Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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06 febrero 2016

[...] el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar...
Extracto de la Plegaria de la Serenidad
San Francisco de Asís

Comparativa con El Mensaje Reencontrado:

I

1'. Sea cual fuere lo que haya­mos de­ci­dido hacer, perseveremos hasta que el absurdo o la luz de Dios nos libere y nos haga li­bres en el acto y en el re­poso.
La verdad que separa y que une. Unos. Dos. Uno y nada más.   

II

1. Los hombres nuevos provocan siempre escándalo.

III

75. La mediocridad asegura contra los dolores y las alegrías excesivos.

IV

18'. El ancestro de los días nos sonríe a través de la muerte, pero permanece sin nombre y sin rostro en la eternidad.

V

26’. El santo que ruega a Dios en su corazón es más eficaz que todos los ejércitos del mundo reunidos.

VI

48’. La verdadera rebeldía contra este mundo sólo se hace conocer a Dios, quien la vuelve muda y paciente en extre­mo.

VII

28. El deseo ferviente dirigido por una voluntad paciente se convierte en una fuerza que puede separar y unir, matar en el mundo y vivificar en Dios.

VIII

37’. «La verdad de Dios nunca coincide con las pasiones del mundo».
Se precisa una audacia inaudita para escuchar la voz interior que nos contraría siempre, pero hace falta el valor de un idiota para obedecer ciegamente sus santas exhortaciones.

IX

10. Todo conocimiento no experimentado es nulo porque no tiene efecto.
10'. Los Hijos de Dios liberan de la miseria, de la enfermedad, de la vejez, de la duda y de la muerte. Es la señal que no engaña.

X

30’.  Quien es instruido se mantiene en la soledad, en el despojamiento y en la paz del ser perfecto.

XI

59. Quien lo ha dejado todo venir y lo ha dejado todo partir puede vol­ver­se útil­men­te hacia Dios, pues ya está en él.

XII

75. Olvidarse de uno mismo no es ex­cluirse del mundo y de la humanidad, es fundirse en ellos hasta poder amarlo todo y no juzgar nada.

XIII

16. Enséñanos las plegarias vigorosas como el celo del amor.
- Danos los impulsos que llevarán nuestras almas más allá del abismo.
- Cántanos el NOMBRE que fuerza las puertas de la muerte.
- Nútrenos con la esencia que arrastra el oro vivo.
- Ofrécenos el sol redentor de nuestras vidas extraviadas.

XIV

50. El más adelantado de entre los transeúntes de este mundo es el que soporta sin murmurar las vicisitudes de la vida encarnada y ya nunca se plantea esta pregunta: ¿cómo? y ¿por qué?, pues la fe que reposa en la Providencia de Dios no interroga.

XV

10. Ejercitémonos en soltar las pequeñas cosas, a fin de que cuando las grandes nos dejen permanezcamos serenos, pues seremos ricos en Dios.

XVI

67. Exigiendo mucho de uno mismo y muy poco de los demás, se logran todas las victorias deseadas.
67'. Examinándose naturalmente hasta el corazón y reposando en el mundo, se llega rápido hasta Dios.

XVII

20'. Nombraremos nuestra esperanza con fe contra toda apariencia contraria y contra toda razón que se oponga, eliminando así la duda y el miedo que matan el alma.

XVIII

2'. Es duro creer sin haber visto y, sin embargo, ¿quién puede ver sin haber creído locamente lo increíble?

XIX

43. Todo lo que pidamos con fe y perseverancia se realizará algún día ante nuestros ojos, aquí abajo.

XX

18. ¿Cómo creer en Dios en este mundo absurdo cuando no se ha visto lucir la luz del Perfecto?

XXI

20'. Si no vamos audazmente hacia el Señor con los ojos cerrados, el Señor no vendrá a nosotros y no quitará la venda que nos ciega y que impide nuestra aproximación a la luz asombrosa del Único.

XXII

4'. Estudia el Libro y mendiga tu pan si es el camino más corto para ti, ya que sólo cuenta el precioso hallazgo del Señor y sólo la ciencia del Único da el peso de la vida que no perece.

XXIII

29. ¡Oh, mi Señor!, regocíjate en mí y así todo estará bien, pues tu alegría sumerge toda ansiedad e incluso hace reír de la muerte.

XXIV

3. Buscando el mundo agonizante, nos convertimos en imanes de muerte y moriremos.
3'. Buscando al Único viviente, nos convertiremos en imanes de vida y viviremos.

XXV

2'. Sólo la encarnación palpable del Señor de vida puede liberarnos de todo mal y de toda muerte.

XXVI

14'. Vencer o morir, tal es la alternativa que Dios nos propone. El cielo saluda con sus cantos a los renunciados-liberados, pero adora a los vencedores-encarnados.

XXVII

54. Frecuentemos el mundo y cosecharemos el salario del mundo, que es la muerte.
54'. Frecuentemos a Dios y recibiremos el salario de Dios, que es la vida salva.

XXVIII

20. Es verdaderamente fuerte quien no teme parecer débil, poniéndose de acuerdo con su adversario antes del tiempo del juicio.

XXIX

8'. ¿No tenemos que someternos cada vez más a la voluntad de Dios y a la reprobación del mundo?

XXX

42. No basta con que creamos obrar bien, es absolutamente necesario que obremos bien para ser salvados.

XXXI

7. No es bueno triunfar, ni brillar, ni siquiera tener razón frente a nadie en este mundo tenebroso, envenenado por la envidia y el odio.

XXXII

5. El deseo ardiente de la salvación de Dios imanta al Señor del cielo hasta dentro de nuestros corazones.

XXXIII

Hipógrafo 2º: ¡Oh, hombres nacidos de la tierra!, ¿por qué os habéis entregado a la muerte, cuando tenéis el poder de participar en la inmortalidad? HERMES TRISMEGISTO

XXXIV

18'. El amor y la caridad sólo pueden ser entendidos y practicados por los que primero han entendido y practicado la tolerancia hacia ellos mismos y hacia los demás.

XXXV

20. En el infierno no se reza, sino que se aúlla con los malditos. Permite que comprendamos la lección, Señor, antes de que seamos precipitados ahí brutalmente.

XXXVI

21. Si no escuchamos la voz que nos vuelve a llamar a la vida, seremos despertados a puntapiés y degollados en el matadero de la muerte, a pesar de nuestros aullidos de bestias brutas. Desgraciadamente, el infierno no es un cuento de niños.

XXXVII

7. ¡Oh, amigos!, el Señor está oculto en vosotros, y espera de la fe de vuestra inteligencia y de la buena voluntad de vuestro amor que le dejéis llegar a ser el compañero todopoderoso que libera de las manos de la muerte. ¿No os dejaréis ayudar a nacer en la vida, por las manos muy expertas del Único?

XXXVIII

54'. La mayor inteligencia en Dios es como la mayor sabiduría en Dios y como la mayor locura en el mundo.

XXXIX

15. En todo lo que sembramos y en todo lo que crece y se multiplica, pensemos en la parte de los servidores y de los pobres de Dios, y nuestros bienes crecerán y se multiplicarán proporcionalmente a esta parte concedida a los hijos del Altísimo.

XL

7'. Iremos a los humildes, a los pobres, a los desheredados, a los abandonados, a los ignorantes, a los sencillos, a los pequeños, a los vagabundos, a los oprimidos, a los inválidos, a fin de que sean enriquecidos, liberados, honrados, instruidos, curados y resucitados en el Señor que viene.

Nuestro más sincero agradecimiento a Anna Mª F. por su colaboración.

Parte 1/3
Parte 3/3