Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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XX Cuando se abandona lo aprendido, desaparecen las contrariedades. ¿Qué diferencia hay entre «¡eh!» y «¡oh!» ¿Qué distinción puede hac...

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25 febrero 2014

Versículos temáticos de 'El Mensaje Reencontrado'.


I


3’. La muerte separa lo que la vida ha unido, y el agua libera al prisionero de sus cadenas.

59. La ciencia divina utiliza las leyes naturales como medio.
Lo transforma todo y no mata nada.
Consolida el esperma y multiplica el germen.
Manifiesta la vida sirviéndose de la muerte.

II


6. La ciencia de los hombres es un estiércol recubierto de oropel.
La ciencia de Dios es un oro recubierto de barro.

16. ¿Cuántos reflexionan sobre la obra general de Dios?
¿Cuántos son enseñados por la renovación de todas las cosas?
¿Cuántos realizan la obra particular del Señor?
16’. El gran trabajo que da miedo, el que libera de la sombra de la muerte, el que nivela las montañas, el que hace germinar la tierra, el que hace brillar la vida y la fija en el Señor glorioso.

III


9. Del huevo incubado sale un pollo, pero nadie se percata de ello.
9’. La luz de los astros brilla en el cielo y en el interior de la tierra.

78’. Sublime virgen revestida de terror.
Alimento vivo del mundo.
Nodriza del sol.
Santa Madre de los hombres.

IV


7. Aprisionado en la muerte, sólo puede ser liberado por su parte que ha permanecido pura y libre en Dios.
7’. En el agua que bañó al leproso es donde se oculta la claridad de las estrellas.

81’. Cuando el cuerpo es vencido, el espíritu aparece puro y libre, y el alma santa los une en Dios para siempre.

V


89. Dios puede liberar nuestra vida del barro que la aprieta por todas partes y que la ahoga hasta la muerte.
Sólo él puede fecundarla y conducirla hasta la perfección de una generación infinita.
89'. Extraer el perfume y rechazar el veneno.
Reducir la tierra en agua y rehacer el agua en tierra.
Cocer el cielo y la tierra hasta el alumbramiento del sol perfectísimo.

94'. Bajo el hedor de la muerte se oculta el perfume de la rosa.

VI


22’. Quienes conocen el movimiento y el reposo del Ser, las tinieblas y la muerte del no ser, son los únicos que pueden enseñar sin envejecer y sin fallar.

27’. Quien alcanza al Señor ya no sabe conducirse; Dios es quien le lleva hacia la verdad oculta en la humildad primera, despreciada por los ignorantes y por los sabios del mundo.

VII


26’. Esforcémonos en llegar a ser como el oro, que es incorruptible y dúctil en extremo en su preciosa pureza.

32’. El agua preciosa parece despreciable en su simplicidad, por eso el mundo la abandona; pero la tierra muerta, que parece adornada con tantas promesas, cuesta la vida a los hombres sometidos a la apariencia.

VIII


13. Nadie puede examinarse exteriormente sin encontrar la oscuridad de la mentira. ¿Cómo podría alguien conocerse interiormente sin encontrar la luz verdadera?
13’. Quien apacigüe el mar del mundo descansará en el núcleo vivo del oro puro.
¡Oh esplendor! ¡Oh milagro del agua y el fuego unidos en Uno!

56. Los hombres vulgares fingen estar orgullosos del trabajo que se les impone y al que se dan, a fin de disimular la pobreza espiritual que les abruma. Se engañan y engañan a los ignorantes.
«Sólo la preciosa sangre del Hijo celeste y terrestre puede liberarnos del veneno antiguo introducido en el mundo presente por la mujer desviada».

IX


30. Todo lo que se destruye rápidamente es del mundo.
Todo lo inmutable es de Dios.
30’. Para alcanzar la vida esencial primero tendremos que volvernos ausentes como muertos.

