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El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
30 julio 2014

Sura 97
Al-Qadr (EL Destino)

¡En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso!

Lo hemos revelado en la noche del Destino.

Y ¿cómo sabrás qué es la noche del Destino?

La Noche del Destino vale más que mil meses.

Los ángeles y el Espíritu descienden en ella, con permiso de su Señor, para fijarlo todo.

¡Es una noche de paz, hasta el rayar del alba!

Corán



¡Oh, Señor de bondad y de perdón, concédenos el tiempo necesario para la búsqueda de tu santo secreto y permite que saboreemos aquí abajo las primicias de la vida eterna que nos has prometido desde el comienzo! ¡Oh, ven para nuestra salvación, Santísimo, y desciende en nuestros corazones purificados!

El Mensaje Reencontrado XXXIV: 24'

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18 julio 2014

VII


El Cielo es eterno, y la Tierra permanece.

¿Cuál es el secreto de su eterna duración?

¿Acaso o viven eternamente porque no viven para sí mismos?

Por eso, el Sabio prefiere permanecer detrás, mas se encuentra al frente de los demás.

Se desprende de sí mismo, mas así mismo se encuentra a salvo y seguro.

¿Acaso no es por ser desinteresado por lo que se realiza su Ser?

Lao Tse


El Señor, que poseía y era la verdad palpable de Dios, no pedía nada a nadie; lo daba todo a todos y se daba él mismo sin medida.

El Mensaje Reencontrado XXXV: 68' 

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16 julio 2014

o Caos celeste de los Magos y Primera Materia de todas las cosas

Eugenio Filaleteo

continuación de la 2ª parte

(Extractos con notas comparativas de El Mensaje Reencontrado)

Este “pratum” o prado de ideas, es un lugar conocido por los Filósofos, Flamel lo denomina jardín y montaña de los siete metales; referiros sobre este tema a su “Sumario” donde lo describe de forma muy sabia, pues aprendió de un judío. Es una cierta región secreta universal. Algunos la llaman “Regio Lucis” o “región de luz” pero para el Cabalista es la “Nox corporis”,  término muy adecuado y significativo.

La naturaleza está profundamente sepultada en la tierra y altamente situada en el cielo, pero existe un lugar particular donde es más oculta y más evidente que en parte alguna.
VIII: 47'

En pocas palabras es el punto de encuentro de todos los espíritus, puesto que es en este lugar donde se incorporaron las Ideas que descendían del mundo brillante hacia el mundo oscuro. Para entender mejor esto, debes saber que los espíritus, cuando se mueven en el cielo, que es el mundo del fuego, no conllevan ninguna impureza, tal como lo constata Stellatus: “Todo lo que está por encima de la luna es eterno y bueno, y no hay ninguna corrupción en las cosas celestes”. 

Por el contrario, cuando los espíritus descienden en la matriz elemental y residen en su reino, están manchados por una lepra original de la materia, pues allí, la maldición delira y gobierna, mientras que en los Cielos, no predomina. Para terminar con el tema, escuchamos al admirable Agrippa. He aquí aquél cuyos labios no exhalaban más que la verdad y que no conocieron otro oráculo:

“Las potencias celestes o esencias espirituales, mientras permanecen en ellas mismas o antes de estar unidas a la materia, mientras el Padre de las luces las esparce a través de las santas inteligencias y los Cielos, hasta que alcanzan la luna, tienen una buena influencia, como si fueran de primer grado”. 

Pero cuando esta influencia la recibe un sujeto corrupto, ésta se corrompe a su vez. Pero tanto los astrónomos como los Filósofos naturales pretenden tener una extraña familiaridad con las estrellas; verdaderamente, un ignorante podría pensar que ha ido al cielo y conversado con Júpiter, como el Menipo de Luciano.

La gracia del Señor es lo que nos libera de la muerte y nos lava de todas nuestras manchas.
VI: 51'

En el Sínodo Pitagórico de setenta Filósofos, todos ellos maestros del arte, está escrito lo siguiente: “Lo grueso o esperma del Fuego cae en el aire. Lo grueso o parte espermática del aire (que contiene el esperma del Fuego) cae en el agua. Lo grueso o sustancia espermática del agua, que contiene los dos espermas del Fuego y del aire, cae en la Tierra donde permanece y donde se realiza la conjunción. Así pues, la Tierra ella misma es más espesa que los otros elementos; esto aparece abiertamente y se manifiesta a la vista”. 

