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Versículos de El Mensaje Reencontrado A Dios no le interesa mucho nuestra situación en este mundo. Considera, más bien, el estado de...

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El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
23 noviembre 2013

¡Oh! Primera generación de mi generación, primer principio de mi principio.
Soplo del soplo que está en mí.
Fuego divino que de entre todas las misceláneas que están en mí ha sido dado por Dios
Para mi constitución y la miscelánea en mí del primero de los fuegos;
Agua del agua primera que está en mí,
Tierra, prototipo de la tierra que ha hecho mi cuerpo,
Cuerpo humano formado en un mundo sin luz y sin embargo luminoso,
Creado en lo animado y animado
Por una diestra imperecedera,
Si os complace darme también, transmitirme y comunicarme
El nacimiento a la Inmortalidad,
A mí todavía ligado a mi condición humana.
Ojalá pueda alcanzar mi salvación
Ojalá pueda triunfar frente al violento obstáculo del destino
Y contemplar un día el principio Inmortal
Gracias al soplo divino que está en mí
Gracias al agua inmortal que está en mí,
Gracias al aire de Arriba.
¡Oh! que yo sea regenerado,
Que mi espíritu sea purificado y sublimado,
Que sople en mí el Espíritu de Arriba,
Que vea el fuego divino
Y los abismos del Oriente
Y el agua terrestre que causa temor
Y que mi voz sea oída en el éter radiante,
Fuente inmortal de vida esparcida en todas las cosas
Pues aquél día veré mediante mis ojos astrales e inmortales
Aunque haya nacido mortal de una matriz perecedera.
Veré ya que seré llevado por una fuerza divina,
Sostenido por una diestra imperecedera,
Llevado por el soplo eterno
Gracias al Eón eterno
Al centro de la diadema del fuego del mundo.

Libro egipcio de los muertos,

extracto de la revista La Puerta nº 67

XXXV
13. Quien no sabe rezar solo debe hacerlo con la comunidad de los creyentes, a fin de entrenarse en la plegaria particular que brota en todos los tiempos y en todos los lugares en la alegría de la unión divina.
13'. Quien sabe rezar solo se basta a sí mismo, porque el Señor es un compañero todopoderoso y perfecto. No obstante, no desdeña rezar también algunas veces con la comunidad de los creyentes en la alegría de la unión fraternal.

XXVII
6. No hay ningún peligro en rezar a fin de recibir el don de Dios, pero hay uno considerable en intentar descubrir el secreto del Único. Muchos han encontrado en ello la impiedad, la locura o la muerte.

El Mensaje Reencontrado

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14 noviembre 2013
Había una vez un mercader que tenía un loro en una jaula. Estando a punto de emprender un viaje de negocios a Indostán, le preguntó al loro si tenía algún mensaje que enviar a sus parientes de aquel país, y el loro quiso que les dijera que estaba encerrado en una jaula. El mercader prometió hacerlo, y al llegar al Indostán, dio debidamente el mensaje a la primera bandada de loros que vio. Al oírlo uno de ellos cayó muerto de repente. El mercader se enojó con su loro por haber enviado un mensaje tan fatal, y a su regreso a casa reprendió fuertemente a su loro por haber provocado aquello. Pero el loro tan pronto como oyó la historia del mercader también cayó muerto en su jaula. El mercader, después de lamentar su muerte, sacó su cuerpo de la jaula y lo arrojó; pero, para su sorpresa, el cuerpo recobró inmediatamente la vida y huyó volando, no sin antes explicar que el loro de Indostán sólo había fingido la muerte para insinuar esta manera de escapar del encierro de la jaula.

Mathnawî I, 7 (revista La Puerta nº 57)




Como el mono que permanece prisionero de la calabaza, con la mano obstinadamente cerrada sobre el cebo, también a nosotros nos bastaría con soltar el puñado de barro que apretamos estúpidamente en este mundo para ser devueltos a nuestra libertad primera. Sin embargo, todos se burlan de los monos y nadie entrevé su propia codicia.

El Mensaje Reencontrado XX: 9

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09 noviembre 2013

El Mensaje Reencontrado

RIVE TENUE — TIERRA VIVA

(extractos)

Más vale parecer idiota alabando a Dios que pasar por inteligente negando la evidencia de la vida.

Si no encontramos a Dios durante nuestra vigilia, tampoco lo poseeremos durante nuestro sueño.

La gran rebeldía es buscar a Dios sin cesar.
El verdadero éxito es alcanzarlo sin retorno.
En el lugar oculto, la joya luminosa vive actualmente.
«Haciendo el bien, el mal desaparece por sí mismo. Combatiendo el mal, se corre el gran riesgo de hundirse en él todavía más.»

Aquel que es verídico rápidamente es liberado del mundo de los mediocres, pues la luz se separa por sí misma de las tinieblas que la rodean.

La resignación es como la renuncia a Dios, pues nos mantiene en la mugre que nos separa de él.
Entreguémoslo todo a Dios y poseeremos el mundo sin perjuicio.

Quien sabe a donde conduce la muerte ha llenado bien su vida.
Dios ofrece la luz y sólo a ella recibe.

La desgracia salva a aquellos que la rutina arrastraba hacia la muerte.
El exceso de amor es lo que nos reconduce a Dios, y jamás la mediocridad satisfecha de sí misma.

Que los creyentes que aman el Libro oren en sus corazones y digan: «Que quien nos ha hablado de tu gracia, de tu amor y de tu ciencia esté ebrio de ti para siempre, ¡oh Señor!»

Por la locura del amor es como nos acercamos a Dios, y por la razón del mundo es como nos alejamos de él.
Observemos el espectáculo del mundo hasta reír o hasta llorar, pero no participemos jamás seriamente en él, so pena de perdernos en su noche.

El sabio conoce muchas cosas, pero no posee ninguna.
El Sabio posee sólo una y conoce todas las demás.
Ascendiendo y descendiendo es como descubriremos el movimiento y el reposo de Dios.

Cuando no se puede enmendar el árbol estéril, el fuego lo devuelve a las cenizas nutritivas y al agua fecundante.
La única perfección es ascenso, descenso y reposo.

El conocimiento verdadero implica la posesión, la absorción y la transmutación.
Es la naturaleza divina lo que nos consuela, lo que nos cura, lo que nos instruye y lo que nos salva.

Quien lo ha dejado todo venir y lo ha dejado todo partir puede volverse útilmente hacia Dios, pues ya está en él.
La bendición de Dios fluirá sobre el que está desnudo, y la gracia de dentro y la de fuera no formarán más que una sola agua.

El débil que dice sí y que nunca actúa acumula el desprecio de los hombres y se separa de Dios, pues la tabla podrida no sirve ni para el agua ni para el fuego.

Vencer al mundo combatiéndolo o huyendo de él, tal es la alternativa aparente que se ofrece a todos si queremos evitar los aplastamientos, las desgarraduras y el enfangamiento.
Sin embargo, el Sabio conoce una tercera solución que libera de todo mal, de toda servidumbre y de toda ignorancia, pues es la que separa pacientemente en nosotros la vida de la muerte.

Libro X Apertura Libro XII
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