44. Cuando lo que es superior abandona lo que es inferior, el cuerpo se descompone por completo.
Pero cuando lo que es superior se une a lo que es inferior, el cuerpo se recompone en su integridad.
44’. El agua nos sostendrá cuando hayamos abandonado toda tierra, y el fuego nos consolidará hasta la isla santa del amor y del conocimiento.

X


26. La mujer dulce y nítida es una bendición olorosa del Señor.
La mujer áspera y mancillada es una maldición maloliente del infierno.
26’. La vida y la muerte se ríen de nuestra estúpida ceguera, que no sabe separar ni unir la maravillosa luz del Señor.

65. No cambiaremos la naturaleza de los seres y de las cosas mediante nuestros pequeños trabajos y, si la contenemos un momento, surgirá después más fuerte que nunca.
Pero Dios es todopoderoso, pues cambia incluso las tinieblas en luz de vida.
65’. ¡Oh! ¿quién nos dará la fe absurda y la perseverancia loca?
¡Oh! ¿quién nos enseñará la simplicidad irrisoria y la humildad totalmente desnuda?
¡Oh! ¿quién hará brillar ante nosotros la santa luz de Dios a fin de que nos volvamos como el oro del Perfecto?

XI


28. ¿Quién liberará su alma de la tierra extranjera? Y ¿quién hará descender al Señor en la tierra santa?
28'. Cuando la forma desaparece, la substancia del agua emerge del caos y manifiesta la esencia del fuego divino.

72. Vencer al mundo combatiéndolo o huyendo de él, tal es la alternativa aparente que se ofrece a todos si queremos evitar los aplastamientos, las desgarraduras y el enfangamiento.
 Sin embargo, el Sabio conoce una tercera solución que libera de todo mal, de toda servidumbre y de toda ignorancia, pues es la que separa pacientemente en nosotros la vida de la muerte.
72'. La perfección del Uno manifestado emana de la unión de la joya de oro y del loto luminoso, surgidos por la potencia del soplo divino del caos tenebroso y oculto.
 «El último en nacer es el hijo querido del Padre y de la Madre y el hermano bienamado de las grandes almas».

XII


5. El hombre ha sido hecho de la mejor parte del cielo y de la tierra y, si fuera limpiado de su mugre, se le vería resplandecer como las estrellas, como la luna y como el sol.

43'. Nos reuniremos con el tesoro de Dios y permaneceremos en su esplendor y en su paz para siempre.
 «Únicamente el agua santa puede lavarnos de la mugre tenebrosa y hacernos revivir en la luz del Señor».

XIII


28. La mugre extrínseca y la substancia intrínseca del Universo son increadas, infinitas y contienen a aquel que sólo puede ser nombrado por el silencio. Pero las formas emanadas del centro secreto son creadas, finitas y temporales en el mundo mixto.
28'. Todas las olas de la creación pasan y desaparecen, pero el mar del gran mundo y aquel que lo anima subsisten eternamente.
 «El colmo del reposo desemboca en el acto creador, el colmo del movimiento conduce al reposo regenerador».

29'. Roguemos a Dios en nosotros mismos para reconocer el medio que permite descubrir la substancia oculta bajo la costra de la tierra extranjera.

XIV


1. Cuando seamos instruidos por el Señor, nuestra mugre nos horrorizará y la de los demás nos espantará. Entonces, rogaremos para que nuestra mancha sea borrada y para que la carga de todos sea aligerada.
1'. Cuando conozcamos que somos ciegos, sordos y estúpidos, el temor de Dios ya no será un enigma para nosotros. Y cuando veamos su luz, el amor del Señor nos iluminará y nos vivificará para siempre.

29'. Sólo hay un crimen ante Dios: ser mediocre y no amar nada libremente, ni siquiera a uno mismo. Igualmente, sólo hay un pecado: la falta de vida pura, olorosa y luminosa en nosotros. Y sólo hay una sanción: la muerte hedionda y tenebrosa que nos estrecha por todas partes.

