Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

Seguir por email

Entrada destacada

Tao Te King - 20

XX Cuando se abandona lo aprendido, desaparecen las contrariedades. ¿Qué diferencia hay entre «¡eh!» y «¡oh!» ¿Qué distinción puede hac...

18 abril 2013

Arcana arcanissima, Michael Maier (extractos) Notas comparativas
Así, los autores repiten a menudo que el fin de la obra filosófica atestigua su principio, y en sentido inverso, que empieza con uno y se termina con uno. Los sacerdotes egipcios, al querer traducir los misterios divinos, no utilizaban los pequeños signos del alfabeto, sino figuras completas de hierbas, de árboles, de animales; ya que Dios no posee el conocimiento de las cosas como un discurso múltiple que en ellas se refiera, sino como su forma simple y estable. -Su discurso del tiempo es múltiple y móvil, y dice que el tiempo es rápido y que por una suerte de revolución une el fin con el comienzo, que enseña la prudencia que produce y anula las cosas. El egipcio resume todo este discurso en una figura única y estable, al pintar una serpiente alada que introduce la cola en su boca. Y los mismo puede decirse sobre las demás figuras que describe Horapollon.
Comentario a Plotino, Marsilio Ficino

No nos rompamos la cabeza con el Libro, sino más bien el corazón, para que nuestra alma preciosa germine y fructifique ante Dios en el secreto del comienzo y del fin de todas las cosas.
El Mensaje Reencontrado XVII: 53'
Las flechas de Hércules fueron dadas a Filoctetes, como su maza a Mercurio, con esta Hércules combatió de cerca y con aquellas de lejos, contra tantos monstruos. Con esta masacró y reblandeció las cosas fijas y consistentes y con aquellas fijó e impidió la huída de las cosas fugaces y volátiles. Prepara, limpia, disuelve y coagula los cuerpos y proyéctalos sobre el cuerpo.

Hay que dar para recibir.
Y hay que sudar para ser regado por el dulce rocío del cielo.
El Mensaje Reencontrado XXXV: 14-14'
Si se examina bien el decir de los filósofos veremos que advierten a los artistas que hay que velar para no adquirir la rojez antes que la blancura, o la blancura antes que la negrura, al principio de la obra. La verdadera clave de la obra es esta negrura al comienzo de sus operaciones, y si aparece otro color rojo o blanco antes que ella, es una prueba de que no se ha conseguido, o como dice nuestro autor: En verdad quien no vea esta negrura en el inicio de sus operaciones, durante los días de la piedra, aunque vea cualquier otro color, falla por completo en el magisterio, y no podrá terminarlo con ese caos.
Las fábulas egipcias y griegas,
Dom Antoìne Joseph Pernety

Os revelamos el misterio de la caída y el de la redención para que no os enorgullezcáis de que Dios os elija ahora.
Pues viene a vosotros antes de que vosotros vayáis a él, y abandona a los orgullosos antes de que éstos renieguen de él.
En efecto, Caín vino en primer lugar y fue hecho negro por proceder principalmente de las tinieblas del mundo, mientras que Abel vino en segundo lugar y fue hecho blanco por proceder principalmente de la luz de Dios, pero las tinieblas no recibieron la luz.
Finalmente, vino Cristo y fue hecho dorado por proceder únicamente de la luz de Dios, como Adán antes de la caída.
Pero tampoco entonces las tinieblas recibieron la luz, a pesar de que la luz había recibido las tinieblas en primer lugar.
El Mensaje Reencontrado XXXVI: 58-59'
Es probable que un hombre de tal valor haya puesto estos actos atribuidos a los dioses por licencia poética y según un modo de escribir alegórico a fin de que los sabios separen el núcleo de la corteza, el bien del mal y transformen el uso que ellos hacen. Tanto es así que atribuimos a Homero, como a Orfeo y a otros, un modo de empleo cuádruple.
El primero es jeroglífico, secreto, profundo y oculto, primario, con rasgos de las obras más secretas de la naturaleza, y del que tenemos necesidad. Y este sólo los filósofos y los que son conscientes de la verdadera quymia observan su interior y lo admiran. Los otros lo descuidan y no lo perciben bajo su sombría cubierta.
El segundo es político, ético, moral, histórico, económico, secundario: instruye a los reyes, los jefes, los magistrados y a todos y cada uno en las costumbres y la vida común. En este muchos han percibido y sospechado, únicamente en este, que poseía alguna cosa divina.
El tercero lo dejamos a los poetas que abrazan únicamente sus fábulas, sus ficciones y sus tradiciones sobre los dioses, los héroes, etc.
El cuarto lo asignamos a los hombres de letras que observan la vestidura, el oropel y los encadenamientos del decir, y que lo interpretan para los otros.
En hebreo Paraíso se dice PaRDeS, literalmente: vergel de naranjos.
La palabra PaRDeS se emplea como una abreviación de las cuatro interpretaciones de la Torah, es decir la Ley de Moisés. Cada consonante de esta palabra indica una de sus interpretaciones:
P de Peshat: el sentido literal
R de Remetz: el sentido alegórico
D de Derasha: la interpretación talmúdica (las reglas de conducta)
S de Sod : el sentido secreto
Por lo tanto, el Paraíso es para los Cabalistas la unión de los cuatro sentidos en el último, el sentido secreto.
La letra y el espíritu, Carlos del Tilo