La tierra produce el agua y se nutre del agua.
El agua engendra el aire y se vivifica del aire.
El aire se convierte en fuego y se alimenta del fuego.
El fuego se torna tierra y sale de la tierra.
II: 78'

Acuérdate ahora de lo que te he dicho anteriormente sobre la tierra, cuan general es este hospital, como recibe todas las cosas, no sólo los animales y vegetales sino también al hombre con todo su orgullo y toda su gloria. Cuando la muerte lo asola, su carrera se detiene allí y ya no conocerá ninguna otra morada. Esta Tierra de la tierra, es precisamente la doctrina de los Magos. Los metales ―dicen― y todas las otras cosas pueden ser reducidos a la sustancia de que han sido hechos. Dicen la pura verdad; es el principio mismo de Dios y lo enseñó en primer lugar a Adán: “No eres más que polvo y en polvo te convertirás”.

Los Sabios dicen a los insensatos: Vosotros destruís los cuerpos, pero nosotros salvamos el espíritu; todos volveremos a la tierra pero no la poseeremos por igual.
El mundo ha sido hecho con el agua y con la tierra.
Volverá a ser como un limo antes de ser rehecho como una tierra.
I: 36-36’

Pero para no decepcionar a nadie, pienso que conviene que sepáis que existen dos reducciones. La primera es violenta y destructiva, y reduce los cuerpos a sus extremos, y es propiamente la muerte o la calcinación de los químicos vulgares. La segunda es vital y generadora, y resuelve los cuerpos a sus espermas o sustancias medias, de los cuales la naturaleza los hizo; la Naturaleza no hace inmediatamente los cuerpos a partir de los elementos, sino de un esperma que saca de los elementos. Me explicaré con la ayuda de un ejemplo: el huevo es el esperma o sustancia media, del cual es engendrado el pollito; su humedad es viscosa y cenagosa, un agua y no un agua; he aquí lo que debe de ser un esperma. Supongamos que un Doctor Carbón, quiero decir que algún soplador, desee engendrar algo de este huevo; sin duda alguna, querrá primero destilarlo y esto, con un fuego capaz de asar la gallina que lo ha puesto, luego calcinar el “caput mortuum” y finalmente producir su “nada”. Hay que observar aquí que los cuerpos no son más que esperma coagulado, y destruir el cuerpo es también destruir el esperma. Así pues, para reducir los cuerpos en elementos de tierra y agua, como lo hemos demostrado en el caso del huevo, hay que reducirlos en extremos, más allá de sus espermas, puesto que los elementos no son el esperma, sino que el esperma es un compuesto hecho de los elementos, conteniendo en sí todo lo que se requiere para la estructura del cuerpo. Así pues, antes de destilar y dividir cualquier cuerpo particular, hay que saber, ya que una vez separados sus elementos, ya no se podrá nunca más engendrar nada, a menos que no se pueda hacer un esperma con estos elementos; pero de esto, el hombre no es capaz, ya que es el poder de Dios y de la naturaleza.

Por último, los incrédulos, al no ver más que la idolatría de las imágenes y de los individuos, lo han rechazado todo desordenadamente, pero han caído en una idolatría aún peor, que es la de la materia, que los sella en la muerte sin retorno. Ya que la esencia, la substancia y la mugre están confundidas en ella inextricablemente, y aunque consigan utilizar la materia bruta, sin embargo, no pueden llegar a separarla elementalmente y, si logran separarla, es con tal violencia y dispersión que no pueden volverla a reunir en la pureza, ya que ha desaparecido ante sus ojos llenos de malicia y de ciencia profana.
El Señor simplifica la ley, y ellos la complican inextricablemente. El Señor camina sobre el agua, y ellos se hunden en la tierra. El Señor da gratuitamente, y ellos venden incluso la muerte. El Señor resucita gloriosamente, y ellos se pudren ignominiosamente. Los inteligentes se han vuelto una calamidad para el mundo, ya que su inteligencia se aplica a la superficie de las cosas, o bien, da vueltas vertiginosamente sin avanzar y, cuando busca lo de dentro de las cosas, es para volatilizarlo. Pero ésta no destruye nada en realidad y es así como se hunden cada vez más en el infierno que ellos mismos se han creado.
XXII: 76-76’

Trabajad pues, vosotros que quisiérais formar parte del conjunto de los sabios, para descubrir nuestro mercurio, a fin de reducir las cosas a su puro caos espermático, pero evitad la destrucción que asa. Esta doctrina os evitará el trabajo inútil de destilaciones, por poco que queráis acordaros de esta verdad: los espermas no están hechos por separación, sino por composición de elementos, y reducir un cuerpo en esperma no quiere decir destilarlo, sino reducir el todo a un agua espesa, guardando todas las partes en su primera unión natural.

