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Versículos de El Mensaje Reencontrado A Dios no le interesa mucho nuestra situación en este mundo. Considera, más bien, el estado de...

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El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
28 noviembre 2011
Se dice que Aquiles era hijo de Peleo y de Tetis. Aunque hayamos explicado ya lo que la fábula nos da a entender por ello, es mi propósito retocar alguna cosa para hacer la prueba más completa. Peleo viene de πελίς, negro, moreno, lívido, o de πηλός, barro, cenagal. Tetis es tomada por el agua. Isacio dice que Peleo, aconsejado por su padre, tuvo relación con Tetis, cuando entre todas las formas que tomaba para evitar las persecuciones de Peleo, tomó la forma de un pez conocido con el nombre de seco. Así he aquí a Aquiles hijo del barro negro y del agua.
Bajo la bestia, el Dios secreto, y en el barro, la perla oculta.
El Mensaje Reencontrado II: 73'
Se sabe que este pez llamado seco suelta un licor negro que tinta el agua en la que se encuentra y la transforma, por así decirlo, en tinta. Todo esto conviene bien a la circunstancia de la concepción del hijo filosófico, que hemos dicho que sucede, según los filósofos, cuando la materia puesta en el vaso llega a un estado parecido al de un barro negro, o al de la pez negra fundida. Por la misma razón la fábula dice que las bodas de Peleo y de Tetis se hicieron sobre el monte Pelión en Tesalia.
La tierra se volverá como el barro, como la vida y como el oro, bajo el soplo del Altísimo.
El Mensaje Reencontrado III, 102'

La gran obra es muy fácil, si se cree a los autores que tratan de ello, todos lo dicen, y algunos incluso aseguran que sólo es un divertimento de mujeres y un juego de niños; pero el Cosmopolita hace observar que cuando dicen que es fácil, se ha de entender para aquellos que la conocen.
Ten por seguro, estudioso aprendiz, que de toda la obra de la piedra sólo permanece escondido el régimen, del que el Filósofo ha dicho esta verdad: aquél que tendrá su conocimiento científico será honrado por los Príncipes y los Magnates de la tierra. Y de buena fe te juro que si este fuera expuesto abiertamente, los mismos necios se burlarían del arte.
De hecho, una vez conocido, todo se reduce a un trabajo de mujeres y un juego de niños: basta con cocer. Por ello los Sabios ocultaron con gran arte este secreto y cree firmemente que yo he hecho lo mismo.
La entrada abierta al Palacio cerrado del Rey, Ireneo Filaleteo

No se podría penetrar en estos lugares subterráneos sin haber cogido este ramo que tiene los frutos de oro.
También Virgilio, en la Eneida, nos ha hablado de láminas de oro martilleadas, en el sexto canto de su poema (verso 136 y ss.). Se trata de este famoso ramo de oro, del cual, en el curso de su descenso a los Infiernos, el héroe ha de apoderarse para llegar a sus fines:
Latet arbore opaca
aureus et foliis et lento vimine ramus
lunomi infernae dictus sacer...

«Se esconde en un árbol frondoso una rama dorada
cuyas hojas y tallo son maleables;
 se dice que está consagrado a Juno infernal...»

Emmanuel d’Hooghvorst, en su artículo:

Este espíritu ígneo infundido en la materia es precisamente el que los filósofos herméticos dicen que está en su magisterio perfecto, al que también han dado el nombre de Microcosmos, o pequeño mundo, como siendo un resumen de todo lo que el Macrocosmos tiene de perfecto.
Nada hay en el Universo que no esté también en el hombre.
Así, el gran mundo puede liberar al pequeño y el pequeño puede también reunir al grande.
El Mensaje Reencontrado III: 67'
Dicen que es el principio de todo; todo está hecho de él; produce el vino en la viña, el aceite en el olivo, la harina en el grano, la simiente en las plantas, el color en las flores, el gusto en los alimentos; es el principio radical y vivificante de los mixtos y de todos los cuerpos; es el espíritu universal corporificado, que se especifica según las diferentes especies de individuos de los tres reinos de la naturaleza.
En la naturaleza del mercurio volante como nieve, blanco y coagulado, se encuentra una virtud que vegeta que no es común: el cual mercurio es un cierto Espíritu tanto del grande como del pequeño mundo. Y es de este mercurio que proviene y depende el movimiento y flujo de la naturaleza humana según el alma razonable.
Aforismos Basilienses, Basilio Valentín

