Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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XX Cuando se abandona lo aprendido, desaparecen las contrariedades. ¿Qué diferencia hay entre «¡eh!» y «¡oh!» ¿Qué distinción puede hac...

26 octubre 2016
(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')


"Entendí y dije a Ea, mi señor: "[He aquí], mi señor, lo que así ordenaste tendré a honra ejecutar. [Pero, ¿qué] contestaré a la ciudad, a la gente y a los ancianos?" Ea abrió su boca para hablar, diciendo a mí, su servidor: "En tal caso les hablarás así: "He sabido que Enlil me es hostil, de modo que no puedo residir en vuestra ciudad, ni poner mi p[ie] en el territorio de Enlil. Por lo tanto, a lo Profundo bajaré, para vivir con mi señor Ea. [Pero sobre] vosotros derramará la abundancia, [los] pájaros [selectos], los más excelentes peces. [La tierra se colmará] de riqueza de cosechas. [Aquel que en el ocaso ordena] las vainas verdes, verterá sobre vosotros una lluvia de trigo"."


Lo que desciende a lo más bajo es lo mismo que sube a lo más alto, para reunir el Universo esparcido.
VI: 12'


"Al primer resplandor del alba, la tierra se juntó [a mi alrededor].»"

La renuncia sin objeto nos reconduciría a la inconsciencia y a la disolución de los limbos movedizos, mientras que la renuncia con el objeto nos conducirá a la conciencia y a la coagulación de la creación fija.
XXXI: 46'

"«Los pequeños [llev]aban brea, al paso que los grandes transportaban [el resto] de lo necesario. Al quinto dia tendí su maderamen. Un acre (entero) era el espacio de su suelo, diez docenas de codos la altura de cada pared, (Gen 6,15) diez docenas de codos cada borde del cuadrado puente. Preparé los contornos (y) lo ensamblé. Lo proveí de seis puentes, dividiéndolo (así) en siete partes. El plano de su piso dividí en nueve partes. Clavé desaguaderos en él. Me procuré pértigas y acopié suministros. Seis (medidas) "sar" de betún eché en el horno. (Gen 6,14) Tres "sar" de asfalto [también] eché en el interior, tres "sar" de aceite los portadores de cestas transportaron, aparte de un "sar" de aceite que la calafateadura consumió, y los dos "sar" de aceite [que] el barquero estibó. Bueyes maté para la [gente], (Gen 6,21) y sacrifiqué ovejas cada día. Mosto, vino rojo, aceite y vino blanco [di] a los trabajadores [para beber], como si fuera agua del río, para que celebrasen como en el Día del Año Nuevo. A[brí...] ungüento, aplicándo(lo) a mi mano. [Al sépti]mo [día] el barco estuvo completo. [La botadura] fue ardua, hasta el punto de que hubieron de cambiar las planchas de encima y de debajo, [hasta que] dos tercios de [la estructura entra]ron [en el agua]. [Cuanto tenía] cargué en él: cuanta plata tenía cargué en él; cuanto oro [tenía] cargué en él; cuantos seres vivos tenía [cargué] en él. (Gen 7,7-8) Toda mi familia y parentela hice subir al barco. Las bestias de los campos, las salvajes criaturas de los campos, (Gen 7,13-16) todos los artesanos hice subir a bordo. Samas me había fijado un tiempo: "Cuando aquel que ordena la intranquilidad nocturna, envíe una lluvia de tizón, ¡sube a bordo y clava la entrada!" Aquel tiempo señalado llegó: Aquel que ordena la intranquilidad nocturna, envía una lluvia de tizón. Contemplé la apariencia del tiempo. El tiempo era espantoso de contemplar. Subí al barco y clavé la entrada. Para clavar (todo) el barco, a Puzur-Amurri, el barquero, cedí la estructura con su contenido. Al primer resplandor del alba, una nube negra se alzó del horizonte. (Gn 7:11) En su interior Adad truena, mientras Sullat y Hanis van delante,  moviéndose como heraldos sobre colina y llano. Erragal arranca los postes; avanza Ninurta y hace que los diques sigan."

