguida. 
El fuego y el agua liberarán el Universo de las tinieblas de la muerte y lo glorificarán hasta la joya viva de la unidad primera y última.

Es arriesgado buscar la ciencia para uno mismo, pero es todavía más peligroso instruir a los hombres en lo que no quieren oír. 
No nos cansemos de la oscuridad aparente de los libros santos. Intentemos, más bien, penetrarla hasta la nube del amor y hasta el sol del conocimiento.

El espíritu de verdad es un don de Dios; el estudio de las leyes naturales y la meditación de los libros santos lo desarrollan hasta el entendimiento de lo incomprensible. 
Instruir a quienes no buscan nada es perturbar el orden del mundo, y leer esto sin meditar es sembrar y no regar.
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26 mayo 2013

El Mensaje Reencontrado


I Ching

(易經 - 易经)

XXVIII

14 

Cuando los pájaros vuelvan a salir de la tierra libres y alegres, recobra la confianza, hijo mío.

Cuando las ciervas y sus cervatillos brinquen en la hierba de la primavera, alégrate, niño mío.




XVI

YÜ (豫)
El entusiasmo

14' 

Cuando las flores de los prados beban el rocío de los cielos, baila, elegido mío.

Cuando el sol y la luna reposen en tus manos, canta, bienamado mío.

XXVI

Ta Ch'u (大畜)
La fuerza domesticadora de lo grande

14" 

Pero cuando tu corazón se reúna con mi corazón, calla, único mío.

XI

T'ai (泰)
La paz

Elevando la tierra hasta el cielo y haciendo bajar el fuego hasta la tumba, conseguiremos la gloria de Dios por medio del agua y del aire medios. (III: 37')

Quien retrocede ante el terror y el hedor de la muerte permanece en las tinieblas de la ignorancia.
Ascenderéis en mi luz y os sumergiréis en mis tinieblas hasta que me hayáis reencontrado, dice el Señor Dios. (X: 48-48')

Cuando no se puede enmendar el árbol estéril, el fuego lo devuelve a las cenizas nutritivas y al agua fecundante.
La única perfección es ascenso, descenso y reposo. (XI: 54-54')

El Mensaje Reencontrado

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22 mayo 2013

El Mensaje Reencontrado

UN ETRE VI — GLOBO SIN MANCHA

(extractos)

La dispersión y la agitación engendran la triste locura del mundo.

El amor se apoderará de la virtud del sol y la multiplicará hasta el reposo del Señor último.

Sólo podemos desembarazarnos de un malvado intentando enmendarlo.
El tiempo y la desgracia lo consiguen fácilmente y separan en él lo que es bueno de lo que es malo.

La verdadera naturaleza del hombre es la luz celeste cubierta por la sombra de la muerte.
«El buscador de ideales es un loco peligroso. El buscador de realidad trascendente es un Sabio benéfico».

Los filósofos divinos, los santos, los artistas, los poetas y los niños piensan y actúan a menudo en Dios.

Sin embargo, cuando los primeros hablan, todos han de escuchar con humildad y callar.

El conocimiento hace reposar al hombre en el centro inmutable que sostiene el mar movedizo del mundo.

Las funciones del hombre superior son perfectas y completas, y es en esto en lo que se acerca a Dios.

No basta con alcanzar la luz durante algunos instantes, es necesario poder mantenerse en ella toda la eternidad.

La naturaleza enseña al Sabio y el Sabio ayuda a la naturaleza, a fin de que el fruto aparezca a la vida y se vuelva perfecto.

Quien sabe unir los contrarios de igual naturaleza posee la ciencia.

El hombre instruido lo pide todo a Dios, pero no imagina ningún medio, a fin de no poner trabas al don del cielo.

El comienzo de los comienzos, el misterio de los misterios, el velo protector de la eternidad.

El Universo es el marco del hombre y el hombre es el marco de Dios.

Cuando creamos perder o adquirir algo aquí abajo, ofrezcámoslo a Dios.
Así, siempre seremos felices en todo.

Quien ansía el Universo no se preocupa de la sombra del mundo.

Aplicar únicamente nuestra voluntad en encontrar a Dios en nosotros mismos es abreviar al máximo el tiempo de nuestro exilio.
«Esforcémonos en no hacer nada, a fin de que Dios pueda hablarnos y de que sus ángeles puedan servirnos sin trabas».