El Libro no es, pues, ni carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo es.
¿Cuál es, pues, la cosa que no es ni carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo ES?
El Mensaje Reencontrado XXXVIII:14-14'
El magisterio es, dice Espagnet, una minera del fuego celeste.
Todos los Sabios profesan la misma enseñanza.
El agua en la tierra y Dios en el hombre.
El Mensaje Reencontrado II: 35'

Pero nuestro magisterio consiste principalmente en cuatro operaciones: solución, ablución, conjunción y fijación, que no son sino disolver y congelar.
Los Cinco Libros o La Llave del Secreto de los Secretos,

 Nicolás Valois
Se ha de observar respecto a esto que Virgilio ha tenido el cuidado de distinguir los astros terrestres de los celestes, a fin de que el lector no los confunda; es por esto que los ha llamado titanes, porque se sabe que los titanes eran hijos de la Tierra. Los astros terrestres son los metales, a los que la química ha dado los nombres de los planetas. Virgilio añade que este fuego es de origen celeste, porque, según Hermes (Tabla de Esmeralda) el Sol es su padre y la Luna su madre. Todos los filósofos herméticos lo dicen como él. […] Cuando el magisterio ha adquirido la perfección, entonces es este fuego concentrado, este espíritu de la naturaleza, que tiene la propiedad de corregir las imperfecciones de los cuerpos, de purificarlos de sus impurezas, reanimar su vigor y producir todos los efectos que los filósofos le atribuyen.
Finalmente, hay una tercera operación, mixta, mezclándose oro vulgar con nuestro Mercurio, con el debido peso, y añadiéndole el fermento de nuestro azufre en cantidad suficiente. Entonces se realizan todos los milagros del mundo y se hace el Elixir capaz de dar a su poseedor las riquezas y la salud.
La entrada abierta al Palacio cerrado del Rey,

Ireneo Filaleteo
Finalmente es una medicina del espíritu, puesto que vuelve a su poseedor exento de todas las pasiones, la avaricia, la ambición, la envidia, los celos y otras que tiranizan sin cesar el corazón humano.
La libertad se conquista sobre las pasiones, los deseos y la muerte.
El Mensaje Reencontrado I: 66'

Corrigiendo la acritud de los humores, también se corrige la acritud del espíritu.
El Mensaje Reencontrado XIII: 58’
En efecto, teniendo la fuente de las riquezas y de la salud ¿qué más se puede desear en el mundo?  No se aspirará a los honores, pues la miseria está allí ligada. No se envidiará los bienes y la fortuna de otro, cuando se tiene con qué satisfacerse y hacer a los otros partícipes de ello. Los filósofos, pues tienen razón al decir que la ciencia hermética es la parte de los hombres prudentes, sabios, piadosos y temerosos de Dios; que si no eran así cuando Dios permitió que tuviesen su posesión, ellos se han vuelto así después.
Buscábamos en el cielo la piedra gloriosa de la coronación, pero el Señor nos ha hecho ver la piedra humilde del fundamento que se encontraba a nuestros pies, a fin de que la recojamos en las tinieblas de la muerte y la llevemos a la luz de la vida.
¿No estaremos agradecidos al Señor que nos mira amorosamente a pesar de nuestra negrura?
¿No estaremos confusos de ser el objeto del amor fecundante del Altísimo?
¿No seremos resucitados en la gloria por la palabra de vida del Todopoderoso, que nos desea como hijos sobrenaturales?
El Mensaje Reencontrado XXVII: 10-10'
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18 noviembre 2011
 (versículos de El Mensaje Reencontrado)

El que no posee el Espíritu de Dios juzgará el Libro como una cosa aburrida, oscura e inútil, pues demasiados mediocres han desacreditado la palabra inspirada emasculando el verbo de Dios, propagando escritos imbéciles, fabricando imágenes muertas y haciendo comentarios erróneos. En una palabra, utilizando las santas Escrituras para sus pequeñeces de hombres en lugar de servir a la grandeza de las revelaciones divinas.