Los más sabios y los más inteligentes toman las Escrituras reveladas por tratados de historia y de moral.
Los más santos y los más inspirados toman estas mismas Escrituras reveladas por tratados de ascesis y de mística.
¿Dónde están los Sabios iluminados de Dios que también saben reconocer en ellas la ciencia oculta del Único Esplendor que salva de la muerte?
El Mensaje Reencontrado XXXVI: 20-20"
De donde Homero (falsamente considerado como mendigo, mientras que era un hombre muy civilizado y más que experto en las grandes realizaciones, lo que no cuadra con un mendicante, más bien con un genio muy superior y repleto de los dones de la fortuna) tenía la reputación de alimentar de tal manera a los letrados por toda Grecia que incluso Alcibíades dio un día una bofetada a alguien por haber murmurado de Homero y le dijo con sarcasmo: “¿Es que tú llamarás mendicante o vano a aquel que alimenta y enriquece a sus traductores?” Dijo Jesús: «El que la carne haya llegado a ser gracias al espíritu es un prodigio; pero el que el espíritu (haya llegado a ser) gracias al cuerpo, es prodigio [de prodigios]. Y yo me maravillo cómo esta gran riqueza ha venido a alojarse en esta pobreza». 
El Evangelio según Tomás, vers. 29

La mendicidad es una degradación para quien busca el mundo, pero es el estado más noble para quien busca a Dios.
El Mensaje Reencontrado XXXV: 39
Así pues, por todas estas razones y todos los argumentos expuestos aquí y explicados hasta ahora, se percibe suficientemente que la expedición troyana contiene muy poco o nada de realidad histórica, sino un maximum de verdad alegórica, y que se ha producido más en vistas al intelecto secreto que para el sentido vulgar.
¡Oh vosotros, los que tenéis el intelecto sano, ved la doctrina que se oculta bajo el velo de los versos extraños!
La Divina Comedia, Infierno IX: 61-63,
Dante Alighieri

Los profetas nos han hablado de la substancia y de la esencia de Dios, ¡pero nosotros escudriñamos sus textos para descubrir en ellos la historia, la moral, la poesía o la adivinación!
¡Oh, estúpida ceguera de los inteligentes y de los sabios!
¡Oh, mediocridad satisfecha de los creyentes!
El Mensaje Reencontrado XIX: 1
En efecto, se dice que quien no ha cometido error aún no ha comenzado.
Y Bacaser dice en la Turba:
Lo que es recto no se discierne más que por el error, y nada engendra más dolor al corazón que el error en este arte y en esta obra.
Labor te será enseñanza a condición de que sigas el camino recto, considerando primero lo que buscas, para qué fin, y por qué medio.
Los cinco libros, Nicolas Valois

Quien se desanima a la primera o la milésima tentativa no es digno de poseer el don de Dios.
El Mensaje Reencontrado II: 85
Pág. 14/15 Inicio