Lo frío y lo seco aparecen afuera.
Lo caliente y lo seco se manifiestan adentro.
Lo húmedo religa el cielo y la tierra.

El reposo contiene el movimiento.
El movimiento engendra el cambio.
El cambio purga la creación.

La creación depurada manifiesta a Dios en trinidad una y unidad triple.
«Consumir no es matar, cocer no es destruir».

Quien hace el bien no se preocupa por el mal que se hace a su alrededor.

La vida instintiva domada, canalizada y sublimada en su manantial conduce a la santidad.

La proyección paciente y decidida de la voluntad hacia una meta escogida es el secreto de la realización del deseo.

La plegaria inspirada constituye el medio, y Dios es la meta.
«Sentidos agudizados, músculos relajados, piernas dobladas, boca cerrada, soplo entrecortado, sangre purificada, cabeza vaciada, corazón apaciguado».

Si la verdad alegra e ilumina al hombre Sabio, hiere y extravía al ignorante; por eso permanece velada en el mundo.

Quien busca el secreto de Dios encontrará la vida si permanece simple y recto, si no, la locura y la muerte le dispersarán en los abismos.

El hombre superior lo realiza todo en solitario. Los hombres inferiores lo corrompen todo en común.

El fuego y el agua separan lo que está mezclado en el mundo y concentran lo que está unido por Dios.

Si oímos directamente la enseñanza del Señor, abandonémonos a él y dejemos los libros a los siguientes, que le buscan a tientas.

Todo pertenece a Dios, incluso la muerte, que le disimula sabiamente.
«Los que ahora dicen: 'Es oscuro', exclamarán el día del juicio: 'Era cegador y no vimos nada'».

Los inteligentes lo explican todo pero entran en la fosa y no vuelven a salir de ella. Entonces, ¿de qué sirve toda su ciencia?
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16 mayo 2013
(extractos)

Anónimo del s. XIV

[...] no pueden siquiera entender la verdadera naturaleza de esta simple práctica. Una práctica tan simple que incluso el rústico más analfabeto puede encontrar en ella un camino a la unión real con Dios en la dulce simplicidad del perfecto amor.

El primer Sabio que reconoció a Dios no tenía libros.
La naturaleza le enseñaba y él ayudaba a la naturaleza.

El Mensaje Reencontrado IV: 31'


Tú sabes bien esto. Y probablemente crees también que tú solo conoces demasiado bien, por experiencia, los vicios que siguen y se apoderan del hombre a causa del pecado. ¡Recházalos! ¡Olvídalos, te lo ruego! No reflexiones más sobre ellos por miedo a contaminarte. Recuerda, más bien, que posees una habilidad innata para conocer que eres o existes, y que puedes experimentar esto sin ninguna disposición especial natural o adquirida.

Levántate, pues, con decisión y toma esta medicina. Eleva tu yo enfermo, tal como eres, al Dios lleno de gracia, tal como es. Deja atrás toda indagación y especulación profunda sobre tu ser o el suyo. Olvida todas estas cualidades y todo lo referente a ellas, sean puras o pecaminosas, naturales o gratuitas, divinas o humanas.

Hay que estar loco para enorgullecerse de una llaga, y ser demente para mantenerla con la esperanza de obtener un alivio, ya que sólo la medicina del cielo y de la tierra libera de todo mal y de toda muerte.

El Mensaje Reencontrado XII: 58' 


No te inquietes, pues, si tus facultades se rebelan y te instigan a que abandones este ejercicio. Como te digo, sólo es porque no encuentran pasto en él. Pero no debes ceder. Domínalas negándote a alimentarlas a pesar de su rabia. Por alimentarlas entiendo el que te entregues a toda clase de especulaciones intrincadas para hurgar en los aspectos particulares de tu ser. 

Cualquier pensamiento particular de las criaturas que penetre en tu mente, además o en vez de esa simple conciencia de tu desnudo ser (que es tu Dios y tu deseo de él), te arrastra a la actividad de tus sutiles e inquisitivas facultades. Entonces ya no estás totalmente presente a ti mismo ni a tu Dios, y esto aumenta la fragmentación y dispersión de toda concentración en su ser y en el tuyo. Por eso, con la ayuda de su gracia y a la luz de la sabiduría que nace de la perseverancia en esta obra, mantente recogido y abismado en las profundidades de tu ser cuantas veces puedas.

