Seguir por email

Entrada destacada

El Libro está dedicado al mejor de los pueblos

Versículos de El Mensaje Reencontrado A Dios no le interesa mucho nuestra situación en este mundo. Considera, más bien, el estado de...

Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
23 diciembre 2014

 Nicolas Flamel

(Comparativa con 'El Mensaje Reencontrado')

Algunos filósofos también han llamado a nuestra piedra el metal blanco. Es por ello que Ismindrius y Lucas dicen en la Turba: sabed, todos vosotros, los que buscáis nuestra ciencia, que no se hace verdadera tintura sino por nuestro metal blanco, que no es un metal vulgar, pues éste lo consume y lo corrompe todo. A lo que se añade: pero el metal de los filósofos, a todo aquello a lo que es asociado lo vuelve perfecto. Por ello dice Platón: todo oro es metal, pero todo metal no es oro; pues en naturaleza de oro, es más parecido al metal por la pesadez y por la dureza, y en naturaleza de metal sólo es lo que es en naturaleza de oro por la corrupción que hay en la tierra. Pero nuestro metal tiene cuerpo, espíritu y alma, y estas tres cosas no son sino una y la misma cosa, pues espíritu, cuerpo y alma son uno en tanto que este alma es espíritu por uno, de uno, con uno, que es su raíz. Así pues, el metal de los filósofos, es su elixir perfecto y cumplido de espíritu, de cuerpo y de alma. Es por eso que los propios filósofos han dado distintos nombres a su piedra, a fin de que ésta no fuese entendida sino por los sabios y fuese ocultada a los ignorantes: pero por muchos nombres con la que la llamen y por distintos que sean, sin embargo no es sino una y la misma cosa.

La creación depurada manifiesta a Dios en trinidad una y unidad triple.
«Consumir no es matar, cocer no es destruir»
III: 64'

Morien dice a este respecto: hay una piedra oculta, escondida y sepultada en lo más profundo de una fuente vil, abyecta y poco estimada, y está cubierta de heces y excrementos, y aunque no es más que una, se le dan una gran cantidad de nombres. Sobre esto el sabio Morien dice: esta piedra, no piedra, está animada, y tiene la virtud de procrear y de engendrar. Esta piedra es pájaro, y no es piedra ni pájaro. Esta piedra es blanda y toma su principio, su origen y su raza de Saturno o de Marte, Sol o Venus, y si ella es Marte, Sol y Venus. Esta piedra es más resplandeciente y reluciente que todas las demás, incluso que la luna, pues siendo plata, llegará a ser oro, recibiendo distintas especies y formas, como del elemento del agua, del vino, de la sangre, del cristalino, leche, virgen, esperma o semilla de hombre, vinagre, orina de niños, piedra o goma del sol, y su general esplendor. El oropimente constituye el primer elemento. Algunas veces es llamada la piedra predicha, la mar de nuevo purgada y purificada con su azufre. De manera que los filósofos cambian y varían los nombres, porque no quieren manifestar un secreto tal a los locos y a los ignorantes, y envuelven este secreto bajo distintas formas y bajo diversos nombres, para que sólo los sabios puedan descubrirlo y comprenderlo. El mismo Morien añade: nuestra piedra es la confección o composición de nuestro secreto, y en su orden es parecido a la creación del hombre. Pues primero se hace la conjunción, en segundo lugar, la corrupción, en tercer lugar, la impregnación, en cuarto lugar, el alumbramiento y, en quinto lugar, la nutrición. Entiende y sopesa bien las palabras de este filósofo y no volverás a extraviarte del camino de la verdad.

Pero el Señor es misericordioso con sus hijos traviesos, les hará ver al final su salvación y su gloria para que vivan ante él para siempre.
¡Oh, qué misteriosa y segura es la vía del gran Curador, qué poderosa es, qué transformadora y salvadora es!
Por un Sabio juicio de Dios, es como los brutos y los impíos pisotean las perlas de su corona, y los astutos y los codiciosos no pueden verlas en el barro donde están ocultas aquí abajo.
XV: 70-70"

Abre tus ojos, querido lector, observa y comprende que el esperma de los filósofos es un agua viva, y que su tierra es el cuerpo imperfecto; su tierra es llamada madre porque comprende y contiene todos los elementos, y por esta razón, cuando el esperma de mercurio es conjuntado con la tierra del cuerpo imperfecto, entonces, a esta operación se le llama conjunción, pues en ese momento, el cuerpo de tierra, o la tierra del cuerpo imperfecto se disuelve en agua de esperma y se convierte en agua sin ninguna división. También se dice esto en otro lugar: la solución del cuerpo y la congelación del espíritu son dos cosas, pero no consisten más que en una operación, pues el espíritu sólo se congela por la disolución del cuerpo, y el cuerpo sólo se disuelve por la congelación del espíritu. Y cuando el cuerpo y el alma se ajustan y se conjuntan, cada uno de ellos obra en contra de su compañero para hacerlo su semejante. La tierra y el agua nos proporcionan un ejemplo de esto, pues cuando el agua se junta con la tierra, esta agua, por su humedad, se esfuerza en disolver la tierra, y la vuelve más sutil de lo que era antes, la humedece y la vuelve semejante a ella porque es más sutil que la tierra.

