Dios Todopoderoso, Eterno, Padre de la luz, de quien vienen todos los bienes y todos los dones perfectos, imploro vuestra misericordia infinita. Dejadme conocer vuestra eterna sabiduría. Ella es quien rodea vuestro trono, quien ha creado y hecho, quien conduce y conserva todo. Dignaos enviármela del cielo de vuestro santuario y del trono de vuestra gloria, para que esté y trabaje en mí, pues es ella la dueña de todas las artes celestes y ocultas, quien posee la ciencia y la inteligencia de todas las cosas.Haced que ella me acompañe en todas mis obras, que por su espíritu tenga la verdadera inteligencia, que proceda infaliblemente en el arte noble al cual me he consagrado, en la búsqueda de la milagrosa piedra de los sabios que vos habéis escondido en el mundo, pero que tenéis costumbre de descubrir, al menos, a vuestros elegidos. Que esta Gran Obra que he de hacer aquí abajo, la empiece, la continúe y la termine felizmente, que contento goce de ella para siempre. Os lo pido por Jesucristo...
Extraído de: Arola, Raimon. La cábala y la alquimia en la tradición espiritual de occidente: siglos XV-XVII