El Sabio se glorifica únicamente de estar en Dios, es decir, que reposa y calla lo más a menudo posible, ya que la unión de los hombres en Dios sólo puede realizarse sobre la montaña santa en la unidad del silencio reposante.

El Mensaje Reencontrado VIII: 56'


Como ya te he explicado, esta simple obra no es contraria a tus actividades diarias. Con tu atención centrada en la ciega conciencia de tu puro ser unido al de Dios, podrás realizar tus faenas diarias, comer y beber, dormir y pasear, ir y venir, hablar y escuchar, acostarte y levantarte, estar de pie o de rodillas, correr o montar a caballo, trabajar o descansar. En medio de todo esto puedes ofrecer a Dios cada día el más preciado don que puedes hacerle. Esta obra estará en el centro de todo lo que haces, sea activo o contemplativo.

Desplacémonos con la noble herramienta a fin de obrar útilmente entre nuestras ocupaciones fútiles.

El Mensaje Reencontrado XV: 65


Digo simplemente esto: prepárate a recibir el don del Señor escuchando sus palabras y dándote cuenta de su pleno significado. «Quien quiera venir en pos de mi, que se niegue a si mismo». Y dime, ¿de qué mejor manera puede uno abandonarse y despreciarse a sí mismo y al mundo que negándose a volver su mente hacia lo uno o lo otro ni hacia nada relacionado con ellos?

El olvido de uno mismo engrandece al hombre hasta el origen sin límite, del que se reviste el Desconocido.

El Mensaje Reencontrado III: 18'


No entiendas mal mis palabras. No dije que debas desear no-ser, pues eso sería locura y blasfemia contra Dios. Dije que debes desear perder el conocimiento y la experiencia del yo. Esto es esencial, si quieres llegar a experimentar el amor de Dios tanto como es posible en esta vida. Has de comprender y experimentar por ti mismo que si no pierdes tu yo, no alcanzarás nunca tu meta.

No confundamos el reposo del ser con la nada del no-ser, como hacen los ignorantes que se equivocan con las palabras porque no conocen la naturaleza secreta de las cosas. Así, muchos inteligentes célebres construyen sobre este error y desembocan en la desesperación de las apariencias del absurdo.

El Mensaje Reencontrado VIII: 15' 


En cuanto Dios, yo soy el portero todopoderoso y por lo mismo, a mi me pertenece determinar quién puede entrar y cómo. Pero preferí prepararle un camino claro y común al rebaño, abierto a todo aquel que quiera venir. Por eso me revestí de una naturaleza humana ordinaria, poniéndome totalmente a disposición de todos, de manera que nadie pudiera excusarse de venir porque no conociera el camino. En mi humanidad, yo soy la puerta, y quien entra por medio de mi será salvo.

Hay sedientos y hambrientos de Dios en todos los pueblos y en todas las naciones. Estos se eligen y se trían ellos mismos, y el Señor les abre la puerta del banquete de vida cuando se presentan santamente a él.

El Mensaje Reencontrado XXVI: 33 


Los que deseen entrar por la puerta comenzarán meditando la Pasión de Cristo y aprenderán a llorar sus pecados personales, que motivaron esa Pasión. Que se reprueben a si mismos arrepintiéndose sinceramente y se muevan a compasión y piedad por su buen maestro, pues habiéndolo merecido ellos, no han sufrido, mientras que él, no mereciéndolo, sufrió tan lastimosamente. Y que levanten sus corazones a recibir el amor y la bondad de su Dios, que prefirió descender tan bajo como para hacerse hombre mortal.

Creeremos hacer un sacrificio renunciando al mundo para volvernos hacia Dios. Luego, comprenderemos que es el Señor quien se sacrifica volviéndose hacia nosotros.

El Mensaje Reencontrado XX: 17

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14 mayo 2013

El Mensaje Reencontrado

ÈVE TRI UNE — LA VIDA PURA

(extractos)

No acuséis a la herramienta si sois mal obrero y no claméis contra el crimen si entregáis vuestra vida a la muerte.

La gran batalla elimina la mugre muerta y manifiesta la luz movediza de Dios.

¿Cuántos reflexionan sobre la obra general de Dios?
¿Cuántos son enseñados por la renovación de todas las cosas?
¿Cuántos realizan la obra particular del Señor?

El gran trabajo que da miedo, el que libera de la sombra de la muerte, el que nivela las montañas, el que hace germinar la tierra, el que hace brillar la vida y la fija en el Señor glorioso.

