Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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(Extractos con notas de El Mensaje Reencontrado)



Si la preparamos, esta materia será el instrumento que realizará nuestro deseo. Y por ello aquellos que trabajan en este arte sin este médium, pierden el tiempo; si conocieran este médium, todas las cosas les serían posibles y propicias. Debes saber que este medio se encuentra en estado aéreo con los cuerpos celestes, y propiamente hablando, sólo en éste se encuentra el género masculino y femenino, poseyendo una virtud firme, fuerte, fija y permanente; de la esencia del cual los filósofos han hablado (tal como te decía) solamente a través de similitudes y mediante figuras.

Así, pues, ruego a Dios que aquel que comprenda este secreto pueda obrar a la gloria y alabanza de su santa Divinidad. Pues debes saber, querido hijo mío, que el ignorante no podría comprender el secreto del arte, ya que depende del conocimiento del cuerpo verdadero, que le está escondido.

Conoce pues, hijo mío, las Naturalezas, lo puro y lo impuro, lo mundo y lo inmundo: ya que nada puede dar lo que no posee. Y puesto que las cosas no son y no pueden hacerse según su naturaleza, haz uso pues del sujeto más perfecto y más próximo que encuentres, te bastará.

Abandona, pues, el mixto y toma su simple. Ya que es quintaesencia.

La verdad está desnuda y es simple, los hombres la ven más o menos claramente según la pureza, según el amor y según el conocimiento de cada uno.
La gracia es la que salva lo que hay de bueno en nosotros.
El amor es el que lo perfecciona, pero es el conocimiento quien realiza la unión misteriosa y última.

VII: 10-10'


Considera que tenemos dos cuerpos de grandísima perfección, llenos de plata viva; toma, pues, de ellos tu plata viva y de ella harás la medicina, llamada por algunos quintaesencia, que es una potencia, imperecedera, permanente y siempre victoriosa, que además es una clara luz que ilustra de verdadera bondad a toda alma que la haya saboreado una vez. 

Ella es el nudo y el lazo de todos los Elementos que contiene en sí, y el espíritu que nutre todas las cosas, y por medio del cual la Naturaleza obra en el Universo. Ella es la fuerza, el principio y el fin de toda la obra. Y a fin de que en una palabra te lo manifieste todo, has de saber que la quintaesencia y la cosa oculta de nuestra piedra, no es otra cosa que nuestra alma viscosa, celeste y gloriosa, extraída de su mina por nuestro magisterio, la cual por sí sola la engendra y no nos es posible hacer esta agua por arte, sino la Naturaleza sólo es quien la engendra. 

Esta agua es el Vinagre muy agrio que hace que el oro sea un puro espíritu, e incluso ella es esta bendita Naturaleza que engendra todas las cosas, que permanece muy unida a su putrefacción. Con su Verdor hace aparecer varios colores. 

No nos corresponde cortar la madera seca que estorba en el gran árbol de vida plantado en el mundo. La sangre nueva, que viene del cielo en sacrificio santo, hará reverdecer lo que ha permanecido vivo, y la leña muerta caerá por sí misma.

XXV: 31


Y te digo, hijo mío, considera todas las demás cosas como vanas excepto esta agua que consume, blanquea, disuelve y congela. Es ella quien putrifica y hace germinar. Por ello te advierto, para que toda tu intención esté en la decocción de tu agua, y no te preocupes en absoluto de la duración del tiempo, pues de otro modo no obtendrás ningún fruto. 

Cuécelo dulcemente, poco a poco hasta que se transforme de falso color en color perfecto, ten en cuenta al principio de no quemar sus flores y su vivacidad. De ningún modo te precipites para llegar antes al final. 

Cierra bien tu vaso, a fin de que el que está dentro no pueda escapar y así alcanzarás el resultado. Recuerda que disolver, calcinar, teñir, blanquear, refrescar, bañar, lavar, coagular, imbibir, cocer, fijar, triturar, desecar, y destilar son una misma cosa y no significan nada más que cocer la Naturaleza hasta que sea perfecta. 

Deseamos colaborar en la rehabilitación y la reintegración en Dios de todas las criaturas extraviadas en la muerte.
Tal es nuestro deseo, pues el trabajo más noble ante Dios es el de separar con él la luz de las tinieblas y cocer su verdad, hasta el esplendor fijo y perfecto.

XVI: 48


Es, pues, con el fuego de la extracción del alma que el espíritu surge dulce; compréndeme. Eso también puede decirse de la extracción del alma del cuerpo y de nuevo una reducción sobre este compuesto, hasta que todo sea sacado de la mezcla de los cuatro elementos. Así, lo que está debajo es lo mismo que lo que está encima, y de este modo son hechos dos luminares, uno fijo y el otro no, de los cuales el fijo permanece debajo y el volátil, encima, moviéndose perpetuamente hasta que el que está debajo, que es el macho, monte sobre la hembra y todo sea fijo, y no haya más que un luminar sin igual.

Como en el principio ha existido sólo uno, al igual en esta materia todo procederá de uno y volverá a uno. Esto se denomina convertir los Elementos, y convertir los Elementos es hacer el húmedo seco y el fugitivo fijo; a fin de que la cosa espesa disminuya y debilite la cosa que fija a las demás, permaneciendo como el fijador de la cosa.

De este modo se realiza la vida y la muerte de los Elementos, que una vez compuestos, germinan y producen; así una cosa perfecciona a la otra y la ayuda a combatir el fuego.

La naturaleza enseña al Sabio y el Sabio ayuda a la naturaleza, a fin de que el fruto aparezca a la vida y se vuelva perfecto.
Quien sabe unir los contrarios de igual naturaleza posee la ciencia.

III: 34-34'


Fuente del texto (excepto notas comparativas): revista La Puerta - Sufismo




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