Entrada destacada

Las fábulas egipcias y griegas (1 de 8)

DESVELADAS Y REDUCIDAS A UN MISMO PRINCIPIO, CON UNA EXPLICACIÓN DE LOS JEROGLÍFICOS Y DE LA GUERRA DE TROYA   Dom Antoíne-Joseph Pern...

Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
26 enero 2014

Anónimo

En cierta ocasión, unos monjes bajaron desde las montañas donde habitaban a un pequeño pueblo para vender grano. Ofrecían un precio razonable, y así, cuando vendieron todo el grano, vieron que habían ganado el dinero suficiente como para poder vivir. Una semana más tarde, volvieron para vender más grano, pero un joven del pueblo advirtió que habían doblado su precio.

El joven les preguntó el motivo de este cambio y los monjes le contestaron que les habían robado la mitad del grano, y que habían tenido que doblar su precio para poder sobrevivir. El joven dijo que conocía algunos chicos que habían robado un puñado de grano, pero no había sido mucho, y se trataba sólo de chiquillos, de modo que ¿qué mal había en ello? Pero, como dijeron los monjes, había muchos chicos así. No transcurrió mucho tiempo antes de que el precio del grano subiera tanto que mucha gente ya no podía comprarlo, y finalmente los monjes dejaron de bajar a la aldea.

Los ladrones se dirigieron al joven y le preguntaron por qué ya no bajaban los monjes a vender grano, y cuando éste les explicó la razón, se lamentaron:

—No pensábamos que un puñado de grano fuera a hacer tanto daño. ¡Necesitamos nuestro grano! ¡Preferimos pagar por él que morirnos de hambre!

Pero ya era demasiado tarde y los monjes nunca regresaron.

Los hipócritas, los mediocres y los ateos bien pueden rechazar el Libro; los creyentes libres lo propagarán con la ayuda del Espíritu Santo que lo ha inspirado, y su multitud cubrirá toda la tierra si permanecen unidos en Dios en sus corazones y si no violentan a nadie en su fe.

El Mensaje Reencontrado XXIV: 22