Mientras ignoremos la vía de Dios y estemos privados de su luz santa, podremos imaginar que somos los únicos en poseer la verdad y en practicar la verdadera religión. Pero cuando penetremos el misterio de la unidad de los santos en Dios, nos quedaremos estupefactos al reconocer, al mismo tiempo, la unidad de las enseñanzas de Dios en el mundo.

Los templos se han convertido en lugares públicos que los profanos pisotean y atraviesan como plazas desiertas; los fieles van allí como quien va a una estación, a un mercado o a una tarea enojosa; y los oficiantes se han instalado allí tras mostradores de venta y de mendicidad.

Un creyente sincero que ruega, alaba y adora a Dios en su corazón vale más ante el Señor que todos los biempensantes que se exhiben complacientemente en los atrios de los templos.

¿Cómo es posible que quienes más se valen de la recomendación de Dios se denuncien y se desgarren, en lugar de amarse y ayudarse mutuamente como hermanos nacidos del mismo Padre y de la misma Madre?

Algunos, por su actitud vanidosa e hipócrita, vuelven el culto de Dios sospechoso o incluso odioso a muchos.
Otros, por un celo ciego, salen de él con estrépito y lo fraccionan al infinito.

Toda esa gente sólo vive de la corteza de las Escrituras y no sospecha la almendra preciosa que encierran.
«El que estudia los libros santos y habla al Señor en su corazón practica la verdadera religión».

Ignoran el sentido oculto de la palabra inspirada, sus explicaciones morales son la prueba entristecedora de ello. Si comprendieran, remontarían al manantial en lugar de perderse en justificaciones ociosas y en disputas imbéciles.
«Dios borrará las patrias, las ideologías, las confesiones y las sectas, pues los creyentes son todos hermanos en la unidad del Único».

Mientras ignoremos la vía de Dios y estemos privados de su luz santa, podremos imaginar que somos los únicos en poseer la verdad y en practicar la verdadera religión. Pero cuando penetremos el misterio de la unidad de los santos en Dios, nos quedaremos estupefactos al reconocer, al mismo tiempo, la unidad de las enseñanzas de Dios en el mundo.

¡Con cuánta crueldad se burlan los impíos de los hipócritas y con cuánta ferocidad los hipócritas condenan a los impíos! Pues, no siendo ni unos ni otros hijos de Dios, su destino es destruirse mutuamente.
Los verdaderos creyentes no se exhiben, no juzgan ni se turban, pues, al tener el espíritu constantemente fijado en Dios, no disponen de tiempo para ocuparse demasiado del mundo ni de sus asuntos.

Ahora, los predicadores ensalzan en el lugar santo a los sabios y sus venenos para adular la ignorancia del mundo y no parecer anticuados, pues la fe, el amor y la ciencia de Dios les parecen demasiado pueriles y pasados de moda y se avergüenzan de la simplicidad de nuestros primeros padres.
Satán lleva tanta ventaja que los santuarios de Dios le sirven ahora de bancos y agencias de propaganda sin que lo sepan.
«¡Oh, Señor compasivo!, ¿quién nos salvará del infierno si tú no vienes rápidamente a socorrernos?»

¿Quién inspira a esos pastores que nos ensalzan el siglo, la fábrica, la máquina, el veneno, la política, el patriotismo, lo social, la inteligencia, el trabajo y la vanidad de los hombres por encima del conocimiento y del amor de Dios?
¿Quién inspira a esos panegiristas del orgullo y de la ceguera humanos?
¡Oh, sacerdotes!, ¡oh, monjes!, ¡oh, laicos!, que aún creéis en Dios dentro de vuestros corazones, desechad la levadura de la ciencia orgullosa de Satán.
Comprended que es vano querer organizar aquí abajo la podredumbre del pecado de muerte. Acordaros de la palabra del maestro que dijo: «Las obras del mundo son malas» y, al igual que él, no temáis el odio del mundo, testimoniándolo ante todos.

