Haréis un círculo de piel sin curtir que represente el sol; estará pintado de rojo, pero el centro será un círculo azul, pues este centro, que es el más íntimo, representa el Gran Espíritu en su aspecto de Abuelo nuestro. La luz de este sol ilumina a todo el Universo, y al igual que las llamas del sol nos llegan con la aurora, así desciende sobre nosotros la gracia del Gran Espíritu, que ilumina a todas las criaturas. Ésta es la razón por la que los cuadrúpedos y los seres alados se alegran cuando aparece la luz.
El agradecimiento hacia el creador es lo que más raramente se encuentra en la humanidad caída; los animales son unánimes en saludar su imagen, pero nosotros no enrojecemos de vergüenza por ser los únicos en despreciarla aquí abajo.
El Mensaje Reencontrado
