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El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.
12 julio 2015

Louis Cattiaux

Cattiaux, Louis. L'idiote.
Los muertos deben enterrar a sus muertos pues prefieren a éstos incluso antes que al viviente, y es exactamente esto lo que obtienen,  eligen y prefieren y así se juzgan ellos mismos.

En cuanto a nosotros, debemos preferir a Dios antes que a ninguna criatura, a los niños sumisos a Dios antes que a nadie y la salvación de Dios a todo apego ciego y mortal, que nos lleva a la muerte. Puede parecer terrible, pero para los que han elegido a Dios no hay división ni arreglos posibles y su exigencia es total, como también lo es la de Dios, pues aman en Dios y para Dios, y no para ellos mismos.

Todo esto, por así decirlo, debe hacernos palpar la espantosa soledad del ser exiliado de Dios y el espantoso error del apego ciego a las criaturas, que son agonizantes, mediocres, imperfectas y mortales; éste es el espantoso error, preferir a las criaturas apagadas antes que a quien las anima a todas, antes que a sus enviados y a sus hijos vivos, que provienen de Dios y llevan a Dios.

Me pregunto cómo sigo teniendo fuerzas para permanecer aquí ante esta ceguera total que me deja solo e impotente y pienso en aquellas palabras de nuestro Señor, tan terribles y tan ciertas: "El que hace la voluntad de Dios es mi hermano y mi hermana, etc". [Marcos III, 35]

Para que te apegues a Dios y a sus servidores sin preocuparte de los afectos mundanos, pues la vida es lo que recompensará la inteligencia de tu elección y la muerte es, también, lo que sancionará la necedad de tu elección. En cuanto a nosotros, nos basta con mirar al Eterno que vive, sin preocuparnos en exceso por los agonizantes que prefieren permanecer en su muerte ciega y sorda, pues al no tener el espíritu de Dios en ellos no pueden reconocer el espíritu de Dios que les llama, ni preferirlo a la muerte que les habita. "Se dará a los que tienen, y se quitará...". [Mateo XIII, 12]

Huyamos más de los sabios y de los intelectuales impíos que de nadie, pues no bastándoles con estar muertos de espíritu y de corazón, esparcen también a su alrededor la muerte en el espíritu y en el corazón de los creyentes.

Los que se apartan de los hijos de Dios se excluyen y se privan ellos mismos de la salvación de Dios, pues los hijos de Dios ya están colmados del don divino por la eternidad y su suerte depende de Dios y no de los rebeldes ignorantes.

El agua preciosa parece despreciable en su simplicidad, por eso el mundo la abandona; pero la tierra muerta, que parece adornada con tantas promesas, cuesta la vida a los hombres sometidos a la apariencia.
El Mensaje Reencontrado XXVII: 20'; XXXVI: 65'; VII: 32'

Fuente del texto (excepto notas comparativas): Cattiaux, Louis. Florilegio Epistolar.