Muchos pretenden tener el monopolio exclusivo de Dios y, por consiguiente, cada uno excomulga al vecino en nombre de la gracia, del amor y del conocimiento que manifiestamente no posee.
No nos dejemos marcar, ni enumerar, ni conducir, ni explotar como ganado. Contestemos a los opresores con la sobriedad, con la sencillez, con la caridad de nuestras vidas, y propongámosles la libertad de los creyentes en el seno del Único.

Si el salario de los hipócritas y de los malvados es el infierno, ¿cuál será el castigo de quienes les alientan y bendicen en nombre del Señor de amor y de justicia?

¡Cuan complacientes son con los crímenes de los ganadores, cuan resignados están ante la injusticia que aplasta a los desdichados y cuan pacientes son con el desespero de los abandonados!

Los Sabios ya no guían a las naciones porque parecen demasiado ignorantes en este mundo.
Y los santos ya no inspiran a las iglesias porque no parecen suficientemente «biempensantes».

Es una seguridad para todos negarse a introducir y mantener la muerte dentro de uno mismo y de los demás, cualquiera que sea el motivo alegado por los mercaderes de muerte.
Ninguna fe, ningún socorro, ningún medicamento, ningún alimento, ninguna seguridad deben imponerse por la fuerza a nadie bajo el falaz pretexto de salvarle.

Los profetas nos han hablado de la substancia y de la esencia de Dios, ¡pero nosotros escudriñamos sus textos para descubrir en ellos la historia, la moral, la poesía o la adivinación!
¡Oh, estúpida ceguera de los inteligentes y de los sabios!
¡Oh, mediocridad satisfecha de los creyentes!

La religión y la iniciación transmiten una enseñanza preciosa; nos corresponde resucitarla por nuestra fe, animarla por nuestro amor y manifestarla por nuestro conocimiento.
«Los falsos creyentes son mil veces más repulsivos que los brutos impíos».
¿Qué dirán los hipócritas de aquél que llama a Jesucristo su hermano mayor?
«El silencio, luego la calumnia, después la persecución si les es permitido, ya que habiéndolos abandonado Dios, ahora es el demonio quien los inspira».

¿Cuál será el ridículo de todos los que nos habrán explicado la palabra de Dios sin haberla comprendido ellos mismos? Y ¿cuál será su seguridad ante la evidencia manifestada en el último día?

No buscamos esclavos, ni sectarios, ni ovejas, buscamos hombres y mujeres capaces de vivir santa y libremente en Dios. Pues el tiempo de los rebaños ya pasó y el de la libertad llega.

¡Cuántos de entre los mejores han sido alejados de Dios por la mediocridad de los que enseñan su salvación! ¡Cuál será la confusión de los extraviados que habrán rechazado al Señor a causa de los malos servidores! Pero ¡cuál será la suerte de los servidores mediocres que habrán obstaculizado a los hombres de buena voluntad!
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16 noviembre 2011
[...] un hombre que no tenga el espíritu naturalmente lo suficiente bueno como para buscar sutilmente los principios naturales y para descubrir cuáles son los fundamentos de la naturaleza y los artificios por los cuales se puede imitar a esta gran obrera en sus operaciones, este no encontrará jamás la verdadera raíz ni el comienzo de este arte muy precioso.
Si deseamos la ciencia inmortal, empecemos por estudiar la naturaleza y continuemos imitándola muy de cerca.
El Mensaje Reencontrado XXIII: 56