Pero para volver de nuevo a mi cita del “Sínode”, todas estas influencias de los Elementos, al estar unidas en una masa, forman nuestro esperma o nuestra tierra, la cual es tierra y no tierra. Si la conocéis, tomadla y dividid sus esencias, no de forma violenta, sino por putrefacción natural, de modo que pueda producir una verdadera disolución del compuesto. Encontraréis en ello un agua blanca milagrosa, un influjo de la Luna que es la madre de nuestro caos y gobierna dos elementos: tierra y agua. Luego, aparece el esperma o influjo del Sol, que es el padre, es un fuego vivo, celeste, incorporado a una humedad sutil, oleosa y aérea; es incombustible, pues es fuego el mismo, se nutre de fuego y cuanto más permanezca en el fuego, más se vuelve glorioso. Son los dos espermas minerales, masculino y femenino: si los colocáis juntos, en su base cristalina, tendréis el “Dragón de Fuego volante” de los filósofos, que al ver el sol, exhala un veneno tan fuerte que nadie puede permanecer ante él.

Ya no sé qué deciros más, a menos que, según la costumbre de algunos autores, os de una descripción del procedimiento completo, en términos impenetrables, lo cual puedo hacer con pocas palabras: no es más que una cocción continua, las esencias volátiles suben y bajan hasta su fijación.

El reposo contiene el movimiento.
El movimiento engendra el cambio.
El cambio purga la creación.
La creación depurada manifiesta a Dios en trinidad una y unidad triple.
«Consumir no es matar, cocer no es destruir».
III: 64-64’

Permitidme deciros ahora que este acuerdo o amistad (el de los cuatro elementos) es sólo parcial, es un amor muy débil, frío y tímido; porque allí dónde estos principios concuerdan en una cualidad, difieren en dos, tenedlo en cuenta. Por todo ello resulta muy necesario que tengan un mediador más fuerte y más capaz, para confirmar y preservar su frágil unidad, de lo que depende la verdadera eternidad y la incorruptibilidad de la criatura. Este cemento bendito y este bálsamo, es el Espíritu del Dios vivo que ciertos escribas ignorantes denominaron quintaesencia, puesto que ese espíritu verdadero se encuentra en el caos, y, por decirlo con claridad, el fuego es su trono, ya que está sentado en el fuego, ya lo hemos dicho suficientemente, he aquí porqué los magos denominaron a la primera materia, su naturaleza venerable y su piedra bendita.

Antes del comienzo todo permanecía en el reposo de las duras tinieblas de la muerte.
El fuego, al despertarse en el agua, ordenó el caos, y los cuatro elementos engendraron el espíritu vivo del Universo.
IV: 25'

Por último, si conoces la primera materia, estate seguro de haber descubierto el Santuario de la Naturaleza. Entre tú y sus tesoros, no hay más que la puerta, que en realidad, debe de ser abierta. Si el deseo te conduce a la práctica, considera atentamente en ti mismo qué clase de hombre eres y lo que debes hacer, pues no se trata de coser y cantar...

Has decidido por ti mismo ser un cooperador del espíritu del Dios vivo y servirle en su obra de generación. Ten cuidado pues de no obstaculizar su obra, ya que si tu calor excediera la proporción natural, agitarías la cólera de las naturalezas húmedas que se erguirían contra el fuego central, y este fuego a su vez contra ellas, lo cual originaria una terrible división en el caos. El suave espíritu de paz, la verdadera quintaesencia eterna saldría de los elementos y los abandonaría, como a ti mismo, en la confusión; luego, ya no se uniría nunca más a esta materia, mientras permaneciera entre tus manos violentas y destructoras.

Nadie nos pide liberar la gracia.
Nadie nos implora perfeccionar el amor.
Nadie nos requiere desvelar la unión.
Nadie nos conmina a manifestar al Único.
Si hacemos alguna de estas cosas, que sea gratuitamente y por nuestra cuenta y riesgo, por el amor de los creyentes.
IX: 60

Ten mucho cuidado y no te asocies con el diablo, pues este es precisamente su objetivo desde el principio del mundo: poner la naturaleza en desacuerdo con ella misma a fin de poder corromperla y destruirla por completo. “Ne tu augeas fatum”. No favorezcas sus proyectos. No pongo en duda el que no haya hombres que se tomen esto en serio, pero, os juro por mi alma, que no he dicho nada que no haya aprendido por experiencia; por ello, tienes que creerme.

Observemos que la acción de Dios tiende a unir suavemente, mientras que la acción del demonio tiende a separar brutalmente.
XVIII: 51'


Fuente del texto (excepto notas comparativas): revista La Puerta nº 28

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10 julio 2014

o Caos celeste de los Magos y Primera Materia de todas las cosas

Eugenio Filaleteo

2ª parte

(Extractos con notas comparativas de El Mensaje Reencontrado)

Sabed que la Naturaleza tiene dos extremos, y en medio de estos, una sustancia media, que hemos llamado en otra parte naturaleza media. De ello tenemos suficientes ejemplos en la Creación. El primer extremo fue esta nube u oscuridad de la que ya hemos hablado; algunos la llaman naturaleza lejana y caos invisible, lo cual es incorrecto, puesto que no era invisible. Aparentemente se trata del EINSOF judío, que es lo mismo que esta “Noche Órfica”.
“¡Oh Noche negra, nodriza de las estrellas de oro!” 

