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El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
02 noviembre 2012
(versículos de El mensaje reencontrado)

Rezaremos así para la comida: «Gracias Señor, que te entregas para nuestro alimento bajo el velo tenebroso de las criaturas terrestres. Haz que la digestión se realice en nosotros perfectamente, a fin de que recibamos tu vida preciosa y que rechacemos el veneno de la muerte».
Rezaremos así para la comunión: «Gracias Señor, que te das a nosotros para nuestra salvación, bajo el velo luminoso de la criatura celeste. Haz que tu vida gloriosa resplandezca en nosotros para siempre, después de haber aniquilado la abominación del pecado de muerte que nos mantiene en la agonía del exilio».

Los verdaderos hijos de la palabra de Dios no están alistados, ni dormidos, ni etiquetados, ni castrados, ni tranquilizados, ni habituados, ni son esclavos, ni están muertos en el mundo.
Los verdaderos hijos de la palabra de Dios permanecen libres, despiertos, amantes, sobrios, creyentes y buscan el todo en todas las cosas, incluso en nada.

Muchos pasan por impíos porque no frecuentan las iglesias, pero están religados a Dios porque cumplen los preceptos de la caridad divina.
Muchos pasan por piadosos porque observan las ceremonias exteriores, pero están excluidos de Dios porque dejan de cumplir los verdaderos preceptos divinos.

Desgraciadamente, los que se han encargado de guiar a los creyentes no penetran sus propias Escrituras y ya no oyen a su propio Señor, pues se han vuelto como funcionarios ciegos y sordos, encerrados en reglamentos muertos y abandonados por el Espíritu Santo que odian por encima de todo.
¿Qué responderán el día del juicio cuando se les vuelva a pedir el talento que han enterrado? Su excesiva prudencia se ha vuelto como la peor ignorancia, como la peor cobardía y como la peor muerte. También éstos se han apoderado de las llaves de la ciencia de Dios y, al no haberla penetrado, ahora impiden a los demás entrar en ella.

Actualmente, experimentamos la cruel verdad de la palabra señorial y vemos a los que se han encargado de transmitir la palabra de Dios enterrarla y sentarse encima, por si acaso un curioso quisiera examinarla de demasiado cerca.
Todos los ricos en dinero, en honores, en diplomas, en grados, en ciencias, en castas, en rangos, en cargos y en empleos están imposibilitados por la pretensión y el orgullo para recibir y penetrar la palabra revelada de Dios.
Estos corrompen sutilmente la palabra de Dios por sus pequeños juicios, otros la desprecian abiertamente en el mundo y todos la tuercen más o menos hábilmente según sus intereses del momento.

Los ídolos de este mundo parecen colmar a quienes los sirven y a quienes los inciensan, pero, en realidad, devoran su substancia más íntima, que es su alma, y ofrecen la muerte a sus adoradores como recompensa última.

Los que se han establecido en la letra ciega y sorda de las Escrituras reveladas ya no pueden recibir nada de la profundidad y de la altura, pues su orgullo les impide aceptar nada del Espíritu Santo que enseña a los corazones humildes y abiertos.