Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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XX Cuando se abandona lo aprendido, desaparecen las contrariedades. ¿Qué diferencia hay entre «¡eh!» y «¡oh!» ¿Qué distinción puede hac...

18 marzo 2016

[...] Sabiduría  para  reconocer la  diferencia.
Extracto de la Plegaria de la Serenidad
San Francisco de Asís

Comparativa con El Mensaje Reencontrado:

I

45. La verdadera sabiduría consiste en separar lo que es bueno de lo que es malo y en unir lo que es bueno con lo que es mejor.

II

67. La reflexión debe necesariamente preceder a toda experimentación para llegar al verdadero conocimiento.
67'. El final de la duda:
La experiencia de Dios por el conocimiento de la naturaleza y del hombre.

III

10. Acostumbrarse a la muerte del espíritu nos oculta los milagros de Dios y de la naturaleza.

IV

54'. Es mejor no ser instruido por Dios que obstinarse en no oírle.
«Reposa y serás animado, vacíate y serás llenado».

V

40. Quien descubre la verdad de Dios sonríe incluso a la desgracia y a la muerte.
40'. Cuando poseamos la verdad unida, ninguna contradicción ni consentimiento harán vacilar nuestro juicio.

VI

12'. Lo que desciende a lo más bajo es lo mismo que sube a lo más alto, para reunir el Universo esparcido.

VII

38'. La sabiduría es preferir la cualidad oculta de cada cosa a la vestidura tenebrosa del mundo.

VIII

46. Todo lo que no es intensamente sentido, ardientemente deseado y animado por la fe es nulo y sin efecto.

IX

2'. He buscado la verdad hasta en la corrupción del mundo y he separado la vida de la muerte.

X

7. Toda ciencia, toda religión y toda jurisdicción que se aparta de las leyes naturales y divinas es falsa y conduce a la muerte.

XI

63'. Quien se ha librado de la voluntad de obrar bien y del miedo de obrar mal está cerca de la libertad de Dios.

XII

10. La acomodación al mundo es como el olvido de Dios.

XIII

14'. Interroguemos al Señor en cualquier circunstancia y conoceremos la verdad acerca de todo.

XIV

22. Examinemos el bien y el mal que ocurren a los demás y a nosotros mismos, y alabemos al Señor por la forma magistral con que enseña a los ciegos y a los clarividentes.

XV

8'. La buena voluntad en Dios es lo que nos salva de la muerte y la buena voluntad en nosotros mismos es lo que nos precipita en ella. En efecto, si bien ambas son ciegas, la primera, sin embargo, es guiada y se vuelve receptiva y organizadora, mientras que la segunda es errante y se vuelve anárquica y destructora.

XVI

3. Haznos humildes, pacientes, amantes, inocentes y puros a fin de que seamos plenamente fecundados por tu amor y conducidos hasta tu gloria imperecedera, Señor magnánimo y perfecto.

XVII

17'. Si no somos lo bastante fuertes como para convertir a la mala compañía, huyamos de ella antes de que nos haya pervertido y echado a perder por completo.

XVIII

8'. La inteligencia nos ha sido dada para que la cabalguemos y sirva para nuestra liberación y no para que nos aplaste y nos encadene en este mundo mezclado.

XIX

1'. No adaptemos las Escrituras santas a nuestros pequeños pensamientos, ya que al final todo irá mal para nosotros.
Dobleguemos, más bien, nuestros deseos a la palabra de Dios para gozar de la protección y de la ayuda del Todopoderoso.
«Si nos aferramos ciegamente a nuestras opiniones, ¿cómo podrá Dios instruirnos en la vida?»

XX

22. Prescindiremos fácilmente del mundo exterior el día en que ya no podamos prescindir del Señor interior.

XXI

11. Nunca discutamos vanamente para tener razón; más bien, interroguemos con humildad y luego experimentemos la verdad de la respuesta en nuestro espíritu y en nuestro corazón.

XXII

14. Contrariamente a lo que piensa mucha gente, los verdaderos realistas son los creyentes que buscan la vida substancial y esencial que no perece, mientras que los delirantes abstractos son los que se apegan a la materia perecedera.
Tal vez, esto haga reflexionar a algún inteligente que ama a Dios y que lo busca en su corazón.

