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El Libro está dedicado al mejor de los pueblos

Versículos de El Mensaje Reencontrado A Dios no le interesa mucho nuestra situación en este mundo. Considera, más bien, el estado de...

Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
11 agosto 2011

Versículos de El Mensaje Reencontrado

A Dios no le interesa mucho nuestra situación en este mundo. Considera, más bien, el estado de nuestro corazón, pues de él provienen nuestro salvamento o nuestra perdición, y el color de nuestra piel no añade ni suprime nada a esto.

Ahora, ofrecemos el Libro de la resurrección a los humildes, a los humillados, a los rechazados, a los negros, a fin de que los amos se vuelvan esclavos y a fin de que los esclavos se vuelvan amos.
«El don de Dios ya no debe ofrecerse a los saciados que lo rechazan, sino a los hambrientos que esperan de él la salvación».

Estabais sin Libro, sin profeta y sin Escritura, y languidecíais como el desecho de la humanidad. Dios os envía el florón de su corona y la perla de su tesoro, porque henos aquí humildes entre los humildes y pobres entre los pobres. ¿No los recibiréis con efusión y amor, y no viviréis santamente ante él?

Los herederos bien pueden ignorar o rechazar su herencia, por creerse suficientemente instruidos en su religión o bastante sabios en su ciencia. Su orgullo y su malignidad no forzarán el don de vida del Altísimo; su inteligencia será humillada y su libertad será retirada al final.
¿No volverán humildemente a Dios en sus corazones en lugar de permanecer esclavos en una tierra extranjera?

Los poderosos, los sabios, los ricos y los inteligentes del mundo han despreciado y rechazado el don del cielo. ¿No seréis más sagaces y no estaréis más agradecidos al Señor que os ofrece gratuitamente la vida imperecedera? ¡Oh, la faz de los poderosos cuando se descubran sin fuerza! ¡Oh, el rostro de los sabios cuando se descubran imbéciles!
¡Oh, la cara de los ricos cuando se descubran miserables! ¡Oh, la cabeza de los inteligentes cuando se descubran estúpidos!

Os volveréis gloriosos y dominaréis a vuestros antiguos amos, porque el reino del Espíritu Santo se acerca.
Tratadlos bien, en recuerdo de aquel que os ha dado el Libro de la gloria.

Recibid entre vosotros como a iguales a los que lo hayan adoptado en su corazón, porque muchos de entre ellos también han recibido como iguales a aquellos de entre vosotros que han adoptado sus Escrituras en sus corazones.

Los Semitas esclavos han heredado de los Egipcios orgullosos el secreto de Dios, y se han vuelto libres y gloriosos.
Los Occidentales han heredado de los Semitas orgullosos el secreto de Dios, y se han vuelto libres y gloriosos.

Los Negros esclavos heredan ahora de los Occidentales orgullosos el secreto de Dios, y se volverán libres y gloriosos. ¿Sabrán permanecer humildes ante Dios a fin de guardar el amor del Altísimo?

Te ha placido, Señor Dios, enviarnos al pueblo de los humildes y de los mansos, al pueblo de los simples niños que creen en tu santo Nombre de verdad y que te aman en sus corazones. ¿No los harás brillar por encima del orgullo de los rebeldes que entierran tu palabra inspirada? ¿No los abrevarás en tu sagrado manantial que salva de la muerte?

¡Cuál será la sorpresa de los pueblos rebeldes que creen apropiárselo todo por la fuerza y la violencia, cuando se vean tumbados sobre la tierra en medio de sus humeantes ruinas! ¡Cuál será su asombro cuando vean al pueblo escogido por Dios volver a salir indemne de la hoguera movediza de la exterminación! Y ¡qué espanto cuando vean las llamas perseguirles y engullirles sin perdón!

La maldición que pesaba sobre los hijos de Cam se levanta para los que reciben el Libro del perdón y lo guardan en sus corazones.

Dios nos ha dado la parte más despreciada de la humanidad, pero ¿acaso no es también la más oculta y la mejor?
¿No es la más fiel y la más agradecida?

Obedeciendo la voz de Dios, os recogemos piadosamente como un don muy santo, a pesar del oprobio que os envuelve, y os lavamos en las lágrimas de la alegría del Señor reencontrado.

Dios no se fija en el color de vuestra piel, sino sólo en la pureza de vuestros corazones. ¿No vendréis hacia él que se da a vosotros sin medida? «¡Oh, realeza del amor inocente, atraes la inocencia y la fijas en la pureza del amor!»

