Desde el principio, el Gran Dios, creó y conservó la gran máquina del mundo con una templanza y un equilibrio de los elementos tal que se conserva aún hoy del mismo modo, de manera que ningún elemento supera al otro en virtud, pues si fuese de otro modo la Armonía no habría podido subsistir, ni podría subsistir aún hoy, pues la rotación perfecta de los elementos no podría darse, y si aquella llega a faltar alguna vez, es presumible que el Señor aumente el fuego elemental por encima y en el interior de la tierra, secando su humedad, de manera que la tierra no sólo será calcinada, sino que será metamorfoseada en otra mejor, produciéndose así un mundo nuevo, de una naturaleza espiritual incorruptible y gloriosa, y que no volverá a estar sujeto a cambio alguno.
La escalera de los sabios, Barent Coenders van Helpen
Toda humedad será expulsada de la tierra y el fuego consumirá la mugre inmunda hasta que la sal virginal aparezca, a la que se devolverá el agua celeste para formar el nuevo mundo de Dios.
«¿Quién nos hará oír esta palabra del comienzo y del fin de los tiempos?
¿Quién nos mostrará el germen desnudado de la creación perfecta del Señor?»El Mensaje Reencontrado
