III
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| Michael Maier, Atalanta Fugiens |
"Así, pues, la materia resulta más inútil de lo que uno podría
pensar,
sin un exacto conocimiento del fuego, del recipiente y del atanor."
"Personalmente sigo apoyando que la Naturaleza es el único guía y la
única maestra en esta obra; puesto que, al recordar a su autor, no
podría equivocarse ni hacer que se equivoquen los demás."
"Conociendo la materia de esta forma me queda todavía por considerar y
buscar cómo debe ser corregida y depurada. Esto no se hace por ningún
fuego elemental ni artificial, en ningún recipiente ni horno, sino por
su propio fuego que el Creador ha dado, inmediatamente y desde el
principio, a la Naturaleza, y que nosotros heredamos.
El labrador la conoce a pesar de la rudeza de su instinto, y el Alquimista más experto la ignora por completo.”
"Asimismo, el recipiente tampoco es artificial, ni hecho a mano, sino
natural y homogéneo, oblongo con un cuello, es cerrado y abierto según
las exigencias de las necesidades, es opaco y oscuro. En éste, que es
único en la Tierra, la materia empieza, es cocida y perfeccionada.
Cualquiera puede hacerse con él en todas partes y en todo momento y no
cuesta tanto como el fuego cuya materia cuesta a tanta gente. Se cierra
por sí mismo herméticamente y se vuelve a abrir. No recibe más de lo
que conviene y rechaza lo que es superfluo; de modo que no cabe
preocuparse en absoluto por las proporciones ni cantidades; puesto que
la Naturaleza no ignora lo que necesita mientras se le proporcione los
auxilios necesarios."
"Lo que dificulta esta obra es:
-El conocimiento y el cuidado que hay que tener durante las horas del parto, pues esta obra se asemeja bastante a la generación del hombre, por tener sus horas de concepción y parto."
La naturaleza proporciona el alimento y es el fuego interior quien lo digiere y lo transmuta. Quien pretende hacerlo mejor no es más que un presuntuoso ignorante.
El hombre se convierte en su propio instructor, su propio juez y su propio salvador cuando penetra hasta el centro secreto de su corazón.
IX: 55-55’
La naturaleza enseña al Sabio y el Sabio ayuda a la naturaleza, a fin de que el fruto aparezca a la vida y se vuelva perfecto.
Quien sabe unir los contrarios de igual naturaleza posee la ciencia.
III: 34-34’
El labrador la conoce a pesar de la rudeza de su instinto, y el Alquimista más experto la ignora por completo.”
El jardinero es el más sabio de los hombres, pero lo ignora, porque trabaja con simientes oscurecidas y sobre una tierra mezclada con muerte.
I: 25'
El ignorante habla de suprimir el mal, el Sabio se limita a separarlo y a rechazarlo a fin de glorificar el bien sin trabas.
Él reúne los contrarios con peso y medida, ya que hace falta mucho cielo para mezclarlo con un poco de tierra.
VIII: 18’; VI: 53’
-El conocimiento y el cuidado que hay que tener durante las horas del parto, pues esta obra se asemeja bastante a la generación del hombre, por tener sus horas de concepción y parto."
Desde el instante de la concepción hasta el momento del alumbramiento, la virgen permanecerá bajo la custodia del Sabio.
Los cambios del mundo purgan la creación; el perfeccionamiento interior conduce al reposo en la paz eterna.
X: 35-35’