XV


30. Si consideráramos primero el mal aparente u oculto que corroe a cada ser aquí abajo, estaríamos más atentos a sus quejas, seríamos más pacientes con sus gritos, más compasivos con sus debilidades y más caritativos con sus dolores.
30'. Si pensáramos primero en la luz del Señor soterrada en el fondo de cada ser, soportaríamos con más facilidad las contradicciones y la ceguera de sus tinieblas exteriores, y estaríamos confundidos por nuestro propio oscurecimiento interior.

62'. Nuestro Dios es un Dios que se come, que se bebe, que comunica la vida, la mantiene, la libera y la restituye en su primacía admirable. Es un Dios que se da para salvar en nosotros lo que subsiste de vida extraviada en la muerte.

XVI


28. El que mira con humildad a su Señor deja al tiempo el cuidado de decantar el barro del pecado donde languidece miserablemente, pues los que quieren orgullosamente analizarlo no hacen sino volverlo aún más opaco y maloliente.
28'. El conocimiento de la obra santa es la obtención de la gracia, es la posesión del amor, es la entrada en la gloria y en el reino de Dios.

62'. Para separar la almendra de la mugre que la rodea siempre hay que lavar, y es un gran secreto que la naturaleza pone diariamente en evidencia ante todos. Sin embargo, hace falta la inspiración de Dios para comprender la evidencia de la ciencia divina.

XVII


19'. Defendamos la joya, pero no defendamos la mugre que la recubre; rechacémosla más bien resueltamente, teniendo, sin embargo, mucho cuidado de no rechazar la joya al mismo tiempo.

62. Nuestros malos pensamientos, nuestras malas palabras y nuestras malas acciones son lo que da entrada en nosotros a los demonios de la desdicha, del desespero y de la muerte y, por encima de todo, la curiosidad imprudente de nuestros primeros padres.
62'. Nuestros buenos pensamientos, nuestras buenas palabras y nuestras buenas acciones son lo que nos salva de la mezcla infame y de la muerte putrefacta; pero, por encima de todo, es el amor de Dios lo que nos ilumina y purifica del veneno antiguo.

XVIII


5. El maligno nunca dice su nombre francamente, prefiere ocultarse bajo una falsa identidad o bien dice «YO».
 «La corteza».
5'. Soy la esencia, soy la substancia y soy el nudo, dice el Señor del centro.
 «La almendra».

9. El que empieza a ver claro en sí mismo realmente no está orgulloso de su vida en este mundo; después, cuando conoce la debilidad de su condición de criatura encarnada en el barro tenebroso y maloliente, ni siquiera se avergüenza de ello.
9'. El pecado es lo que engendra en nosotros el hedor de la miseria, del crimen, de la enfermedad, de la decrepitud y de la muerte.
 «¿Quién puede vanagloriarse de habitar el estercolero aquí abajo? Y ¿quién puede alardear de haberse purificado de su mal olor?»

XIX


1. Los profetas nos han hablado de la substancia y de la esencia de Dios, ¡pero nosotros escudriñamos sus textos para descubrir en ellos la historia, la moral, la poesía o la adivinación!
 ¡Oh, estúpida ceguera de los inteligentes y de los sabios!
 ¡Oh, mediocridad satisfecha de los creyentes!

60. El mundo esencial y substancial será separado del mundo excremencial, y el primero será glorificado con los santos de Dios, mientras que el segundo será desechado con los rebeldes y los malvados.
60'. En el comienzo crepuscular del fin, las estrellas serán reunidas para formar con el sol, la luna y los santos la tierra de los vivos fecundada por Dios; y a continuación habrá el medio tenebroso del fin.

XX


22'. Dos cosas nos desconsuelan: nuestro alejamiento del Señor y nuestra estupidez ante su creación, pero una tercera nos espanta: la mugre que nos enmascara la luz del Perfecto.