Sublime virgen revestida de terror.
Alimento vivo del mundo.
Nodriza del sol.
Santa Madre de los hombres.
III: 78'


De esta oscuridad salieron todas las cosas que existen en el mundo, como si hubieran brotado de su fuente o Matriz. De ahí proviene la expresión utilizada por todos los poetas y filósofos famosos: “Omnia en nocte prodiise”.

Todas las cosas creadas sirven de vehículos para volver a subir al manantial o para alejarse de él. Abandonémoslas de buen grado en cada etapa del viaje divino.
XIII: 45

Así los magos, al razonar, se preguntan por qué la creación inferior debe de estar sujeta a la corrupción, y concluyen que la causa y el origen de esta enfermedad tenía que encontrarse en el caos mismo, puesto que estaba corrompido y maldecido a causa de la caída del hombre. Pero al llevar más lejos sus investigaciones, descubrieron que la naturaleza, en sus generaciones, no hacía más que cocer el caos con un calor lento, sin separar sus partes ni purificar por separado cada una de ellas. Las purezas e impurezas del esperma al permanecer juntas en todas sus producciones, y, al prevalecer también este enemigo doméstico al final, ocasionaba la muerte del compuesto.

La naturaleza media del hombre no le permite desembrollar lo verdadero de lo falso sin la ayuda de Dios.
VII: 35

Y así, sabiamente llegaron a la conclusión de que querer tratar lo físico a partir de los vegetales, animales y minerales, era pura locura, ya que estos también guardaban en ellos sus propias impurezas y enfermedades, y que necesitaban una medicina para limpiarlos. A partir de esto, tomaron la resolución (Dios debiendo ser su guía) de operar en el caos en sí. Lo abrieron, lo purificaron, unieron lo que habían previamente separado y lo alimentaron con un doble fuego, espeso y sutil hasta llevarlo al extremo inmortal y hacer de ello un cuerpo espiritual celeste. He aquí su física, he aquí su magia. Vieron en esta obra la imagen de esta figura que Zoroastro llama “Triadis vultus ante essentiam” es decir, “el rostro de la Tríada antes de la esencia”. Conocieron a la perfección la “Segunda” que contiene todas las cosas en ella de forma natural, al igual que Dios contiene todas las cosas en él de forma espiritual.

La separación es el comienzo del trabajo secreto que conduce a Dios. La reunión es su término.
VI: 39 

Descubrieron que la vida de todas las cosas aquí abajo era un fuego espeso o un fuego aprisionado e incorporado a una cierta humedad aérea incombustible. Además, descubrieron que este fuego estuvo en el origen derivado de los Cielos. Y es en ese sentido que esta dicho en los oráculos: “lgnis, lgnis Derivatio, lgnis Penu”.

El mundo actual no es real ni irreal, ni bueno ni malo.
Está formado por una porción de la luz divina infinitamente fraccionada en las tinieblas del no ser.
IX: 5 

En una palabra, vieron con sus propios ojos que la naturaleza era macho y hembra, y, como dicen los Cabalistas: “Ignis ruber super dorsum ignis candidi” un cierto fuego de un color rojo oscuro, trabajando en un agua muy blanca, pesada y salada, agua que es también fuego en su interior, pero muy fría al exterior. Con esta práctica se les manifestó que Dios mismo era Fuego, según las palabras de Eximidius en “La Tourbe”.

Dios es como un fuego fijo y seco, oculto en un fuego movedizo y húmedo.
Quien lo descubre posee el dominio de la vida.
IV: 48

El principio de todas las cosas es una cierta naturaleza, eterna, infinita, que lo ama y lo recalienta todo.
En verdad, la vida, que no es más que luz y calor procedió, desde el origen, de Dios y se aplicó al caos, denominado de forma elegante por Zoroastro: “La Fuente de las fuentes de todas las fuentes, la Matriz que contiene todas las cosas”.