XXIII

58. Cuanto más nos agitemos, más nos hundiremos en el mundo.
Cuanto más reposemos, mejor flotaremos en el cielo.

XXIV

41'. «Resignaos y morid», es la palabra del enemigo.
«Buscadme y vivid», es la palabra del amigo.

XXV

49. La caída del hombre tiene una finalidad divinamente elevada, que es la adquisición de un cuerpo bajo y su glorificación en Dios.
49'. Los que predican el rechazo del cuerpo también pierden el espíritu y tienen que volver a soportar la encarnación en unas tinieblas todavía más opacas.

XXVI

47. La fe, la simplicidad y la sobriedad nos mantendrán en vida con más seguridad que la ciencia, que el progreso y que la abundancia del mundo profano que va a la muerte sin saberlo. «¿Recibiremos el don de Dios con inteligencia?»

XXVII

4. Apegarse a la casa, a la oficina, al taller, al cuartel o al monasterio es lo mismo.

XXVIII

8. No nos dejemos distraer de nuestra búsqueda por las imágenes del mundo y aún menos por las imágenes de las imágenes del mundo, que son como una vanidad de la vanidad. Contemplemos, más bien, la imagen del Señor en nuestros corazones purificados, hasta que lo encarnemos triunfalmente en la vida que no perece.

XXIX

22. La duda y la impiedad nos son transmitidas por simple contacto como las enfermedades contagiosas, y morimos como apestados en el horror y en el hedor. ¿La fe de algunos no nos salvará del mismo modo?

XXX

26. Con Dios, henos aquí por encima de todo. Sin Dios, henos aquí por debajo de todo.
26'. La cosa es fácil de verificar en nosotros y alrededor nuestro.

XXXI

5. ¿Sabemos bajo qué figura el Señor se nos presentará? Y ¿estamos seguros de reconocerle a tiempo?
5'. Todas las formas le pertenecen por excelencia, porque él las manifiesta y las disuelve sin esfuerzo en su creación continua.

XXXII

41. Buscar el mundo y servir al Señor es imposible.

XXXIII

2. ¿Quién llegará al último grado de la santa pirámide de la jerarquía divina?
2'. ¿Quién será identificado con la piedra celeste que la corona y la termina?

XXXIV

11. Examinemos cuidadosamente lo que dicen los profetas de Dios, y desconfiemos de lo que los intérpretes les hacen decir.

XXXV

1'. ¿Quién osaría intervenir en los asuntos profanos de los hombres, cuando ni siquiera el Señor Dios pone la mano en ellos? ¿Acaso cada uno no debe creer, rezar, buscar y encontrar para sí mismo?

XXXVI

2. Quien busque el misterio de unión y de vida sin la bendición y sin el amor de Dios, no encontrará más que la dispersión y la muerte. Ciertamente, estas palabras son verídicas.

XXXVII

19. Todo lo que hacemos para el mundo no nos da ningún derecho sobre el mundo, pero aumenta nuestros deberes y nuestras cargas para con él.
19'. Todo lo que hacemos para Dios nos somete toda su creación y nos vuelve libres en ella.

XXXVIII

3'. Los verdaderos hijos de la palabra de Dios permanecen libres, despiertos, amantes, sobrios, creyentes y buscan el todo en todas las cosas, incluso en nada.

XXXIX

31. La ciencia profana ha conquistado incluso el corazón de los religiosos, que se alían con ella sin darse cuenta de que les devora sin perdón.
31'. Porque han despreciado la ciencia de Dios que se ha retirado de ellos, y ahora son ridiculizados por la ciencia del demonio a la que adoran públicamente.

XL

9. Practicaremos ciega y estúpidamente los consejos del maestro que nos dice que recemos por nuestros enemigos y bendigamos a nuestros perseguidores, que amemos, socorramos y soportemos a los demás y a nosotros mismos, que no juzguemos y no condenemos, que pidamos nuestra vida a Dios todos los días y que le demos gracias y le alabemos por este don inestimable, perdonando a todos y haciendo el bien en secreto, sin preocuparnos demasiado de los asuntos del mundo.

Nuestro más sincero agradecimiento a Anna Mª F. por su colaboración.

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