El Libro nuevo para el pueblo nuevo.
La abundancia del cielo para los hambrientos y para los sedientos de la tierra.

Para los hartos de alimentos, para los saciados de saber y para los que desbordan de malicia, basta con la purga de la muerte.

Los pueblos saciados han rechazado el mensaje y al mensajero.

Los pueblos hambrientos, ¿los recibirán, quizá, más generosamente?

La piedra del fundamento es la más despreciada porque es oscura, pero es la más preciosa, pues todas las demás están ocultas en ella.

Así, el pueblo negro es el más despreciado, pero también es el mejor, pues hará brillar a todos los demás en el Señor reencontrado.

Los blancos que reciben el Libro son herederos en primer lugar, pero en nada son superiores a los negros.
Considerémosles a todos como hermanos iguales en el amor de Dios y recibámosles con todo el afecto, pero no los mezclemos entre sí.

No os avergoncéis del color negro que Dios ha escogido para vosotros, pues en él están escondidos todos los demás.
¿No sabéis que la luz ha salido de las tinieblas al comienzo y que al final reposará en el esplendor dorado?

La libertad negra iluminará el mundo y el pueblo negro manifestará de nuevo la luz de Dios en el mundo, pues la edad negra incuba la claridad celeste.

Es una promesa del Señor que se realizará ante nuestros ojos si recibimos su herencia sin dudar, pues él escoge a quien le parece para hacer brillar su gloria sobre la tierra.

¿No es la virgen negra la primera y la más misteriosa de todas las madres?
¿No es a ella a quien Dios ha mirado amorosamente desde el comienzo? ¿No es ella quien ha alumbrado la luz que ilumina el mundo?

¡Oh, vosotros que tenéis la piel negra y el corazón rojo!, ¿no haréis brillar también sobre el mundo la pureza de vuestro ojo y la blancura de vuestra luz?
¿No recibiréis santamente al Señor entre vosotros y no haréis un lugar a sus enviados?

Ahora, habrá una comunidad negra heredera de la santa piedra del fundamento colocada por el ungido de Dios, pues, por primera vez, un Libro y un profeta son dados a los pueblos negros en particular, mientras que antes, la revelación divina les había sido ofrecida como quien tira un hueso a los perros, a fin de ponerles más fácilmente el collar de la esclavitud.

¿No daréis gracias al Señor que se cuida ahora de romper el hueso para ofreceros la médula nutritiva?
¿No recibiréis llorando de alegría el santo don del Único Esplendor?
¿No besaréis piadosamente el Libro que os sitúa por encima de los sabios y de los inteligentes de este mundo?

El Señor no os envía un hombre glorioso, rico y poderoso. Os envía un hombre desconocido, pobre y despreciado. Observad bien esto, a fin de no volveros jamás orgullosos del mensaje que os es dado y a fin de no perder jamás su espíritu vivo y oculto.
«Guardadlo en vuestros corazones y resplandeced en Dios».

¿No reverencia el Libro a los profetas de Dios y no venera a los Hijos de Dios?
¿No proclama el Libro la preciosidad de la carne y de la sangre del gran Rey inmolado para todos sobre la tierra?
¿El Libro, no nos hace herederos de la gloria del Señor resucitado en la trascendencia de la vida inmortal?

El Señor nos ha dado en herencia, por último, todos los pueblos negros de la tierra. ¡Oh, maravilloso Señor, oh, preciosa herencia, que nos colma más allá de toda esperanza!

Asimismo, el Señor os ha dado, por último, el Mensaje y el profeta reencontrados. ¿Qué diréis de vuestro Señor y qué diréis de vuestra herencia que os colman tan magníficamente?

El profeta ha dicho: «La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la han recibido», pero estas tinieblas eran como un crepúsculo que terminaba en la muerte de la letra. Ahora, podemos decir: «La luz brillará en las tinieblas y las tinieblas la recibirán», pues estas nuevas tinieblas son como una aurora que se prepara en el secreto de los corazones purificados y fecundados por Dios.

Un pequeño número de blancos escupe el veneno de la ciencia impía a fin de sobrevivir, pero un pequeño número de negros lo traga y éstos ya están muertos para la revelación divina.
Finalmente, la idiotez parecerá una cosa reposada y deseable en comparación con la locura razonadora de los sabios y de los inteligentes del mundo que agonizan en su vanidosa ignorancia.

