Artefio
(extractos)Nuestra agua también […] es llamada el medio del alma, sin la que nada ha de hacerse en este arte. Es un fuego vegetal, mineral y animal, que conserva los espíritus fijos del sol y de la luna, pero destruye y conquista sus cuerpos; pues destruye, trastorna, y cambia los cuerpos y las formas metálicas, haciéndoles no ser cuerpos sino un espíritu fijo.
Y por tanto nuestro secreto último, o más elevado es, por esta agua, hacer a los cuerpos volátiles, espirituales, y una tintura, tiñiente, que pueda tener ingreso o entrada en los cuerpos; pues hace que los cuerpos sean meramente espíritu, porque reduce los cuerpos duros y secos, y los prepara para la fusión, derritiéndolos o disolviéndolos; esto es, los convierte en un agua permanente o fija. [...] También convierte los cuerpos en la naturaleza de una sal fusible a la que los filósofos llaman "sal alebrot philosophorum", mejor y más noble que ninguna otra sal, siendo en su propia naturaleza fija y no sujeta a desvanecerse en el fuego. Es un aceite en verdad, de naturaleza cálida, sutil, penetrante, que se hunde a través y entra en los cuerpos; es llamado el elixir grande o perfecto, y el secreto escondido de los sabios investigadores de la naturaleza. Aquel que por tanto conozca esta sal del sol y de la luna, y su generación y preparación, y sepa después cómo mezclarla, y hacerla homogénea con otros cuerpos imperfectos, él en verdad conoce uno de los más grandes secretos de la naturaleza, y la única vía que conduce a la perfección.
La propiedad de nuestra agua es, por consiguiente, que derrite o disuelve al oro y la plata, e incrementa su tintura o color nativo. [...] es también el agua que blanquea, pues es blancura ella misma, y que revivifica, pues es un alma; y por consiguiente, como dice el filósofo, entra rápidamente en su cuerpo.
Pues es un agua viviente que viene a humedecer la tierra, a fin de que pueda germinar, y en su debida estación producir mucho fruto; pues todas las cosas que brotan de la tierra son cubiertas por el rocío y la humedad; es el agua procedente del rocío de mayo que limpia los cuerpos y como lluvia los penetra, y hace un solo cuerpo a partir de dos cuerpos. Este Aqua Vitae o agua de vida, estando correctamente ordenada y dispuesta con el cuerpo, lo blanquea y lo convierte o cambia en su color blanco, pues este agua es un vapor blanco, y por tanto el cuerpo es blanqueado con ella. Te corresponde por tanto blanquear el cuerpo, y abrir sus pliegues, pues entre estos dos, esto es entre el cuerpo y el agua, hay deseo y amistad, como entre el macho y la hembra, por la proximidad y semejanza de sus naturalezas. Cuán preciosa pues, y cuán gran cosa es este agua; pues sin ella nunca podría hacerse o perfeccionarse la obra.
Y en este sublimar, que convierte en puro y fino, el fuego debería ser suave; pues si en este sublimar con un fuego suave, los cuerpos no se purifican, y las partes groseras y terrestres de éstos (notad esto bien) no se separan de las impurezas de lo muerto, no seréis capaces de perfeccionar la obra. Pues no necesitas más que la parte fina y sutil de los cuerpos disueltos, que nuestra agua te dará, si procedes con un fuego suave y lento, separando las cosas heterogéneas de las cosas homogéneas, es decir las partes que no son de la misma naturaleza de las que lo son.
