Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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19 noviembre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

"Mientras allí se sienta sobre sus nalgas, el sueño le aventa como el torbellino. Utnapishtim dice a ella, a su esposa: «¡Contempla a este héroe que busca la vida! El sueño le envuelve como una niebla.» Su esposa dice a él, a Utnapishtim el Lejano: «Tócale para que el hombre despierte, para que regrese salvo por el camino que le trajo, para que por la puerta que salió pueda regresar a su país.» Utnapishtim dice a ella, a su esposa: «Puesto que engañar es humano, él procurará engañarte. (Gn 8,21) Anda, prepara obleas para él, pon(las) junto a su cabeza, y señala en la pared los días que duerme.» Elaboró para él obleas, púso(las) junto a su cabeza, y señaló en la pared los días que dormía. La primera oblea se ha secado, la segunda se estropeó, la tercera está húmeda, la superficie de la cuarta blanquea, la quinta se cubre de moho, la sexta (aún) conserva su color reciente; la séptima, en cuanto le tocó, despertóse el hombre. Gilgamesh dijo a él, a Utnapisthim el Lejano: «¡Apenas el sueño me ha invadido, cuando me tocas y me despiertas!» Utnapishtim [dice a él], a Gilgamesh: «[Vamos], Gilgamesh, cuenta tus obleas, [que los días que dormiste] sean conocidos de ti: Tu [primera] oblea se ha secado, [la segunda se] estropeó, la tercera está húmeda, la superficie de la cuarta blanquea, [la quinta] se cubre de moho, la sexta (aún) conserva su color reciente; [la séptima], en este instante te despertaste.»"

Lo que se considera una locura, lo que se asemeja a un sueño, lo que parece increíble: he aquí lo que el Sabio estudia con amor.

La vida en la sombra de la muerte.
La piedra cúbica y la piedra triangular ocultas en la esfera del caos.
I: 64-64'

"Gilgamesh dijo a él, a Utnapishtim el Lejano: «[¿Qué] haré, Utnapishtim; adónde iré, [ahora] que el Despojador hace presa en mis [miembros]? En mi alcoba acecha la muerte, ¡y doquiera que pon[go mi pie] está la muerte!» Utnapishtim [dice a él], a Urshanabi, el barquero: «Urshanabi, ¡así el desembarcadero [no tenga contento en ti], así el lugar de travesía a ti renuncie! ¡A aquel que vaga en su playa, niégale su playa! Al hombre que trajiste (aquí), cuyo cuerpo está cubierto de suciedad, la gracia de cuyos miembros pieles desfiguraron, lleva, Urshanabi, y condúcele al lugar del baño. Que se libre de su suciedad con agua limpia como la nieve, que se despoje de sus pieles y el mar (las) arrastre, que la belleza de su cuerpo se pueda ver. Haz que renueve la banda de su cabeza, deja que se ponga un manto para vestir su desnudez, que llegue a su ciudad, que concluya su viaje. ¡Así (su) manto no tenga color de moho, siendo totalmente nuevo!»"

Mi señor me preguntó una vez: «¿Qué me traerás el día del juicio?», y yo contesté: «Tú, en tu secreto en mí».
Entonces dijo: «Está bien. Ve pues, germina, madura y fructifica para mi cosecha», y lloré amargamente de estar aún recubierto por el barro de la tierra extranjera.
XX: 9'

"Urshanabi le llevó y condujo al lugar del baño. Se lavó la suciedad con agua limpia como la nieve. Se despojó de sus pieles, el mar (las) arrastró, Para que la belleza de su cuerpo se viese. Renovó [la banda] que ceñía su cabeza, se puso un manto para vestir su desnudez, para que lle[gase a su ciudad], para que concluyese su viaje. [El manto no tenía color de moho], siendo [totalmente] nuevo."

