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El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
22 mayo 2013

El Mensaje Reencontrado

UN ETRE VI — GLOBO SIN MANCHA

(extractos)

La dispersión y la agitación engendran la triste locura del mundo.

El amor se apoderará de la virtud del sol y la multiplicará hasta el reposo del Señor último.

Sólo podemos desembarazarnos de un malvado intentando enmendarlo.
El tiempo y la desgracia lo consiguen fácilmente y separan en él lo que es bueno de lo que es malo.

La verdadera naturaleza del hombre es la luz celeste cubierta por la sombra de la muerte.
«El buscador de ideales es un loco peligroso. El buscador de realidad trascendente es un Sabio benéfico».

Los filósofos divinos, los santos, los artistas, los poetas y los niños piensan y actúan a menudo en Dios.

Sin embargo, cuando los primeros hablan, todos han de escuchar con humildad y callar.

El conocimiento hace reposar al hombre en el centro inmutable que sostiene el mar movedizo del mundo.

Las funciones del hombre superior son perfectas y completas, y es en esto en lo que se acerca a Dios.

No basta con alcanzar la luz durante algunos instantes, es necesario poder mantenerse en ella toda la eternidad.

La naturaleza enseña al Sabio y el Sabio ayuda a la naturaleza, a fin de que el fruto aparezca a la vida y se vuelva perfecto.

Quien sabe unir los contrarios de igual naturaleza posee la ciencia.

El hombre instruido lo pide todo a Dios, pero no imagina ningún medio, a fin de no poner trabas al don del cielo.

El comienzo de los comienzos, el misterio de los misterios, el velo protector de la eternidad.

El Universo es el marco del hombre y el hombre es el marco de Dios.

Cuando creamos perder o adquirir algo aquí abajo, ofrezcámoslo a Dios.
Así, siempre seremos felices en todo.

Quien ansía el Universo no se preocupa de la sombra del mundo.

Aplicar únicamente nuestra voluntad en encontrar a Dios en nosotros mismos es abreviar al máximo el tiempo de nuestro exilio.
«Esforcémonos en no hacer nada, a fin de que Dios pueda hablarnos y de que sus ángeles puedan servirnos sin trabas».

Lo frío y lo seco aparecen afuera.
Lo caliente y lo seco se manifiestan adentro.
Lo húmedo religa el cielo y la tierra.

El reposo contiene el movimiento.
El movimiento engendra el cambio.
El cambio purga la creación.

La creación depurada manifiesta a Dios en trinidad una y unidad triple.
«Consumir no es matar, cocer no es destruir».

Quien hace el bien no se preocupa por el mal que se hace a su alrededor.

La vida instintiva domada, canalizada y sublimada en su manantial conduce a la santidad.

La proyección paciente y decidida de la voluntad hacia una meta escogida es el secreto de la realización del deseo.

La plegaria inspirada constituye el medio, y Dios es la meta.
«Sentidos agudizados, músculos relajados, piernas dobladas, boca cerrada, soplo entrecortado, sangre purificada, cabeza vaciada, corazón apaciguado».

Si la verdad alegra e ilumina al hombre Sabio, hiere y extravía al ignorante; por eso permanece velada en el mundo.

Quien busca el secreto de Dios encontrará la vida si permanece simple y recto, si no, la locura y la muerte le dispersarán en los abismos.

El hombre superior lo realiza todo en solitario. Los hombres inferiores lo corrompen todo en común.

El fuego y el agua separan lo que está mezclado en el mundo y concentran lo que está unido por Dios.

Si oímos directamente la enseñanza del Señor, abandonémonos a él y dejemos los libros a los siguientes, que le buscan a tientas.

Todo pertenece a Dios, incluso la muerte, que le disimula sabiamente.
«Los que ahora dicen: 'Es oscuro', exclamarán el día del juicio: 'Era cegador y no vimos nada'».

Los inteligentes lo explican todo pero entran en la fosa y no vuelven a salir de ella. Entonces, ¿de qué sirve toda su ciencia?
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