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Versículos de El Mensaje Reencontrado A Dios no le interesa mucho nuestra situación en este mundo. Considera, más bien, el estado de...

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El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
02 mayo 2012

(extractos de La Filosofía Natural Restituida, Jean d'Espagnet) Notas comparativas
Aquel que fue instruído en los arcanos de la Naturaleza no tendrá la mínima duda en aceptar que esta segunda Naturaleza, que sirve a la primera, es el Espíritu del Universo, o sea, una virtud vivificante dotada de una fecundidad secreta por la luz que fue creada al comienzo y concentrada en el cuerpo del Sol. Fue a este Espíritu de Fuego a quien Zoroastro y Heráclito dieron el nombre de fuego invisible, el Alma del Mundo.
Esta substancia espiritual no es ni celeste ni infernal, es un cuerpo aéreo, puro y espléndido, la forma intermediaria entre los seres sublimes e inferiores, desprovista de entendimiento, pero fecunda en su operación, la más escogida y llena de gracia de todas las otras cosas celestes.

El alma del gran mundo es la que liberará y recibirá el alma del hombre con su simiente particular.
El Mensaje Reencontrado VII: 2'
Los filósofos creyeron que existe una Materia primera más antigua que los elementos. Pero, como no tuvieron mucho conocimiento de la misma, poco hablan de eso y, cuando lo hacen, la describen como envuelta en un velo: que está exenta de cualidades y accidentes, pero que constituye el primer sujeto de las cualidades y accidentes; que está vacía de cantidad, pero que, por ella, todas las cosas con cuantitativas; que es simple, pero que, en ella residen los contrarios; que, aunque desconocida por los sentidos, es la base de las cosas sensibles; que su presencia no se percibe en ninguna parte, si bien está dispersa por todos sitios; que siempre anhela poseer formas, aunque no consiga retener ninguna. Origen de todos los cuerpos, sólo puede ser concebida por una operación del intelecto, sin ser de ningún modo perceptible a los sentidos. Por último, no habiendo en ella nada en acto consiste toda en potencia. De esta manera fue como establecieron un fundamento de la Naturaleza ficticio y quimérico.
Solamente el conjunto de Sabios la ha conocido y la denominan su Sal, se extrae de su tierra. Ha perdido a un gran número de locos, ya que la tierra común aquí no vale nada. Ni de ningún modo la sal vulgar, sino más bien la Sal del mundo, que en sí contiene toda la vida.
Nueva luz química, El Cosmopolita

El Libro no es, pues, ni carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo es.
¿Cuál es, pues, la cosa que no es ni carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo ES?
El Mensaje Reencontrado XXXVIII: 14-14'
Algunos que en eso concuerdan con la opinión de los rabinos creyeron que, al comienzo, hubo un cierto principio material antiquísimo, aunque oscuro e inefable, llamado (con una palabra poco adecuada) Hila, que precedió a la primera materia y que puede ser identificado menos como un cuerpo que como una sombra inmensa; menos como una cosa que como la imagen muy opaca de las cosas, una especie de máscara tiznosa del Ser, noche llena de tinieblas y escondrijo de las sombras; donde nada hay en acto sino que todo esta en potencia; algo pues que la mente humana sólo conseguiría imaginarse en sueños. Nuestra imaginación no puede mostrarnos este principio ambiguo, este tenebroso Orco, de la misma manera que a un ciego de nacimiento sus orejas no le muestran el Sol.
Cualquiera que sea la execración con la que la teología egipcia haya condenado a Tifón, no es, sin embargo, menos verdad que, sin él, Isis y Osiris no podrían congelarse y hacerse sensibles, de modo que es a esta deidad impura a la que los sabios deben el conocimiento de su primera materia que sin esta causa de condensación seguiría siendo invisible e impalpable, como lo es en el aire.

Separa lo que está unido y las tinieblas te harán ver el comienzo de la obra.
Junta lo que está separado y la luz te conducirá al final de la obra divina, que es el sol glorioso.
El Mensaje Reencontrado XXI: 19'
Creen también que de ese principio muy lejano, Dios extrajo y creó cierto abismo cubierto de brumas, informe y sin orden, que habría sido la materia próxima de los elementos y del Mundo. Pues bien, el texto sagrado denomina esta masa “tierra vacía y desierta”, o “agua”, aunque en acto no fuera ni una ni otra porque esa masa era las dos en potencia y en destino. Nosotros podemos conjeturar que la materia de esa masa era bastante parecida a un humo o vapor negro al cual estaba mezclado cierto espiritu, completamente entorpecido por el frío y las tinieblas.
Se disputan los excrementos y dejan de lado el bálsamo. Transforman las piedras en humo, pero ¿quién transformará el humo en piedra santa?
El Mensaje Reencontrado I: 49'

Desde el fondo del abismo, donde estás, te evoqué, Señor.
El Zohar. Moisés de León (?)

¿Dónde está el Amante? ¿Dónde está el Amado? ¿Dónde está el Amén?
-¡En nuestro corazón de piedra, de donde debemos extraerlo y manifestarlo claramente!
El Mensaje Reencontrado XV: 36'
En el sexto día de la creación y en el tercero después del nacimiento del Sol, el hombre surgió de la Tierra. El mayor misterio derrama su sombra sobre el tiempo de esta producción y sobre este número de días. De la misma forma que en el cuarto día de la creación toda la luz que había en el ciclo se coaguló en un único Sol, al tercer día de nacer este Sol, que fue el sexto de la creación, el limo de la Tierra recibió el soplo de vida y lo levantó bajo la forma de un hombre vivo, imagen de Dios. Así es que, en el cuarto día, o sea en el cuarto milenio después del origen del mundo, el Sol no creado, esto es, es la naturaleza divina infinita -que antes no podía ser contenida por ningún marco- quiso ser estrechada y empequeñecida y, en cierto modo, limitada en el cuerpo humano. Y en el tercer día, o sea, en el tercer milenio (pues, para Dios mil años son como un día) después del nacimiento y de la primera venida de este Sol no creado y, hacia fines del sexto día, o sea, en el sexto milenio después de la creación, ocurrirá la gloriosa resurrección de la naturaleza humana en la segunda venida del Juicio supremo: por lo que nos fue representado por la bienaventurada Resurrección que tuvo lugar en el tercer día. Fue así como el Profeta ocultó en el Génesis el destino y la duración misteriosa del mundo.
Mañana será oscuro, mañana hará frío, mañana estaremos muertos, mañana la resurrección y el juicio. ¿No veis que mañana se llama hoy? ¿No veis que hoy os agarra y os mata sin que hagáis otra cosa que correr delante de él con la esperanza estúpida de distanciarle?
El Mensaje Reencontrado XXII: 64

La resurrección comienza de nuevo, y ya ha vuelto a comenzar, como una nueva promesa de Dios. He aquí un signo maravilloso para los que comprenden.
El tiempo de la purificación por el fuego llega y el de la purificación por el agua sigue, y el tiempo de la fecundación celeste está oculto entre ellos.
El Mensaje Reencontrado XXVI: 23-23'

Así, ¿comprenderemos por qué está dicho que el Señor Dios juzgará a los vivos y a los muertos, a los vivos en primer lugar y a los muertos a continuación?
Pues, incluso tener la gracia del don de vida ya desde este mundo, no nos dispensa del juicio último de Dios muy justo.
El Mensaje Reencontrado XXXVI: 29-29'