¿Acaso han visto cómo la tierra produce el agua?
¿Saben por qué vía el agua engendra la tierra?

La niebla condensa la lluvia y las tinieblas incuban la luz.

La parte no puede juzgar la totalidad del Ser, y quien está en la periferia no puede ver como el que está en el centro.

El fuego sólo es visible en medio del cielo. Permanece oculto en el centro de la tierra y en el agua media.

La mayor recompensa es iluminar a otro hombre después de haber descubierto la luz en uno mismo.

Pocos discípulos saben aprovechar la lección de los hombres Sabios y descubrir el don natural de Dios.

Cuando el símbolo es una realidad, es imposible descubrirlo sin la ayuda de Dios.

La evidencia del misterio ciega a los más sabios.

El verdadero éxito se realiza en beneficio de todos y a expensas de nadie.

Sólo a quien ha adquirido el conocimiento de Dios en los tres planos de la creación, se le puede llamar liberado para siempre.

La verdad se basta a sí misma.
Todo lo que se le añade la oscurece.

El conocimiento del árbol es menos importante que el del fruto, y éste es menos útil que el conocimiento de su hueso. Finalmente, es la almendra lo que debemos conocer en su pureza, y es el germen lo que debemos manifestar en su perfección.

Quien me encarna, dice el hombre celeste, conoce la vía santa de los antiguos Sabios de Dios.

El tesoro sepultado en la tierra.
El gran concentrado del Universo.

La libertad es saberlo todo y callar, tenerlo todo y no poseer nada, poderlo todo y reposar.

La búsqueda de la ciencia de Dios es el único trabajo que prescinde de toda aprobación humana.
Colma tanto a quienes la alcanzan que están en situación de darlo todo, mientras que el mundo ya no les puede ofrecer nada más.

La madre universal que existe por Dios, quien la modela a su gusto.
La fecundadora del cielo.
La fecundada de Dios.
La fecunda de la tierra.
«La verdad es una maldición para quienes se acercan a ella y no la reciben».

Dios es todopoderoso.
Renueva todas las cosas sin esfuerzo.

El comienzo en la tierra.
El medio en el agua del cielo.
El final del sol.

La mayor voluntad es la mayor paciencia.
La mayor paciencia es la mayor aceptación.
La mayor aceptación es la mayor sabiduría.
La mayor sabiduría es la voluntad y la vía de Dios.

Mil nombres y mil rostros sobre la única pureza contenida en nuestro corazón.
«¡Oh luz universal de los mundos!»
«¡Oh fuego muy secreto del Único!»
«¡Oh perfección muy santa de la unión!»

Feliz quien calla hasta el momento del conocimiento, porque su ignorancia no se volverá contra él para agobiarlo en el día de la separación.

Cuando se busca a Dios no hay tiempo para ocuparse del mundo, de igual manera, cuando se corre tras el mundo no se puede reposar en el Único.

La tierra incuba el águila luminosa.
¿Quién la asirá cuando salga del huevo?
Y ¿quién la criará hasta su retorno a la tierra santa?

El hombre fuerte manda sin hablar y es obedecido.
El débil grita sin cesar y nadie le escucha.

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11 mayo 2013
(extractos)

Anónimo del s. XIV


La mayor plegaria es escuchar.
La mayor alabanza es callar.
La mayor meditación es ya no pensar.
La mayor acción es reposar en Dios.

El Mensaje Reencontrado XXIII: 73


Lo que estoy describiendo es la obra contemplativa del espíritu. Es la que más agrada a Dios. Pues cuando pones tu amor en él y te olvidas de todo lo demás, los santos y los ángeles se regocijan y se apresuran a asistirte en todos los sentidos, aunque los demonios rabien y conspiren sin cesar para perderte. Los hombres, tus semejantes, se enriquecen de modo maravilloso por esta actividad tuya, aunque no sepas bien cómo. Las mismas almas del purgatorio se benefician, pues sus sufrimientos se ven aliviados por los efectos de esta actividad. Y por supuesto, tu propio espíritu queda purificado y fortalecido por esta actividad contemplativa más que por todas las demás juntas. En compensación, cuando la gracia de Dios llegue a entusiasmarte, se convierte en la actividad más liviana y una de las que se hacen con más agrado. Sin su gracia, en cambio, es muy difícil y, casi diría yo, fuera de tu alcance.

