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El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
07 octubre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

Utnapishtim en el Arca junto a Gilgamesh
"Entonces veló (a su) amigo como una desposada [...], arrebatado cerca de él como un león, como una leona privada de [sus] cachorros. Va y viene ante [el lecho], arrancándose (el pelo) y esparciéndo[lo...], (Jer 16:6; 48:37) ¡Desgarrando y diseminando (su) atuendo [como si estuviera] im[puro]! Al primer arrebol [del alba], Gil[gamesh...]. Entonces Gilgamesh envió un pregón al país: «Oh forjador [...], batidor de cobre, aurífice, lapidario: ¡Haced a mi amigo [...]!» [Entonces] formó una estatua para su amigo, el amigo cuya estatura [...]: «[...], de lapislázuli es tu pecho, de oro tu cuerpo, [...]»."

Hemos de perder el apego por las formas creadas, pero con el propósito de poseer la creación en su substancia primera y en su esencia oculta. Y cuanto más aumente el reposo, más deberá aumentar la atención, a fin de sobrevivir a la disolución del agua y a la coagulación del fuego.
«No se escoge nada cuando se está muerto».
I: 22'

"«Un lecho [de honor te hice ocupar], te coloqué [en el asiento de la holgura, en el asiento de la izquierda], para que los príncipes de la tierra [besaran tus pies]. Haré que las gentes [de Uruk] lloren por ti (y) [se lamenten], que el pueblo alegre [gima por ti]. Y, cuando te hayas ido, [cubriré mi cuerpo de pelo intonso] y, vistiendo una piel [de león, erraré por la estepa].» Al primer arrebol del alba, [Gilgamesh] aflojó su banda [...].

La virtud del león domado prevalece sobre la dulzura natural del cordero y, ambos reunidos, engendran la perfección del Señor último.
XIII: 18'

"Al primer resplandor del alba, Gilgamesh formó [...], sacó una ancha mesa de madera elammaqu, llenó de miel una jarra de cornerina, llenó de requesón una jarra de lapislázuli, [...] decoró y expuso al sol."

Recordemos que el culto de los santos antepasados completa el culto de Dios, que es el Viviente de eternidad.
«Adoremos el sol de vida y no despreciemos las cenizas de los antepasados».
XIV: 9'

"Con sus pieles [se viste], come carne [...], Oh Gilgamesh, lo que no ha ocurrido mientras mi viento empuja las aguas.» Samas estaba perturbado, como le correspondía; dice a Gilgamesh: «Gilgamesh, ¿a dónde vagas tú? La vida que persigues no hallarás.» Gilgamesh le dice, al valiente Samas: «Después de andar (y) errar por la estepa, ¿descansará mi cabeza en el corazón de la tierra para dormir a través de todos los años? ¡Deja que mis ojos contemplen el sol, a fin de que me sacie de luz! La oscuridad se retira cuando hay luz suficiente. ¡Ojalá el que esté en verdad muerto vea aún el resplandor del sol!»"

¿Dónde está el inteligente inspirado de Dios que recogerá a la virgen errante?

Este es bendecido por Dios, ya que verá el nacimiento del rey del cielo y su herencia ya nunca más le será quitada.
XXXIII: 29-29'

"«Gilgamesh, ¿a dónde vagas tú? La vida que persigues no hallarás. Cuando los dioses crearon la humanidad, la muerte para la humanidad apartaron, reteniendo la vida en las propias manos. Tú, Gilgamesh, llena tu vientre, goza de día y de noche. (Ecl 5:18) Cada día celebra una fiesta regocijada, ¡Día y noche danza tú y juega! (Ecl 8:15) Procura que tus vestidos sean flamantes, (Ecl 9:8-9) tu cabeza lava; báñate en agua. Atiende al pequeño que toma tu mano. ¡Que tu esposa se deleite en tu seno! ¡Pues ésa es la tarea de la [humanidad]!»"

Son necesarios muchos estudios, mucho tiempo, muchos dolores, mucho amor y mucho saber para volver a ser simple y natural, pero entonces es una simplicidad que se conoce y se guarda.

Fuera encontraremos mil cosas para distraernos, pero no descubriremos siquiera una capaz de contentarnos verdaderamente como la paz de adentro.
VII: 9-9'

"«¿Construimos una casa para siempre? ¿Sellamos (contratos) para siempre? ¿Los hermanos dividen porciones para siempre? (Ecl 9,6) ¿Persiste para siempre el odio [en la tierra]? ¿Acaso el río siempre crece (y) causa inundaciones? La libélula [abandona] (su) vaina para que su cara (no) pueda mirar (sino) la cara del sol. Desde los días de antaño no hubo [permanencia]; (Ecl 1,11; 1,4; 2,16) ¡Los que descansan y los muertos, qué iguales [son]! ¿No componen la misma imagen de la muerte el plebeyo y el noble, cuando se hallan próximos a [su destino]? Los Anunnaki, los grandes dioses, se congregan; Mammetum, hacedor del destino, con ellos decreta el hado: Muerte y vida determinan. (Dt 30,19) (Pero) de la muerte los días no se revelan»."

Amigos míos, ¿no veis el número y la enormidad de vuestras enfermedades en el mundo, y no veis la labor agotadora de vuestros trabajos siempre por recomenzar?

¿No estáis fatigados de construir en el barro sin fundamento seguro, y no estáis cansados de pudriros en la agonía de la muerte desde hace tanto tiempo?
XXXIX: 46-46'

"Gilgamesh le dijo, a Utnapishtim el Lejano: «Cuando te miro, Utnapishtim, tus rasgos no son extraños; incluso como yo eres. Tú no eres extraño; antes bien, como yo eres. ¡Mi corazón te había imaginado como resuelto a batallar, [pero] descansas indolente sobre tu dorso! [Dime], ¿cómo te sumaste a la Asamblea de los dioses, en tu búsqueda de la vida?»"

Quien busca a Dios no tiene sino a sí mismo para desnudar y para conocer.
X: 5
 
"Utnapishtim dijo a él, a Gilgamesh: «Te revelaré, Gilgamesh, una materia oculta y un secreto de los dioses te diré: Suruppak, ciudad que tú conoces [(y) que en las riberas del Éufrates] está situada, esa ciudad era antigua (como lo eran) los dioses de su interior, cuando sus corazones impulsaron a los grandes dioses a suscitar el diluvio. Estaban Anu, su padre, el valiente Enlil, su consejero, Ninurta, su asistente, Ennuge, su irrigador. Ninigiku-Ea también estaba presente con ellos. Sus palabras repite a la choza de cañas: ¡Choza de cañas, choza de cañas! ¡Pared, pared! ¡Choza de cañas, escucha! ¡Pared, vibra! "Hombre de Suruppak, hijo de Ubar-Tutu, ¡demuele (esta) casa, construye una nave! (Gn 6:14) Renuncia a las posesiones, busca la vida. ¡Desiste de bienes (mundanales) y mantén el alma viva! A bordo de la nave lleva la simiente de todas las cosas vivas. (Gn 6:19-20) El barco que construirás, sus dimensiones habrá que medir. Igual será su amplitud y su longitud. (Gn 6:15) Como el Apsu lo techarás"."

Todos se pelean por palabras, por ideas, por preeminencias o por bienes que son como las sombras de la cosa, en lugar de buscar la cosa que es la única realidad substancial del Ser que reposa en su seno y que la anima.
XXX: 41 


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