73". Hay una plegaria importante y urgente que debemos repetir todos los días de nuestra vida exiliada: «Libéranos, Padre Todopoderoso, de la mugre inmunda que nos sumerge por todas partes, a fin de que resplandezcamos de nuevo en tu pureza, y fecúndanos con tu santo amor, a fin de que seamos fijados en ti por la eternidad».
 AMÉN.

XXI


4'. Confesémonos así al Altísimo: «Me acuso de haber caído aquí abajo por mi culpa y de encontrarme en el estado lamentable en que me ves, pero quiera tu voluntad liberarme del horrible barro del pecado de muerte y quiera tu voluntad revestirme de tu santa luz de vida, ¡oh, Misericordioso!, cuyo corazón es una hoguera de perdón y de amor, tú, eterno Amante de almas amadas».

27. Los que son capaces de escrutar la verdad de Dios, incluso a través del horror de la muerte, son los únicos que merecen ver brillar la lámpara del Perfecto. 
27'. ¿Quién ligará el espíritu? 
 ¿Quién encarnará el alma? 
 ¿Quién purificará el cuerpo? 
27". ¡Oh, divino sol de Dios, nos siembras en la muerte, nos haces crecer en la vida y nos estableces para siempre en tu gloria sin par!

XXII


20. Hemos disuelto y purgado nuestros humores en el barro húmedo, y los hemos confortado y perfeccionado en la luz del cielo.
20'. Veremos el esperma aparecer y crecer como el rocío de la mañana, y veremos el germen encarnarse en su pureza y cambiarla en su propia naturaleza fija y perfecta.

58. El agua de la gracia es lo que funde el corazón mortificado y separa en nosotros la vida pura de la mugre de la muerte.
 El fuego del amor es lo que fecunda el corazón depurado y lo multiplica en la gloria de Dios.

XXIII


21. Sí, ciertamente, la bendición del Señor nos lavará del pecado de muerte y su espíritu nos enderezará en nuestras tumbas, y alabaremos su santo Nombre para siempre.
21'. ¿No es preciso que quememos primero el hedor agresivo que nos ata y envenena por todas partes? Pues es lo que obstaculiza la unión del amor divino.

75'. La mugre hedionda será destruida por el fuego y la mugre oscura será separada por el agua.

XXIV


37'. ¡Oh, santo Genitor!, consume en nosotros la putrefacta extranjera y líbranos de las escorias tenebrosas, a fin de que luzcamos en la luz de vida donde haces tu nido.

39'. No rechacemos lo que nos parece oscuro al comienzo, pues sin duda es lo que nos iluminará al final.
 «¡Oh, santa luz, que consiente habitar nuestra muerte a fin de resucitar nuestra vida!»

XXV


10. Muy astutos, habéis encontrado el jabón para limpiar la piel, pero la mugre de dentro permanece sin remedio ante vuestra malicia.

58. Las RAÍCES del árbol de vida...
58’. Son como el TRIO VIL que une el cielo y la tierra.

XXVI


4. ¡Oh, el capullo de rosa!
¡Oh, las hojas en el suelo!

41. «Nada de mugre dentro, pero tampoco nada de mugre fuera». Más vale un santo purificado recubierto de barro que un malvado perfumado lleno de inmundicia, sin embargo, el Sabio se mantiene nítido por dentro y por fuera.

XXVII


11. La piedra del fundamento es la más despreciada porque es oscura, pero es la más preciosa, pues todas las demás están ocultas en ella.

30’. Sólo el que busca y encuentra al Señor encarnado ya no es vano ante Dios, pues adquiere la substancia divina y ya no está sujeto a los accidentes de la muerte que aplastan al hombre caído.

XXVIII


16’. Oye mi plegaria, tú, cuya luz es toda inteligencia, todo amor y toda potencia de vida. Ven a mí sobre tu rayo penetrante y despierta mi vida dormida en las tinieblas del exilio. Reanímame y sálvame del horror de la muerte, ¡oh, maravilloso Padre que prodigas tu simiente santa incansablemente! «Los que dan al Señor otro nombre que el de Único nacido de Aquel que ES, se engañan y engañan al mundo».