No debes, pues, descuidar esta obra de contemplación.

La meditación ocasiona primero un gran vértigo, después una inmensa desilusión y la soledad punzante como la muerte. Luego conduce a la intensa admiración de la Madre y al amor deslumbrado del Padre. Finalmente, proporciona la paz en la unión que engendra al Hijo perfectísimo.

El Mensaje Reencontrado VII: 13

Por ello te apremio a que deseches todo pensamiento sabio o sutil por santo o valioso que sea. Cúbrelo con la espesa nube del olvido porque en esta vida sólo el amor puede alcanzar a Dios, tal cual es en sí mismo, nunca el conocimiento. Mientras vivimos en estos cuerpos mortales, la agudeza de nuestro entendimiento permanece embotada por limitaciones materiales siempre que trata con las realidades espirituales y más especialmente con Dios. Nuestro razonamiento, pues, no es jamás puro pensamiento, y sin la asistencia de la misericordia divina nos llevaría muy pronto al error.

Así, pues, has de rechazar toda conceptualización clara tan pronto como surja, ya que surgirá inevitablemente, durante la actividad ciega del amor contemplativo. Si no las vences, ellas ciertamente te dominarán a ti.

[...] si permites que tus pensamientos, faltos de control, lleguen al punto en que consciente y voluntariamente tú te instalas en ellos, con pleno consentimiento, caerías en un pecado grave. Pues es siempre pecado grave, si con plena conciencia y asentimiento te mantienes pensando en alguna persona o cosa que incitan tu corazón a uno de los siete pecados capitales.

Si tus errantes pensamientos evocan cualquier placer, pasado o presente, y si te detienes en él, dejándole que eche raíces en tu corazón y que alimente tu deseo carnal, corres el peligro de verte vencido por el deleite de la pasión. Entonces pensarás que estás en posesión de todo lo que pudieras desear y que este placer puede satisfacerte a la perfección.

Mi intención es poner de relieve la importancia que tiene para ti el percatarte de tus pensamientos y deseos tan pronto como surgen, ya que has de aprender a rechazar el más mínimo de ellos que pudiera conducirte al pecado. Te prevengo que una persona que no vigila y controla sus pensamientos, aun cuando no sean pecaminosos en sus primeros movimientos, terminará por no dar importancia a los pecados leves. Es imposible evitar todas las faltas y caídas en esta vida, pero la falta de cuidado en torno a pequeños pecados deliberados es algo intolerable para quien busca verdaderamente la perfección. Pues normalmente la negligencia en los pecados leves abre la puerta a la probabilidad del pecado mortal.

Nuestros pensamientos de amor o de odio son completamente irrisorios ante su esplendor, sólo nuestro reposo y nuestra buena voluntad en él son aceptados por el Único.

El Mensaje Reencontrado XX: 4

Pues la obra contemplativa del amor es la mejor parte y pertenece a María. Es totalmente completa en si misma, mientras que todas las demás disciplinas y ejercicios son de poco valor sin ella.

Si Dios te llama a la tercera parte, trata de alcanzarla; trabaja por conseguirla con todo tu corazón. Nunca se te quitará, pues no tendrá fin. Aunque comienza en la tierra, es eterna.

Vuelvo a repetir una vez más a todo aquel que quiera ser un auténtico contemplativo como María: deja que sea la maravillosa trascendencia y bondad de Dios la que te enseñe la humildad, mejor que el pensamiento de tus propios pecados, pues entonces tu humildad será perfecta. Atiende más a la soberanía absoluta de Dios que a tu propia miseria. Y recuerda que los que son perfectamente humildes no carecerán de nada de cuanto necesitan, sea en el orden espiritual o material. Dios les pertenece y él es su todo. Quien posee a Dios, como atestigua este libro, no necesita otra cosa en esta vida.

En realidad, el verdadero secreto de esta obra no es otra cosa que un puro impulso hacia Dios por ser él quien es.

Lo llamo puro impulso porque es totalmente desinteresado. En esta obra el perfecto artesano no busca el medro personal o verse exento del sufrimiento. Desea sólo a Dios y a él solo.

Repito, no sólo por sus amigos y su familia y aquellos que le son más queridos, sino que también ha de trabajar para la salvación de toda la humanidad con afecto universal.

