Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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04 julio 2015

(Estudio comparativo del texto copto de Nag Hammadi con El Mensaje Reencontrado)


66. Dijo Jesús: «Mostradme la piedra que los albañiles han rechazado; ésta es la piedra angular».

El que parece abandonado producirá un tesoro inestimable y el ser aparentemente desheredado se revelará bello como un dios.
La suavidad de la gracia y el poder del amor realizan todos los milagros.
VIII: 15

67. Dijo Jesús: «Quien sea conocedor de todo, pero falle en (lo tocante a) sí mismo, falla en todo».

Si deseamos la instrucción, empecemos por estudiar mil cosas y continuemos estudiando una sola cosa.
XXIII: 54

68. Dijo Jesús: «Dichosos vosotros cuando se os odie y se os persiga, mientras que ellos no encontrarán un lugar allí donde se os ha perseguido a vosotros».

Los malvados ignorantes bien podrán burlarse de él y ridiculizarlo.
Ellos permanecerán exiliados en el mundo tenebroso y se desgarrarán como bestias feroces.
XXXIII: 30, 31

69. Dijo Jesús: «Dichosos los que han sufrido persecución en su corazón: éstos son los que han reconocido al Padre de verdad». (Dijo Jesús): «Dichosos los hambrientos, pues el estómago de aquellos que hambrean se saciará».

Hay sedientos y hambrientos de Dios en todos los pueblos y en todas las naciones. Estos se eligen y se trían ellos mismos, y el Señor les abre la puerta del banquete de vida cuando se presentan santamente a él.
XXVI: 33

70. Dijo Jesús: «Cuando realicéis esto en vosotros mismos, aquello que tenéis os salvará; pero si no lo tenéis dentro, aquello que no tenéis en vosotros mismos os matará».

Seremos iluminados por lo que no habremos inventado y seremos salvados por lo que no habremos hecho. (Palabra extraña para los inteligentes y para los sabios de este mundo.)
XVIII: 52'

71. Dijo Jesús: «Voy a des[truir esta] casa y nadie podrá [re]edificarla».

Debemos pasar por la humildad de la muerte antes de alcanzar la gloria de la resurrección.
No obstante, ciertos elegidos de Dios serán transformados sin pasar por la muerte, pues comen al Señor de vida desde ahora.
XXXI: 38-38'

72. [Un hombre] le [dijo]: «Di a mis hermanos que repartan conmigo los bienes de mi padre». El replicó: «¡Hombre! ¿Quién ha hecho de mí un repartidor?» Y se dirigió a sus discípulos, diciéndoles: «¿Es que soy por ventura un repartidor?».

Todos tienen un oficio, un empleo o una pensión que les permite vivir y prosperar. Sólo el que se ha consagrado a la búsqueda y a la alabanza del Altísimo no recibe ningún salario aquí abajo. Pero ¿su recompensa no es ya visible en el cielo y no está inscrita sobre la tierra de los santos?
Quien haya soportado sin desfallecer la pobreza y el abandono por la gloria de su Señor, un día será colmado de las riquezas del Universo y estará encargado de distribuir el maná de vida a los creyentes caritativos y fieles.
XVII: 46-46'

73. Dijo Jesús: «La cosecha es en verdad abundante, pero los obreros son pocos. Rogad, pues, al Señor que envíe obreros para la recolección».

Deseamos colaborar en la rehabilitación y la reintegración en Dios de todas las criaturas extraviadas en la muerte.
Tal es nuestro deseo, pues el trabajo más noble ante Dios es el de separar con él la luz de las tinieblas y cocer su verdad, hasta el esplendor fijo y perfecto.
XVI: 48

74. El dijo: «Señor, hay muchos alrededor del aljibe, pero no hay nadie dentro del aljibe».

Muchos están llenos de buenas intenciones hacia las santas Escrituras, pero están igualmente llenos de ignorancia en lo que concierne a su significado esencial.
Si poseyéramos una simplicidad y una fe capaces de experimentar lo inverosímil, penetraríamos en el secreto de las palabras divinas y reencontraríamos la inmortalidad del jardín de Dios.
XIX: 22-22'

75. Dijo Jesús: «Muchos están ante la puerta, pero son los solitarios los que entrarán en la cámara nupcial».

Permanezcamos silenciosos y solitarios, escrutemos atentamente la naturaleza movediza, roguemos a Dios con amor y exceso, así llegaremos fácilmente a la luz que pare al Universo.
Las bodas celestes hacen brotar la claridad de las estrellas.
Las bodas terrestres manifiestan el peso y la virtud del oro luminoso.
III: 6-6'

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Fuente del texto (excepto notas comparativas): Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero, BAC

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