La nube que vuela por encima de las montañas anida en las cavernas de la tierra, donde incuba la única claridad.
III: 57'

"Los Anunnaki levantan las antorchas, encendiendo la tierra con su fulgor. La consternación debida a Adad llega a los cielos, pues volvió en negrura lo que había sido luz. [La vasta] tierra se hizo añicos como [una perola]. Durante un día la tormenta del sur [sopló], acumulando velocidad a medida que bufaba [sumergiendo los montes], atrapando a la [gente] como una batalla. Nadie ve a su prójimo, no puede reconocerse la gente desde el cielo. Los dioses se aterraron del diluvio, y, retrocediendo, ascendieron al cielo de Anu. Los dioses se agazaparon como perros acurrucados contra el muro exterior."

El camino que lleva a Dios está sembrado de terror, de desolación y de muerte, que son las vestiduras exteriores de la única claridad.
VI: 24'

"Istar gritó como una mujer en sus dolores, la señora de dulce voz de los [dioses] gime: "Los días antiguos se han trocado, ¡ay!, en arcilla, (Gn 7:23) porque hablé maldad en la Asamblea de los dioses. ¿Cómo pude hablar maldad en la Asamblea de los dioses, ordenando batalla para destrucción de mi gente, (Gn 8:21) cuando yo misma di a luz a mi pueblo? ¡Como el desove de los peces llena el mar!""

La tierra es negra y se volverá aún más negra, luego se blanqueará poco a poco y reaparecerán los astros, las estrellas innumerables, la luna pura y blanca y el sol vivo y dorado, que serán los signos de la encarnación triunfante sobre la muerte.
XIX: 26

"Los dioses Anunnaki lloran con ella, los dioses, humildemente, están sentados y lloran, con los labios apretados, [...] uno y todos. Seis días y [seis] noches sopla el viento del diluvio, mientras la tormenta del sur barre la tierra. Al llegar al séptimo día, la tormenta del sur (transportadora) del diluvio amainó en la batalla, que había reñido como un ejército. El mar se aquietó, la tempestad se apaciguó, el diluvio cesó. (Gn 8:1-2) Contemplé el tiempo: la calma se había establecido, y toda la humanidad había vuelto a la arcilla. El paisaje era llano como un tejado chato. Abrí una escotilla y la luz hirió mi rostro. (Gen 8,6) Inclinándome muy bajo, sentéme y lloré, deslizándose las lágrimas por mi cara. Miré en busca de la línea litoral en la extensión del mar: En cada catorce (regiones) emergía una comarca (montañosa). En el Monte Nisir el barco se detuvo. (Gen 8,4) El Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento, un primer día, un segundo día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Un tercer día, un cuarto día, el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Un quinto y un sexto (día), el Monte Nisir mantuvo sujeta la nave, impidiéndole el movimiento. Al llegar el séptimo día, envié y solté una paloma. La paloma se fue, pero regresó; (Gn 8,8-10) puesto que no había descansadero visible, volvió. Entonces envié y solté una golondrina. (150) La golondrina se fue, pero regresó; puesto que no había descansadero visible, volvió. Después envié y solté un cuervo. (Gn 8,7) El cuervo se fue y, viendo que las aguas habían disminuido, come, se cierne, grazna y no regresa. Entonces dejé salir (todo) a los cuatro vientos y ofrecí un sacrificio. Vertí una libación en la cima del monte. (Gn 8,19-20) Siete y siete vasijas cultuales preparé, sobre sus trípodes amontoné caña, cedro y mirto. Los dioses olieron el aroma, (Gn 8,21) los dioses olieron el dulce aroma, los dioses se apiñaron como moscas en torno al sacrificante."

Sólo hay un ARTE verdadero, es el que manifiesta el espíritu libre, que es la luz del Universo. Sólo hay una ciencia verdadera, es la que fija esta luz divina en el reposo de Dios.
XXII: 31'

"A esto Enlil subió a bordo del barco. Cogiéndome de la mano, me subió a bordo. Subió mi mujer a bordo e hizo que se arrodillara a mi lado. De pie entre nosotros, tocó nuestras frentes para bendecirnos: "Hasta ahora Utnapishtim fue tan sólo humano. En adelante Utnapishtim y su mujer serán como nosotros dioses. ¡Utnapishtim residirá lejos, en la boca de los ríos!" Así me cogieron y me hicieron residir lejos, en la boca de los ríos. Pero ahora, ¿quién por ti convocará los dioses a la Asamblea, para que encuentres la vida que buscas? ¡Ea!, no concilies el sueño durante siete días y siete noches.»"

La verdadera filosofía es la búsqueda del origen y del fin de todas las cosas.
VI: 18




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