Matriz del sol.
Letanías de la Madre y del Hijo: 10

Por experiencia vemos que toda vida individual no solo subsiste por su propio calor sino que también esta preservada por el calor universal exterior, que es la vida del gran mundo; e incluso, el gran mundo mismo no vive únicamente de este calor, que Dios incluyó en sus partes, sino que también está preservado por el influjo del calor de la Deidad, esparcida a su alrededor. En efecto, por encima de los cielos, Dios está manifestado como un mundo infinito, que quema luz y fuego, de modo que Él vigila todo lo que ha creado, y que el edificio entero permanezca en su calor y en su luz, al igual que un hombre aquí en la tierra permanece bajo los rayos del Sol. Digo pues que el Dios de la Naturaleza se encarga el mismo de una cocción perpetua, y ello, no solo para engendrar sino también para preservar lo que ha sido engendrado. Su Espíritu y Calor coagulan lo que es sutil, rarifican lo que es demasiado espeso, vivifican las partes muertas y templan lo frío. Es en realidad una sola operación de calor, cuyo método es vital y mucho más misterioso que el reposo. Los que la utilizan deben estudiarla.

El sol visible y el sol invisible maduran todas las cosas hasta la perfección áurea del fruto perfectísimo.
II: 25' 

Pero por poco me iba a olvidar completamente de decirte lo que es todo en todo, así como la mayor dificultad en el arte, que es el fuego. Es un fuego secreto, aéreo, circular y brillante. Los filósofos lo llaman “Sol”, y el recipiente debe hallarse en la sombra. No cambia la materia en vapor, no la hace transpirar, sino que la digiere únicamente con un calor lento, vital y penetrante. Es contínuo y por este motivo, al final, altera y corrompe el caos. Su proporción y su régimen deben de ser cuidadosamente respetados, la mejor forma de conocerlos es según el Sínode “No dejéis volar el pájaro antes que el pajarero”. Disponedlo bien antes de disparar y así estaréis seguros de vuestra proa.

La naturaleza proporciona el alimento y es el fuego interior quien lo digiere y lo transmuta. Quien pretende hacerlo mejor no es más que un presuntuoso ignorante.
El hombre se convierte en su propio instructor, su propio juez y su propio salvador cuando penetra hasta el centro secreto de su corazón.
IX: 55-55’

Es lo mismo, nuestra materia es una sustancia de lo más delicado, y tierna como el esperma animal, pues es algo perfectamente vivo, que posee en verdad una pequeña porción de vida, pues la naturaleza se sirve de ello para producir ciertos animales. Por esta razón evidente, la mínima violencia la destruye e impide toda generación. Si fuera sobrecalentada, aunque fuera unos minutos, el azufre blanco y rojo no podrían nunca unirse y coagularse esencialmente. Por el contrario, si se enfriara, aunque sólo fuera media hora, y que el trabajo ya estuviera comenzado, nunca podría llegar a buen término. Hablo por experiencia, pues me he pegado a mí mismo varios guantazos a causa de mi negligencia demasiado confiada. En efecto, creía que estos desengaños iban a ser menos numerosos puesto que ya los había previsto. La naturaleza no se pone en movimiento por la teoría de los hombres, sino por su práctica, y seguramente el entendimiento y la razón no podrían realizar milagros sin la ayuda de las manos.

Hundidos en el barro, debemos lavarnos cotidianamente. Dando vueltas, debemos perseverar en nuestro camino hacia Dios. Ciegos y sordos, debemos buscar la luz del Perfecto y escuchar su palabra santa.
XVIII: 55

Es un fuego seco, vaporoso, húmedo, que rodea el recipiente; es a su vez igual y continuo; no tiene reposo y algunos lo han llamado carbón blanco filosófico. En sí mismo es natural, sin embargo su preparación es artificial, es un calor propio de los muertos, por ello, algunos lo han denominado fuego “innatural” o necromántico. No es una parte de la materia, no está sacado de ella, sino que es un fuego externo, que solo sirve para agitar y fortalecer el fuego interno y oprimido del caos.

…/…

Esto lo admite el excelente Flamel, que, hablando del mercurio solar y lunar y de la plantación del uno en el otro, dice:

“Tómalos pero manteniéndolos día y noche en tu alambique y calentados por un calor suave. Pero éste, no debe de ser un fuego de carbón, ni de ninguna leña, sino un fuego claro y brillante como el mismo Sol y cuyo calor no sea nunca excesivo, sino siempre constante.”  

Con esto ya es suficiente e incluso demasiado, pues el secreto en él mismo no es grande, sino que grandes son sus consecuencias, lo cual explica la prudencia de los Filósofos. Ahora, amigo lector, posees una descripción muy completa y muy fiel del agente exterior. En realidad si tuviera que hablar de ello abiertamente, veríais que se trata de un misterio muy sencillo y ridículo. No obstante es por él, y nunca sin él, que los magos abrieron el caos, y ciertamente nunca se ha oído decir que una llave de hierro pudiera abrir un tesoro de oro.

En este sujeto universal, encontraron la naturaleza de todos los particulares y esto nos es dicho en esta máxima: “Que aquel que no haya conocido a Proteo, vaya a Pan”.