Éramos como bestias ciegas y rabiosas encerradas en una jaula estrecha y sórdida, y henos aquí libres y en reposo, bañándonos en la luz del Único Padre y Madre.
«¡Oh, maravilla del Perfecto! ¡Oh, bendición del Generoso! ¡Oh, amor del Gratuito!»
XIV: 48'

"Utnapishtim [dice] a él, [a] Gilgamesh: «Gilgamesh, viniste aquí, penando y esforzándote, ¿qué te entregaré para que regreses a tu tierra? Revelaré, oh Gilgamesh, una cosa oculta, y [un secreto de los dioses] te diré: Esta planta, como el cambrón es [su...]. Sus espinas pin[charán tus manos] como la rosa. Si tus manos obtienen la planta, [tú hallarás nueva vida].» En cuanto Gilgamesh oyó esto, abrió la ca[ñería], ató piedras pesadas [a sus pies]. Le bajaron a lo profundo [y vio la planta]. Cogió la planta, aunque pi[nchó sus manos]. Cortó las piedras pesadas [de sus pies]. El [m]ar le lanzó a la orilla. «Urshanabi, esta planta es una planta aparte, por la que un hombre puede reconquistar el aliento de su vida. La llevaré a la amurallada Uruk, haré [...] comer la planta... Su nombre será "El Hombre se hace Joven en la Senectud". Yo mismo (la) comeré y así volveré al estado de mi juventud.»"

¡Oh, divina facilidad de toda creación!, obras y no te fatigas. Reposas y no te aburres. Te ríes de la muerte, porque tu risa es la vida imperecedera de la eterna Juventud.
¡Oh, Señor Padre!, dame tu pureza, dame tu inocencia, dame tu libertad, dame tu gracia, dame tu amor, dame tu potencia, dame tu luz, dame tu generosidad, dame tu belleza, dame tu vida, dame tu eternidad, si place a tu santo perdón.
XXVIII: 16

"Después de veinte leguas comieron un bocado, después de treinta leguas (más) se prepararon para la noche. Gilgamesh vio un pozo cuya agua era fresca. Bajó a bañarse en el agua. Una serpiente olfateó la fragancia de la planta; salió [del agua] y arrebató la planta. Al retirarse mudó de piel."

No basta con alcanzar la luz durante algunos instantes, es necesario poder mantenerse en ella toda la eternidad.
III: 23'

"A esto Gilgamesh se sienta y llora, las lágrimas se deslizan por su cara. [Cogió la mano] de Urshanabi, el barquero: «¿[Para] quién, Urshanabi, mis manos trabajaron? ¿Por quién se gasta la sangre de mi corazón? No obtuve una merced para mí. ¡Para el león de tierra logré una merced! ¡Y la marea la llevará a veinte leguas de distancia! Cuando abrí la cañería y [...] el año, hallé lo que se había puesto como señal para mí: ¡Me retiraré, y dejaré la barca en la orilla!»"

Cuando alcancemos a Dios no omitamos entregárselo todo; si no, le perderíamos enseguida.
XI: 70

"Después de veinte leguas comieron un bocado, después de treinta leguas (más) se prepararon para la noche. Cuando llegaron a la amurallada Uruk, Gilgamesh dijo a él, a Urshanabi, el barquero: «Anda, Urshanabi, ve a las almenas de Uruk. Inspecciona la terraza, examina sus ladrillos, ¡Si su obra no es de ladrillo quemado, y si los Siete Sabios no echaron sus cimientos! Un "sar" es ciudad, un "sar" huertos, un "sar" tierra marginal; (además) el recinto del Templo de Istar. Tres "sar" y el recinto incluida Uruk.»"

En el momento en que nos creemos fuertes es cuando descubrimos nuestra debilidad; cuando pensamos haber llegado es cuando nos damos cuenta de que nunca hemos partido.

Quien no desciende voluntariamente a la gran agua, un día u otro será precipitado en ella y se ahogará miserablemente.
VI: 46-46'


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Fuente del texto (excepto notas comparativas): Wikisource


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