Los hombres ignorantes desprecian la tierra y el cielo que les han hecho nacer y que los nutren.
Los hombres Sabios se esfuerzan en unir lo que es bajo con lo que es alto para hacer una sola cosa.
El agua sale de la tierra y vuelve a la tierra hasta que se abre la flor blanca y hasta la maduración del fruto púrpura.
II: 60-60'

El alma hace lo mismo en el cuerpo, y por eso el agua se vuelve espesa con la tierra y se vuelve semejante a ella en cuanto a espesura, porque la tierra es más espesa que el agua. Por esta razón puede concebirse que entre la solución de la tierra y la congelación del espíritu no hay diferencia de tiempo ni ninguna diversidad en la operación, de suerte que una se hace en la otra. Y no se conoce ninguna diferencia de tiempo ni de forma de operar en la conjunción del agua con la tierra, por la misma razón que no se conoce ninguna diferencia de tiempo ni de modo de operar cuando la semilla del hombre se mezcla con el esperma de la hembra en el momento de su conjunción; éstos ya no se vuelven a separar más, y en el orden de la naturaleza tan sólo hay un fin, una vía, una finalidad, una operación. El rey Merlín dijo a este respecto: la conjunción supone la mixtión, y las semillas se mezclan como la leche, lo cual se observa cuando la mixtión es perfecta, y de esta mixtión perfecta se sigue la generación.

El hueso está oculto en la carne, la almendra se encuentra bajo la madera y el germen reposa en el agua nutricia.
«¿Quién separará la luz de las tinieblas?
Y ¿quién manifestará el fuego oculto del Señor?
¿Quién transformará la leche virginal en la consistencia corpórea del Hijo recién nacido?»
I: 26'

De lo que acabamos de decir, a saber, que cuando la tierra se disuelve en polvo negro, comienza a retener mercurio, es necesario entender que es el macho el que ejerce su acción sobre la hembra; es decir, el azot con la tierra. Sobre esto, dice Arisleus en la Turba: los hombres no engendran entre ellos, ni las hembras conciben solas, pues la generación sólo tiene lugar por macho y hembra; y la naturaleza sólo se regocija cuando los machos reciben a las hembras, porque entonces tiene lugar la generación, y no tiene lugar jamás al adjuntar locamente a las naturalezas otras naturalezas extrañas y desemejantes. Une pues a tu hijo Gabertín con su hermana Beya, que es una muchacha fría, dulce y tierna. Gabertín es el macho y Beya la hembra que medra y corrige a Gabertín, porque él ha procedido de ella. Y aunque Gabertín es más cálido que Beya, sin embargo no da lugar a ninguna generación sin Beya; cuando Gabertín se acuesta con Beya, muere prontamente, pues Beya sube sobre él, lo abraza y lo hace enfermar en su vientre, de manera que ya no se vuelve ver nada de Gabertín. Beya ha abrazado a Gabertín con un amor tan vehemente que lo ha concebido y transmutado en su naturaleza, dividiéndolo en diversas partes. He aquí lo que añade además el rey Merlín: lo que en la concepción es como la leche, se transmuta en sangre; lo que es blanco se vuelve negro, y después aparece el rojo resplandeciente.

La tierra pura separada de su muerte.
La luna blanca salida de su sombra.
El sol rojo lavado de sus manchas.
II: 59'

La impregnación se hace cuando la tierra se blanquea por el predominio y gobierno de la naturaleza. El agua mezclada con la tierra crece y se multiplica, y la generación se hace con aumento de nuevo linaje. Entonces conviene lavar y limpiar la tierra ennegrecida y blanquearla con el calor del fuego. Sobre esto dice Haly: toma lo que ha descendido al fondo del vaso, y límpialo y lávalo bien con el calor del fuego hasta que la negrura sea expulsada, así como su espesura y su grasa. Haz también salir, evaporar y resolver toda adición de humedad hasta que se vuelva como una especie de cal muy blanca, sin que aparezca ninguna mancha ni inmundicia. Entonces la tierra es pura y está preparada para recibir el alma. La impregnación, corroborando y confrontando lo que ha sido mudado y cambiado, nos promete, después de la concepción, alguna cosa de una perfección mayor; y aquello que ha sido bien purgado y lavado se liga y conjunta rápidamente en una gran paz.