Este “Pan” es su caos o Mercurio, el cual explica “proteus”, es decir las criaturas particulares, comúnmente denominadas Individuales. Este Pan se transforma él mismo en Proteo, o sea en todas las variedades de especies animales, vegetales y minerales. Es por la naturaleza universal o primera materia que todos fueron creados y este “Pan” poseía en sí sus propiedades.

Nada puede decirse claramente sin provocar la incredulidad o la codicia o el odio o la muerte.
El conocedor conserva evidente y secreta la llave del cielo y de la tierra.
IV: 89-89’

Fuente del texto (excepto notas comparativas): revista La Puerta nº 28

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04 julio 2014

o Caos celeste de los Magos y Primera Materia de todas las cosas

Eugenio Filaleteo

1ª parte

(Extractos con notas comparativas de El Mensaje Reencontrado)

Estas descripciones han inducido al error a muchos ya que en el primer preparado, el caos es rojo como la sangre, porque el azufre central es agitado y descubierto por el fuego filosófico. En el segundo preparado, es de una blancura luminosa y transparente como los Cielos. En realidad, es algo parecido a la plata viva vulgar pero de un esplendor trascendente celeste de lo que no existe comparación aquí abajo. Esta bella sustancia es el fruto de los elementos y es también una Virgen muy pura y dulce ya que todavía nada ha sido engendrado de ella y, si en cierto momento engendra, lo hace por el fuego de la Naturaleza que es su esposo. No es ni animal, ni vegetal, ni mineral, no es extraída ni de los animales, ni de los vegetales, ni de los minerales, es preexistente a todos ellos ya que es su madre.

¿Cuál es, pues, la cosa que no es ni carne ni pescado, ni piedra ni planta, y sin embargo ES?
XXXVIII: 14'

A este carácter y descubrimiento personal, añadiré algunas descripciones suplementarias tal como se encuentran ilustradas y presentadas por otros enamorados. Algunos, en realidad solo aquellos que la conocen muy bien, han dicho de ella que no sólo era una y tres sino también cuatro y cinco y esta verdad es esencial. Le atribuyeron diversos nombres, la llamaron Magnesia Católica y Esperma del Mundo del que todas las cosas de la Naturaleza fueron engendradas.

De «un total» que son cinco, por «un secreto» que son cuatro, es hecho «un viviente» que son tres. Macho y hembra en dos, que engendra el «uno vencedor», que es el punto en el círculo.
IV: 61'

Su nacimiento es milagroso y singular; su temperamento es celeste y diferente del de sus padres. En cierto sentido, su cuerpo es incorruptible; los elementos comunes no pueden destruirlo ya que no puede mezclarse esencialmente con ellos. En su forma exterior o apariencia, se parece a una piedra aunque no lo es, pues la llaman Gema blanca, agua del mar, Agua de vida, agua pura y santísima y sin embargo no quieren confundirla con agua de Nubes, ni con agua de fuente, ni con rocío sino resulta ser una cierta agua grasa permanente y salada, una agua seca que no moja las manos, una agua viscosa, cenagosa, engendrada por la fertilidad salina de la tierra. La llaman también doble Mercurio y Nitrógeno engendrado por las influencias de los dos globos, el celeste y el terrestre.

Además afirman que su naturaleza es tal que ningún fuego puede destruirla; de todas las descripciones esta es la más real ya que ella misma es fuego y tiene una parte del fuego universal de la naturaleza y un espíritu celeste secreto, animado y vivificado por Dios mismo. Por ello, también la denominan benditísima piedra. Por último dicen que es una naturaleza media entre lo espeso y lo sutil, no llega a ser totalmente terrosa, ni totalmente ígnea sino una sustancia simple, aérea que se puede encontrar en todas partes y en cualquier época del año.

Creo que ya es suficiente, sin embargo añadiré en términos concretos que es una sal verdadera, muy dulce, un tanto disuelta en fluido y menos dura y más fina que las sales que se extraen vulgarmente, ya que no se trata de ninguna de estas, ni tampoco de cualquier variedad de sal que el hombre sea capaz de fabricar. Es un esperma que la misma Naturaleza extrae de los elementos sin la ayuda del arte. El hombre puede hallarla donde la Naturaleza la deja, pues, a la sal, no le corresponde hacer el esperma, ni extraerlo. Se trata de algo ya hecho que no espera más que una matriz y el calor generativo.

La naturaleza nos proporciona todo cuanto es necesario para la vida, basta con ayudarla sin forzar ni destruir nada.
 VIII: 33

Considerad el verdor, la juventud y el seno florecido de la tierra.