45’. ¡Oh, santo barro del abismo despreciado por los inteligentes del mundo!, en ti se esconde el oro precioso que ennoblece a los simples hijos de Dios.

XXIX


2. La Bestia devora a los hombres a fin de subsistir en su cloaca de muerte tenebrosa y hedionda.
2’. Dios consume la mugre que nos ciega y nos mata a fin de establecernos en la vida eterna y pura.

13. ¿Hay algo común entre la luz y las tinieblas?
13’. ¡Nada en substancia! ¡Los mundos mixtos en una mezcla!

XXX


38. Hay que estar profundamente hundido en el estado bestial para encontrarse bien en el hedor de la muerte que nos habita y que rezuma por todos lados.
38’. ¿Cómo es posible permanecer ahí cómodo? ¿Cómo es posible instalarse ahí confortablemente? ¿Cómo es posible descansar ahí tranquilamente? ¿Cómo es posible aferrarse a ello frenéticamente?

39. ¿No es a causa de la herencia divina que subsiste milagrosamente en nosotros bajo la ignominia de la mugre extranjera?
39’. ¿No haríamos mejor en separar estas dos en la santa contemplación de Dios, antes que mezclarlas cada vez más en la vana agitación del mundo?

XXXI


11’. Desechemos las ropas estrechas y consumamos la mugre del pecado que nos mantiene en las tinieblas de la muerte.

37. Así, es preferible para nosotros pedir el consejo y el auxilio del Señor en todas las circunstancias, y ponernos con fe en sus manos milagrosas...
37’. Que separan suavemente en nosotros la vida del veneno que la ahoga y que la mata cada vez más, pues el Señor sabe rechazar el pecado y sabe infundir en nosotros su salvación santa y perfecta.

XXXII


22. La mujer se ha vuelto profana desde que ha introducido el pecado en ella y desde que lo ha comunicado al hombre.

52. Frecuentaremos al Señor en las asambleas, primero para recibir, después para dar.
52'. Asimismo, frecuentaremos al Señor en el secreto de nuestros corazones, primero para ofrecer y después para recibir.
52". Pero jamás omitiremos alabarle, en público y en particular, por su encarnación santa y perfecta.

XXXIII


48’. Sólo el ARTE de Dios puede liberarnos de la infamia putrefacta del pecado de muerte.

49. Nadie debe equivocarse: la creación de Dios es magnífica, es espléndida, es perfecta y es única en substancia y en esencia.
49’. Ya que incluso caída y mezclada con el barro de afuera, todavía es hermosa y nos enseña la vía del retorno al Único Esplendor.

XXXIV


10. Escuchemos al insensato de Dios que nos habla: «En el día de la restitución de todas las cosas, los elegidos de Dios ya no conocerán la mugre de la muerte, ni el dolor, ni la enfermedad, ni el trabajo servil, ni la suciedad, ni la pobreza, ni la duda, ni el miedo, ni el odio, ni las tinieblas del exilio».
10’. Sus vestiduras serán de un blanco inmaculado y sus rostros resplandecerán como el oro en fusión; sus deseos les serán concedidos incluso antes de que los formulen, y la alegría de su paz será unánime en el Único Esplendor. No es una vana promesa la que se nos hace aquí.

36’. Es una sal, pero también es un azúcar. Es una tierra, pero también es un fuego. Es un agua, pero también es un aire. Es una luz, pero también es un abismo.

XXXV


41. No, este no es un Libro para los saciados del mundo que se han instalado definitivamente en la cloaca de la muerte.
41'. Es un Libro para los hambrientos del cielo que buscan llorando su patria perdida.

46. Que nuestra fe en la Omnipotencia de Dios sea ciega e idiota, a fin de que se vuelva clarividente y espiritual por la encarnación del verbo divino que libera de las tinieblas de la muerte.
46’. Los que reciben la palabra de vida participan de la gracia de Dios que libera de la esclavitud del mundo. Ningún trabajo servil les será impuesto y la muerte misma será rechazada lejos de ellos, porque su lote es la vida libre e imperecedera donde permanece el Señor de eternidad. 