Que cada nación negra conserve santamente la palabra revelada de Dios en su corazón y que guarde cuidadosamente el Libro de la liberación que le es dado, como guardaría un talismán único donde estuviera escrito el secreto de la liberación de la esclavitud y de la muerte.

Los nuestros han sido los primeros en ayudar y recibir a los negros que venían a ellos. ¿Serán también los negros los primeros en recibir y ayudar a los nuestros que van hacia ellos ahora?

Los pueblos negros están todavía divididos y como en el alumbramiento, pero un día estarán unidos y fuertes si reciben el Libro de la unión y del amor en sus corazones.

El Único nos ha enviado la letra del Padre grabada en la piedra de Israel.
Después, nos ha enviado la palabra del Hijo predicada en todo el Occidente.
Ahora, nos envía el pensamiento del Espíritu que va a cubrir el mundo entero.

¿No es la misma y única revelación desde el comienzo hasta el fin? ¿No ha salido de la tierra negra? Y ahora, ¿no vuelve a la tierra negra?
«¿Acaso los oscuros niños que eran los últimos en el mundo no se volverán los primeros en Dios?»

Los negros esperan su herencia santa desde que uno de sus Sabios descubrió la estrella que le condujo hasta la virgen madre y hasta el niño rey.

¿Lo recibirán ahora que se les ofrece en particular? El arrogante orgullo de sus hermanos les favorece divinamente, pero ni unos ni otros lo saben todavía.

¿No es Melchor, el rey negro, quien ofreció el oro de la realeza y del amor al Señor recién nacido? Y ¿no es el Señor glorificado quien envía a los negros el oro de la liberación y del amor?

¡Oh, tú, el mejor de los pueblos, que sabes amar y alegrarte sin hipocresía!, el Señor te envía lo que tiene de mejor, pues te ama y se alegra en ti sin trabas. ¿Abandonarás su tesoro como los demás pueblos locos?

La dedicatoria del Libro a los negros es deslumbrante y nadie puede dudar de ello, ni siquiera los blancos que lo reciben en primer lugar.

Os hemos conocido antes de que nos conocierais.

¿Lo sabéis? Y ¿lo entendéis como es debido?

Los blancos nos han recibido como ciegos.

¿Nos recibirán los negros como sordos?

¿Quién de entre vosotros tenderá una mano caritativa y fraternal a los pueblos negros recién nacidos, a fin de que accedan a la revelación del Único Señor de vida? ¿De quién heredarán, pues, el joyel?

Si no, ¿acaso no sabrán superaros con la ayuda del Señor de fe y de amor, y dejaros corromper en el cenagal de la muerte con vuestra orgullosa inteligencia, con vuestra vana ciencia y con vuestra ciega razón?

Pueblos de color, se os reprochará haber recibido el Libro de la liberación de manos de un hombre blanco.

Responded: «Estamos honrados por haber recibido este don, y vosotros estáis deshonrados por haberlo rechazado».

Algunos inteligentes de Dios subsisten entre la multitud de inteligentes del mundo como la brasa permanece oculta bajo las cenizas muertas.

Así, algunos blancos seguirán siendo herederos de la doctrina celeste entre la multitud de muertos orgullosos.

Estos, que son los mensajeros benditos de Dios, ¿no serán también los mensajeros que bendecirán a los pueblos de color llamados a Dios?

Los hijos se volverán esclavos y los esclavos, hijos queridos de Dios, pues los hijos desprecian ahora la herencia santa que los esclavos reciben con agradecimiento.

Dios ha permitido que quienes se valen orgullosamente del color de su piel tengan el corazón oscurecido por las tinieblas de la muerte.

Igualmente, Dios ha permitido que los que no ostentan el color de su piel como una bandera tengan el corazón fecundado por su oro vivo.

¡Oh, pueblos negros!, hasta ahora estabais sometidos a los prestigios del mundo, pero el Señor desciende hasta vosotros mediante su palabra viva.

¿No recibiréis santamente el don prodigioso de la vida sin mezcla? Y ¿no estaréis agradecidos a aquel que os trae la salvación de Dios?

Ahora, el Libro también es dado a los pueblos amarillos que lo reciben en sus corazones, y los rojos oirán hablar de él. Pues los negros serán guardianes de la luz que los blancos han manifestado en el mundo.