Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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09 noviembre 2013

El Mensaje Reencontrado

RIVE TENUE — TIERRA VIVA

(extractos)

Más vale parecer idiota alabando a Dios que pasar por inteligente negando la evidencia de la vida.

Si no encontramos a Dios durante nuestra vigilia, tampoco lo poseeremos durante nuestro sueño.

La gran rebeldía es buscar a Dios sin cesar.
El verdadero éxito es alcanzarlo sin retorno.
En el lugar oculto, la joya luminosa vive actualmente.
«Haciendo el bien, el mal desaparece por sí mismo. Combatiendo el mal, se corre el gran riesgo de hundirse en él todavía más.»

Aquel que es verídico rápidamente es liberado del mundo de los mediocres, pues la luz se separa por sí misma de las tinieblas que la rodean.

La resignación es como la renuncia a Dios, pues nos mantiene en la mugre que nos separa de él.
Entreguémoslo todo a Dios y poseeremos el mundo sin perjuicio.

Quien sabe a donde conduce la muerte ha llenado bien su vida.
Dios ofrece la luz y sólo a ella recibe.

La desgracia salva a aquellos que la rutina arrastraba hacia la muerte.
El exceso de amor es lo que nos reconduce a Dios, y jamás la mediocridad satisfecha de sí misma.

Que los creyentes que aman el Libro oren en sus corazones y digan: «Que quien nos ha hablado de tu gracia, de tu amor y de tu ciencia esté ebrio de ti para siempre, ¡oh Señor!»

Por la locura del amor es como nos acercamos a Dios, y por la razón del mundo es como nos alejamos de él.
Observemos el espectáculo del mundo hasta reír o hasta llorar, pero no participemos jamás seriamente en él, so pena de perdernos en su noche.

El sabio conoce muchas cosas, pero no posee ninguna.
El Sabio posee sólo una y conoce todas las demás.
Ascendiendo y descendiendo es como descubriremos el movimiento y el reposo de Dios.

Cuando no se puede enmendar el árbol estéril, el fuego lo devuelve a las cenizas nutritivas y al agua fecundante.
La única perfección es ascenso, descenso y reposo.

El conocimiento verdadero implica la posesión, la absorción y la transmutación.
Es la naturaleza divina lo que nos consuela, lo que nos cura, lo que nos instruye y lo que nos salva.

Quien lo ha dejado todo venir y lo ha dejado todo partir puede volverse útilmente hacia Dios, pues ya está en él.
La bendición de Dios fluirá sobre el que está desnudo, y la gracia de dentro y la de fuera no formarán más que una sola agua.

El débil que dice sí y que nunca actúa acumula el desprecio de los hombres y se separa de Dios, pues la tabla podrida no sirve ni para el agua ni para el fuego.

Vencer al mundo combatiéndolo o huyendo de él, tal es la alternativa aparente que se ofrece a todos si queremos evitar los aplastamientos, las desgarraduras y el enfangamiento.
Sin embargo, el Sabio conoce una tercera solución que libera de todo mal, de toda servidumbre y de toda ignorancia, pues es la que separa pacientemente en nosotros la vida de la muerte.

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