El sol no puede habitar más que una tierra pura y separada de toda hez.
VII: 12'

El alumbramiento tiene lugar cuando el fermento del alma se ajusta con el cuerpo, es decir, el cuerpo o tierra blanqueada, de manera que de todo ello se hace uno solo, tanto en sustancia como en color. Entonces nuestra piedra nace y es hecha, y tiene una vida perpetua. Pues entonces el espíritu es conjuntado y ajustado con el cuerpo por medio del alma. Es la verdadera composición. Escuchad lo que dice Haly sobre este punto: esto, dice, se hace por putrefacción y matrimonio, y este matrimonio no es otra cosa que mezclar lo sutil con lo espeso, y ajustar e inserir el alma con el cuerpo; y la putrefacción consiste en cocer y asar la tierra, y rociarla hasta que se mezclen y que todo esto sea hecho uno solo. En estas materias no se da más diversidad, variedad ni separación. Entonces la tierra, al ser mezclada con el agua, se esforzará en retener lo espeso, y lo sutil tendrá el deber de purgar el alma con el fuego, a fin de poderlo endurecer y soportar. Del mismo modo, el espíritu nacido de estos cuerpos, se esforzará y deseará ser esparcido con ellos. Ved lo que dice de esto el Rey Merlín:

La cuarta impregnación,
por medio de corrupción,
hace del niño producción.
A lo nacido la vida se ha concedido
y si no ha nacido la vida le es negada.

El Sabio recoge a la madre y la cobija hasta que el niño aparezca a la luz.
II: 51

La nutrición se hace cuando la criatura, al estar fuera del vientre, necesita ser alimentada. El primer alimento es la leche, que debe ser dada con un calor adecuado para que lo que acaba de nacer sea poco a poco confortado y corroborado, y el nutrimiento debe aumentarse a proporción del crecimiento; pues cuanto más se fortifican los huesos, más fácilmente alcanza el niño la juventud y, en consecuencia, más pronto alcanza una edad perfecta de sustancia fuerte y de gran virtud.

Sublime virgen revestida de terror.
Alimento vivo del mundo.
Nodriza del sol.
Santa Madre de los hombres.
III: 78'

Es necesario operar del mismo modo en nuestra obra. Sabed pues que nada puede engendrarse o procrear sin calor; que un exceso de calor consume o hace perecer el compuesto; que el baño demasiado frío expulsa y hace huir lo que le había sido conjuntado, mientras que el calor templado expulsa, por su dulzura, los humores corruptores del cuerpo. Por ello dice Morien: lo que primero ha nacido, es alumbrado y, a continuación, alimentado y mantenido. El fuego supera al agua, y el Fénix administra y abrasa el alimento. Por ello nuestra piedra es llamada El Hijo Nacido, al respecto del cual se dice en la Turba: honrad a vuestro rey, que procede del fuego; coronadle con una diadema e iluminadlo hasta que alcance una edad perfecta. No hagáis que por un excesivo calor arda o huya, pues si lo provocáis con un calor mayor que el necesario, os quitará su régimen y su gobierno. Su padre es el sol, y su madre es la luna. El viento lo lleva en su vientre y la tierra es su nodriza. Es cierto que es alimentado por su propia leche, es decir, del esperma del que ha sido hecho desde el principio. Que sea pues embebido y temperado a menudo, y a menudo y poco a poco de su mercurio, hasta que beba sus compuestos y hasta su suficiencia. Entonces, como dice Haly, el cuerpo hace retener la tintura, y la tintura hace aparecer el color, y el color muestra la tintura, en la que se encuentra la luz, la vida y la naturaleza. Este es el camino corto y recto para llegar a la perfección de nuestra materia, así como al fin de nuestro arte y a la consumación de nuestra obra.

La suavidad del fuego hace brotar el manantial de las estrellas.
¡Oh germinación!
IV: 65'

Por todo lo que acabo de decir, tú puedes, mi querido lector, entender fácilmente las oscuras palabras de los filósofos, y podrás así ver que todos ellos están de acuerdo en este punto, que no hay más medio para operar sabiamente en nuestro arte que el que yo te he declarado. Pues cuando ya tengas la solución del cuerpo y la reducción a su primera materia, a continuación, tendrás su conversión en tierra, así como el blanqueamiento de la tierra negra y la sutilización o mutación en el aire. Pues entonces tiene lugar la destilación de la humedad que está en él; y lo que se eleva y asciende de la tierra se vuelve en naturaleza de aire y la tierra permanece calcinada; y entonces es el fuego de naturaleza. Habrás logrado así la comixtión del alma, del cuerpo y del espíritu, y la conversión o mutación del uno en el otro; a partir de ello toma el compuesto un gran aumento cuya utilidad es más excelente de lo que se pueda imaginar o comprender por ningún razonamiento. Y esto se hace mediante la ayuda del Señor, dispensador único de todos los tesoros y de todas las gracias, el cual, en trinidad, es un único Dios que reina por los siglos de los siglos. Así sea.

FIN

Pág. 3 Inicio