Siempre vivo espiritualmente a marcha lenta y en un desierto total entre mis allegados, muy amables pero del todo extraños a nuestra búsqueda. Es una prueba difícil para mí y a la que no logro acostumbrarme. Para colmo de mi desgracia, cada día tengo una necesidad más fuerte y tenaz de entregarme a la contemplación del Señor Dios y su creación, lo que es absolutamente incompatible con las necesidades del mundo caído, tanto más cuanto que vivimos en una época en la que nadie alienta a nadie a tomar este tipo de vida.
También me encuentro en una etapa desértica y seca, pero camino en espera del oasis o, ¿quién sabe?, tal vez la tierra prometida, la
terra incognita,
terra virgina, etc., que sólo se alcanza atravesando el desierto durante cuarenta años.
Louis Cattiaux
Buscar el mundo y servir al Señor es imposible.
Servir al mundo y buscar al Señor es más imposible todavía.
Cuarenta es la cifra de la esperanza, del despojamiento, de la transformación y de la maduración.
El Mensaje Reencontrado XXXII: 41-41' y VIII: 11'