Considerad que vasto receptáculo universal constituye este elemento. Tanto las estrellas como los planetas la miran de arriba y aunque no puedan bajar aquí abajo ellas mismas, esparcen sobre nosotros sus copos dorados como brazaletes y testimonios de su Amor. El sol es perpetuamente activo y la rodea con su fuego, como si quisiera sublimar algo de sus entrañas y robarle alguna joya secreta encerrada en ella ¿Conocéis algo que se haya perdido desde la creación del mundo? ¿Queréis conocer su verdadero lecho y su almohada? Es la tierra. ¿Cuántas ciudades creéis que se han destruido por la espada? ¿Cuántas por terremotos? ¿Y cuántas por el diluvio? ¿Acaso deseáis saber dónde se encuentran ahora?

Podéis creéroslo, tienen un sepulcro común, que, al principio era su madre y que, actualmente es su tumba. Todas las cosas vuelven a su lugar de origen, es decir, la tierra.

Mantengámonos en la suficiencia de la pobreza y tendremos todo el tiempo necesario para la búsqueda del Perfecto, que se encarna en la maravillosa virgen revelada a los simples y a los Sabios hijos de Dios.
 XXXVI: 10'

Si estáis ociosos, pasearos por el alfabeto de la Naturaleza y en su libro, examinad cada letra, quiero decir cada criatura particular. ¿Qué ocurre con el verdor, las hierbas, los cereales y las flores que en ella hay? Es cierto que los hombres y los animales las utilizan pero sólo de forma pasajera ya que no reposan hasta no volver a la tierra. Este elemento es para ellas su lugar primero y último. Pensad, si vuestra fatuidad os lo permite, en todas estas generaciones que os han precedido y anticiparos a todas aquellas que vendrán detrás de vosotros. ¿Dónde pueden estar todas las bellezas que los tiempos pasados han visto nacer? ¿Y que será de las que aparecerán en los tiempos futuros? Todas volverán al mismo polvo, tienen una misma morada; no existe familia más numerosa que la unida por la tumba. Observad los juegos cotidianos de la Naturaleza, las nubes, las nieblas y los fastos del aire; incluso estas cosas momentáneas descansan en el gabinete de la Tierra. Cuando el Sol reseca la tierra, esta puede beber profundamente ya que lo que se eleva hacia las nubes vuelve como agua y la tierra lo engulle todo, como el dragón filosofal devorándose su propia cola. Los sabios poetas fueron testigos de ello; en sus misteriosos lenguajes llamaron a la tierra Saturno y afirmaban además que se nutría de sus propios hijos. Sus poemas llenos de dignidad contendrán seguramente más verdad que la prosa oscura de Aristóteles que no era más que una bestia cegada por su malicia.

Dios nos ha dado el Libro de la naturaleza, ¡pero no lo hemos leído!
 XXIX: 50

Pero antes de proseguir siquiera algo más nuestra andadura, desearía que asimilárais lo que habéis leído, que permanezcáis un poco en la tierra sin elevaros para admirar los meteoros de vuestro cerebro. La tierra que conocéis durante el invierno es una cosa sombría y muerta, una despreciable masa  flegmática y helada. Pero al llegar la Primavera, con la abundancia del Sol ¿cuántas perlas raras no habrán en este estercolero? ¡Qué gloriosos colores y tinturas nos descubre! Un verdor puro y eterno se esparce sobre ella seguido luego por innumerables bellezas: Rosas encarnadas y blancas, lirios dorados, violetas celestes, jacintos rojizos, mezclando sus celestiales olores aromáticos y salpimentados. Si me permitís daros un consejo os diré que busquéis el lugar de donde la tierra obtiene estos tesoros invisibles, esta flora anual que no aparece sin los complementos del Sol.

En efecto, la tierra de la que hablo es un misterio; es el Coelum Terrae y la Terra Coeli (Cielo de Tierra y Tierra de Cielo);  no se trata pues de una tierra sucia y polvorienta sino de una tierra muy secreta, celeste e invisible.

Predicamos el cielo terrestre y la tierra celeste, y no el cielo desencarnado ni la tierra exiliada, como hacen los extremistas que separan pero que no saben unir.
XXXVII: 63'

A menudo he admirado sus sutiles “movimientos perpetuos” puesto que en todo tiempo y en todos los lugares están atareados. Así nos lo demuestra la notable sentencia de Hermes Trismegisto: “Esta acción es la vida de Dios”. Sin embargo el oráculo de Marco Antonio es todavía más magistral y excelente. En su discurso dirigido a él mismo, realmente habla de cosas que son dignas de su genio: “A la Naturaleza del Universo no hay nada que le agrade más que el destruir todas las cosas para volver a hacerlas de nuevo semejantes”. Es su tictac propio, desarrolla un juego para volver a empezar otro. La materia está colocada ante ella como un trozo de cera que moldea en todas formas y figuras. Unas veces hace de ella un pájaro, otras veces una bestia, una flor o una rana y así está satisfecha de sus propias hazañas mágicas como los hombres lo están de sus propias fantasías. Por ello Orfeo la denomina: “La madre que realiza numerosas cosas y que ordena formas y figuras raras”.