Si frecuentamos a los brutos, los malvados, los astutos o los impíos, nos volveremos como ellos. Razón de más, si frecuentamos a Dios y a sus verdaderos amigos, también seremos hechos a su imagen y saborearemos la bebida de la vida pura.
El Libro habla a la intuición, al amor y a la memoria profunda, y no a la inteligencia, a la voluntad y a la razón superficial de los hombres. «Lo que dice el Libro es grande, pero lo que induce en cada uno de nosotros es inconmensurable».
El Mensaje Reencontrado XIX: 3-3'

Geber no es el único que habla en este sentido, Arnaldo de Vilanova se expresa así: Tres cosas son requeridas en el artista, a saber, un genio sutil y erudito, un cuerpo al que no le falte nada para poder operar, riqueza y los libros. Raimon Llull dice otro tanto: Os digo hijo mío que tres cosas son requeridas en el artista, un juicio sano y un espíritu sutil, aunque natural, recto y sin defecto, liberado de todo obstáculo, operación de las manos, riquezas para hacer frente a los gastos y los libros para estudiar.
La verdad se oculta bajo el velo de las fábulas y las parábolas, es necesario un espíritu muy recto y muy penetrante para descubrirla, así como se precisa un ojo muy ejercitado para reconocer el diamante bajo la envoltura que lo protege.
En el centro del Universo y en el corazón del hombre están contenidos los misterios de Dios.
¿Quién ahondará el abismo? ¿Quién manifestará la vida de la tierra? ¿Y quién consolidará el rocío del cielo?
El Mensaje Reencontrado III: 17-17'

¿No basta con la luz de los libros Sabios y santos para iluminar la vía de los creyentes que buscan a Dios?
El Mensaje Reencontrado XXVIII: 17’

He dicho que todas las cosas son engendradas a partir de dos cosas, y a pesar de que el oro contiene ambas, otro espíritu hace su entrada y abre la puerta del cielo soberano, el cual puede encontrarse en cualquier cuerpo elementado y se llama Upupa, un pájaro meridional más resplandeciente que el oro fino y que anida en los retiros y también está contenido en el oro. Es vil y valioso y algunos lo llaman pájaro del paraíso, porque reside en las más altas regiones y porque anida en la tierra baja.
Los Cinco Libros o La Llave del Secreto de los Secretos, Nicolás Valois

Además se dice que eran hijas de Tespio, y es con razón, porque la materia empieza a volatilizarse después de la negrura indicada por la muerte del león de Nemea. Es el presagio más dichoso del éxito de la obra, según el decir de todos los filósofos.
Así mismo este negro es llamado con este nombre por los filósofos, como se puede ver en sus obras, particularmente en la de Filaleteo que lleva por título, Enarratio Methodica trium Gebri Medicinarum […] donde llama a la materia filosófica venida al negro, negrura de la noche, la noche misma y tinieblas, y a la materia salida de la negrura, día y luz.
Concordancia Mito-Físico-Cábalo-Hermética,
Saint Baque de Bufor

La materia, según Arnaldo de Vilanova, se hincha en el vaso y toma la forma de montaña; el vaso mismo a menudo es llamado por este nombre.
La montaña se ríe del viento, pero recibe el agua y el fuego que la fecundan.
El Mensaje Reencontrado I: 28'

El hombre es el principal fermento de la regeneración del mundo; su acción sobre la tierra es comparable al trabajo de la levadura sobre toda la masa de una pasta.
El Mensaje Reencontrado IX: 36

Príamo se pone en camino con Ideo, es decir, el sudor, […] porque al disolverse la materia parece sudar.
Todos los misterios están contenidos en el sudor de la tierra y en el rocío del cielo.
El Mensaje Reencontrado XIII: 51

