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Versículos de El Mensaje Reencontrado A Dios no le interesa mucho nuestra situación en este mundo. Considera, más bien, el estado de...

Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
29 noviembre 2014
Un hombre que atravesaba el campo se encontró con un tigre.

Echó a correr, y el tigre tras él.

Al llegar a un precipicio, se asió a las raíces de una viña silvestre y se dejó caer en el abismo.

El tigre lo husmeaba desde allá arriba.

Temblando, el hombre miró hacia abajo, donde, de lejos, otro tigre aguardaba para devorarlo.
 
Dos ratones, uno blanco y otro negro, empezaban a roer lentamente la vid.

El hombre vio allí próxima una mata de apetitosas fresas.

Asido de la vid con una mano, arrancaba fresas con la otra.

¡Qué dulce su sabor!

Parábola Zen


Huyamos de la ilusión del pasado y de la del porvenir estableciéndonos en la presencia divina, que es como la actualidad de la eternidad.

El Mensaje Reencontrado XIV: 26

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15 noviembre 2014

VIII


La forma suprema de bondad es como el agua.

El agua sabe cómo beneficiar a todas las cosas sin combatir con ninguna.

Va a los lugares que todos desprecian.

Por ello, está cerca del Tao.

Al escoger tu morada, has de saber cómo no apartarte de la tierra.

Al cultivar tu mente, has de saber cómo bucear en las profundidades ocultas.

Al tratar con los demás, has de saber ser amable y bondadoso.

Al hablar, has de saber medir tus palabras.

Al gobernar, has de saber cómo mantener el orden.

Al administrar, has de saber ser eficaz.

Cuando actúes, has de saber escoger el momento oportuno.

Si no luchas contra nadie, estarás libre de todo reproche.

Lao Tse


¿Cómo creer lo que los santos ven en nosotros, si no oímos lo que pasa dentro de nosotros mismos?
El fuego central vive actualmente en el agua celeste, bajo el velo de la tierra extranjera.

El Mensaje Reencontrado IV: 75-75'

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07 noviembre 2014
 Un granjero vivía en una pequeña y pobre aldea. Sus paisanos le consideraban afortunado porque tenía un caballo que utilizaba para labrar y transportar la cosecha. Pero un día el caballo se escapó. La noticia corrió pronto por el pueblo, de manera que al llegar la noche, los vecinos fueron a consolarlo por aquella grave pérdida: "¡Qué mala suerte has tenido!" La respuesta del granjero fue un sencillo "puede ser".

 Pocos días después el caballo regresó trayendo consigo dos yeguas salvajes que había encontrado en las montañas.

 Enterados los aldeanos acudieron de nuevo, esta vez a darle la enhorabuena y comentarle su buena suerte, a lo que él volvió a contestar: "puede ser".

 Al día siguiente, el hijo del granjero trató de domar a una de las yeguas, pero está lo arrojó al suelo y el joven se rompió una pierna. Los vecinos visitaron al herido y lamentaron su mala suerte; pero el padre respondió otra vez: "puede ser".

 Una semana más tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a los jóvenes al ejército. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna rota. Al atardecer, los aldeanos que habían despedido a sus hijos se reunieron en la taberna y comentaron la buena estrella del granjero, más éste, como podemos imaginar, contestó nuevamente: "puede ser".

Cuento taoísta


Aunque no comprendamos lo que hacemos, no omitamos dar siempre las gracias al Señor por todo lo que nos llega y por todo lo que nos abandona.

Aceptar lo que viene y dejar ir lo que se va es la sabiduría más allá del deseo y de la renuncia.

No hay azar para los creyentes, el azar es para los que permanecen voluntariamente extraviados en el lodazal de la muerte tenebrosa y hedionda.

El Mensaje Reencontrado XXXII: 49; X: 23; XVII: 55

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01 noviembre 2014
El sonido de un arpa produce un sentimiento de tranquilidad. La música sensual produce arrobamiento y abandono. El rechinar de ladrillos produce un estremecimiento en la columna vertebral. El sonido de tambores hace que se erice el pelo de la nuca.

Así funciona la estimulación de los sentidos. Si es armoniosa, evoca una energía positiva, que produce una influencia benigna que todo lo anima. Si no es armoniosa, evoca una energía negativa, que produce una influencia tosca en el cuerpo que lo degrada todo.

La energía depende del sonido, el sonido depende de la energía. Cuando la energía se mueve, se emite sonido; cuando el sonido se produce, la energía vibra. Cuando la energía vibra, las influencias se activan y cambian las cosas. Por tanto, es posible de ese modo dominar el viento y las nubes, producir escarcha y granizo, hacer que el ave fénix cante, lograr que los osos dancen, entablar amistad con las luminiscencias espirituales.

La ciencia del uso de la música es realmente muy grande.

Escritos transformativos de T’an Ch’iao, 
adepto taoísta del siglo X d.C.


Señor, lloramos de alegría escuchando tu música que habla a nuestras almas y las consuela del exilio de la muerte, pero es tu santo rocío lo que nos libera del abismo de perdición y nos hace reflorecer en tu luz maravillosa, donde la alegría celeste habita por la eternidad.

El Mensaje Reencontrado XXI: 59'


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