La ciencia divina utiliza las leyes naturales como medio.
Lo transforma todo y no mata nada.
Consolida el esperma y multiplica el germen.
Manifiesta la vida sirviéndose de la muerte.
La creación de Dios se realiza con facilidad, como todo lo que se depura y perfecciona por el vaivén de la gracia liberadora y del amor unificante.
 I: 59-59'

¿Habéis observado en el incienso, la llama chispeante, cuando el humo oloroso forma volutas alrededor de estos últimos fuegos que se desvanecen en perfume? así lo hizo Hyanthe –aquí dijo no abandones a este frasco, contiene mi corazón, aunque enteramente vertido y en agua destilado. Pero es constante. No confíes en las sonrisas falsas pues es mentirosa la que sonríe y no conoce las lágrimas, y estas son fingidas cuando son tan pocas. Las verdaderas lágrimas son abundantes, confía en mí y elige lo mejor, aquél que posee mis lágrimas, no desea otra alegría.

Después de las lágrimas corrosivas de la amargura, he aquí las dulces lágrimas de la alegría desbordante, ya que la abundancia del don de nuestro Señor hace fluir el agua prisionera de nuestros corazones, y su amor la condensa en una piedra santa y preciosa.
 XXI: 44"

No es un agua cualquiera, conocida, sino una humedad espermática secreta o mejor, la Venus que produce esta humedad. No os imaginéis pues que se trata de un agua cruda,  flegmática y sutil, pues es grasa, espesa, pesada y de una humedad viscosa.

¡Oh, santo barro del abismo despreciado por los inteligentes del mundo!, en ti se esconde el oro precioso que ennoblece a los simples hijos de Dios.
 XXVIII: 45'

Algunos doctores de piedra y de antimonio que realizan sus trituraciones filosóficas con un martillo quizá confíen que les descubra algo aquí mismo, evitándoles así el tener que soportar esta extraña liga, que retiene su orgullo por las plumas.

A estos les diré: “Es el agua de plata que algunos han denominado agua de la luna”, pero es también “el mercurio del Sol, y en parte, de Saturno, que se extrae de estos tres metales y sin los cuales no se podría nunca realizarla”.


De saturno a la luna y al sol sólo hay una vía, que es la depuración paciente del cuerpo bruto hasta la unión del espíritu nítido con el alma perfecta.
 III: 7' 

Un tal iluminado, que fue en su tiempo un miembro de esta Sociedad burlada por los Necios, escribió lo siguiente: “Dios incomparablemente bueno y grande creó algo de la nada, pero de este algo fue hecha una cosa en la que todas las demás fueron contenidas, tanto las criaturas celestes como las terrestres”. Este primer “algo” fue una clase especial de nube u oscuridad, condensada en agua y esta agua es esta cosa única en la que todas las cosas están contenidas.

Pero mi pregunta es la siguiente: ¿cuál era esta Nada de la que el primer caos nuboso (o primer algo) fue creado?

…/…

Es la NADA de Cornelio Agrippa y en esta nada, cuando se encontraba cansado de las cosas humanas, quiero decir de las ciencias humanas, tomaba finalmente reposo. “Nihil scire, est vita felicissima” decía. “Conocer nada es la vida más feliz que existe”, verdad evidente, pues conocer esta NADA constituye la Vida Eterna. Aprende pues a comprender este axioma mágico “ex invisibili factum est visibile” pues todas las cosas visibles proceden de lo invisible, de Dios, porque Él es el manantial del que fluyen todas las cosas, y la creación fue de algún modo un prodigioso nacimiento o liberación. Esta bella agua virginal o caos fue la segunda Naturaleza de Dios y por decir de alguna manera, el hijo de la Trinidad bendita.

¡Qué doctor será, cuyas manos fueran dignas de tocar este sujeto sobre el que Dios mismo, cuando opera, deposita su propio espíritu! Pues en verdad podemos leer: “El espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas”.


La salvación de Dios es la ciencia más experimental que pueda haber, pues es la ciencia del Dios que ha creado el mundo y los universos que lo rodean, ¡y éste no delira abstractamente en el vacío!
Volvemos a decir la revelación enorme por ser increíble: Dios envía su esencia santísima que se encarna en la purísima substancia del mundo para la salvación de toda la creación caída.
Comprenda quien pueda.
Experimente quien quiera.
 XXXVII: 53-53'

Fuente del texto (excepto notas comparativas): revista La Puerta nº 28



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