- Repito que no es nada fácil determinarlo - dijo el Peregrino -. La distancia es tan grande que muy bien podríais haber empezado a caminar en vuestra juventud y, cuando llegarais a viejo, aún estaríais de viaje. Serían, tal vez, necesarias mil reencarnaciones para alcanzar vuestro objetivo. Pero cuando, por vuestra propia fuerza de voluntad, seáis capaz de percibir la naturaleza búdica en todo cuanto existe y vuestros pensamientos se retrotraigan a la fuente misma de vuestra memoria, entonces, y no antes, llegaréis a la Montaña del Espíritu.
Viaje al Oeste, Wu Cheng'en(?)
VIII: 56' El Sabio se glorifica únicamente de estar en Dios, es decir, que reposa y calla lo más a menudo posible, ya que la unión de los hombres en Dios sólo puede realizarse sobre la montaña santa en la unidad del silencio reposante.
El Mensaje Reencontrado