Ninguna alegría, ninguna seguridad, ningún reposo, ninguna paz para nosotros, mientras un creyente llore en este mundo de miseria, mientras un extraviado tantee en estas tinieblas del exilio, mientras un enfermo agonice en la fosa común de la muerte, mientras un crucificado gima sobre esta cruz de rescate.

El Mensaje Reencontrado XXVIII: 33' 

Además, y a causa del pecado original, sufriremos siempre el peso de nuestros errantes pensamientos, que tratarán de apartar nuestra total atención de Dios.

Este es precisamente el castigo del pecado original. Antes de pecar, el hombre era dueño y señor de todas las criaturas, pero sucumbió a la perversa sugestión de tales criaturas y desobedeció a Dios. Y ahora, al querer obedecer a Dios, siente la traba de las cosas creadas. Le acosan como plagas arrogantes a medida que trata de llegar a Dios.

Cuando creas que has hecho lo que has podido para enmendar tu vida de acuerdo con las leyes de la Iglesia, entrégate apasionadamente a la actividad contemplativa. Y si el recuerdo de tus pecados pasados o la tentación de cometer otros nuevos rondara tu mente, formando un obstáculo entre ti y tu Dios, aplástalos con tus pies y pasa con decisión por encima de ellos. 

En una palabra: tan pronto como surjan estos pensamientos, habrás de rechazarlos.

Cuando te sientas molestado por pensamientos impertinentes, trata de no enterarte de su presencia ni de cómo se han colado entre ti y tu Dios. Mira más allá de ellos —por encima de sus hombros, como si dijéramos— como si estuvieras contemplando algo distinto, como así es en verdad. Pues más allá de ellos está oculto Dios en la oscura nube del no-saber.

La inteligencia nos ha sido dada para que la cabalguemos y sirva para nuestra liberación y no para que nos aplaste y nos encadene en este mundo mezclado.

El Mensaje Reencontrado XVIII: 8'

Creo también que, con frecuencia, llama el Señor deliberadamente a trabajar en esta obra a los que han sido pecadores habituales con preferencia a aquellos que, en comparación, nunca le ofendieron gravemente. 

No da, sin embargo, su gracia ni realiza esta obra en una persona que no tenga aptitud para ella. Pero una persona que no tiene capacidad de recibir su gracia no la alcanzará tampoco a través de sus propios esfuerzos. Nadie, ni pecador ni inocente, puede conseguirla. Pues esta gracia es un don, y no se da a la inocencia ni es negada al pecado. Advierte que digo negada, no retirada.

Sin la gracia de Dios una persona sería tan insensible a la realidad de la oración contemplativa que sería incapaz de desearla o buscarla.

Los que se han retirado del mundo profano y rezan a Dios en sus corazones estudiando las santas Escrituras, no conocen su suerte ni su felicidad. ¡Que alaben al Señor que les ha otorgado la gracia de buscarle aquí abajo!

El Mensaje Reencontrado XXXIII: 34

El experto contemplativo, pues, no depende del razonamiento discursivo del mismo modo que los principiantes y los poco avanzados. Sus conocimientos surgen espontáneamente sin la ayuda del proceso intelectual, como intuiciones directas de la verdad. Algo similar puede decirse también de su oración. 

[...] Pero estoy hablando ahora de la oración privada y personal del contemplativo. Esta, lo mismo que su meditación, es totalmente espontánea y no depende de métodos específicos de preparación.

Los impotentes que recitan oraciones ya hechas creen vanidosamente ser los únicos en rezar como es debido, pues ignoran la alabanza a Dios que brota espontáneamente del corazón del santo inspirado.

El Mensaje Reencontrado XXIV: 15

¡Ojalá yo pudiera estar siempre preocupado y ser fiel a la obra del amor en mi corazón! Dudo que entonces me preocupase mucho de mi comida, bebida, sueño y conversación. Pues ciertamente se consigue antes moderación en estas cosas por despreocupación de las mismas que a través de una introspección angustiosa, como si esta ayudara a determinar la medida adecuada. Con seguridad nada de lo que haga o diga puede realmente conseguirlo. Que otros digan lo que quieran; la experiencia es mi testigo.

Has de llegar a abominar y detestar todo lo que ocupa tu mente excepto a Dios, pues todo es un obstáculo entre él y tú. 

Créeme cuando te digo que el diablo tiene sus contemplativos como Dios tiene los suyos.