Hay que dar para recibir.
Y hay que sudar para ser regado por el dulce rocío del cielo.
El Mensaje Reencontrado XXXV: 14-14’
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01 noviembre 2011
El gallo era atributo de Mercurio a causa de su coraje y su vigilancia, y cuando canta antes de que salga el Sol es para advertir a los hombres que es tiempo de ponerse al trabajo, su figura de hombre joven indica su actividad.
Veis por esto el mérito de este precioso licor, al cual dieron los filósofos mil nombres diferentes; es el agua de vida de los sabios, el agua de diana, la gran lunar, el agua de azogue; es nuestro Mercurio, nuestro aceite incombustible que se congela con el frío como el hielo y se licúa como mantequilla con el calor; [...] es, en fin, el gran Alkaest que disuelve radicalmente los metales; es la verdadera agua permanente que después de haberlos disuelto, se une inseparablemente a ellos y aumenta su peso y su tintura.
Carta a los verdaderos discípulos de Hermes,
Limojon de Saint-Didier

Así mismo sabe que el carnero era uno de los símbolos jeroglíficos de Mercurio que, como dicen el Cosmopolita, Filaleteo y muchos otros, se extrae por medio del acero que se encuentra en el vientre del carnero.
Esta masa salina se humecta y se impregna de la humedad mercurial del aire atrayendo hacia sí ese espíritu universal, como en su centro o matriz materna porque ahí está el oro, la magnesia, el imán que atrae los rayos del sol y de la luna y el oro de los filósofos.
Versículos alquímicos recopilados por Louis Cattiaux

¡Sí! Todo depende de Mercurio; él es el maestro de todo; así mismo es el patrón de los bribones, es decir, de los charlatanes y de los sopladores que tras haberse arruinado trabajando sobre la materia que ellos llaman mercurio, buscan resarcirse de sus pérdidas en la bolsa de los tontos ignorantes y muy crédulos, pero la bribonería de Mercurio no se gusta de esto. [...] Trabajando sin cesar en el vaso, purificando la materia de este arte, barre la sala de la asamblea y la dispone para recibir a los dioses, es decir, los diferentes colores llamados: el negro, Saturno; el gris, Júpiter; el citrino, Venus; el blanco, la Luna o Diana; el azafranado o color de la herrumbre, Marte; el púrpura, el Sol o Apolo, y así los otros, como se puede ver en cada página de los escritos de los adeptos.
Pitágoras dijo: nómbrala. Y él dijo: es el vinagre muy agrio, que transforma al cuerpo: lo torna negro, blanco, rojo, lo torna de todos los colores y transforma al cuerpo en espíritu. Y sabed que si ponéis el cuerpo al fuego sin vinagre, se quemará y corromperá.
La Turba de los Filósofos

De saturno a la luna y al sol sólo hay una vía, que es la depuración paciente del cuerpo bruto hasta la unión del espíritu nítido con el alma perfecta.
El Mensaje Reencontrado III: 7'

Los mensajes de los dioses que él llevaba día y noche, es su circulación en el vaso durante el transcurso de la obra.
Atiende pues a mi doctrina, toma el cuerpo que te he mostrado y ponlo en agua de nuestro mar y cuécelo con el fuego continuo que le conviene hasta que asciendan el rocío y las nubes, y caigan en forma de gotas, noche y día sin interrupción. Has de saber que el Mercurio asciende por esta circulación a su naturaleza primitiva, hasta que después de largo tiempo, el cuerpo empieza a retener un poco de agua, y así participan uno y otro de sus cualidades.
La entrada abierta al Palacio cerrado del Rey,
Ireneo Filaleteo

Los tonos de la música y la armonía de los instrumentos que Mercurio inventó, indican las proporciones, los pesos y las medidas, tanto de las materias que entran en la composición del magisterio como de la manera de proceder para los grados del fuego, que es preciso administrar clibánicamente, según Flamel y en proporción geométrica, según Espagnet.
Él reúne los contrarios con peso y medida, ya que hace falta mucho cielo para mezclarlo con un poco de tierra.
El Mensaje Reencontrado VI: 53’

Sé como aquel que ES, sin lugar, sin espacio y sin tiempo en la eternidad del movimiento, y vuélvete como aquel que NACE con cuerpo, con medida y con peso en la eternidad del reposo.
«Sólo el que se ha reunido con el corazón del Único ya no está sujeto al cambio».
El Mensaje Reencontrado VII: 37'

El hombre inteligente e instruido usa con prudencia el fuego y el agua necesarios para la vida.
El Mensaje Reencontrado VI: 53

