Versículo al azar

El Mensaje Reencontrado

Libro XXVIII

NI REVÉTUEEL BARRO

27. Si nos preguntan qué es el Libro, respondamos: una piedra sobre la cual se apoyan firmemente los creyentes y un manantial del cual extraen agua sin cesar.

27'. 36 opiniones conocidas simultáneamente.
36 oficios aprendidos de una vez.
36 cosas hechas al mismo tiempo.
36 luces vistas de repente.
36 deseos realizados en uno solo.
36 religiones reunidas en una fe.

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10 mayo 2011

Artefio

(extractos)

Nuestra agua también […] es llamada el medio del alma, sin la que nada ha de hacerse en este arte. Es un fuego vegetal, mineral y animal, que conserva los espíritus fijos del sol y de la luna, pero destruye y conquista sus cuerpos; pues destruye, trastorna, y cambia los cuerpos y las formas metálicas, haciéndoles no ser cuerpos sino un espíritu fijo.

Y por tanto nuestro secreto último, o más elevado es, por esta agua, hacer a los cuerpos volátiles, espirituales, y una tintura, tiñiente, que pueda tener ingreso o entrada en los cuerpos; pues hace que los cuerpos sean meramente espíritu, porque reduce los cuerpos duros y secos, y los prepara para la fusión, derritiéndolos o disolviéndolos; esto es, los convierte en un agua permanente o fija. [...] También convierte los cuerpos en la naturaleza de una sal fusible a la que los filósofos llaman "sal alebrot philosophorum", mejor y más noble que ninguna otra sal, siendo en su propia naturaleza fija y no sujeta a desvanecerse en el fuego. Es un aceite en verdad, de naturaleza cálida, sutil, penetrante, que se hunde a través y entra en los cuerpos; es llamado el elixir grande o perfecto, y el secreto escondido de los sabios investigadores de la naturaleza. Aquel que por tanto conozca esta sal del sol y de la luna, y su generación y preparación, y sepa después cómo mezclarla, y hacerla homogénea con otros cuerpos imperfectos, él en verdad conoce uno de los más grandes secretos de la naturaleza, y la única vía que conduce a la perfección.

La propiedad de nuestra agua es, por consiguiente, que derrite o disuelve al oro y la plata, e incrementa su tintura o color nativo. [...] es también el agua que blanquea, pues es blancura ella misma, y que revivifica, pues es un alma; y por consiguiente, como dice el filósofo, entra rápidamente en su cuerpo.

Pues es un agua viviente que viene a humedecer la tierra, a fin de que pueda germinar, y en su debida estación producir mucho fruto; pues todas las cosas que brotan de la tierra son cubiertas por el rocío y la humedad; es el agua procedente del rocío de mayo que limpia los cuerpos y como lluvia los penetra, y hace un solo cuerpo a partir de dos cuerpos. Este Aqua Vitae o agua de vida, estando correctamente ordenada y dispuesta con el cuerpo, lo blanquea y lo convierte o cambia en su color blanco, pues este agua es un vapor blanco, y por tanto el cuerpo es blanqueado con ella. Te corresponde por tanto blanquear el cuerpo, y abrir sus pliegues, pues entre estos dos, esto es entre el cuerpo y el agua, hay deseo y amistad, como entre el macho y la hembra, por la proximidad y semejanza de sus naturalezas. Cuán preciosa pues, y cuán gran cosa es este agua; pues sin ella nunca podría hacerse o perfeccionarse la obra.

Y en este sublimar, que convierte en puro y fino, el fuego debería ser suave; pues si en este sublimar con un fuego suave, los cuerpos no se purifican, y las partes groseras y terrestres de éstos (notad esto bien) no se separan de las impurezas de lo muerto, no seréis capaces de perfeccionar la obra. Pues no necesitas más que la parte fina y sutil de los cuerpos disueltos, que nuestra agua te dará, si procedes con un fuego suave y lento, separando las cosas heterogéneas de las cosas homogéneas, es decir las partes que no son de la misma naturaleza de las que lo son.