Por el amor de Dios, pues, sé cauto y no te fuerces imprudentemente en esta obra. Confía más en un alegre entusiasmo que en la simple fuerza bruta.

Quizá desprecies esto que te digo como algo infantil y frívolo, pero créeme, quien tenga la luz para entender lo que estoy diciendo y la gracia de seguirlo, experimentará, en efecto, las delicias de los gozos del Señor. Pues como un padre que juguetea con su hijo, estrechará y besará a quien viene a él con un corazón de niño.

Iré a ti, con las manos llenas de tu vendimia y la espalda encorvada por el peso de tu cosecha, y mi alegría será recibir tu beso de vida y comunicarlo a los hijos que me has confiado, ¡oh, Señor que colmas la santa obediencia!

El Mensaje Reencontrado XXXX: 1

Con toda la reverencia debida a los dones de Dios, mi opinión es que debemos estar completamente despreocupados de los deleites y consuelos del sentido o del espíritu, por muy agradables o sublimes que sean. Si vienen, bienvenidos sean, pero no te detengas en ellos por miedo a quedarte vacío; créeme, gastarás mucha energía si te mantienes mucho tiempo en dulces sentimientos y lágrimas. Es posible, además, que comiences a amar a Dios por esas cosas y no por él mismo.

Ahora bien, creo realmente que todo aquel que no emprenda el camino arduo del cielo se deslizará fácilmente por el camino del infierno, como veremos cada uno de nosotros el último día.

Sin la gracia, la percepción sensorial se entregaría caprichosamente a los placeres de la vida y de la carne degradando al hombre hasta convertirlo más en una bestia que en un ser humano, que tiene un destino espiritual.

Un día, Dios dirá a los cerdos: «No tiréis perlas a los hombres», ya que se habrán puesto ellos mismos por debajo de las bestias.

El Mensaje Reencontrado XXVII: 39

Tus sentidos y facultades quedarán frustrados por falta de algo donde agarrarse y te increparán por no hacer nada. Pero no te preocupes. Sigue con esta nada, movido solamente por tu amor hacia Dios. No lo dejes nunca, persevera firme y fijamente en esta nada, ansiando vivamente poseer siempre a Dios por amor, a quien nadie puede poseer por conocimiento. 

San Gregorio declara que «todos los santos deseos se elevan en intensidad con la demora de su cumplimiento, y el deseo que se desvanece con la demora nunca fue santo»

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08 mayo 2013

El Mensaje Reencontrado

VÉRITÉ NUE — EL BROTE VERDE

(extractos)

La confusión y la contradicción del espíritu son la imagen misma de la muerte.
«Espectador inmóvil, atento y sin pasión; tal es el que está despierto.»

¿Quién puede diferenciar el fuego del fuego? ¿Quién puede manifestar y encarnar el sol en la estrella de la mañana salida de la tierra tenebrosa?

Hemos de perder el apego por las formas creadas, pero con el propósito de poseer la creación en su substancia primera y en su esencia oculta. Y cuanto más aumente el reposo, más deberá aumentar la atención, a fin de sobrevivir a la disolución del agua y a la coagulación del fuego.
«No se escoge nada cuando se está muerto.»

Es preciso observar pacientemente la naturaleza antes de actuar, de lo contrario uno se vuelve insensato ante Dios, insoportable para los demás y finalmente, odioso a sí mismo.

El hueso está oculto en la carne, la almendra se encuentra bajo la madera y el germen reposa en el agua nutricia.
«¿Quién separará la luz de las tinieblas? Y ¿quién manifestará el fuego oculto del Señor? ¿Quién transformará la leche virginal en la consistencia corpórea del Hijo recién nacido?»

La condición esencial de toda curación es la voluntad de curarse; no se puede salvar a los que han escogido la muerte y se mantienen en ella voluntariamente.

El esperma está oculto en el cuerpo de la tierra y en el de la lluvia.

La muerte esconde el cielo y la tierra.

Quienes cultivan la tierra carecen a menudo del principal alimento celeste, que es la bendición de Dios.

Se limpia el frasco antes de poner en él el vino celeste.

Las operaciones divinas son instantáneas y sujetas a la fe. Las operaciones naturales son lentas y sujetas a la esperanza. Las operaciones humanas son ciegas y sujetas a la caridad.

El agua que lava y da la vida es un espíritu muy sutil que viene del cielo y se fija en la tierra.

