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Versículos de El Mensaje Reencontrado A Dios no le interesa mucho nuestra situación en este mundo. Considera, más bien, el estado de...

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El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
28 mayo 2015

(Estudio comparativo del texto copto de Nag Hammadi con El Mensaje Reencontrado)



50. Dijo Jesús: «Si os preguntan: ¿De dónde habéis venido?, decidles: Nosotros procedemos de la luz, del lugar donde la luz tuvo su origen por sí misma; (allí) estaba afincada y se manifestó en su imagen. Si os preguntan: ¿Quién sois vosotros?, decid: Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre Viviente. Si se os pregunta: ¿Cuál es la señal de vuestro Padre que lleváis en vosotros mismos?, decidles: Es el movimiento y a la vez el reposo».

El mendigo cubierto de barro que esconde en su corazón y en su mano el joyel de Dios, vale más que todo el mundo que le rechaza.
XXXIV: 67'


51. Le dijeron sus discípulos: «¿Cuándo sobrevendrá el reposo de los difuntos y cuándo llegará el mundo nuevo?» Él les dijo: «Ya ha llegado (el reposo) que esperáis, pero vosotros no caéis en la cuenta».

Gobernemos una vez nuestra agitación y disfrutaremos de la vida en medio mismo de la muerte del mundo.
Conservemos el desapego y el júbilo de la santidad y todo se nos volverá fácil y sencillo.
XII: 7-7'

52. Sus discípulos le dijeron: «24 profetas alzaron su voz en Israel y todos hablaron de tí». El les dijo: «Habéis dejado a un lado al Viviente (que está) ante vosotros ¡y habláis de los muertos!».

Conservemos en nuestros corazones el recuerdo de quienes nos enseñaron a amar a Dios.
Evoquémosles con el Padre.
Bendigámosles con el Viviente.
Roguemos a Dios para que los colme con su amor en la eternidad del gran soplo alternado.
IV: 96

53. Sus discípulos le dijeron: «¿Es de alguna utilidad la circuncisión o no?» Y él les dijo: «Si para algo valiera, ya les engendraría su padre circuncisos en el seno de sus madres; sin embargo, la verdadera circuncisión en espíritu ha sido de gran utilidad».

Cristo quiere liberarnos de la fosa de inmundicias donde hemos caído, mientras que el anticristo quiere instalarnos en ella para siempre. He aquí la acción de Dios y he aquí la de Satán, aquí hay una diferencia fundamental que debe separar de una vez por todas a los creyentes, que esperan en la acción de la naturaleza divina, de los impíos endurecidos, que sólo cuentan con el trabajo de sus manos para salvarse.
¡Oh, Señor todopoderoso y misericordioso!, quita el saco que nos ciega y ensordece, rompe la canga que aprieta nuestros cuellos y nuestras manos, y desanuda las ligaduras que traban nuestros pies para que caminemos en tu luz de vida publicando tus bondades y elevando nuestras manos en ofrenda hacia tu santísima faz. ¡Loado seas, tú, que nos liberas del afuera por lo de dentro, oh, Viviente, pues ridiculizas toda muerte para siempre!
XXI: 6-6'

54. Dijo Jesús: «Bienaventurados los pobres, pues vuestro es el reino de los cielos».

Si Dios abandonara a sus hijos, peor para Dios y para nosotros, pero el Señor no es ni olvidadizo para consigo mismo ni ingrato con los suyos.
¡Ah, cuan cerca de Dios están los poetas, los pobres y los sencillos, y cuánto ignoran su proximidad!
XV: 22-22'

55. Dijo Jesús: «Quien no odie a su padre y a su madre, no podrá ser discípulo mío. Y (quien no) odie a sus hermanos y hermanas (y no cargue) con su cruz como yo, no será digno de mí».

Dios no nos obliga a rechazar a nuestros padres, nuestras mujeres, nuestros hijos, nuestros amigos y nuestros bienes para agradarle. Pide que no nos apeguemos ciegamente a las cosas pasajeras de este mundo a fin de que no seamos engañados ni desgarrados cruelmente el día de la separación; pues la verdadera pobreza es en espíritu y la verdadera riqueza está solamente en Dios.
Dios no exige que violentemos nuestra naturaleza ni la de los demás seres para serle agradables. Al contrario, pide que la depuremos, que la decantemos y que la maduremos suavemente a fin de que él sea manifestado en nosotros plenamente.
Ni la represión violenta ni el trabajo forzado cuentan para la salvación, sino más bien la atención despierta y la búsqueda perseverante.
XV: 15-15'

56. Dijo Jesús: «Quien haya comprendido (lo que es) el mundo, ha dado con un cadáver. Y quien haya encontrado un cadáver, de él no es digno el mundo».

Quien está instruido considera el mundo como el velo que cubre la realidad viva de Dios.
V: 56

57. Dijo Jesús: «El Reino del Padre se parece a un hombre que tenía una [buena] semilla. Vino de noche su enemigo y sembró cizaña entre la buena semilla. Este hombre no consintió que ellos (los jornaleros) arrancasen la cizaña, sino que les dijo: No sea que vayáis a escardar la cizaña y con ella arranquéis el trigo; ya aparecerán las matas de cizaña el día de la siega, (entonces) se las arrancará y se las quemará».

¡Extraña cosecha, en la que debemos buscar una a una las espigas de buen grano ahogadas en los campos de cizaña!
¡Extraña búsqueda, en la que debemos reunir algunos granos de oro perdidos en la montaña de arena muerta!
El Señor ya ha encendido su antorcha para reducir a ceniza las multitudes inútiles, y le suplicamos que espere un poco más, con la esperanza de descubrir algunas espigas aisladas, pues ya ni siquiera pensamos encontrar un campo de buen grano o una pieza entera de su tesoro.
XXIX: 30-30'

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Fuente del texto (excepto notas comparativas): Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero, BAC

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