Sin embargo, el vaso que me contiene es frágil; y si se aumentara mucho el fuego, se rompería y al estallar me llevaría y me sembraría malamente entre las cenizas. Vigila pues tu fuego en ese momento, gobernando y rigiendo con paciencia esta quintaesencia admirable, pues hay que aumentar su fuego, pero no demasiado.
El libro de las Figuras Jeroglíficas, Nicolás Flamel

Así mismo los filósofos le han dado otros nombres además del de ceniza, tomemos a Morien, que dice: No despreciéis las cenizas, pues allí está oculta la diadema de nuestro rey.
Recordemos que el culto de los santos antepasados completa el culto de Dios, que es el Viviente de eternidad.
«Adoremos el sol de vida y no despreciemos las cenizas de los antepasados».
El Mensaje Reencontrado XIV: 9’

¡Oh, cenizas humildes de la mortificación!
El Mensaje Reencontrado XX: 43”

A menudo los filósofos herméticos se expresan en este sentido y dicen: poned esto, poned aquello, imbibid, sembrad, destilad, triturad, etc, como si en efecto el artista lo hiciera, aunque lo haga la naturaleza misma operando en el vaso por medio del mercurio, como nos lo asegura Sinesio en estos términos: Notad que disolver, calcinar, teñir, blanquear, imbibir, refrescar, bañar, lavar, coagular, fijar, triturar, desecar, poner, quitar, son una misma cosa y que todas estas palabras quieren decir solamente cocer la naturaleza hasta que sea perfecta.
De modo que Midas seguirá el curso de este Pactolo. Incluso una persona simple no perdería este camino sabido en el Pactolo secreto: no es otra cosa sino cocer este mercurio en un pote bien cubierto. Tal es la obra sobre la que los filósofos tanto han escrito: sólo es cocer y ese mercurio se hará poco a poco cuerpo sonante de un sol nuevo.
El Hilo de Penélope, Emmanuel d’Hooghvorst

¿Y qué es lo que hace todo esto? Es el Mercurio filosófico o el agua mercurial, según este consejo del mismo autor: Yo te digo, hijo mío, que no tengas en cuenta  otras cosas, porque son vanas, excepto esta agua que quema, blanquea, disuelve y congela. Es ella la que pudre y hace germinar.
«Vosotros que pedís a Dios el don de la Piedra filosofal, dice el autor de las rimas germánicas, guardaos mucho de buscarla en las hierbas, en los animales, en los minerales; los vitrioles, los alumbres, y las sales, nada valen para eso; el plomo, el hierro, el estaño, el cobre, el propio oro y la plata no pueden hacer nada para el magisterio, pero tomad Hylé o el caos o la primera materia principio de todo.» Es el Proteo de los antiguos que, como dice Virgilio, Georg 4, Omnia transformat sese in miraculo rerum.
Concordancia Mito-Físico-Cábalo-Hermética,
Saint Baque de Bufor

Así el artista y el Mercurio trabajan juntos en la perfección de la medicina dorada, los que lo tratan ponen indiferentemente en el cuento del uno y del otro todo lo que dicen, por similitud, por alegoría o fabulosamente, de las operaciones por las cuales la materia de esta medicina se trabaja, se purifica y se perfecciona.
La primera materia del hombre es la Tierra, y no hay nadie tan audaz que haya querido crear un hombre de ella; solamente Dios conoce este artificio; sin embargo, la segunda materia, que ya está creada, si el hombre sabe ponerla en un lugar conveniente con la ayuda de la Naturaleza, se engendrará de ella fácilmente la forma de la cual ella es la simiente. En todo esto el artista no actúa en absoluto si no es para separar lo que es sutil de lo que es espeso y ponerlo en un recipiente conveniente; ya que es necesario considerar que según cómo se empieza una cosa, así se termina; de uno se hacen dos y de dos uno y nada más.
Extractos del Cosmopolita o La nueva luz química
seleccionados por Louis Cattiaux
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