El fuego que anima y madura es un alma muy pura que viene del sol y que une el cielo y la tierra.

La verdadera sabiduría consiste en separar lo que es bueno de lo que es malo y en unir lo que es bueno con lo que es mejor.

El inteligente compara minuciosamente las palabras de los Sabios para descubrir el lugar donde todos concuerdan.

Es preciso volver a entrar por donde se ha salido si se quiere reposar en la paz del Perfecto.


Apertura Libro II
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01 mayo 2013
(extractos del libro)

Emmanuel d'Hooghvorst

Sinopsis

Emmanuel d’Hooghvorst (Bruselas, 1914- Bruselas, 1999), conoció a Louis Cattiaux en 1949 gracias a una Etudes Traditionnelles sobre El Mensaje Reencontrado, a partir de entonces mantienen una intensa relación epistolar. Infatigable buscador, estudia con un rabino para aprender hebreo y arameo, también estudia árabe en la universidad de Bruselas. Más tarde se dedica a enseñar hebreo a un grupo de amigos a fin de estudiar con ellos los comentarios de los maestros de la cábala hebraica. Su obra literaria empieza hacia los años 70, y a partir de entonces no han dejado de aparecer numerosos artículos en las revistas de habla francesa La Tourbe des Philosophes y Le Fil d’Ariane.

Tras haber tratado temas en apariencia tan dispares como la tradición griega y latina, los cuentos de Perrault, los tarots, la cábala judaica y otros en el tomo I de El Hilo de Penélope, el barón d´Hooghvorst ofrece hoy a los lectores una selección de textos alquímicos que van de Ramon Lull a Barent Coenders van Helpen, titulada El Hilo de Penélope, tomo II. Este hilo no es sino la luz de naturaleza, el hilo luminoso, el don de Dios, el espíritu del sol que ilumina en la noche, que permite al discípulo del Arte poder descubrir los enigmas y discernir las trampas en la elaboración de la piedra. Dicho hilo recuerda tal vez el misterioso hilo de Ariadna que permitió a Teseo salir sano y salvo del dédalo de Creta, o también aquel hilo del medio, que debemos, según dicen, «asir». Este hilo es necesario al lector si desea penetrar los secretos de la filosofía, ya que, tal y como dice nuestro autor, «no hay cábala sin quymica, ni quymica sin cábala». Y si este hilo es la llave indispensable para abrir la puerta de la alquimia, podemos también suponer que la inspira. Al titular así el presente compendio alquímico, el autor evidencia la unidad de inspiración y de experiencia de todos los textos revelados.

La Tierra filosófica

Su tierra provendrá de la bendición del Señor, de los frutos del cielo y del rocío y del abismo subyacente, de las simientes de los frutos del sol y de la luna, de la cima de los antiguos montes, de las simientes de las colinas eternas [...] Deuteronomio XXXIII, 13 y sig.

Elucidación del testamento de Ramon Llull

¡Oh, hijos de la Sabiduría!, rechazad las tinieblas y las oscuridades de vuestro espíritu para entender el secreto de los secretos, que está oculto en nuestros libros por una admirable industria, y que sale aquí de un abismo para aparecer a la luz del día.

Tratatus Aureus atribuido a Hermes Trismegisto

Apiadado de su criatura, el Todopoderoso quiso liberarla de la muerte para restablecerla en el reino de la vida y envió este mismo Verbo que es su luz y vida al mundo, y así regeneró el mundo por segunda vez por este Verbo. El único donador y regenerador de vida siempre es el mismo Dios, fuera del cual no hay esperanza de salvación. Por esta regeneración una criatura nueva es hecha. Las cosas antiguas han pasado y he aquí que son hechas todas las cosas nuevas.

Medicina espagírica de Johann Paramund Rhumelius

Busca el centro del universo. Cuando lo hayas encontrado, purifícalo; cuando lo hayas purificado, disuélvelo; cuando lo hayas disuelto, cuécelo; cuando lo hayas cocido, hazlo madurar; cuando esté maduro, fíjalo; cuando esté fijado, hazlo fermentar y así obtendrás la gran medicina.

Carta sobre el secreto de la Gran Obra de Limojon de Saint-Didier

Como los defectos de una criatura sólo pueden ser reparados por aquello que es de su misma naturaleza, y como el aire es fuente y origen de todas las cosas, de ello resulta necesariamente que es la medicina universal.

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