XXXVI 


54’. ¿No es la mujer quien ha dado entrada al mal entregándose a él? Y ¿no es así como la muerte ha penetrado en nosotros por el canal de la vida?
54". ¿No es también el Señor descendido del cielo quien se encarna en la mujer y nos devuelve la vida entregándose a la muerte que nos habita?

79. La vida y la muerte están inextricablemente mezcladas en el mundo caído, y nuestras ciencias profanas son impotentes para separarlas y para exaltar la vida pura hasta el reposo de Dios.
79’. Así, todos nuestros sutiles pensamientos, todas nuestras bellas palabras y todos nuestros grandes trabajos van a la muerte, pues nuestros espíritus, nuestros corazones y nuestras manos están oscurecidos por la mezcla infame. 

XXXVII


15. Rezaremos así para la comida: «Gracias Señor, que te entregas para nuestro alimento bajo el velo tenebroso de las criaturas terrestres. Haz que la digestión se realice en nosotros perfectamente, a fin de que recibamos tu vida preciosa y que rechacemos el veneno de la muerte».
15’. Rezaremos así para la comunión: «Gracias Señor, que te das a nosotros para nuestra salvación, bajo el velo luminoso de la criatura celeste. Haz que tu vida gloriosa resplandezca en nosotros para siempre, después de haber aniquilado la abominación del pecado de muerte que nos mantiene en la agonía del exilio».

26. Hemos hecho hincapié en la muerte que tiene al mundo entre sus garras ciegas, pero también hemos puesto el dedo sobre la vida que se renueva constantemente a través de ella.

XXXVIII


20. ¡Santa MADRE de DIOS, guiad nuestra búsqueda e iluminad nuestra vía en las tinieblas de este mundo de exilio, a fin de que accedamos por vuestra gracia hasta el Señor encarnado, que nos liberará del pecado de muerte donde agonizamos miserablemente!
20'. ¡Santa MADRE de DIOS, dignaos revelaros a vuestros hijos amantes y cándidos, entreabriendo sólo para ellos, con el permiso de nuestro Señor Dios, el velo oscuro que extravía a los malvados y a los orgullosos sectarios del mundo entenebrecido!

66'. Cuando el cuerpo maravilloso del Señor triunfante aparezca ante nuestros ojos deslumbrados, alargaremos santamente nuestras manos purificadas, por efecto de la fe agradecida y loca, a fin de constatar, para nuestra inmensa alegría, la realidad tangible del glorioso resucitado que vive más allá de toda muerte.

XXXIX


8. ¡Oh, pura esencia, incluida en la pura substancia, que gimes con el hombre caído!, permite que el Libro que habla de nuevo de tu amor aparezca en el mundo, a fin de que tus hijos enlutados perciban una vez más tu llamada antes del juicio aterrador que viene.
8’. ¡Oh, Amada que contienes al Amado!, permite que el Libro de tu esplendor imante de nuevo a la multitud de tus hijos caídos en el barro, que yerran miserablemente tranquilizándose con tu antigua promesa, sin hacer nada para penetrarla ni para ponerla en práctica verdaderamente. 

30'. ¿Hay algo más estúpido que el Estado anónimo? Y ¿no estamos bajo el reinado de la Bestia ciega y sorda? Y ¿no adoramos a la Bestia que nos tritura ciegamente?

XL


1’. Iré a ti, con el corazón purificado y el espíritu claro dentro de tu cuerpo resucitado, si me envías tu salvación desde este mundo, Señor de amor y de conocimiento verdaderos; porque sólo tu esplendor es recibido por tu esplendor y sólo tu santa unidad se funde en el Único.

16’. Felices quienes recuerdan que el Señor nació en un humilde establo, bienaventurados quienes reencuentran su huella en este mundo y muy felices quienes le calientan de nuevo como asnos sabios.